<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756</id><updated>2011-12-14T20:37:43.011-08:00</updated><title type='text'>cronicas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>oficinaportatil@gmail.com</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04001901534356084081</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>66</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-8032073233437106727</id><published>2011-10-25T10:24:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T07:49:27.800-07:00</updated><title type='text'>VIVIR Y MORIR EN CARACAS: LA MORGUE DE LA CIUDAD MÁS VIOLENTA DE AMÉRICA LATINA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Natalia Ramos Miranda &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con 14.000 asesinatos en 2010, Venezuela tiene la tasa de criminalidad más alta de América Latina. La mayoría ocurrió en su capital, Caracas, donde cada fin de semana la crónica roja reporta medio centenar de muertes violentas según los cuerpos que ingresan en la morgue. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor se escapa por las ventanas de la morgue de Caracas. Una combinación de químicos y de cadáveres se mete por la nariz hasta que un momento después lo único que queda es un dolor punzante desde las fosas nasales hasta el cráneo.&lt;br /&gt;Thais y Alex están sentados afuera. Es temprano por la mañana y esperan el último documento de la burocracia mortuoria. Hablan por teléfono, se ponen de pie, se sientan; ríen o lloran con la misma calma despreocupada como si estuvieran haciendo algo que ya esperaban.&lt;br /&gt;- Qué pongo acá - pregunta Thais.&lt;br /&gt;- H X A F - deletrea Alex. - Herida por arma de fuego.&lt;br /&gt;Alex enciende un cigarrillo y también conversa con otras mujeres.&lt;br /&gt;Thais tiene 25 años y el cuerpo enjuto. El pelo largo, opaco, lacio y la piel sin brillo de una mujer mucho mayor. Alex tiene 37, los dientes amarillos y una barba rubia de tres días y ambos son hermanos de un hombre que fue asesinado con 20 balazos en el cuerpo.&lt;br /&gt;"Reconozco e identifico plenamente el cadáver número 215 - 08, quien en vida respondía al nombre de Richard José Reyes Gómez, de 31 años de edad, estado civil soltero, de profesión obrero, con fecha de nacimiento 28/12/79 y sexto grado de instrucción. Falleció el 11/8/11 a las 12:15 horas a consecuencia de: H X A F".&lt;br /&gt;Sentados en un muro bajo delante de la puerta principal de la morgue, los hermanos completan el formulario oficial antes de poder retirar el cuerpo y velarlo en una funeraria en el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;La morgue de Caracas está en las colinas de Bellomonte. Es un edificio blanco de baja altura rodeado de árboles y vehículos: motos, autos, carrozas fúnebres, camiones para recoger a los muertos. Y también hay mucha gente: periodistas que buscan nuevas noticias sobre los sucesos de siempre, deudos que lloran a otros muertos y agentes de las funerarias que buscan clientes.&lt;br /&gt;Jesús Arvedo trabaja en una funeraria y está todos los días ahí.&lt;br /&gt;- Empecé hace 19 años. Tengo 44. De viernes a lunes esto es un festival de tiroteados y ahora está muy duro, aunque ésta siempre ha sido una ciudad violenta. No te voy a decir que uno se acostumbra a la muerte, sería mentira, porque cuando la muerte llega de cerca uno nunca está preparado.&lt;br /&gt;Los periodistas de crónica rodean a Thais para hacerle preguntas.&lt;br /&gt;- Mis hermanas escucharon los balazos, salieron a mirar y mi cuñada gritó '¡Jose, Jose!'. Lo taparon con un trapo y lo llevaron al hospital. Yo llegué cuando ya estaba muerto. Dice la gente que le disparó un sólo hombre.&lt;br /&gt;- ¿Tenía problemas con alguien?&lt;br /&gt;- No&lt;br /&gt;- ¿Le robaron algo?&lt;br /&gt;- Nada&lt;br /&gt;- ¿Le diría algo a las autoridades, espera algo de ellas?&lt;br /&gt;- Qué voy a esperar, no espero nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;-0-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Venezuela hubo 14.000 asesinatos en 2010 según cifras del gobierno de Hugo Chávez, una tasa de 48 homicidios por cada 100.000 habitantes, la más alta de América y muy por encima de la media mundial de 9 asesinatos por cada 100.000 personas.&lt;br /&gt;La mayoría de los homicidios ocurrió en Caracas, donde cada fin de semana la crónica roja registra medio centenar de asesinatos contando los cuerpos que ingresan a la morgue. El conteo de los reporteros o las encuestas de las ONG’s vinculadas al tema son los pocos mecanismos que existen para elaborar estas estadísticas ante la falta de regularidad con que el gobierno entrega las cifras sobre violencia.&lt;br /&gt;Emplazada en un valle a poco menos de mil metros de altura sobre el nivel del mar, la capital venezolana está rodeada de cerros y de una vegetación exageradamente verde donde alberga a unos cinco millones de habitantes.&lt;br /&gt;En Caracas todo tiene la violencia de una tormenta de verano: el tráfico que satura las calles y autopistas, la basura desparramada que nadie recogió, los cercos eléctricos de los edificios elegantes, los gritos de los caribeños, los implantes de silicona que desbordan los escotes, los vidrios ahumados de los carros, el color del crepúsculo.&lt;br /&gt;La ciudad despierta temprano como todos los lugares de tierra caliente pero se funde apenas cae el sol en un sopor oscuro y silencioso que encierra a la gente en sus casas, un encierro que no ocurre sólo en las zonas más ricas sino también en las favelas o “barrios” que se extienden por los cerros.&lt;br /&gt;De noche, la ciudad de los techos rojos parece un pueblo de una provincia lejana. No hay personas en la calle, las terrazas al aire libre bajan el telón poco después de las nueve de la noche y no hay viejitos sentados tomando el aire fresco.&lt;br /&gt;Desde que los últimos años han aumentado los secuestros no se camina solo por la calle ni se coge libremente alguno de los miles de taxis informales que recorren las calles oscuras. La primera recomendación que recibe un recién llegado a Caracas es que sólo confíe en taxis oficiales.&lt;br /&gt;Tampoco se puede enseñar el teléfono, el gran objeto de deseo de los venezolanos que ha elevado la cifra nacional de robo de celulares a más de 117.000 por mes. La prensa, constantemente, reporta los asesinatos de ciudadanos que se negaron a entregar el teléfono a sus atracadores.&lt;br /&gt;- La vida diaria es horrible, no se puede salir a ninguna parte. Si uno sale y hay tiroteos hay que correr a esconderse en alguna casa. Yo no salgo de noche.&lt;br /&gt;Thais vive con su marido y sus dos hijos de uno y siete años en Petare, la barriada más grande de Caracas ubicada en el este de la ciudad. Trabaja desde hace años como vendedora en una panadería y el día del asesinato de su hermano, y también al siguiente, pidió permiso para faltar.&lt;br /&gt;- Era un hombre común y corriente, como todo el mundo. Pero yo, decir qué fue lo que pasó, no puedo, porque no sé -, dice Alex y enciende otro cigarrillo.&lt;br /&gt;El sábado 13 de agosto la prensa informó sobre el asesinato de Richard Reyes.&lt;br /&gt;“Petare al rojo vivo”, tituló Las Últimas Noticias; “Mataron de 20 tiros a Richard Reyes Gómez, de 31 años de edad, cuando llegaba a un local para jugar una apuesta de béisbol”, escribió El Nacional.&lt;br /&gt;Ese mismo fin de semana la prensa informó la muerte de un joven de 21 años que cayó en el otro extremo de Caracas abatido en el fuego cruzado entre bandas rivales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;- 0 -&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En la funeraria La Virginia dicen que trabajan sin descanso. Es un edificio de dos plantas en la urbanización de Los Chaguaramos, una zona de clase media con casas de familia y comercios.&lt;br /&gt;En una de las dos salas para velorios hay apenas un trío de mujeres llorando a un muerto. En la terraza vacía, un par de plantas y tres papeles pegados a la pared: uno con la nueva prohibición oficial de fumar en sitios públicos y otro con las reglas de la casa.&lt;br /&gt;"Por favor, sabremos agradecer el buen comportamiento para así poder atenderle. No consumir licor dentro de la funeraria. Gracias".&lt;br /&gt;La Virginia, muy cerca de la morgue de Caracas, es una de las pocas compañías fúnebres que sigue recibiendo a los muertos de la violencia, a las víctimas o a los victimarios. San Pedro, donde será velado Richard Reyes, es otra.&lt;br /&gt;- No queremos problemas entre bandas -, dice el guardia de seguridad de una funeraria muy grande y pulcra en la Plaza Venezuela. - Hace cinco años aceptábamos, pero ya no. Roban, asaltan, se emborrachan y lanzan tiros al aire, matan. No queremos nada de eso.&lt;br /&gt;En el mundo del hampa venezolano una persona puede ser asesinada por tener la “culebra”, un pleito entre individuos o bandas rivales que no se acaba con la muerte y se traspasa a familiares o amigos para seguir alimentando la cadena de la venganza.&lt;br /&gt;El tercer papel pegado a la pared de La Virginia es fotocopia de una hoja del periódico Las Últimas Noticias del 6 de julio de 2008: "Funerarias no quieren nadita con velorios de tiroteados".&lt;br /&gt;De noche, los árboles frondosos de Los Chaguaramos oscurecen aún más las calles despobladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;-0-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;- Qué le voy a pedir a las autoridades, si sólo Dios puede hacer justicia. Él salió de la casa a las doce del día, llegó un hombre y le disparó. A las autoridades no les hago ningún llamado porque no hacen nada. La policía no hace nada porque no les interesa.&lt;br /&gt;- ¿Los vecinos vieron quién lo mató?&lt;br /&gt;- Sí saben, pero nadie va a decir nada. Si alguien vio, no va a decir nada.&lt;br /&gt;Thais cuenta que antes de ser asesinado, su hermano siempre iba a visitarla.&lt;br /&gt;- Él tenía una vida tranquila -, insiste Thais.&lt;br /&gt;Su hermano vivía cerca de ella, en una casa de Petare con su pareja, sus tres hijos y su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;-0-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), que se dedica desde hace años a recopilar estadísticas y a estudiar este tema, está cerca de la morgue y de la funeraria.&lt;br /&gt;La causa principal de la violencia, según esta ONG, es la impunidad en la que caen los delitos, en torno a 90%, y también el discurso político que la legitima cuando, por ejemplo, crea grupos de milicianos armados.&lt;br /&gt;En 1998, el año en que Chávez ganó por primera vez las elecciones presidenciales, hubo 118 detenciones por cada cien homicidios mientras que en 2010 sólo se registró una tasa de nueve detenciones, comenta el sociólogo Roberto Briceño, director del OVV.&lt;br /&gt;- En Venezuela no sólo ha aumentado el delito, sino también su componente violento: el uso del arma, el golpe, la fuerza, los secuestros, la muerte -, dice Briceño, apuntando que para 2011 el Observatorio proyecta 19.000 homicidios.&lt;br /&gt;El mismo Hugo Chávez ha reconocido que la inseguridad y la violencia son algunos de los problemas más duros de Venezuela. El presidente, que libra su propia guerra contra el cáncer, quiere ser reelecto el 2012 y la inseguridad, junto a una enorme campaña de construcción de viviendas, se habían convertido en sus caballos de batalla para esta campaña.&lt;br /&gt;- Este es un tema de los que más preocupa al país hoy y hay razones para que sea así, porque se ha ido convirtiendo en un flagelo -, reconoció Chávez hace más de un año cuando se reunió con aspirantes a la Policía Nacional Bolivariana (PNB), un nuevo cuerpo policial que inició sus operaciones en el oeste de Caracas, una zona muy popular donde ahora las autoridades aseguran que ha bajado la criminalidad.&lt;br /&gt;La renovación de la policía es uno de los ejes del gobierno para combatir los crímenes y los analistas reconocen que la creación de la PNB es un buen esfuerzo, aunque todavía actúa en zonas muy acotadas y no en todo el país, lo que sigue atentando contra la coordinación de los cuerpos policiales, que dependen de los municipios y los estados.&lt;br /&gt;Además, según cifras del propio gobierno, entre 15 y 20 por ciento de los delitos son cometidos por policías.&lt;br /&gt;La oposición culpa al gobierno de incapaz y el gobierno culpa a la oposición de inflamar en la población el sentimiento de inseguridad. Como todo en Venezuela, éste también es un asunto cruzado por la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;- 0 –&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;A 50 metros de una arepera que funciona 24 horas al día está la funeraria San Pedro, que abre a primera hora de la mañana y cierra a las 10 de la noche, aunque permite que un reducido grupo de deudos pase la noche junto a la urna antes del final. Con rejas altas como casi todas las casas de Caracas, en esta funeraria se velan principalmente a los fallecidos por muerte violenta.&lt;br /&gt;En los días que velan a Richard Reyes hay además un hombre que murió en un accidente de tránsito y otro asesinado por líos de faldas.&lt;br /&gt;- Principalmente armas de fuego, es lo que más se ve por la inseguridad que está tan terrible. Mira lo que tengo en tres días: ocho casos por armas – dice Jenny Centeno y muestra el fajo de papeles apilados en su escritorio.&lt;br /&gt;Esta mujer morena, maquillada, que usa joyas vistosas como muchas venezolanas y lleva ropa negra ajustada, explica con calma cuál es la ética de la funeraria que coordina.&lt;br /&gt;- Tenemos una norma: cerramos la funeraria a las 10 de la noche. Hoy tengo tres por arma de fuego que voy a tener que rechazar porque tienen cara de que no van a acatar las normas. Si a ti te empiezan a decir ‘y por qué cierran la funeraria, si nosotros somos muchos, queremos despedirnos todos, era mi pana y quiero ponerle música’ tú ya te imaginas que habrá conflicto. No queremos ni música, ni escándalo, ni nada de homenajes. Pero aceptamos velarlos porque el hecho de que mueran por arma de fuego no quiere decir que sean malandros. Tú me puedes caer mal y yo te mato, pero no significa que tú seas malandra.&lt;br /&gt;El funeral de Richard Reyes fue tranquilo, sin música ni homenajes. Lo depositaron en la urna con jeans, un sweater azul, una pañoleta y una gorra de béisbol. La caravana salió de la funeraria en dirección hacia el oriente, al cementerio de Guatire.&lt;br /&gt;El cortejo dejó atrás Caracas y dejó atrás Petare, la inmensa favela que por la noche se ve tranquila desde la distancia dibujada en miles de luces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_nataliaramos1.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-380" title="EMPP_NataliaRamos" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_nataliaramos1.jpg?w=108" width="108" height="150" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;NATALIA RAMOS MIRANDA (Chile) Nació en la ciudad de La Serena, a fines de 1979. Es periodista de la Universidad de Santiago y desde 2005 trabaja como corresponsal para la Agence France Presse, a donde llegó después de un breve período como traductora en otra agencia internacional de noticias. En noviembre de 2009 cambió Santiago de Chile por Caracas, de donde planea irse después de cubrir para AFP las elecciones presidenciales de 2012.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-8032073233437106727?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/8032073233437106727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/vivir-y-morir-en-caracas-la-morgue-de.