domingo, 23 de octubre de 2011

WILLIE, EL CANDIDATO DE LA CONTRAKULTURA

Por Esteban Bonfiglio.

En una Italia en crisis, descreída y devastada políticamente, Willie, el chamán del underground, se presenta como candidato en las elecciones administrativas de Bologna. Y aunque su candidatura dure sólo 48 horas, quedará en la historia.


Lunes 16 de Mayo del 2011. Medianoche. Piazza Verdi. Bologna. Italia.

Sobre un escenario montado en el centro de Piazza Verdi, Willie, cara y cabeza tatuadas con espirales negros a lo maorí, festeja con los dedos en forma de “V” de victoria. Apenas unas horas antes, él y su partido “WillieSíndaco” obtuvieron el tercer puesto en las elecciones para alcalde de Boloña. Willie alza una birra, sonríe con sonrisa desdentada y brinda con la multitud de jóvenes congregada en la plaza.

Willie Bullshit tiene 63 años, le faltan varios dientes y los lóbulos de sus orejas cuelgan largos por el sobrepeso de dos gruesas argollas de acero quirúrgico. Es pelado y con el cuerpo tatuado de pies a cabeza. Vive en Bologña desde hace cuarenta años, hijo de padre inglés y madre italiana, él mismo se define “mitad english bastard, mitad bolognese”. Habla un italiano mezclado con inglés al estilo Luca Prodan, el cantante de Sumo, y cada tres o cuatro palabras mete un fucking en el medio como muletilla, como apoyo, como para terminar una frase que no siempre puede terminar. Como ahora, que grita al micrófono: “fucking grazie!!!”.

Y la plaza responde con un explosión más de concierto de rock que de evento político. El público que asiste a los festejos de Willie es el mismo que llena la plaza las noches del fin de semana: estudiantes, punks, hippies, borrachos, tóxicos, vagabundos. Muchas rastas, ropa rota, cadenas, guitarras y perros pit bull. Piazza Verdi es una pequeña plaza cuadrada en pleno centro histórico de la ciudad, rodeada de edificios antiguos, calles angostas, pórticos y galerías.Vista desde lejos se ve como una cacerola llena de gente, cocinándose a fuego lento, y de la que se levanta una densa nube de humo. Willie en el medio, sobre el escenario: una imagen casi irreal, ridícula, casi imposible.

- Pero, ¿es verdad? – pregunta un recién llegado, como un chico que descubre a su padre entrando por la ventana de casa disfrazado de Papá Noel. Y Willie, soñador empedernido, responde al mejor estilo Willie: “Sí, è tutto fucking vero!!!”.

Y no, no es verdad, digo yo casi sin querer. No tire papelitos, no brinde, no festeje porque no es verdad. Aunque podría haber sido, aunque podría haber pasado, no fue, no pasó. Por ingenuidad, por negligencia o por propia voluntad, esta escena no sucedió. Pero casi.


Todo empieza en octubre del 2010, como un juego, una broma. Una forma de protesta contra un mercado de políticos echados a perder en una Italia descreída y devastada políticamente, en una Boloña que en pocos años perdió su condición de ciudad cultural y tolerante. Mientras los partidos políticos tradicionales se organizan, forjan alianzas y buscan candidatos, nace una propuesta más anárquica que seria, casi un “que se vayan todos” a la sudamericana, creada por tres o cuatro militantes del under boloñese y su personaje fundamental, la antítesis del político: Willie y su comité crean el partido “WillieSíndaco”. Pero extrañamente la pelota crece y no se desinfla, continúa sumando gente, ideas, participación y firmas, hasta transformarse en un candidato que no sabe un “cazzo de política”, que no tiene nombre -Willie es todo lo que conoce el 90% de la gente-, que vive en una casa rodante en un centro social okupado y que representa a los irrepresentables: putas, sin papeles, tóxicos, borrachos y vagabundos. Willie, el chamán del underground, como lo bautizaron sus propios seguidores, es un resabio de una Boloña transnochada y tolerante que ya no existe más, “nacido por error y vivo por milagro”. Músico, místico, héro postmoderno. Un candidato independiente, sin lobbys y con una ínfima parte del presupuesto que los partidos clásicos utilizaron para su campaña electoral. Sin estrategias ni alianzas, sin prensa. Sólo con su cara tuatuada como símbolo, representada en calcomanías y camisetas, con su blog, con una campaña megáfono en mano por el centro de la ciudad, con fiestas y reuniones para recolectar fondos y reclutar fieles. Sólo con un par de eslógans: “la política è sacra” y “yes we cum”, Willie lanza su candidatura.