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/8032073233437106727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/8032073233437106727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/vivir-y-morir-en-caracas-la-morgue-de.html' title='VIVIR Y MORIR EN CARACAS: LA MORGUE DE LA CIUDAD MÁS VIOLENTA DE AMÉRICA LATINA'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-7246434490446742960</id><published>2011-10-25T09:03:00.002-07:00</published><updated>2011-10-25T09:47:23.996-07:00</updated><title type='text'>TRES DÍAS EN UN HOGAR MALAYO</title><content type='html'>&lt;h3&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Por Guido Piotrkowski&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Crónica de un viaje a Malasia y la extraña aventura de convivir con una familia local, entre usos y costumbres del Islam. &lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Papá se llama Abdul. Y mamá, Azlina. Papá reza cinco veces al día, la primera antes del alba. Como renombrado arquitecto que es, tiene una confortable casa con detalles de estilo islámico y construyó un pequeño oratorio, Surau en malayo, frente a su residencia. “Tuve que excusarme del rezo de la tarde para venir a buscarlos”, confiesa papá en el auto camino al hogar, en un inglés básico, de marcado acento oriental arábigo.&lt;br /&gt;-¿A quién pidió permiso?- pregunto. Papá alza la vista y apunta el dedo índice al cielo. En la radio, de fondo, suena el rezo vespertino. Los versos son multiplicados en los altavoces de las mezquitas de Terengannu, la ciudad musulmana por excelencia de este país cuya religión oficial es el Islam, dato que a los ojos del mundo parece pasar desapercibido. Claro, aquí no hay Al Qaedas ni Yihads, ni hombres bomba ni talibanes ni ocupaciones norteamericanas, ni jeques petroleros estrafalarios ni mujeres relegadas al ostracismo detrás de un velo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;--------------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Papá no es mi padre, sino mi “foster parent”, quien me hospedó, junto a Esteban, que no es mi hermano sino un compañero de ruta, en esta urbe del este de Malasia, a 500 kilómetros de la capital Kuala Lumpur, en el marco del un programa gubernamental llamado Homestay, en el que los turistas viajan a convivir con familias locales.&lt;br /&gt;Nuestra misión como periodistas: pasar tres días en su hogar experimentando la vida cotidiana de una familia malaya. Nos acompañan en la aventura dos colegas argentinos, Martín y Efraín, y el muy californiano Matt. Del otro lado del mundo llegaron chinos, coreanos, y reporteros locales cuyos nombres me fue imposible retener.&lt;br /&gt;La bienvenida es a toda pompa. La base de operaciones del “Homestay” es una especie de barrio cerrado. Allí, una banda musical de niños ataviados en trajes típicos nos recibe al son de ensordecedoras melodías junto un puñado de mujeres enfundadas en túnicas celestes que nos arrojan flores a nuestro paso. “En mi vida me recibieron así”, me susurra Esteban, perplejo. Me siento entre Mick Jagger y un ridículo total. Los cuatro argentinos nos miramos, incrédulos, en medio de una lluvia de pétalos. Acto seguido: una serie de llamativos bailes tradicionales y un sinfín de discursos aburridos. Finalmente, nos llaman a un escenario para asignarnos nuestra familia malaya y presentarnos en sociedad, en medio de un aluvión de flashes. Otra vez la dicotomía entre el rock star y el ridículo bananero.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;--------------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Media tarde. Estamos agotados del viaje. Habíamos partido temprano desde la paradisíaca isla de Langkawi, breve escala en Kuala Lumpur, y otro vuelo hasta aquí. Hora de ir a casa –pienso-. Pero parece que aún no: papá y mamá invitan a un paseo por la playa, aunque la tormenta sea inminente. El auto de papá, un amplio Toyota cero kilómetro, está impecable. Mamá, cara redonda, pelo negro y ojos ligeramente achinados, arriesga una charla en su limitado inglés. Papá, bigote fino, tez morena y cabello oscuro entrecano, maneja y asiente, mirando de reojo por el retrovisor. La conversación se parece al teléfono descompuesto, un juego de niños en el que uno le dice al otro un secreto y así sucesivamente, hasta que el mensaje final llega totalmente distorsionado.&lt;br /&gt;Nos detenemos frente a la playa. El Mar del Sur de China se ve marrón, casi como el Río de la Plata. Hay viento y está nublado, pero no hay grandes olas, aunque la región es azotada por los temibles monzones, esos vientos que pueden arrasar con todo entre diciembre y marzo, algo así como la versión asiática de los huracanes caribeños.&lt;br /&gt;Ponemos un pie en la arena y comienza a llover, entonces nos refugiamos en un puesto callejero. Dos mujeres con sus respectivas criaturas venden Buah Jambu -una empalagosa mezcla de frutas gelatinosas- aderezado con Asam Boi -especie de azúcar marrón espesa-. Mamá les explica quiénes somos, de dónde venimos. “Aryentina, Messi, Maradona”, es lo único que logro entender. Las mujeres, tapadas de cabo a rabo con túnicas coloridas y pañuelo cubriéndoles la cabeza, sonríen tímidamente. Los niños no nos quitan la vista de encima. Me siento, otra vez, un bicho raro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-------------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Ahora sí –imploro a mí mismo- nos vamos a casa. Pero mamá menciona algo que, una vez más, no comprendemos. Intenta explicarlo con gestos y monosílabos en inglés. Lo único que entiendo es “baby”. Para entonces, el autazo está ingresando a un barrio humilde. Las casas son de madera y están elevadas sobre pilotes para protegerlas de las inundaciones. En las calles de tierra se repite una escena universal: niños jugando al fútbol.&lt;br /&gt;Papá se detiene frente a una de las precarias viviendas. Nos quitamos las sandalias para entrar, una costumbre desparramada por todo Oriente. Amir, el padre de familia, me estrecha la mano derecha y se la lleva al pecho, a la altura del corazón. Es el saludo típico, una señal de respeto. Amir es flaco y fibroso como un espárrago, piel morena y cabello cortado al ras. Amir Sonríe. Todo el tiempo todos sonríen.&lt;br /&gt;Sin embargo, aún no entendemos muy bien qué vinimos a hacer aquí. En el pequeño comedor, su esposa Nurul -tez aceitunada, pañuelo rojo en la cabeza, túnica a cuadros y jeans sueltos- acuna a tres bebés recién nacidos. “¿Nos trajeron a ver trillizos como atracción turística?”, pregunto, extrañado, a mi compañero. Las criaturas duermen juntas, plácidamente, en una ínfima hamaca de tela que cuelga del techo. Ensayo un intercambio de palabras con Nurul, la novel madre. Mamá Azlina intenta lucirse como traductora, pero la conversación no fluye demasiado. De todas maneras, alcanzo a interpretar que Amir es albañil, y que tienen tres hijos más.&lt;br /&gt;Mamá está fascinada con los trillizos. Papá, mientras tanto, dialoga en la puerta con un familiar de Amir. Y yo, la verdad, no sé muy bien qué hacer. El espacio es reducido y somos muchos. Hay un aparador de madera abarrotado de objetos apoyado en la pared gris sin revocar y una televisión pequeña, vieja y también gris. Una cortina color rojo furioso separa el ambiente de la cocina. El resto de los niños, inquietos, van y vienen. Simulo un interés desmedido por los trillizos. Este no es, definitivamente, el exotismo que vine a buscar a Malasia.&lt;br /&gt;Salimos a hacer fotos: Nurul con uno de los bebés. Nurul con la nena. Nurul con Amir. Nurul con Mamá. Todos con Nurul. Improvisamos un picadito con los niños y partimos al grito de Messi, Messi, Messi.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;------------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Mamá y Papá parecen muy entusiasmados con nuestra visita. Sin embargo, ni ellos ni sus hijos se muestran curiosos. Llevamos un mate de regalo que se niegan a probar, y un libro de fotografías de nuestro país al que miran con desdén. Nuestras costumbres no parecen interesarles demasiado. Sin embargo, nosotros, que para algo viajamos más de 20 mil kilómetros, inquirimos acerca de su vida cotidiana, sus tradiciones, su vida. Ellos responden orgullosos, pero no hay nada acerca nuestro que parezca interesarles.&lt;br /&gt;Mamá, como dictan las reglas del Islam, se cubre la cabeza con el hijab, el pañuelo tradicional que combina con amplios y estridentes vestidos hasta los tobillos. Es costurera, y promete regalarnos uno para nuestras mujeres. Samira, mi hermana postiza de 16 años, no parece muy feliz con nuestra estadía. Pasa el tiempo frente a un plasma gigante mirando bádminton, el deporte nacional. Están jugando el Mundial y no quiere perderse ni un detalle. Viste jeans y remera, tiene la cara redonda y los ojos ligeramente achinados como su madre. Nunca la veré usando el hijab, ya que nada compartiremos más que el hecho de estar sentados, casi mudos, frente a la gigantesca pantalla plana. Said, el hermano, es como una presencia fantasmal. Sabemos que existe, pero nunca lo vemos. Pasa el tiempo encerrado en su habitación. Ser adolescente, de Ushuaia a la China, debe ser lo mismo.&lt;br /&gt;La idea de papá y mamá es ir a cenar afuera, pero estamos exhaustos, así que agradecemos pero declinamos de la invitación. Entonces, mamá improvisa una comida. Ya se relajó. Se quitó el hijab, lleva el pelo suelto y se puso un vestido batek – técnica tradicional en el que la tela es pintada a mano con cera caliente. Papá se bañó y vuelve vistiendo un típico sarong, un pedazo de género a cuadros que se enrolla y queda como una pollera. Se sienta y nos invita a la mesa, dispuesta en la amplia y luminosa cocina. Sin embargo, ni mamá ni Samira nos acompañan.&lt;br /&gt;La cena casera consta de arroz con huevo frito, una ensalada y picantes para aderezar. Comemos en medio de un silencio incómodo, por momentos risueño. La sobremesa, frente al plasma, se hace eterna. Sugerimos unos mates, pero no hay quórum. La familia no quiere saber nada con nuestro elixir. Papá hojea, desganado, el libro de fotografías. Sin comentario. La situación es insostenible y nos vamos a dormir.&lt;br /&gt;El cuarto de visitas es pequeño e impersonal, pero tiene baño dentro y dos ventanas al exterior. Dos camas, un escritorio, un perchero de madera y un placard conforman el mobiliario de mi habitación malaya.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;------------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;A las siete estamos arriba. Nos sugieren desayunar en un típico café local. “Tienen que probar roti-cana”, sugieren, y explican que es una especie de panqueque relleno con queso o huevo, que se adereza con curry u otras salsas picantes. En el bar, simplón, dos mujeres amasan y revolean los panqueques gigantes a la vista del público. A su lado, una anciana selecciona pimientos rojos envueltos en papel de diario. Desde de la cocina asoma, curioso, un joven cocinero de aspecto hindú con bigote tupido y enorme sonrisa. Una vez más, constituimos la atracción principal. Resulta que vengo a ver exotismo, y el exótico resulto ser yo.&lt;br /&gt;En las paredes relucen las fotos del sultán y su familia, encuadradas en marcos dorados. El monarca y los suyos están omnipresentes. Hoteles, restaurantes, aeropuertos, rutas, hogares. En portarretratos, posters, cuadros y gigantografías, las imágenes de la familia real se reproducen a lo largo y ancho del país.&lt;br /&gt;El desayuno está servido. El roti-cana llega con un humeante y espumoso café. Es exquisito, aunque un tanto pesado para comenzar la jornada. De todas maneras, lo devoramos. Estamos listos para un largo día.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;------------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Terengannu es una urbe de 300 mil habitantes en la que no existe un sólo bar donde tomar una cerveza. El alcohol es mala palabra en el complejo mundo de las creencias islámicas, y aquellos que sean flagrados bebiendo corren el riesgo de caer en prisión. Para exacerbar el sentimiento mahometano, en Terengannu construyeron un parque temático: el Taman Tamadum Edutainment Park, en el que se reproducen una veintena de mezquitas emblemáticas del mundo árabe. Para recorrerlo, subimos a un vehículo símil carrito de golf. El guía relata una escueta historia de cada una de las obras a medida que pasamos frente a ellas. En algunas, como en la Mezquita de la Roca de Jerusalén, nos detenemos para ingresar. Luego, pasamos frente a sendas imitaciones del Taj Mahal de India, la gran Mezquita de Samarra de Irak, y el sitio al que todo buen musulmán debe acceder, al menos, una vez en la vida: la Meca de Arabia Saudita, el lugar de nacimiento del profeta Mahoma.&lt;br /&gt;Papá Abdul quiere, desea y debe peregrinar a la Meca. Y así como él, millones de devotos a quienes parece no interesarles el dinero que cueste o el tiempo que deben aguardar para poder emprender viaje. La Meca es la meta. Luego, serán considerados verdaderos Hajji o peregrinos, y se ganarán el respeto eterno. Mientras tanto, los feligreses pueden visitar su réplica en el Taman Tamadum Edutainment Park.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-----------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La obra cumbre del parque temático, sin embargo, no es una reproducción, sino la imponente Mezquita de Cristal, un pomposo santuario que se aprecia desde varios puntos de la ciudad. El templo luce en todo su esplendor por las noches, con sus cristales resplandecientes y luces de mil colores que se reflejan sobre el río Terengannu. Es notable el esfuerzo que hacen las religiones en pos de agradar a sus deidades. Lo material, tan innecesario en el discurso, se vuelve esencial a la hora de rendir culto.&lt;br /&gt;Para ingresar hay que descalzarse y cubrirse por debajo de las rodillas. Cerca de la entrada, hay una hilera de grifos donde los hombres se lavan los pies, las manos, la cara. Es el sitio indicado para las abluciones rituales de rigor.&lt;br /&gt;La puerta del santuario se abre súbitamente y un grupo de niños sale como una turba, vestidos en túnicas de punta en blanco. Se los ve felices. Sus rostros reflejan la inocencia propia de los chicos, aunque su atuendo los envuelva en un halo de espiritualidad y adultez precoz.&lt;br /&gt;Ingreso discretamente, pero no logro pasar desapercibido. Todas las miradas se vuelven a hacia mí ni bien piso la mullida alfombra bordó. Arcos arábigos, minaretes de vidrio, y oraciones en manuscritos dorados decoran el interior del templo. Un hombre se acerca raudamente y me ataja en la entrada: “Five minutes, pray time. No possible to come (en 5 minutos comienza el rezo, no es posible entrar)”, dice en su precario inglés monosilábico. Solicito, casi imploro, permanecer unos minutos para hacer unas fotos. El hombre me mira con cara de pocos amigos e intenta disuadirme. Insisto: “Five minutes please (cinco minutos por favor)”. Me lanza otra mirada fulgurante, pero finalmente accede, aunque no muy convencido.&lt;br /&gt;Me desplazo sigilosamente entre un puñado de hombres arrodillados que murmuran plegarias, y otros que parecen sumidos en profundas reflexiones. No veo mujeres. Apuro unas fotos. Intento un diálogo. Un feligrés, de rodillas, sonríe para la instantánea. Un niño se cruza como una flecha, quebrando el clima de misticismo. El tiempo se termina. No logré entablar diálogo, y me voy con mis dudas a otra parte.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;------------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Otra parte es el centro de la ciudad. Un bullicioso y colorido mercado de angostos pasillos donde se consiguen golosinas extrañas, bateks estridentes, ropa económica, baratijas, oro, plata, especias, pescado seco y más. Las casas de cambio que no cambian dólares si uno no tiene billetes de la serie tal y cual. El ínfimo barrio chino con su chinísima arcada como portal de acceso, donde descubrí que sí se puede llegar a tomar una cerveza, pero sólo si el dueño del local en cuestión está presente.&lt;br /&gt;Y otra parte es también el Museo de Terengannu, el más grande del país, una bella construcción del más puro estilo malayo, madera y concreto sobre pilotes. Más tarde, mamá nos revelaría que papá fue uno de los artífices de su diseño. Debería sentirme orgulloso.&lt;br /&gt;Por la mañana, papá sugiere dar una vuelta. “Vamos a conocer el nuevo estadio, que lo diseñé yo también”, confiesa con un dejo de orgullo. El flamante predio, con capacidad para unas 50 mil personas, queda a pocas cuadras de la casa. La primera imagen que se ve es la de un pedazo del techo que está derrumbado sobre una de las tribunas. “Se cayó a un año de la inauguración”, confiesa papá, como si nada, esbozando una sonrisita. Quedamos perplejos. La atracción turística es la tragedia que no fue, solo porque que el estadio que construyó papá estaba vacío cuando se vino abajo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;--------------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Esa misma noche, como despedida, acordamos cenar fuera con la familia de nuestros colegas Martín y Efraín. Los padres eligen un restaurante donde sirven de todo menos comida malaya. Nuestros hermanos estaban invitados, pero como era la final de bádminton, el clásico de clásicos contra Indonesia, prefirieron prolongar su romance con el plasma. Mientras cenamos, el entusiasta papá de mis colegas no deja de hablar y hacer fotos. La mamá de ellos no prueba bocado ni pronuncia una sola palabra, y la nuestra eructa ni bien termina, señal de que uno está satisfecho en el mundo árabe. Acto seguido, se queda literalmente dormida en la mesa.&lt;br /&gt;Por la mañana, mientras armamos las valijas, Esteban se asoma a la ventana. Con su mejor cara de no puede ser, me dice: “Mira, desde acá se ve el estadio”. No puedo creerlo: papá puede ver su obra cumbre desde su casa, todos los santos días.&lt;br /&gt;Papá nos llama, es hora de partir. Nos lleva hasta la base del “Homestay”, donde nos despide con un frío abrazo y parte raudo a trabajar. De los hermanos, ni noticias. Mamá nos sigue en su auto hasta el aeropuerto. En la entrada del preembarque me estrecha su mano, blanda y con aparente frialdad. “Thank you”, le agradezco, y me devuelve una sonrisa contenida. Antes de pasar por los rayos X, me doy media vuelta para un último saludo. Al final, Mamá Azlina es lo más parecido a una verdadera madre que podrá ver a su hijo por mucho tiempo. Se le cae un lagrimón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_guido_cristal_mosque.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-360" title="EMPP_Guido_Cristal_Mosque" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_guido_cristal_mosque.jpg?w=100" width="100" height="150" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;GUIDO PIOTRKOWSKI (Argentina) Comenzó a viajar a los 18 años, cuando su curiosidad lo llevó hacia nuevos horizontes, y la necesidad de abarcarlos lo condujo hacia la fotografía. Al darse cuenta de que una foto no vale no lo mismo que mil palabras, creyó que unos cuantos caracteres más lo ayudarían, y resolvió que debía ser periodista. Hoy, se desempeña como fotógrafo y periodista free lance, y publica sus crónicas de viaje y fotografías en diversos medios de Argentina y el exterior.&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-7246434490446742960?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/7246434490446742960/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/tres-dias-en-un-hogar-malayo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/7246434490446742960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/7246434490446742960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/tres-dias-en-un-hogar-malayo.html' title='TRES DÍAS EN UN HOGAR MALAYO'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-6727689896270505933</id><published>2011-10-25T09:03:00.001-07:00</published><updated>2011-10-25T09:56:10.487-07:00</updated><title type='text'>VIVIR ENTRE UN MICRÓFONO Y UN FUSIL</title><content type='html'>&lt;h3&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Por Josefina Salomon&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice que tiene 30 años, aunque no está seguro cuándo nació. A los nueve aprendió a usar un fusil de ataque ruso en Sudán. A los 15, comió chocolate por primera vez y a los veintitantos tocó en Live8 en Londres. Vivió todo y sobrevivió para contarlo. &lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Llega tarde, una hora tarde, aunque eso es lo único que Emmanuel Jal – el rapero Sudanés a quien Peter Gabriel apodó “el nuevo Bob Marley” – tiene de celebridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruza la puerta del Pub londinense solo, sin manager o publicista, sortea los varios cochecitos de bebé que inundan el lugar y se dirige casi automáticamente al bar – es que aquí así se estila, cada uno se busca lo que quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un vino tinto con coca”, le dice a la camarera, quien lo mira sorprendida por el pedido y no reconoce a una celebridad cuando la tiene enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es una bebida típica de Sudán,” explica el rapero con un tono paciente, como intentando convencerla. “Deberías probarla”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La camarera no responde. Apenas atina a traer dos vasos de la bebida que pensé era únicamente famosa en Argentina a la pequeña mesa donde nos sentamos, en la esquina del bar, entre los bebes que gritan y los freelancers que teclean en sus computadoras de la manzanita como si fuera su último día de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emmanuel sonríe, como ignorando la situación, la de la camarera, a los bebés y a los freelancers. Esta acostumbrado a que no lo entiendan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Llegué tarde, disculpas, es que mi manager confundió la agenda y hace 10 minutos me dijo que viniera corriendo para acá”, me dice, tranquilo, con un tono que, más tarde me doy cuenta, es su “marca registrada”. Se explica mientras toma el vino con coca de a sorbitos, agarrando el vaso con las dos manos, como si fuera de café con leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Argentina!, Maradona, Messi!!”, sigue, como rompiendo el hielo, tratando de convencerme. “Me gusta mucho el futbol y en Argentina son buenos! Pero qué pasó en Sudáfrica?”. Se ríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo de lo que pasó hace más de un año, pero no se mucho más de fútbol que Messi y Maradona. No mucho más que él. Aunque el mínimo conocimiento sobre el fútbol es lo único que tenemos en común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un artista que no actúa como celebridad. Un rapero sencillo, sereno, pensativo, interesado en la política internacional y sin entourage a la vista. En sus letras, no habla de chicas con poca ropa, ni de drogas, ni de plata. No lleva enormes cadenas de oro, ni remeras varias tallas más grandes de lo que necesita, ni los pantalones por el piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comparte el escenario con titanes de la música como Peter Gabriel y es consultado por lideres internacionales, en sus lujosas oficinas y frente a la Asamblea de Naciones Unidas, aunque poco tiene que ver con Bono, Bob Geldorf o Sting.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que Emmanuel Jal no es una simple estrella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, no nació Emmanuel ni sabe exactamente cuántos años tiene – su certificado de nacimiento se perdió, junto a su familia, en la guerra que azotó Sudan durante gran parte de los 80’s y 90’s -- un enfrentamiento entre los musulmanes del norte y los cristianos del sur que hoy devino en lo que es, efectivamente, la independencia de los segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sabe es que nació Jal Jok, hace aproximadamente 30 años, en una pequeña aldea en el sur de Sudán y que antes de entender lo que pasaba en su país, alguien le había puesto un fusil ruso AK-47 en las manos, convirtiéndolo automáticamente en lo que las Naciones Unidas llaman “niño soldado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sudan Boy&lt;br /&gt;La primera vez que Emmanuel sostuvo una AK47 tenía nueve años. El arma Rusa era varios centímetros más alta que él y aunque difícilmente lograba maniobrarla, era su orgullo: ya era un hombre y tenía en sus manos la responsabilidad de salvar a su país de quienes, le habían dicho, eran sus enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los enemigos eran los musulmanes que controlaban todo el sur de mi país, donde los cristianos vivíamos y una zona, claro, rica en petróleo,” dice Jal, hijo de una enfermera cristiana y un comandante del Ejercito de Liberación de las Personas de Sudán, el principal grupo rebelde local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emmanuel se transforma frente a mis ojos casi automáticamente cuando empieza a hablar de lo que hoy llama “su pasado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cambia la expresión, se pone nervioso, se le endurece el gesto, se mueve en el sillón en el que se sienta, como si le resultara imposible encontrar una posición cómoda, toma tragos cortos de la bebida que pidió, se toca las pequeñas rastas oxigenadas, mira hacia todos lados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no me mira. Como si supiera que llega el momento de hablar sobre lo que no quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabe que todos quieren saber sobre “eso”, que es famoso por “eso”, y que todos quieren hablar sobre su pasado aun cuando el sólo quiere mirar hacia el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo que esta ahí escrito, cada detalle me hizo sufrir”, dice señalando el libro que descansa en la mesa donde tomamos un vino con coca, en el norte de Londres, con una foto suya en la portada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cada día que escribía una parte, terminaba con sangre que me caía de la nariz y pesadillas, muchas pesadillas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro “War Child” – niño de la guerra -- , escrito hace poco más de un año, relata con tremendo detalle cada uno de los abusos por los tuvo que vivir en su larguísima carrera de niño soldado a rapero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hay dos cosas a las que no podía acostumbrarme cuando era niño: una era esperar que llegara la guerra y la otra era la muerte. Los muertos estaban en todos lados – esqueletos que nadie enterraba, gente con marcas de balas en el cuerpo y cuerpos quemados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia comienza cuando Emmanuel había cumplido ocho años, cuando los soldados rebeldes lo llevaron, con la promesa de una educación, a un campo de refugiados varios cientos de kilómetros lejos de su aldea. De las 80,000 personas que vivían en el lugar que era telón de fondo de los documentales de Live Aid, sin comida y casi sin asistencia, 10,000 eran niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobreza, soledad y miedo eran los ingredientes perfectos para reclutar niños al ejército rebelde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los mayores entrenaron a chicos como él en el arte de la batalla. Les enseñaron a llevar una AK47, a cuidarla como a su mejor amigo, a desarmarla, limpiarla y armarla, apuntar y disparar. A dormir con un ojo abierto, a luchar, a correr con una ametralladora más grande que ellos, a no llorar aun cuando lo desearan más que a nada. Les mostraron como matar con balas, con machetes, con piedras, con las manos y con los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les dijeron que desde entonces lo único que debía importarles era asesinar a sus enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Se siente mucho odio, te sentís triste, lloras, extrañas a tu familia, te enojas con dios y con todo, hasta te preguntas si dios realmente existe”, dice Emmanuel, enojado. “Y todo eso te lleva a querer participar en la guerra, matar a los que, te dicen, son responsables de todo eso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emmanuel me cuenta cada una de sus historias y anécdotas como si hubieran ocurrido hace minutos. Dice no recordar fechas exactas pero puede nombrar a cada una de las personas que conoció durante aquellos años, los que estuvieron de su lado y del otro, a quienes ayudó y a quienes asesinó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los relatos viran entre la verborragia de quien tiene mucho para decir, pausas en las que me pregunto si esta visualizando lo que cuenta, y momentos de risas, de bromas en las que su cara muestra la expresión de quien cuenta lo ya vivido como algo pasado, que no tiene que volver a vivirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil asociar a “ese” Emmanuel con este. Al que desde el sillón habla moviendo las manos sin parar, que revisa su celular “inteligente” varias veces por hora, manda mensajes y atiende alguna llamada y canta con “aquel”, el que no sabe a cuántas personas asesinó, al que estaba dispuesto a hacer lo que fuera para sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces habla de la guerra como de un juego, una aventura. Otras, relata episodios y se va a otro lugar, se le pierde la mirada en el horizonte que existe más allá de la pared del Pub y relata con detalle descriptivo el momento más duro que le tocó vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se que este será el relato más difícil. Lo se porque alguien ya me lo había contado. Es que Emmanuel conoce a mucha gente. Desde que logró escapar del infierno de la guerra que trabaja con organizaciones internacionales de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional para crear consciencia sobre los problemas de Sudán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos tienen nada más que elogios hacia Emmanuel. Dicen que no hay muchas historias como las de él, historias de jóvenes que fueron forzados a participar en guerras que han logrado rehacer sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desierto&lt;br /&gt;Las dos docenas de niños y adultos que iban con Emmanuel estaban acostumbrados a caminar, pero esto era algo más. Habían pasado varios años de guerra, de muerte y los rebeldes se dividieron en dos grupos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos estaban bajo el mando de John Garang, quien buscaba victoria rebelde sobre todo el país, aun si eso significaba estar en una guerra constante, la otra parte, bajo el mando de Riek, se conformaba con la independencia del sur de Sudán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desierto que los llevaría hacia Waat, en la frontera con Kenia, se posaba frente a ellos como un temerario Golliat frente a esas dos docenas de Davides, grandes y pequeños, pero todos desnutridos Davides. Emprendieron el camino con la promesa que del otro lado habrían más soldados de su lado, comida, educación, y, tal vez, sus familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Caminábamos en largas filas, paso a paso, uno detrás del otro, el desierto era infinito. Nos decían que no miráramos hacia atrás. Con la falta de agua y comida, la fila se hacia cada vez mas