Y como en las películas que vuelven el tiempo atrás, que rebobinan la historia cuando una escena no cuadra o retrocenden hasta el desenlace para cambiar el destino, recapitulemos. Volvamos atrás apenas unas horas, al momento en que realidad se convierte en “realidad”. Y si fuera una película, pasaríamos a una escena en blanco y negro, imagen tipo documental.


Lunes 16 de Mayo, 22 hs. Bologna. Italia.

La prensa italiana repite hasta el hartazgo el resultado de las elecciones para alcalde de cuatro ciudades: Milán, Turín, Napolés y Boloña. El gran derrotado es el primer ministro Silvio Berlusconi y su principal aliado, la Lega Nord. El partido oficialista sale muy debilitado, manteniendo sólo en Napolés y Milán la posibilidad de ballotage – ballotage que pierde, ampliamente, una semana después -. Boloña y Turín son del PD, centro izquierda, en primera vuelta. En Boloña, el Partido Democrático gana por más del 50% de los votos; segundo el Pueblo de la Libertad, partido de Berlusconi, con un 30%.

Pero rebobinemos todavía un poco más, hasta cuando la aventura deja de ser aventura y se convierte en oficial: el momento en que se presentan los diez candidatos para alcalde de Boloña. Apenas un mes atrás.


Sábado 16 de Abril de 2011. Mediodía. Palazzo d’Accursio. Bologna.

Minutos antes del cierre del plazo de presentación de listas cívicas y candidatos a alcalde, cinco o seis personas llegan al municipio escoltados por carabineros. Uno de ellos viste traje sin corbata, camisa amarilla con vivos negros abierta un par de botones y anteojitos finos color naranja. Tiene el pecho, el cuello, la cara y la cabeza completamente tatuados. Es Willie y su comité que llegan a depositar la lista “WillieSíndaco” en el Comune de Bologna.
Unas horas antes se juntaban bajo la estatua de Garibaldi para el cierre de campaña. La cita fue publicada en el blog buscando el apoyo de participantes, pero al final llegó más policía que gente. Dos camionetas grandes con policía del estado, policía de civil y varios carabineros. Una demostración de fuerza exagerada, como si estuvieran esperando una protesta antiglobalización y no esta casi burlona candidatura de Willie. Por fin, después de comprobar la poca magnitud y peligrosidad del evento, la policía se aleja dejando sólo algunos carabineros al mando de la situación. El comité WillieSíndaco y algunos partidarios se ponen en marcha hacia las oficinas comunales: no son más de diez personas que caminan por Via Independenza, la avenida principal de Bologna, con toda tranquilidad; por la vereda de enfrente, un reducido grupo de carabineros los escolta caminando a la misma altura. Al llegar a las oficinas, la policía municipal, otro cuerpo más de las fuerzas del orden, parece haber sido advertida: reciben a Willie y su gente con sonrisas, docilidad y dulzura. Todo es democrático y con la consigna de no ponerse nerviosos. Nadie se mete con nadie y el comité entrega el sobre cerrado: 350 firmas, programa de gobierno y demás formalidades.
Es sábado a las 14:30 de la tarde. Las oficinas cierran y expira el plazo de presentación de listas. Willie y sus muchachos vuelven a casa con la misión cumplida: Willie es uno de los 10 candidatos a alcalde de Boloña. Increíble pero real. Se alcanzaron las 350 firmas, se rellenaron los formularios, se redactó un improbable programa de gobierno, y ahora es candidato. Un candidato votable. Al menos por 48 horas. Hasta el lunes próximo, misma hora mismo canal, momento en el que reabrirán las oficinas comunales para controlar el contenido del sobre: firmas, documentos y demás finezas burocráticas. El plan salió a la perfección, y ese día y medio de pausa será fundamental.


Domingo 17 de abril del 2011. Bologna. Italia.

Willie es candidato y como tal su figura viene cubierta por la prensa escrita y la televisión. La noticia se propaga como la peste: Willie Bullshit, el multitatuado chamán del under y la contracultura bolognese lo logró. La gente se pregunta incrédula, casi con violencia, si es verdad que dentro de un mes podrá votar al pelado tatuado que vive en una casa rodante en el XM, centro social okupado. Periódicos y medios le dedican apenas unas líneas, apenas unos carísimos segundos de televisión, mucho menos de lo que le dedican a los candidatos principales, pero bastante más de lo que le dedican al otro pelotón de candidatos, a los que nadie recordará pasadas las elecciones. Willie, aunque no lo vote nadie, ya es noticia. Es noticia por sí mismo. Es noticia porque si la votación se definiera por la cantidad de amigos virtuales en vez de por los votos, Willie entraría segundo con casi 5000 seguidores en Facebook, pisándole los talones al candidato que ganará las elecciones. Toda la campaña de spots subida a Youtube y al blog WillieSíndaco, las calcomanías plastificadas que durarán cientos de años antes de descomponerse, las camisetas con su cara, los carteles, las recorridas por Boloña megáfono en mano dieron resultrado: Willie despierta simpatía y WillieSíndaco tiene un apoyo impensado.

El programa de televisión “Report” de Rai 3, la cadena estatal italiana, dedica un informe a los candidatos a las elecciones administrativas del 2011 en Boloña. Empieza por el principio, y luego de pasar por las 9 opciones disponibles, llega el turno de Willie: “Y por último el outsider... ”, dice una voz en off mientras vemos imágenes de un fondo animal print blanco y negro, la cortina de la puerta de su casa rodante. Willie muestra orgulloso un póster con su cara y dice a cámara: - “No te dejes llevar por las apariencias, no te dejes llevar por mis tatuajes, porque yo estoy limpio por dentro, soy honesto y sincero.” -


Lunes 18 de Abril del 2011. 18:00 hs. Bologna. Italia.

El comité WillieSíndaco se entera por la prensa lo que nadie del municipio les comunicó por telefóno o vía mail, quizás porque era obvio: la lista de Willie fue anulada. Entre otras carencias burocráticas, faltaba la firma del escribano, esa firma que da fe y oficializa que las 350 firmas de los ciudadanos que apoyan la lista de Willie son verdaderas. Esa firma que, generalmente, se compra. La mayoría de los partidos politicos tienen una base de firmas que un escribano oficializa sin demasiadas preguntas en el momento de las elecciones, por eso muchas veces surgen listas con firmas de gente que está muerta. El comité no creyó necesario estampar esa firma. Después de todo, la flecha estaba lanzada, el “daño” estaba hecho. Después de todo, en el comité WillieSíndaco son básicamente anarquistas y no creen en la democracia representativa. Después de todo, la idea no era que Willie fuera síndaco o tuviera que debatir "seriamente", quedando expuesto a la carnicería de los otros partidos y medios de comunicación.

- La idea, la imagen de la cosa – cuenta su “Eminencia”, principal motor y orquestador de la campaña WillieSíndaco - era la de “entrar a una fiesta a la que no fuiste invitado y mear contra la pared”. Y casi lo logramos. Sólo que cuando la fiesta empezaba, cuando apagaron las luces y la música comenzaba a sonar, nos descubrieron. Mejor así. Lo que queríamos decir, si es que había algo que decir, ya está dicho.