corta”, relata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Algunos se intoxicaron por comer cualquier cosa y todos nos volvimos más débiles mientras caminábamos, las panzas nos crecieron y se nos notaban los huesos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emmanuel viajaba con dos de sus más cercanos amigos, Luam y Lual, dos chicos no mucho más grandes en edad que él. Entre los tres corrían detrás de cualquier animal que pudieran encontrar. Ratas, serpientes, pájaros. Cualquier cosa era alimento. Sacaban liquido de las raíces de las pocas plantas que habían pero el sol del desierto no tenía piedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo más difícil de todo eso fue cuando mi amigo Luam se enfermó, es que es que no quería alimentarse con ratas. En un momento estábamos ambos tirados bajo un tronco, me acerqué a él y olía a carne. La boca se me llenó de saliva”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un último intento desesperado, pidió a dios que le trajera algo de comer antes de obligarlo a alimentarse de su amigo. Unas horas más tarde, otro niño, antes de morir, logró matar un pájaro, que cayó junto a Emmanuel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un puñado de soldados y niños sobrevivieron el camino hasta un nuevo campo de refugiados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ángel ara su soledad&lt;br /&gt;Emmanuel habla despacio, en voz baja. Explica con muchas palabras cada cosa que dice y acentúa las más graves que pronuncia en cada oración, en un inglés perfecto que aprendió de la mano de trabajadoras humanitarias como Emma MacCun, una inglesa que lo adoptó y sacó del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablar de Emma le llena los ojos de lagrimas, lo pone nervioso. Pide otra bebida. Me responde como si casi hubiera perdido la paciencia. Como si esa parte de la historia, fuera solo suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué querés saber de Emma?, dice, casi con desconfianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo era, cómo la conociste, cómo te cambió la vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Emma fue como un ángel para mi, me salvó la vida. Estoy acá gracias a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emmanuel habla de Emma, sólo de ella y no de las organizaciones para las que la inglesa trabajaba. Explica su experiencia con ella como el capítulo más feliz de su vida. Es que Emmanuel habla de sus años en capítulos: cuando era chico y vivía con su madre, una enfermera y corista de la iglesia local, cuando lo llevaron los soldados con la promesa de una educación, cuando se convirtió en un soldado y asesinó, y cuando volvió al que llama “el mundo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mundo es al que llegó con la trabajadora humanitaria, escondido en un avión destartalado que llevaba soldados, oficiales y, su nueva vida, a Kenia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En Kenia todo era nuevo para mi”, recuerda. “El jabón, el baño, el chocolate, el mar, la escuela, todo era una aventura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Aunque todavía quería matar gente, matar musulmanes. Mi idea era robar un avión y regresar a Sudán. Tenía 13 años. Pero cuando fui a la escuela, las cosas cambiaron, aprendí a leer, descubrí el Internet, conocí a muchos musulmanes buenos. Leí el Corán y la Biblia. Me dí cuenta que la gente había manipulado muchas cosas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emmanuel no está solo. Según organizaciones de derechos humanos como “War Child”, y Unicef, aun hoy, cientos de miles de niños son obligados a participar de conflictos armados alrededor del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los expertos apuntan a que lo más problemático en estos casos es que a estos niños les es extremadamente difícil incorporarse a algún tipo de normalidad, lidiar con lo que les ocurrió, con lo que fueron obligados a hacer y que la cantidad de organizaciones y países dispuestos a ayudar a niños que cometieron los más impensables crímenes es, minima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dilema, dicen, es que hacer con niños que cometen crímenes como asesinatos y torturas durante guerras en las que fueron obligados a participar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un lado, están los que creen que estos ex-guerreros deberían ser juzgados como adultos, como en el caso de Omar Khadr, recientemente sentenciado en Guantánamo a 40 años en prisión por el asesinato de un soldado norteamericano en Afganistán, cuando tenía 15 años. Otros dicen que estos menores son obligados a cometer crímenes y que deberían ser protegidos y rehabilitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Emmanuel, la única ayuda que había llegado en la forma de Emma desapareció cuando la inglesa murió en un accidente automovilístico. Nuevamente solo, en un país extranjero y sin posibilidad de regresar a su Sudán, donde la guerra todavía corría, vivió en villas miserias, luchó por estudiar y comenzó a explorar su amor por la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me metí en el tema de la música cuando estaba en Kenia, pero entonces no sabía que iba a llegar a ningún lado, lo hacía sólo para divertirme. Hacíamos recitales para juntar dinero para que los chicos de la calle pudieran estudiar”, dice, riéndose, mostrando su otra cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces nadie más que un puñado de trabajadores humanitarios sabían quien era. Hoy, todos lo describen de la misma forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Alguien especial, con mucho talento”, me dice una trabajadora humanitaria. “El próximo Bob Marley”, sentencia Peter Gabriel. “Alguien que usa su estilo de música único de una forma particularmente positiva,” opina la gente de Oxfam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que nadie tiene nada malo que decir de este ex soldado que era muy joven para saber si quería serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La AK-47 por un micrófono&lt;br /&gt;Decenas de miles de personas esperan ansiosas el recital. Quien toca es una de las más famosos estrellas de la música, la mismísima reina del pop se contornea en el escenario al ritmo de sus propios ritmos y de algunos más africanos, de donde ahora se siente bastante más cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos metros más allá, Emmanuel trata de contar con música lo que, hasta entonces, pocos sabían de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Creo que sobreviví por una razón / para contar mi historia / para tocar la vida de otros / toda la gente que lucha por allá / las tormentas sólo duran por un tiempo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción de llama “War Child” (niño de la guerra) y es uno de los temas que lo catapultó a la fama hace casi 10 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los británicos, fue amor a primera vista. La historia perfecta. El cuento de hadas con final feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un álbum lleno de temas que cuentan, en rito de rap y hip hop, la realidad de uno de los países africanos más golpeados por la guerra: “Obligado a pecar”, “muchos ríos por cruzar”, “La sombra de la muerte”, “Emma” y “Vagina”, en la que relata la violación de una de sus tías, la que presenció cuando era apenas un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Para mi, la música se convirtió en un remedio contra el dolor. Curaba el dolor que sentía y mantenía mi mente ocupada. También comencé a usarla como una forma de comunicar mi historia, lo que me había pasado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿Cómo se sobrevive todo aquello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“He estado en situaciones terribles, he hecho cosas malas. Todavía tengo las imágenes de esas personas que me miran. Es como si no estuvieran muertos. Si sobrevivís todo aquello, no te lo perdonas. Nunca de podes olvidar de eso. Se que no estoy sólo, hay miles como yo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, tiene tres discos en su haber y la banda de sonido de la película “Diamante de Sangre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último proyecto de Jal lo ha llevado a la actuación, cuando ganó un papel en una de las mayores producciones cinematográficas africanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“África United” (África Unida, en español), cuenta la historia de tres niños ruandeses que hacen todo lo posible por llegar a la ceremonia de apertura del Mundial de futbol de Sudáfrica. En el film, Emmanuel hace el papel de Tulu, el hermano mayor – y muy malo -- de uno de los niños que hace todo lo que puede para que los otros no cumplan su sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Actuar fue una experiencia genial, algo nuevo para mi. Hacer de alguien que no soy”, dice, mostrándome a un nuevo Emmanuel, el que no ha visto la guerra más allá que en las pantallas de televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me encantó actuar, aunque la próxima vez me gustaría, por una vez, hacer de tipo bueno”, me dice, mientras bebe el último sorbo de su vino con coca. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_josefinasalomon1.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-full wp-image-358" title="EMPP_JosefinaSalomon" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_josefinasalomon1.jpg" width="80" height="80" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;JOSEFINA SALOMÓN (Buenos Aires, Argentina). 30 años, curiosa, contadora de historia, viajante, periodista. Llegó a Londres en 2003 con un bolso y un ticket para regresar a Buenos Aires seis meses más tarde. Aunque todavía vive en la capital Inglesa, cruza el Atlántico varias veces por año. Colabora con publicaciones europeas y Argentinas con historias que nadie más cuenta.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;&lt;a href="http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/resentidos-con-el-mago.html" target="_blank"&gt;TRES DÍAS EN UN HOGAR MALAYO. Por Guido Piotrkowski&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_guido_cristal_mosque.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-360" title="EMPP_Guido_Cristal_Mosque" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_guido_cristal_mosque.jpg?w=100" width="100" height="150" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;Crónica de un viaje a Malasia y la extraña aventura de convivir con una familia local, entre usos y costumbres del Islam.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GUIDO PIOTRKOWSKI (Argentina) Comenzó a viajar a los 18 años, cuando su curiosidad lo llevó hacia nuevos horizontes, y la necesidad de abarcarlos lo condujo hacia la fotografía. Al darse cuenta de que una foto no vale no lo mismo que mil palabras, creyó que unos cuantos caracteres más lo ayudarían, y resolvió que debía ser periodista. Hoy, se desempeña como fotógrafo y periodista free lance, y publica sus crónicas de viaje y fotografías en diversos medios de Argentina y el exterior.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-6727689896270505933?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/6727689896270505933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/vivir-entre-un-microfono-y-un-fusil.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/6727689896270505933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/6727689896270505933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/vivir-entre-un-microfono-y-un-fusil.html' title='VIVIR ENTRE UN MICRÓFONO Y UN FUSIL'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-2108629820066419037</id><published>2011-10-25T08:54:00.000-07:00</published><updated>2011-10-25T09:00:17.631-07:00</updated><title type='text'>EL DESTINO FINAL DE UN MICROBÚS SANTIAGUINO</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Noemí Arcos R.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La nostalgia por los antiguos microbuses que recorrían las calles de Santiago de Chile hizo que dos amigos se embarcaran en la empresa de volver a ponerlos en circulación. Una romántica y lucrativa iniciativa que hace olvidar un sistema de transporte que, mientras estuvo en marcha, era bastante menos querido por sus usuarios. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Vista desde el frente parece un bulldog. Un bulldog de fierro blanco con franjas azules y rojas; sus pequeñas orejas como espejos retrovisores, su prominente mandíbula, que al abrirla muestra el motor, y en la punta de su nariz la estrella de tres puntas en un círculo de su raza Mercedes Benz.&lt;br /&gt;Este ejemplar, modelo 1113 del año 1982, es de exhibición. Está mostrándose ahora en todo su esplendor, cual objeto patrimonial; un esplendor que hace años recorrió las calles de Santiago de Chile con bastante menos garbo y que fue despreciado por los pasajeros que ahora lo admiran, lo fotografían, lo tocan con cariño y cuentan anécdotas de viejos.&lt;br /&gt;Este microbús, o micro como se les ha conocido desde siempre en este lado del mundo, era parte de la flota del recorrido Tropezón, uno de los más extensos y tradicionales de Santiago; uno que murió dos veces.&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;Marcelo Salvador y Julio Moreira se conocieron hace 26 años arriba de una micro igual a ésta. Era 1985: Marcelo tenía 10 años, Julio llevaba un año trabajando en la línea Tropezón. Este recorrido fue bautizado así porque cubría un barrio del mismo nombre en la populosa comuna de Quinta Normal.&lt;br /&gt;Julio sacaba la micro todos los días a las 5 de la mañana, desde el paradero terminal de Laguna Caren, 20 kms. al oeste del centro de Santiago, para hacer el recorrido que cruzaba Santiago hasta la zona precordillerana de Lo Barnechea, a 14 kms. al oriente del centro.&lt;br /&gt;Un día cualquiera, Marcelo se subió a la micro en la calle José Joaquín Pérez, pleno barrio Tropezón. Empezó a conversar con Julio y no se bajó más. Marcelo se empezó a subir todos los días a la micro, se acomodaba en un pequeño asiento al lado del volante y ayudaba a Julio cortando los boletos que se le entregaban a los pasajeros cuando pagaban su viaje. “Le gustaba a éste andar arriba de la micro”, dice Julio, señalándolo con un gesto de la cabeza. 3 viajes de ida y vuelta alcanzaban a hacer durante el mediodía que trabajaba Julio. Hora y media se demoraba en hacer todo el recorrido. Marcelo era dejado en la puerta de su casa y Julio, bueno, Julio no cuenta si se iba directo a su casa o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La década de los ochenta fue la edad de oro de las micros en Santiago. De la mano de la dictadura pinochetista y el liberalismo económico, el Estado dejó de regular los recorridos, las tarifas y la cantidad de microbuses que satisfacían la demanda de una ciudad que extendía cada vez más sus márgenes. Las calles se llenaron de micros de todos los colores, incluyendo las blancas con franjas azules y rojas.&lt;br /&gt;Hasta 1991 duró la fiesta multicolor. Con el regreso a la democracia, el Estado volvió a regular las tarifas, los recorridos y la atomizada propiedad de cientos de microempresarios (valga la redundancia) por medio de licitaciones de recorridos. 2.600 buses salieron de circulación, entre ellos, esta máquina que Julio no recuerda y que Marcelo nunca olvidó. Todas las micros se pintaron amarillas. Nunca más un recorrido se llamó Tropezón.&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;Julio no ha tenido ningún otro trabajo en la vida que no sea como chofer.