Hoy. Ex mercado 24. Bologna. Italia.

El XM24 es el ex mercado de frutas y verduras, un centro social okupado en via Fioravanti 24, los suburbios de Boloña. Un lugar que parece una vieja fábrica, con varias divisiones, salas y patios. Ahí funciona un centro cultural alternativo que organiza talleres, charlas, asesoría legal para inmigrantes, cine, mercados biológicos, conciertos, en forma libre y gratuita. Uno de los pocos puntos de reunión alternativos que permanece abierto, luego de que años atrás una ofensiva estatal cerrara varios lugares similares. En el XM nace la historia de WillieSíndaco: Willie vive aquí, y la parte fundamental de su comité forma parte de la organización.

Detrás del ex mercado hay una explanada de cemento, un playón grande y devastado lleno de escombros, fierros, partes de auto y esqueletos de bicicletas, en el que cuando cae el sol, justo detrás, se crea una imagen apocalíptica al estilo Mad Max o Terminator. En ese playón Willie filmó un spot de su campaña, apareciendo desde entre los escombros, con su saco, su cara tatuada y la música del "Aleluya" de fondo. La explanada se usa para estacionar camionetas, casas rodantes y hasta alguna carpa de gente que está de paso o que vive en el XM. La primera de esas casas rodantes, la más cercana a la puerta que comunica con el patio del centro social, es la de Willie. Tiene colgado un cartelito de no molestar.

Pasó el tiempo de elecciones y entrevistas. Pasó el tiempo en que todo cristo que veía pasar a Willie se le acercaba, lo abrazaba o le sacaba fotos. Pasó el tiempo de la fama multimediática que convirtió a Willie en un bicho raro, mitad estrella de rock mitad actracción de circo, cuya suma daba el antipolítico. Ahora queda sólo la notoriedad más antigua y genuina, ésa que se ganó con los años y que hace de él “el chamán del underground”. Como aquellos años de experiencias psicodélicas en la Boloña de los setenta, como aquellas fiestas rave y street parade de los ochenta y noventa, la experiencia de haber tenido la candidatura a alcalde más breve de la historia de Italia a Willie no parece haberlo dejado indiferente; parece haber quedado impresa en su cuerpo como un tatuaje más. “Willie es un soñador, una persona muy sensible”, cuentan sus íntimos con ternura, “quién sabe si al final no creyó de verdad en toda la historia”. Hoy, ahora, Willie no tiene ganas de hablar. Con nadie. Está distanciado de su comité y de su entorno más estrecho. Tiene resaca, como después de una de ésas fiestas que duran tres días. Está cansado, asqueado, como una estrella de rock después de una larga gira.

Atrás quedaron las entrevistas en las que Willie respondía: - ¿Por qué presentarse como candidato a alcalde? - Porque la gente me necesita, los extracomunitarios, los tóxicos, las putas, los vagabundos, los sin techo me necesitan, porque yo soy uno de ellos, un vagabundo, un nadie. ¿Hai capito? – respondía él, el candidato de los descartados, de los tatuados de por vida, ya no jugando a la política sino en serio, como un héroe post moderno resucitando de entre las ruinas de la ciudad.








ESTEBAN BONFIGLIO (Buenos Aires, 1975). Estudió cine, dramaturgia, guión, argumento y talleres varios. Obtuvo premios en concursos literarios, entre ellos: Concurso Internacional de Cuentos "Hucha de Oro" (España), Concurso Municipal Almirante Brown (Argentina), Concurso Internacional ONG Reencuentros (Chile). Desde hace diez años reside en Europa. Escribe relatos, crónicas y viaja.

1 comentario:

  1. me parece alucinante el relato y la descripcion del protagonista y del entorno, como asi tambien el profundo mensaje del escritor. muy bueno y gracias

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