&lt;br /&gt;Tiene 52 años pero fácilmente aparenta 10 más. Tiene la cara curtida, la frente amplia y algunas arrugas. Los ojos negros, pequeños, olvidables. Lleva un par de lentes ópticos en la cabeza; nunca se los pone frente a los ojos. El pelo canoso, barba de un par de días y unos dientes chiquititos que se asoman de sus labios delgados. No es gordo ni flaco, pero tiene panza de hombre que pasa todo el día sentado. Está vestido con camisa blanca, sweater negro con dibujos blancos de fabricación hogareña, pantalones de tela azul marino y zapatos formales sin lustrar, como si se vistiera para ir a una oficina que no existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 13 años, junto a su padre, recorría la Vega Central, principal mercado de abastecimiento de frutas y verduras, arriba de un carretón, haciendo pequeños fletes que dejaban pequeñas ganancias.&lt;br /&gt;De adulto, empezó a trabajar como chofer en una casa en Lo Curro, uno de los sectores más exclusivos de Santiago. Un amigo le recomendó que se fuera a trabajar a las micros.&lt;br /&gt;Cuando se acabó el recorrido Tropezón, Julio no tuvo más remedio que empezar a trabajar en las nuevas máquinas uniformadas de amarillo. 309 Variante Expreso Pudahuel fue el recorrido que replicaba en algunos tramos el recorrido de su añorada Tropezón. Marcelo nunca más se subió a entregar los boletos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero con este nuevo cambio en el transporte colectivo no llegó la alegría: volvió la contaminación y la congestión en las calles, volvieron a circular máquinas que eran verdaderas reliquias mecánicas. Se empezó a rumorear que habría un nuevo cambio. Los usuarios odiaban todo: las micros, los recorridos, los choferes. En 2002, el presidente Ricardo Lagos anuncia que se implementará un nuevo plan inspirado en TransMilenio, el sistema de transporte de Bogotá, Colombia, pero que se extendería por toda la ciudad. Marzo de 2003 y las autoridades bautizarían al nuevo sistema con un nombre que los santiaguinos más temprano que tarde comenzarían a aborrecer y no olvidarían jamás: Transantiago.&lt;br /&gt;“Las micros amarillas se terminaron de la noche a la mañana, se podría decir… Se rumoreó que venía un cambio, y de repente, se acabó no más”. A Julio se le quiebra la voz y sigue recordando: “Nunca creí que esto iba a pasar”.&lt;br /&gt;El recorrido 309 estaba agonizando. Julio tenía que buscar la manera de seguir manejando. Dio los exámenes de manejo y sicológicos en las nuevas empresas operadoras de las concesiones de recorridos. Pero mientras esperaba la respuesta de la empresa para saber si lo contrataban, tuvo un accidente manejando su máquina de vuelta a su casa. Un taxi lo chocó por el costado y casi pierde su licencia de conductor. Nunca más lo llamaron de ninguna de las dos empresas. Julio todavía cree que es por las respuestas que dio en los exámenes: “No sé que quieren que uno conteste en esos exámenes sicológicos. Si la cosa es manejar no más”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La implementación definitiva del Transantiago, en febrero de 2007 bajo el gobierno de Michelle Bachelet, fue igual que sacarse un parche que lleva mucho tiempo pegado en la piel: se aplazó tanto que cuando se hizo de un tirón, dolió.&lt;br /&gt;En diciembre de 2007, la revista Time rebautizaba a Transantiago como The Mass Transit System From Hell (el sistema de transporte masivo del infierno). En febrero de 2008, cuando la criatura cumplió un año, The Economist diagnosticaba que el cambio de sistema había sido un gran error al no considerar los hábitos y rutas de los pasajeros. “El caos es lo más chocante para los chilenos porque a ellos les gusta pensar que su país es el mejor organizado de Latinoamérica”, sentenció el semanario.&lt;br /&gt;El sistema de pago con monedas ($380, US$0.8, costaba el pasaje al momento del cambio de sistema) se reemplazó por una tarjeta de prepago llamada Bip! Hoy el pasaje cuesta $560 (US$1.1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en 2007, Julio quedó cesante. Con una esposa, dos hijas, dos yernos, dos nietos y una madre que mantener, viviendo todos juntos en la misma casa en Cerro Navia, la situación se volvió crítica. Julio atribuye a ese momento de su vida la aparición de todas las enfermedades que ahora lo aquejan: hernia lumbar, alza de presión arterial y dolores al colon.&lt;br /&gt;— ¿Fumas?-, le pregunto, ofreciéndole un cigarrillo&lt;br /&gt;— No, ya no-, me dice con una sonrisa pícara&lt;br /&gt;— ¿Por qué no?&lt;br /&gt;— Ya me di la vida que me tenía que dar y ahora estoy pagando-, concluye; como un lamento que probablemente ha repetido más de alguna vez ante recriminaciones hogareñas.&lt;br /&gt;“Tampoco puedo pasar rabias, ya he pasado muchas. A veces prefiero quedarme callado, aguantar…”, agrega.&lt;br /&gt;“Los choferes tenían una mujer en cada paradero”, acusa sonriendo Marcelo, quien trabaja como junior (estafeta) en una oficina. Julio no dice nada, sólo devuelve la sonrisa con sus dientes chiquititos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, a finales de 2007, Julio consiguió un trabajo como chofer del bus que transporta los empleados de una empresa de logística. “Por lo menos sigo manejando, esa es mi vocación, pero echo de menos lo antiguo, mi trabajo, lo echo de menos. Era una cosa que me gustaba hacerla a mí, me gustaba, me fascinaba, porque lo hacía con agrado, no peleaba con la gente… Con esto se lo demuestro”, dice Julio mientras se seca las lágrimas de las mejillas. “No soy un chofer gruñón, me gusta conversar con la gente… Hasta donde pueda manejar, hasta ahí llegaré no más”.&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;Mientras en Santiago sufríamos el desastre de transporte, en Llay Llay, una comuna de un poco más de 21 mil habitantes, ubicada a 85 kms. al norte de la capital, un microbús Mercedes Benz, modelo 1113, año 1982, recorría las parcelas locales haciendo viajes particulares. Por su edad, ya no podía trabajar en el sistema de transporte colectivo. Entonces, alguien la fotografía, sube la foto a internet y Marcelo, que en algún momento comenzó a coleccionar fotos de micros antiguas para no olvidar, la vio. Y la fue a buscar con su amigo Julio.&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;Hace un año, Marcelo compró esta micro y la trajo a Santiago. Aunque no era la misma, el modelo y el año de su añorada micro Tropezón le hizo pagar el millón de pesos (US$2.136) que le pidieron por ella.&lt;br /&gt;Lo primero que hizo fue bautizarla: La Chepa, le puso. “No hay ninguna razón sentimental, es sólo porque antes había una micro llamada así en las tropezón, que era famosa. Uno decía ‘¿ya pasó la chepa?’”, asegura Marcelo. “Siempre quise tener una micro. Porque como acá en Chile no hay mucho interés en conservar las cosas, siempre todo hacen tira (pedazos)”, agrega. Además, apostó a que gracias al revival de la década de los ochenta se le podría sacar partido. Y no se equivocó: a La Chepa la han arrendaron para que aparezca en videoclips, en una serie que el canal Chilevisión está grabando y en la película Miguel San Miguel, que muestra los inicios de la banda Los Prisioneros, el grupo chileno de rock más importante de los ochenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la trajeron desde Llay Llay era una cacharra, cuenta Julio. Marcelo la mandó a restaurar. Primero, se mandó a un taller para que volvieran a tapizar los 25 asientos y se pusiera piso de aluminio antideslizante. Luego, se mandó a pintar por fuera. Marcelo se la encargó a un taller mecánico y de pintura automotriz que la vistió de Tropezón, con los colores blanco, azul y rojo sobre el amarillo que traía. Le cambiaron las ruedas y se le renovó la patente: FS 9922.&lt;br /&gt;Sumados la pintura y los arreglos, se invirtió otro millón de pesos.&lt;br /&gt;En la parte trasera de la micro, otra tradición reencarnada. Mis tres amores, dice con una caligrafía rococó. Junto a esta leyenda, los nombres Susana, Nicolás y Ariel, la esposa y los dos hijos de Marcelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los clichés decorativos de las micros, conocidos de primera mano o contados casi como una leyenda, los pude ver dentro de esta micro. La Chepa está escrito con la misma caligrafía sobre el espejo retrovisor interior, con borde de flecos amarillos, del cual cuelgan un zapatito de bebé blanco y un corazón de felpa rojo. A su derecha está escrito Marcelo y a su izquierda, Julio.&lt;br /&gt;Los letreros que indican las calles que componían el recorrido Tropezón son los que Marcelo guardó todos estos años. Ahora los sacó del encierro y los puso todos juntos en la micro, haciendo imposible que exista un recorrido tan extenso y con ese enredo de calles.&lt;br /&gt;Julio me muestra con orgullo una de las antiguas planillas en que se llevaba el registro de los boletos cortados.&lt;br /&gt;También hay un banderín del equipo de fútbol Universidad de Chile. “Soy del Colo Colo”, dice Julio, “pero me da lo mismo, no quiero poner nada del Colo”. La gente que sube a ver la máquina lo felicita por el banderín, Julio asiente con la cabeza sin decir nada. “¡Nos vamos a Pelotillehue!”, grita entusiasta una señora, haciendo alusión al pueblo donde vive el personaje de cómic chileno Condorito, en el que es común ver micros iguales a ésta, provocando la carcajada del resto de los pasajeros. “Estas eran las verdaderas máquinas que existían en esos años”, alecciona otra señora a Julio. Él sonríe. Un hombre se para en el primer escalón de la angosta puerta de subida, se afirma de ambos lados, y se reclina con la espalda hacia atrás. “Así iba uno antes, colgando”, le cuenta a los niños que lo acompañan, y los tres se ríen. “Qué buenos tiempos”, concluye el abuelo.&lt;br /&gt;Toda la escenografía es coronada por un “Dios es mi copiloto”.&lt;br /&gt;Julio no le cobra a Marcelo por ser el chofer en los viajes y dice que le gustaría tener un bus propio. “Tengo suficiente con que haya puesto mi nombre en la micro”, intenta converme con poco éxito.&lt;br /&gt;La idea de Marcelo es seguir comprando micros, quizás una o dos más, para poder rentabilizar de mejor manera el negocio de la nostalgia: “La idea es que lo tomen en cuenta, pa’ eso se compró, para sacar a pasear a centros de ancianos, a gente”. Por un viaje familiar fuera de Santiago por el día, Marcelo cobra aproximadamente $250.000 (US$533).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nos llevamos súper bien los dos… Hasta que me vaya yo andará al lado mío yo creo”, dice Julio, quien piensa seguido en la muerte, respecto a Marcelo.&lt;br /&gt;Quienes esperan el próximo bus del Transantiago en el paradero ven la reliquia ambulante pasar y sonríen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_noemiarcos.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-359" title="EMPP_NoemiArcos" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_noemiarcos.jpg?w=145" width="145" height="150" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;NOEMÍ ARCOS RODRÍGUEZ (Santiago de Chile, 1983) Estudié Periodismo en la Universidad Católica de Chile. Hice un intercambio de un semestre en la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante 2 años fui editora general de Km Cero, un sitio web de noticias hecho por alumnos de un curso que impartía en la Universidad Católica. Actualmente, trabajo en Ciper (Centro de Investigación Periodística).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-2108629820066419037?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/2108629820066419037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/el-destino-final-de-un-microbus.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/2108629820066419037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/2108629820066419037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/el-destino-final-de-un-microbus.html' title='EL DESTINO FINAL DE UN MICROBÚS SANTIAGUINO'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-1908115313726753490</id><published>2011-10-25T08:45:00.000-07:00</published><updated>2011-10-25T08:51:47.045-07:00</updated><title type='text'>HISTORIA DEL MUERTO QUE VIVE</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Julia Comba&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Las paredes de la ciudad de Rosario amanecen pintadas con la leyenda “Pocho Vive” y decoradas con esténcils de un ángel que anda en bicicleta, desde hace ya diez años. Los rosarinos saben, los turistas se sorprenden. Esta es la historia de Claudio Pocho Lepratti, un militante social que fue asesinado por la policía durante la crisis de 2001 pero quiso seguir viviendo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El 19 de diciembre de 2001 Celeste Lepratti deseaba volver a su casa. Se tomó el colectivo en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, y recorrió, una vez más, los pocos kilómetros que la separaban de Colonia de los Ceibos donde vivía con su familia. Llegó a la tardecita. Estaba sorprendida y conmovida por los saqueos del día anterior en Concepción, esa pequeña ciudad a la que los medios nacionales presentaron como “el primer lugar saqueado del país”.&lt;br /&gt;En el campo estaban Dalis, su madre, y Osvaldo, uno de sus hermanos. Claudio, el hermano mayor, vivía en Rosario desde hacía tiempo y los visitaba, con suerte, dos veces al año. Laura, la mayor de las mujeres, se había mudado a Concepción para trabajar de maestra. Martín, el cuarto hermano, aprovechaba para visitar a unos amigos y el más pequeño, Camilo, rendía materias en Oro Verde, un pueblo cercano en el que cursaba su secundario. El papá, Orlando, estaba separado de Dalis pero vivía cerca, en la casa que había sido de su padre. Celeste llegó y se sentó a mirar la tele y a conversar con su madre y su hermano sobre lo que estaba ocurriendo.&lt;br /&gt;-No entendíamos mucho lo que pasaba, como le pasó a tanta gente -dice Celeste, después de casi diez años, en su departamento del complejo gremial, en la zona sur de Rosario.&lt;br /&gt;Y lo que pasaba era que el país se estaba prendiendo fuego y que la gente se había cansado de esperar. Probablemente entre un mate y otro, sonó el teléfono. Eran cerca de las 21hs. Osvaldo atendió y habló unos segundos. A Celeste el llamado le pareció eterno.&lt;br /&gt;-Sí...- decía su hermano- No. Sí, sí.&lt;br /&gt;Y muchos silencios -de esos que siempre dicen todo.&lt;br /&gt;Celeste miraba a su mamá Dalis y pensaba en Camilo, el hermano menor. Dalis miraba a Celeste y también pensaba en Camilo, su hijo más pequeño. Pero ninguna decía nada. Hasta que Osvaldo colgó.&lt;br /&gt;-Y ahí nos dice- recuerda Celeste sin querer nombrar eso que su hermano les dijo. Y “eso” era que un policía le había disparado a Claudio en el cuello a las 18.15 de la tarde del 19 de diciembre de 2001, cuando se encontraba en el techo de la escuela en la que trabajaba y moría 45 minutos después, mientras ella volvía en colectivo a su casa sorprendida y conmovida, como tanta gente, por todo lo que estaba sucediendo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Cuando Dalis Bel parió a su primer hijo, el 27 de febrero de 1966, en Concepción del Uruguay, no sabía –no podía saber- que ese niño llamado Claudio iba a convertirse, años después, en otra ciudad y en otra provincia, en un símbolo de lucha y entrega para tanta gente. Ni Dalis ni Orlando podían saberlo así que, mientras tanto, tuvieron y criaron a otros cinco hijos en la tranquilidad del campo entrerriano.&lt;br /&gt;Los Lepratti eran una familia de campesinos humildes que al principio vivían sólo de la agricultura, después tuvieron que sumar la avicultura, hasta que llegaron los ’90, la pizza con champagne y la crisis de su producción. Orlando sobrevivió con changas.&lt;br /&gt;Los seis hijos cursaron la primaria en una escuela rural de la zona. Cuando Claudió terminó, se mudó a Herrera, a casa de un tío y padrino suyo para comenzar la secundaria. Al año se fue, tomó pensión en Concepción y cursó sus estudios en el Colegio “Santa Teresa”, una escuela religiosa de la Orden Salesiana. Los fines de semana volvía a su casa.&lt;br /&gt;- Después, en sus últimos años del secundario, no venía o se iba muy rápido porque había empezado a participar en algunas actividades con gente de la escuela -recuerda su hermana Celeste.&lt;br /&gt;En aquel entonces, Claudio o Chicho -como le llamaban sus amigos- se había maravillado con la obra de Don Bosco, un sacerdote italiano del siglo XIX, fundador de la Orden Saleciana, que había dedicado su vida a la educación religiosa de niños y jóvenes marginados. Con ese norte, Claudio comenzó a participar en actividades en los barrios de la ciudad; y fue esa misma vocación la que lo llevó a dejar, después de dos años y varias materias aprobadas, su carrera como alumno libre de Abogacía en la Universidad del Litoral para ingresar como seminarista en el Instituto Salesiano “Ceferino Namuncurá” de Funes, Santa Fe.&lt;br /&gt;Chicho se quedó a un lado del río Paraná. En la otra rivera nacía el Pocho. Y a Claudio eso le gustaba.&lt;br /&gt;-El sobrenombre se lo pusieron sus compañeros del seminario. Ellos decían que Claudio escribía mucho detrás de las boletas de los partidos, todo bien chiquito -cuenta Celeste y le pone agua al mate.&lt;br /&gt;Pero casualmente en este país vivió otro Pocho un tanto más conocido, uno al que no lo mató un policía sino los años, que se fue con 78 y no con apenas 36: un tal Juan Domingo. Y parece que a Pocho el otro Pocho le caía bien.&lt;br /&gt;Su hermana también piensa que simpatizaba con parte del peronismo y que por algo se presentaba siempre como Pocho. Lo dice mientras acuna a su bebé de tres meses en el comedor de su departamento, ese al que su otro hijo, Simón Claudio, se encargó de dibujarle todas las paredes.&lt;br /&gt;Celeste se parece mucho –demasiado- a Pocho. Es flaca y frágil, tiene ojos claros y habla con una paz que es, al menos, sorprendente después de toda el agua que corrió bajo el puente. Hoy lleva una remera hecha para alguna de las tantas marchas en las que participó y que dice “Estos y estas somos. Hormigas que vamos haciendo memoria” y me cuenta que antes –antes de eso- no conocía Rosario.&lt;br /&gt;La hija menor de los Lepratti no había visto nunca el Monumento a la Bandera, ni el rancho de su hermano, ni se imaginaba –ella ni su familia- la dimensión del trabajo que Claudio hacía en los barrios. Tiempo después del asesinato llegó a la ciudad para sumarse a los reclamos de Justicia y conoció el Monumento, la escuela, una enorme cantidad de personas que trabajaban junto a él y conoció, también, a Gustavo.&lt;br /&gt;A las 19.15hs de este viernes lluvioso el mismo Gustavo Martínez regresa a su casa después de trabajar como Secretario Adjunto de ATE Rosario. Lleva el pelo al rape, tiene los ojos achinados y habla lento, parsimonioso, como si buscase cada palabra en un viejo baúl antes de pronunciarlas. Después, dirá que sus hijos siempre se duermen cuando él habla. Y es cierto.&lt;br /&gt;Antes de conocer a Celeste y tener estos dos niños, Gustavo se había cruzado con el otro Lepratti. Fue en la calle Felipe Moré 929, en la Cocina Centralizada, donde se preparaban las raciones para los comedores escolares. Martínez trabajaba y militaba allí, Pocho se incorporó más tarde a hacer lo mismo. Se hicieron amigos enseguida.&lt;br /&gt;Pero eso sucedió después: antes, mucho antes de ser empleado estatal, durante sus años de seminarista, Pocho había empezado a darse cuenta de algunas cosas:&lt;br /&gt;-En su carrera religiosa los seminaristas los llevaban a hacer trabajo barrial en diferentes zonas de Rosario. Entre otras, en el barrio Ludueña donde Claudio conoce la obra del Padre Edgardo Montaldo –explica su hermana- Edgardo es un cura que hace más de cuarenta años que está trabajando en ese barrio. Fue su referente, lo admiraba mucho –.&lt;br /&gt;Claudio podía ser casto y pobre, pero no obediente. Quería mudarse a la villa. Los curas le dijeron que no. Que tenía que terminar sus estudios. Que ya iba a haber tiempo para eso.&lt;br /&gt;Claudio entró en crisis.&lt;br /&gt;Había tomado los votos de pobreza y castidad sin dificultades, pero no pudo –no quiso- tomar los de obediencia. Dijo que no siempre iba a poder aceptar todo. Juntó sus cosas y se fue a vivir a la villa, cerquita de Edgardo, porque como le dijo a su familia:&lt;br /&gt;-Hay cosas que no pueden esperar. La gente no puede esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En enero de 2002 las paredes de la ciudad de Rosario comenzaron a amanecer pintadas con una leyenda: Pocho Vive. La gente no entendía. Algunos pensaron en Perón. Las pintadas no llevaban firma. Al poco tiempo se empezó a correr la versión de que ese tal Pocho era un flaco que andaba mucho en bicicleta, que vivía y trabajaba en las villas y que había sido asesinado por la policía del entonces Gobernador Reutemann en diciembre de 2001.&lt;br /&gt;- No sabíamos quién las hacía pero nos empezamos a sumar. Después supimos que gente de otras organizaciones o gente que no se identifica con ninguna, que lo han conocido o no, habían salido a pintar -dice Lucas García, uno de los adolescentes con quien Claudio trabajó en Ludueña y que ahora, junto a muchos otros jóvenes, mantienen abierto el Centro Cultural Casa de Pocho en el mismo rancho donde él vivía.&lt;br /&gt;Hace casi diez años que la policía mató a Lepratti y a otras seis personas aquel 19 en Rosario. Y también hace casi diez años que siguen apareciendo las pintadas y los esténcils del ángel que anda en bicicleta, y varios meses en que se insiste, por las noches y en silencio, con moldes y pintura azul, en cambiarle el nombre a la céntrica calle Julio A. Roca por Pocho Lepratti.&lt;br /&gt;Ese Pocho, el de la calle del centro, un día empezó a ir casa por casa, como una hormiga, a buscar a cada uno de los chicos del barrio para reunirlos. Los juntaba a comer guisos, torta fritas, iban a pasear al río, hacían algún campamento. La idea prendió y se formaron alrededor de veinte grupos de jóvenes en diferentes zonas humildes de Rosario.&lt;br /&gt;-Él era muy despelotado, de no cumplir reglas –recuerda Gustavo mientras su bebé se duerme- pero siempre tenía una actitud fraternal -.&lt;br /&gt;El cura Edgardo recuerda muy bien esa cualidad. En el documental Pochormiga dijo que Claudio era una persona tan dedicada a sus pibes que improvisaba todo y que a él, la verdad, eso le molestaba un poco. Cuando Pocho organizaba un campamento en la isla, él se preocupaba. Le decía que era peligroso, le preguntaba si ya tenían todo lo que necesitaban. Claudio le decía que sí, que ya tenían todo. Que tenía una carpa y necesitaban cinco y que le faltaba algo de comida pero que ya tenían unas patas de pollo.&lt;br /&gt;A la hora del campamento creía fervientemente en la Providencia.&lt;br /&gt;También creyó mucho aquel día en que se entrevistó, junto a algunos chicos de los grupos, con una mujer suiza que venía a decidir si su fundación los ayudaba con los campamentos. Le habían pedido que presentara el proyecto por escrito. El objetivo decía: “Que los pibes hablen entre sí”. Eso era todo. La suiza no entendía demasiado. Ni siquiera con su traductor.&lt;br /&gt;Pocho era un tipo de pocas palabras.&lt;br /&gt;- No se destacaba por hacer intervenciones largas. Algunas eran solamente “y sí, ¿no?”. Pero daba risa y volcaba el 80% de las voluntades hacia un lado – cuenta su compañero de militancia, y cuñado, sobre los tiempos en que Claudio era delegado en la Cocina Centralizada.&lt;br /&gt;Este seminarista no predicaba con discursos. A pesar de ello, y de su perfil bajo, algunos militantes todavía lo recuerdan como aquél tipo que en medio de cientos de partidarios de todo el abanico de la izquierda, pidió turno para hablar y los invitó a un pesebre:&lt;br /&gt;-El clima estaba muy tenso en Rosario porque había tres conflictos grandes. Se hace una convocatoria por el tema social en el barrio Santa Lucía. Eran todas banderas rojas, toda la flora y fauna de la izquierda, con todo lo bueno y todos los vicios y la mierda que tenemos todos –relata Gustavo con ritmo pausado y dice, también, que ese 20 de diciembre, en un momento Pocho se les perdió y que lo vieron al rato allá, adelante de todo, levantando la mano y pidiendo la palabra.&lt;br /&gt;No lo podía creer.&lt;br /&gt;-Encima le dan el turno y ahí, con todo el leninismo, el trotskismo y el maoísmo dice: “Vine con mis compañeros de la cocina, les agradezco las invitaciones y yo también los quería invitar... el sábado nosotros hacemos un pesebre con los chicos del barrio ahí en plaza Ludueña, Liniers y Vélez Sarfield. Pueden llevar mate si quieren”.&lt;br /&gt;Los muchachos de la izquierda lo miraron como a un extraterrestre. No había chances de que los estuviese jodiendo. Y como nadie supo qué decir, no se dijo nada. Claudio sabía que a muchos les iba a ganar la curiosidad.&lt;br /&gt;- No tenés idea de los que fue ese pesebre. María y José eran exiliados. José era carpintero, y como se tuvo que ir, era un desocupado. El pesebre pintaba la Argentina de ese momento.&lt;br /&gt;Y la Argentina de ese momento era la que iba a estallar en 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Rosario se despereza este 19 de diciembre de 2001 con movilizaciones de vecinos que piden comida y desocupados que reclaman el pago de sus Planes Trabajar adeudados desde octubre. Hace mucho calor este miércoles y todo está más tenso que de costumbre. Desde hace unos días se suceden intentos de robos y saqueos en diferentes ciudades del país. En Rosario comenzaron el viernes 14 y desde entonces se prometen bolsones con mercadería. Las personas corren detrás de los rumores y se agolpan en las puertas de los supermercados. Nadie sabe nada con certeza.&lt;br /&gt;La tercera parte de la población del país es pobre y el gobierno de Fernando De La Rúa, que ya lleva dos años, no hizo más que anunciar un recorte detrás de otro. Rige la Ley de Convertibilidad –paridad fija entre el peso y el dólar-, herencia del mandato anterior cuando gobernaba el de apellido capicúa. En mayo del 2000, la Central General de Trabajadores convoca al primero de siete paros para protestar contra la Ley de Reforma Laboral, dicho en criollo: la flexibilización. Al tiempo, estalla un escándalo por las coimas que el gobierno habría pagado a Senadores opositores para aprobar aquella ley. El Vicepresidente renuncia.&lt;br /&gt;La deuda crece 40.000 millones. Los Ministros de Economía se suceden. En las elecciones legislativas de octubre de 2001 Argentina vota a nadie: En Santa Fe el 40% de los sufragios son impugnados o en blanco. En noviembre el FMI guarda la billetera y abandona al gobierno. Comienzan los retiros de dinero de los bancos. Cavallo nos encierra en el corralito: se congelan todos los depósitos. Los ahorristas se amontonan frente a los bancos desde el 1 de diciembre . Después de días, la protesta se agranda y se traslada a la calle. El 19 el clima está tan comprimido que explota.&lt;br /&gt;Los saqueos comienzan –en Rosario- por la mañana. La ciudad es un hormiguero pateado. La policía reprime con balas de goma. Al mediodía los noticieros transmiten la ola de saqueos en todo el país. Cerca de las 14.30hs la policía santafesina cambia cartuchos: empiezan a disparar balas de fuego. Siete personas son asesinadas ese día en la ciudad.&lt;br /&gt;De la Rúa se toma su tiempo: a las 23hs declara el Estado de Sitio por cadena nacional.&lt;br /&gt;Y no dice más nada: ni medidas ante la crisis, ni renuncias.&lt;br /&gt;La clase media copa las calles golpeando cacerolas.&lt;br /&gt;Pide “¡qué se vayan todos!”.&lt;br /&gt;Cavallo renuncia esa noche.&lt;br /&gt;A las cinco de la mañana abandona todo el gabinete.&lt;br /&gt;Se convoca a un gobierno de coalición.&lt;br /&gt;El Presidente espera la respuesta de los peronistas, pero no llega.&lt;br /&gt;El 20 de diciembre el clima es un caldo que hierve. La gente gana la Plaza de Mayo, en Buenos Aires. Pide la renuncia de De la Rúa. Cada vez son más. Cerca del mediodía vuelve la represión y hay al menos cinco muertos en la plaza. El presidente convoca de nuevo al justicialismo, pero están inagurando un aeropuerto en la Provincia de San Luis.&lt;br /&gt;De la Rúa redacta su renuncia en la sala verde de la casa de gobierno. La noticia se conoce por los medios. No dice nada de las muertes: junta sus cosas, se saca las fotos y sube a la terraza. A las 19.48 se ve un helicóptero que sobrevuelva la Casa Rosada. Desciende en el techo, no llega a aterrizar, el ex presidente sube y se va. Huye. La imagen hace historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La Escuela n° 756 queda en Las Flores, uno de los barrios más humildes de Rosario, tiene las paredes blancas despintadas, las aberturas verde inglés y se ubica en el cruce de dos calles donde abundan los carros tirados por caballos y los perros.&lt;br /&gt;Mari, la portera, me recibe y dice que conocía a Claudio, pero no mucho, porque hacían turnos diferentes. Es petisa y como amontonadita, algo encorvada. Tendrá cerca de 65 años y camina con pasitos cortos, balanceando su cuerpo de un lado a otro. Lleva el pelo recogido en un rodete prolijo, muy a lo portera.&lt;br /&gt;Mari se enteró de la muerte de Pocho por televisión. Aquella tarde sus amigas la llamaban por teléfono porque veían gente y policías en la escuela. Querían saber qué pasaba. Pero ella no sabía:&lt;br /&gt;- El barrio era todo corridas, se escuchaban tiros. Así que me quedé en casa. -recuerda mientras me acompaña a ver el mural que se hizo en la parte trasera de la escuela, la que da a la colectora de la Av. Circunvalación, un callejón lleno de barro, basura y yuyos- Cuando empieza a la noche un programa en la tele, de ese gordo... ¿cómo es que se llama?... ahí empieza el programa y dice “en Rosario lo mataron a Claudio Lepratti”-.&lt;br /&gt;Horas antes de esos llamados las hermanas Claudia y Graciela Cappelano llegaban tarde y con los ojos rojos a la escuela. Habían esperado todo el día el llamado de la Directora para saber qué hacer. Como nadie les dijo nada fueron a trabajar igual.&lt;br /&gt;Graciela era -y sigue siendo- ayudante de cocina en el comedor. Claudia es portera desde hace unos diez años, dice que heredó el puesto de su padre. Habían llegaron en moto a eso de las 17.45hs, pero solían entrar 16.30hs. Graciela dejó los bolsos arriba de una mesada, se ató el delantal y se puso a conversar con Lidia, la cocinera, y con su hermana. Comentó que llegaron tarde porque había gente enfrente del supermercado y la policía reprimía. Claudia dijo que el barrio estaba todo cortado y que tenían los ojos rojos por los gases lacrimógenos.&lt;br /&gt;Después preguntaron por Claudio, el otro ayudante de la cocinera. Lidia les dijo que estaba “renegando desde hoy” porque ya había subido varias veces al techo para ver los disturbios y ella lo necesitaba en la cocina. Graciela miró el reloj: eran las 18.10hs. Dijo que iba al techo a buscarlo y le pidió a su hermana que la acompañe. Tenían miedo pero querían ver, ellas también, qué pasaba.&lt;br /&gt;Treparon por una escalera de madera. Saludaron a Claudio y charlaron unos minutos. La Av. Circunvalación estaba cortada, había patrulleros y muchos policías, a una cuadra los vecinos del barrio La Granada se peleaban con los oficiales, la tarde olía a gas lacrimógeno y sonaba a disparos y llantos de chicos. En ese momento subió también Diego Portesio, un docente de Matemáticas que, como tampoco sabía bien lo que estaba pasando, había ido hasta la Escuela para ver si se tomaban los exámenes del día.&lt;br /&gt;Claudio se fue más adelante, sobre el techo de zinc, para ver mejor. Las hermanas se disponían a bajar. Claudia estaba de espaldas así que no vio venir al patrullero. Graciela y Diego sí lo vieron: un corsa blanco con el número 2270 que venía en contramano por el callejón. Pocho se asomó y, según Graciela, les gritó:&lt;br /&gt;- ¡Dejen de tirar manga de hijos de puta! ¡Acá hay chicos, estamos trabajando!&lt;br /&gt;- ¡Hijos de puta, no maten a la gente! - dice Claudia que gritó Pocho.&lt;br /&gt;El auto frenó en seco. Del asiento trasero derecho bajó Esteban Velázquez, todo vestido de negro.&lt;br /&gt;-¡¿A vos qué te pasa la concha de tu madre?! –gritó.&lt;br /&gt;Y disparó.&lt;br /&gt;La bala de la escopeta Itaka dio en la garganta de Pocho. Los demás se tiraron al piso. Claudio gritó: “¡Me dieron y no con bala de goma!”. Se escucharon otros dos disparos. Claudia pidió que no tiren más y se acercó agachada hasta donde estaba Pocho. Dice que los policías seguían apuntando. Le ordenó a su hermana que trajera trapos, que estaba herido, que llame a la ambulancia.&lt;br /&gt;-Era como cuando se rompe un caño de agua, que sale para todos lados, así le salía la sangre. Yo no sabía bien dónde le habían pegado - me dirá Claudia después de diez años, en ese mismo comedor de esa misma escuela, entre mesas de fórmica y vasitos de plástico amarillos. Y dirá también que los policías eran tres, que el conductor se bajó y se apoyó en el auto, como mirando quién pasa por la calle, que al acompañante no lo vio bajar –después se comprobó que también disparó-, que les gritó que llamen a una ambulancia y que ellos se rieron y se fueron.&lt;br /&gt;Graciela bajó, pidió a los vecinos que llamen a la ambulancia. Pero no llegaba. El marido de la cocinera vino en su auto. Bajaron a Claudio entre siete u ocho personas, por el lado del callejón y lo subieron al vehículo. Se había amontonado mucha gente. El esposo de la cocinera, las hermanas y el herido se fueron hasta la comisaría para pedir que les abrieran el paso. Vieron al patrullero estacionado. Graciela reconoció a Velázquez y se le fue encima:&lt;br /&gt;-¡Cómo le vas a pegar así! Este chico se está muriendo. ¡Nosotros estábamos trabajando, no estábamos en los saqueos!&lt;br /&gt;- Y nena, ¿para qué me puteó? Aparte, yo no le pegué. Se lastimó con un vidrio –le respondió contradictorio.&lt;br /&gt;El paso nunca se lo abrieron. Graciela sacó el guardapolvo por la ventana y prendidos a la bocina se hicieron paso solos. Claudia llevaba a Pocho en su regazo.&lt;br /&gt;-Era todo sangre – dice Claudia y se señala el torso - tenía frío, temblaba, no hablaba más-.&lt;br /&gt;Pocho murió cuarenta y cinco minutos después en el Hospital de Emergencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Graciela nunca había visto morir a alguien. Estaba nerviosa pero volvió igual a la comisaría para asentar su testimonio. El sumariante anotó solo sus datos: nunca le tomaron la denuncia por escrito.&lt;br /&gt;Lo que sí hicieron fue falsear su testimonio, abrirle una causa a Claudio por resistencia a la autoridad, inventar que desde la Escuela le dispararon al móvil –los testimonios de los policías después no coincidieron- y hasta falsear pruebas de manera torpe: se hicieron disparos al móvil n° 2270 que, según la pericia, uno era “en paralelismo” y otro en ángulo de abajo hacia arriba.&lt;br /&gt;No se dieron cuenta de que no es posible disparar así desde arriba de un techo.&lt;br /&gt;-Lo que la Justicia santafesina nunca hizo es investigar cómo fue la cadena de mandos -dice Celeste indignada. Simón dibuja y ella, para entretenerlo, le pide que haga un camino –un camino- y un puente. Y a mí eso me sorprende.&lt;br /&gt;El camino se les hizo difícil allá en el 2002 cuando –después de seis meses- comenzaron a notar irregularidades en las causas y pidieron a la legislatura provincial que formase una Comisión Investigadora de los hechos de diciembre. El justicialismo, partido del entonces Gobernador, tenía mayoría y se negó. La Comisión se formó igual, pero fue No Gubernamental.&lt;br /&gt;-Para nosotros el principal responsable político es Reutemann y nunca fue llamado a declarar –sentencia la hermana de Pocho- Además todos los fiscales, jueces y jefes policiales que laburaron para garantizar la impunidad fueron premiados y ascendidos -.&lt;br /&gt;La investigación de la Comisión fue presentada a la Justicia pero según ellos, nunca fue tenida en cuenta.&lt;br /&gt;El 4 de febrero de 2003 se presentó voluntariamente a declarar ante la Comisión el Ministro de Gobierno Lorenzo Domínguez. Según el informe que se hizo con su testimonio, el Gobernador “manejaba información en forma directa con el Subsecretario de Seguridad Álvarez sobre la situación en Rosario”. Tampoco “existió la voluntad política para resolver en forma pacífica el conflicto”.&lt;br /&gt;Celeste recuerda ese día:&lt;br /&gt;-Domínguez declaró que las órdenes lo salteaban y que el mandato decía que la represión debía darse incluso con balas de fogueo.&lt;br /&gt;Otros jefes policiales declararon que no recibieron órden de ninguna autoridad. Lejos de lavar culpas, significaría que la policía estuvo acéfala durante una de las crisis más importantes del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Lidia sigue siendo la cocinera del comedor. Está revolviendo una olla enorme con una vara de madera también enorme y me mira a través del vapor del agua para los ravioles.&lt;br /&gt;-¡Estoy tomando sin control... estoy fumando sin parar...! –Canta cumbia la radio.&lt;br /&gt;Una mujer pasa y sube el volumen.&lt;br /&gt;Después, Lidia me dirá que no sabe bien qué paso arriba del techo porque ella estaba en la cocina. Que Claudio era “un cabeza un dura” y siempre la hacía reír. Recuerda que esa tarde bajó una de las chicas muy asustada y ella se desorientó. Después pasó todo lo demás. Desde aquel día, no quiso preguntar más nada porque se sentía muy mal.&lt;br /&gt;-Pero... -dice- ¿es cierto que anda suelto ese que lo mató al Pocho?-.&lt;br /&gt;Esteban Velázquez vende hamburguesas y panchos en un carrito de la plaza central de la localidad de Arroyo Seco. Los vecinos dicen que lo guarda en la comisaría. La noticia se conoció hace algunas semanas. “Ese que lo mató al Pocho” tiene parte de su condena de catorce años cumplida y goza de salidas laborales.&lt;br /&gt;También hace poco, el 26 de abril, un juez sobreseyó a los policías acusados de falsear los testimonios y las pruebas. Marcelo Arrúa y Rubén Perez –chofer y acompañante a cargo del móvil donde iba Velázquez-; Roberto de la Torre, ex jefe de la subcomisaría 20ª; Daniel Horacio Braza, ex jefe del Comando Radioeléctrico y Carlos Alberto de Souza, ex oficial de guardia de la sub 20ª, fueron absueltos con el beneficio de la duda.&lt;br /&gt;Diez años después, los ex funcionarios Domínguez y Álvarez están libres, el ex policía Velázquez vende comida chatarra y Carlos Reutemann es Senador por Santa Fe.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_juliacomba.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-352" title="EMPP_Juliacomba" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_juliacomba.jpg?w=150" width="150" height="148" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt; &lt;em&gt;JULIA COMBA (Argentina), estudia Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y trabaja en su tesis sobre el género crónica. Colaboró en comunicación con organizaciones sociales y escribió para la revista independiente Alucyneta. Actualmente, trabaja en prensa del Museo de la Memoria. Incansablemente curiosa, quiere seguir viajando, escribir mejor y tener una vida diferente cada día. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-1908115313726753490?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/1908115313726753490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/historia-del-muerto-que-vive.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1908115313726753490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1908115313726753490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/historia-del-muerto-que-vive.html' title='HISTORIA DEL MUERTO QUE VIVE'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-6052457189589074199</id><published>2011-10-24T19:57:00.000-07:00</published><updated>2011-10-24T20:07:00.121-07:00</updated><title type='text'>HÉROES OLVIDADOS</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Oswaldo Hernández R.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Los exploradores del Grupo “Pañuelo Rojo” fueron los primeros en conquistar el Cañón del Sumidero, una de las bellezas naturales de la República Mexicana pero su hazaña ni siquiera fue anexada a los libros de la Historia de la entidad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exploración parecía una locura desafiante; franceses, españoles y norteamericanos bien equipados perecieron durante la travesía, se perdieron en las paredes profundas del Cañón del Sumidero o fueron devorados por los animales carnívoros de la región sin que nadie tenga cuenta de ellos. Tiempo después, un grupo de chiapanecos, entre ellos un zacatecano, emprendió el viaje con balsas y herramientas rudimentarias a pesar de que las vehementes aguas del río Grijalva eran capaces de “tragar” a cualquiera.&lt;br /&gt;Había que atravesar el único rincón de Chiapas desconocido por el ser humano; un cañón natural de 25 kilómetros de longitud parecido a una herida sobre la tierra con filosos peñascos de hasta mil 300 metros de altura, equivalente a casi tres veces el tamaño del Empire State, uno de los edificios más altos del mundo.&lt;br /&gt;Al noveno día, el grupo “Pañuelo Rojo” logró la hazaña a pesar de que sus filas estaban conformadas por un periodista, dos empleados públicos, dos profesores de primaria, un vendedor de seguros, un embotellador de refrescos y un mecánico automotriz, ninguno con experiencia en alpinismo.&lt;br /&gt;Emprendieron el viaje a bordo de un par de balsas inflables, una de hule para dos personas y otra improvisada con la cámara de un neumático de tractor, a través de las que cruzarían las vehementes aguas del río Grijalva, el segundo más caudalosos del Sureste mexicano.&lt;br /&gt;Según se aprecia en la fotografía enmarcada que hay en la sala de don Martín Pérez Chamé, los miembros más altos de la expedición medían un metro con 70 centímetros de estatura y los más pequeños apenas alcanzaban el 1.60.&lt;br /&gt;En la imagen, el grupo porta una gorra estilo militar encima de un pañuelo que cubre sus orejas y el cuello; están vestidos con un uniforme color rojo cadmio oscuro y la camisa que apenas se distingue en la fotografía es similar a las usadas por Harrison Ford en las películas de Indiana Jones.&lt;br /&gt;En la foto, detrás del grupo se ve el inicio de la travesía, la gran abertura del Cañón del Sumidero que tiempo atrás había devorado a un grupo de franceses preparados, “vomitado” a una tropa profesional del Heroico Colegio Militar y desaparecido por completo a Francisco Fernández Alberdi, un español perfectamente equipado.&lt;br /&gt;El coloso amedrentó también a la “Mujer de Los Ríos”, una famosa expedicionaria estadounidense que se ganó el seudónimo por conquistar tiempo atrás gran parte del Amazonas.&lt;br /&gt;Pese a las adversidades, el “Pañuelo Rojo” lograría lo impensable, una conquista que después de 51 años ni siquiera figura en la última página de los libros de historia en Chiapas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA LEYENDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Martín mide 1.60 de estatura pero su caminar encorvado lo hace ver más pequeño, tiene un hablar peculiar pues pronuncia la “s” con un breve chiflido. En la otrora travesía, él era el tercer jefe de grupo y junto con Nabor Vázquez Juárez y Ramón Alvarado Zapata, son los únicos que viven para contar la historia.&lt;br /&gt;En la sala del explorador es inevitable llevar la vista a la pared repleta de imágenes y de varios reconocimientos. Hay una serie de fotografías a blanco y negro, en donde el entonces gobernador del estado de Chiapas, Samuel León Brindis condecora al Pañuelo Rojo por la hazaña y otras del momento en que escalaban por gigantescas rocas.&lt;br /&gt;Sin embargo, hay algo más significativo, un sencillo diploma con una leyenda que cobró vida.&lt;br /&gt;Don Martín, me la lee en voz alta.&lt;br /&gt;“Un príncipe chiapaneca antes de arrojarse a las profundidades del Sumidero les hizo saber a sus guerreros que al ofrendar su vida a los dioses, quedaba cerrado el paso por el Cañón a hombres blancos que vinieran de tierras lejanas en búsqueda de riquezas, solamente a nuestros hijos se les abrirán las puertas del Cañón del Sumidero para que penetren y sean los únicos en conocer la tumba de mi raza”.&lt;br /&gt;Como sentencia profética, eso mismo sucedió.&lt;br /&gt;En la mesa de centro, don Martín dispuso los elementos para la entrevista, a lado de un diminuto cocodrilo de madera colocó periódicos locales, recuerdos y fotocopias del único libro que habla sobre la hazaña, “La conquista del Cañón del Sumidero”, escrito por Maximiano Hernández Castillejos, el segundo jefe de grupo de la expedición.&lt;br /&gt;Tres de esos ejemplares originales se conservan aún entre los estantes de la Colección Chiapas en la biblioteca “Jaime Sabines” de Tuxtla Gutiérrez, la capital de estado, no obstante, pocas veces son siquiera hojeados.&lt;br /&gt;Don Martín se coloca frente a mí y pregunta.&lt;br /&gt;— ¿Qué quieres saber, muchacho?&lt;br /&gt;— Todo&lt;br /&gt;— ¿Todo?&lt;br /&gt;— Sí, todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelta una sonrisa discreta y me acerca su silla. Camina arrastrando los pies, pasa frente al altar de su sala, se persigna y hace una reverencia; enseguida, coloca otro asiento de madera cerca del mío e inicia la charla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Traes bastante cinta? porque de una vez te digo que vamos a tardar.&lt;br /&gt;Asentí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESCONOCIDOS&lt;br /&gt;Días antes de la entrevista con don Martín, había platicado con Nabor Vázquez Juárez, otro de los exploradores del Pañuelo Rojo.&lt;br /&gt;Es un hombre sencillo, vestía con una camisa blanca y un pantalón de tela arremangado hasta la espinilla, es padre de familia y actualmente conductor de camiones de carga. Vive en un callejón empedrado de la colonia Plan de Ayala, uno de los asentamientos más alejados del centro de la capital.&lt;br /&gt;Don Nabor me contó que la gente no cree que él fue parte de la hazaña, refieren entonces: “¿Cómo un ‘Pañuelo Rojo’ va ser chofer de camiones? no, ellos han de tener mucho dinero”.&lt;br /&gt;Sonrió enseguida pero el gesto se escondió debajo de su bigote encanecido; bajó la vista unos segundos y meneó la cabeza un par de veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Entonces, ¿qué fue del Pañuelo Rojo después de la conquista?&lt;br /&gt;—Olvido.&lt;br /&gt;— ¿Tanto así?&lt;br /&gt;—Sí, la emoción de la conquista duró dos meses y todos regresamos a nuestros trabajos habituales. Poco a poco mis compañeros se fueron muriendo y ahora sólo quedamos, Martín, Ramón y yo, aunque de Ramón casi no tenemos noticias.&lt;br /&gt;La plática que duró más de dos horas fue una conversación-evocación, pues don Nabor parecía verse inmerso en cada relato, la mesa se convertía en cocodrilos y balsas; y su casa en puentes y rocas.&lt;br /&gt;Conversaba con ademanes fluidos y utilizaba las manos para demostrar las distancias, en la mano derecha tiene el dedo anular amputado pues lo perdió de pequeño mientras intentaba maniatar a unas vacas en una ranchería de Tapilula, Chiapas.&lt;br /&gt;En el año de la conquista, él tenía 17 años; era bajito y delgado como la mayoría de sus compañeros y de complexión nada atlética.&lt;br /&gt;Aún no iniciaban la travesía y el viento estaba en contra, pues además de tener pocos recursos nadie creían en ellos, decían que estaban locos o que eran unos “muchachitos inexpertos”. Decidieron entonces acercarse al general Francisco J. Grajales, quien tiempo atrás fracasó en la conquista, pero les negó la ayuda. “Por favor, muchachos no se vayan a meter porque van a morir” aconsejó con desprecio.&lt;br /&gt;Entre todos adquirieron un rollo de película de 8 milímetros en blanco y negro, se metieron al Cañón para fotografiar las primeras zonas no conocidas, regresaron a la ciudad y expusieron las imágenes al gobernador del estado; a pesar de no poseer colores vivos, el paisaje era cautivador. Después de creer que el grupo no era apto, el dirigente les apoyó con 5 mil pesos en efectivo.&lt;br /&gt;La misma sensación causó en la Cámara Junior A.C. y en otros mandos militares que se ofrecieron a vigilar la expedición con dos pelotones de la compañía de Transmisiones pertenecientes al 46 Batallón de infantería.&lt;br /&gt;El grupo conformado por 22 elementos se preparó con un arduo entrenamiento, 14 desertaron y siete meses después los ocho restantes decidieron confrontar la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SÓLO DIOS&lt;br /&gt;La entrada del Cañón parece una lengua de agua partiendo una montaña por la mitad, la vorágine provoca que al golpear contra las piedras, el río se convierta en espuma y el ruido retumbe entre los acantilados; un desfiladero colosal que desde abajo figura alcanzar el cielo.&lt;br /&gt;Llegó el día anhelado y a las 5:00 de la mañana del 31 de marzo de 1960, el “Pañuelo Rojo” recibió la bendición del sacerdote de la parroquia de Guadalupe. Se dirigieron después hasta un embarcadero a orillas del río Grijalva, los ocho se formaron en fila y Jorge Narváez Domínguez, el primer jefe de grupo refirió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si alguno de ustedes tiene miedo a la muerte que abandone el equipo.&lt;br /&gt;Todos callaron.&lt;br /&gt;De fondo, sólo se escuchaba el eco de los raudales golpeteándose contra las rocas.&lt;br /&gt;Salvador Hernández Castillejos rompió el silencio y con seguridad respondió:&lt;br /&gt;—¡Vámonos, estamos dispuestos a morir y que Dios nos acompañe! ¿Verdad compañeros?&lt;br /&gt;Los demás afirmaron con un grito.&lt;br /&gt;Eran las 9:00 de la mañana, el grupo abordó una frágil canoa que los llevaría río abajo hasta el paraje “La Ceiba”, los acompañaban Ricardo Palacios y Romeo Pascacio, locutores de la radiofusora XEON.&lt;br /&gt;El avance era lento; horas después, tenían enfrente una playa arenosa adjunta a un espacio rocoso; el sol caía sobre sus espaldas a una temperatura 39° centígrados y el peso de sus mochilas hacía que el sudor brotara de inmediato. Eran los primeros obstáculos de la naturaleza y apenas era el principio.&lt;br /&gt;En poco tiempo comenzarían las corrientes peligrosas y por eso despidieron a los comunicadores.&lt;br /&gt;Era mediodía, el grupo llegó al campamento “Las Guayabas”, nombrado así debido a la abundancia de árboles de ese fruto. Después, arribaron al lugar que bautizaron como “El Rodeadero”, en el que caminaron por un sendero angosto y empinado al pie del acantilado, el caudaloso río Grijalva producía un ruido tan estruendoso que los expedicionarios tenían que gritar para comunicarse.&lt;br /&gt;Conforme se adentraron, el sonido del agua disminuyó y fue usurpado por el unísono chillido de una manada de monos araña que desde la copa de los árboles lanzaba hojas y ramas secas contra los hombres, era la primera vez que veían al ser humano.&lt;br /&gt;Estaban a la altura de las montañas en donde a las 13:30 horas del 25 de agosto de 1959, habían bautizado al grupo como Pañuelo Rojo.&lt;br /&gt;Dieron con el nombre por coincidencia, cuando Jorge Narváez y Maximiano Hernández Castillejo sacaron del bolsillo un pañuelo para limpiarse el sudor de la frente. Uno de ellos exclamó: “La causalidad ha puesto nombre el grupo, desde hoy se llamará Grupo Explorador ‘Pañuelo Rojo’” e izaron las prendas en un árbol seco.&lt;br /&gt;Los expedicionarios llegaron a una zona donde debido a la forma del cañón los rayos del sol se filtraran únicamente por 10 minutos al mediodía. Era una luz crepuscular que iba en degradado de matices rojizos hasta terminar en naranja encendido. Decidieron bautizar el lugar como El Heroico Colegio Militar.&lt;br /&gt;Más adelante se encontraron con una formación rocosa parecida a una metrópolis en miniatura perfectamente trazada con calles, avenidas, rascacielos y puentes, creados quizá por la humedad proveniente de la cascada anexa.&lt;br /&gt;En la margen izquierda, cerca del Mirador La Carbonera, se toparon a lo alto del risco con un par de rocas similares a dos gigantescos campanarios con una cúpula en medio; debajo, en la playa, una cueva de grandes dimensiones parecida a un templo y metros después la formación de rocas y musgo bautizada por ellos como “El Árbol de Navidad” por su similitud a uno verdadero.&lt;br /&gt;Era la arquitectura milenaria de la naturaleza; el autor intelectual dijeron “Sólo Dios”, tal como nombraron al sitio grabando sobre una roca las letras.&lt;br /&gt;Eran lugares paradisiacos que en la actualidad están 200 metros bajo del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL BOMBARDERO&lt;br /&gt;El grupo iba a mitad de camino y el alimento había terminado, incluso las provisiones enterradas a orilla del río días antes de emprender la conquista. No tenían radiotransmisores para comunicarse pero habían pactado con el batallón militar un código de señales elaborados con la ropa del grupo. “Más cable” un número ocho, “Acampar” una circunferencia, una flecha indicaría “seguir la ruta” y una cruz “Hombre muerto”. Esta última nunca fue empleada.&lt;br /&gt;A las 8: 55 horas de ese 5 de abril una avioneta dejó caer provisiones en paracaídas pero la fuerza del viento llevó el paquete casi a la entrada de la expedición; tendrían que regresar sobre sus pasos para ir por ésta, así que no lo hicieron.&lt;br /&gt;Estaban hambrientos; resignados, se dirigieron hacía las balsas y de pronto escucharon el ruido de un motor que surcaba los cielos, otra avioneta se avistaba, esta vez el piloto —confirmarían más tarde— se trataba de Elías Jatcher, un bombardero de la Segunda Guerra Mundial radicado en Chiapas, quien había escuchado hablar de grupo en un noticiario local a través del radio.&lt;br /&gt;El piloto maniobró a escasos 40 metros de la superficie, voló de picada las cuatro veces que los abasteció de alimentos y en la última, las llantas de la avioneta rozaron la copa de un frondoso árbol.&lt;br /&gt;Los dos Pañuelos Rojos me contaron que en los últimos días de la expedición, un cocodrilo apareció frente a sus balsas, medía más de dos metros y tenía sus fauces abiertas, si el reptil decidía atacar podría acabar con toda la tripulación.&lt;br /&gt;Eneas Cano Zebadúa sacó una pistola calibre .22 que había guardado al interior de su mochila, asestó tres disparos al agua y ahuyentó al animal. Estaban cerca del campamento que bautizaron con el mote del grupo. Al llegar, cada uno escribió su nombre.&lt;br /&gt;Los Pañuelos Rojos&lt;br /&gt;Jorge Narváez Domínguez.&lt;br /&gt;Maximiano Hernández Castillejos.&lt;br /&gt;Martín Pérez Chamé.&lt;br /&gt;Eneas Cano Zebadúa.&lt;br /&gt;Salvador Hernández Castillejos.&lt;br /&gt;Rodulfo Castillejos Sánchez.&lt;br /&gt;Navor Vázquez Juárez.&lt;br /&gt;Ramón Alvarado Zapata.&lt;br /&gt;Terminaron la travesía el ocho de abril de ese año, los expedicionarios aparecieron sobre el remanso del río Grijalva cerca del solitario pueblo de Chicoasén, el cual había cambiado el páramo por la algarabía. El lugar estaba abarrotado, la turba lanzaba pétalos de flores, cohetes y ambientaba la escena con música de banda. Todos querían abrazar al grupo.&lt;br /&gt;El gobernador del Estado se dirigió hacía ellos, se arremangó el pantalón de vestir y caminó descalzo hasta donde las balsas se habían instalado. Don Martín alcanzó a ver que una lágrima rodó en la mejilla del gobernante chiapaneco y de inmediato, éste abrazó a todos. La imagen quedó grabada en una fotografía a blanco y negro.&lt;br /&gt;El festejo duró algunos meses pero la historia les jugó una mala pasada. 51 años después, cinco murieron sin ver su hazaña grabada en los libros de Chiapas, dos han perdido la esperanza de la inclusión en los textos y del zacatecano poco se sabe. La cronología de la historia chiapaneca dio un gran salto y omisión, registra hechos históricos en 1942 y en 1952.&lt;br /&gt;En 1950 según esa línea del tiempo nada se hizo en Chiapas.&lt;br /&gt;Días después de la entrevista fui al mismo sitio en que se tomó la fotografía que don Martín me mostró en su sala y la imagen era distinta, el embarcadero está lleno de lanchas, el nivel de agua está mucho más arriba y a cada 10 minutos una lancha surca la superficie del río.&lt;br /&gt;—Y quién conquistó el cañón— le pregunté a un lanchero.&lt;br /&gt;—Quién sabe mi amigo, creo que fueron unos gringos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-347" title="" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_oswaldorodriguez.jpg?w=100" width="100" height="150" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;OSWALDO HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ (Chiapas, México). 23 años. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach). Nació en San Cristóbal de Las Casas, una ciudad ubicada al Sureste del país mexicano. Periodista por convicción, labora como reportero policiaco en El Heraldo de Chiapas de la Organización Editorial Mexicana (OEM).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-6052457189589074199?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/6052457189589074199/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/heroes-olvidados.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/6052457189589074199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/6052457189589074199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/heroes-olvidados.html' title='HÉROES OLVIDADOS'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-485992545145290439</id><published>2011-10-24T14:41:00.000-07:00</published><updated>2011-10-24T14:58:36.759-07:00</updated><title type='text'>LA FAMILIA REYES SALAZAR SOBREVIVE EN MÉXICO</title><content type='html'>&lt;h3&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;por Alba Calderón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México cada vez hay más armas, más desaparecidos, más torturados, más asesinados, más familias mutiladas y más crímenes sin resolver. La guerra contra, y entre, el narcotráfico, desde el 2006, le ha cambiado la vida a millones: de la familia Reyes Salazar han muerto seis, y los sobrevivientes han salido huyendo de sus casas por las amenazas de muerte, que les siguen por todo el país.&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando enterraron a los hermanos Malena y Elías Reyes Salazar ninguno de los empleados municipales del panteón de Guadalupe, quisieron cavar las tumbas. Los hombres se excusaron: unos dijeron que estaban enfermos, otros no se presentaron ese día a trabajar y algunos simplemente se negaron. Nadie que no fuera Reyes Salazar tenía la fuerza para cargar sus muertos y el coraje para enfrentar el miedo y el dolor al mismo tiempo.&lt;br /&gt;Tuvo que ser Saúl Reyes el que consiguiera, con las amistades que le quedaban por haber sido empleado municipal, que otras personas cavaran la tumba de sus hermanos. En el panteón les dijeron que ellos no se metían en esas cosas.&lt;br /&gt;Esas cosas las entiende muy bien Olga Reyes Salazar. Ella había notado cómo las amistades fueron disminuyendo en cada sepelio. A los Reyes Salazar les han asesinado seis integrantes en tres años, además de que el acoso de los grupos armados que dominan Juárez, la ciudad fronteriza, vecina a Guadalupe, obligó a 30 miembros de la familia, incluido un bebé de cuatro meses, a huir de sus casas para buscar refugio en un lugar lejos de las amenazas y la muerte inminente.&lt;br /&gt;Del 2006 al 2010 se han cometido 6 mil 437 asesinatos en Ciudad Juárez, Chihuahua, presuntamente relacionados con el crimen organizado, según la Secretaria de Seguridad Pública Federal en su base de datos de homicidios, publicada en Internet. También ahí se revela que en 2010 hubo un total de 15 mil 273 homicidios en México. Esas son las cifras oficiales.&lt;br /&gt;Cuando se conoce a los deudos, se entiende el peligro de creer en los números fríos. En el blog del Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional, alojado en el portal de Presidencia, Alejandro Poiré, se muestra la visión de las autoridades sobre el tema: mientras por un lado se asegura que hay evidencia de que este fenómeno (alto número de homicidios) se explica, primordialmente, por los conflictos entre criminales, al final del informe se reconoce que los homicidios que el gobierno relaciona al crimen organizado, obedecen solo a algunas circunstancias.&lt;br /&gt;No todos los que mueren son criminales y las circunstancias pueden variar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;****&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Olga lo sintió desde el entierro de Josefina, en enero del 2009: ya no hubo tanta gente como cuando en noviembre del 2008, velaron a su sobrino de 26 años, Julio César, hijo de Josefina. Luego en agosto del 2010 asesinaron a otro hermano, Rubén, que había sido regidor en Guadalupe; y ya para el entierro de los últimos dos hermanos Malena y Elías Reyes Salazar, - la esposa de Elias, Luisa Ornelas, que fue secuestrada y asesinada junto con los hermanos, fue enterrada en otro sitio- las caras presentes eran la de unos cuantos conocidos y algunos activistas.&lt;br /&gt;Los que se atrevieron a enfrentar el dolor por la impunidad, y acompañar a los Reyes Salazar en su última despedida, tuvieron que asistir a un sepelio vigilado por la policía estatal en las afueras de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua. Sólo así se apreciaba más protección para ellos, y se evitó que alguien llegara y les arrebatara la vida a los que quedan.&lt;br /&gt;Lo sintió también cuando unos tipos rociaron de gasolina e incendiaron la casa de la activista Malú García, quien participaba con ellos en el plantón de Ciudad Juárez —otro plantón fue en la Ciudad de México— para exigir se encontraran con vida a Elías, Malena y Olivia que fueron secuestrados el 7 de febrero del 2011. Sus cadáveres fueron hallados el 25 de febrero del mismo año.&lt;br /&gt;A Olga le dijeron que el examen de necropsia mostró que sus hermanos ya habían sido enterrados, pero luego de las protestas, los desenterraron para entregar sus cuerpos.&lt;br /&gt;—No te juntes con la familia Reyes, porque quién sabe cómo te va —sintió entonces Olga que decía la gente, los periódicos, los políticos y la justicia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;*****&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Olga es una mujer muy fuerte, no por su cuerpo firme a los 43 años, ni por su mirada incisiva y sus pupilas vibrantes que también se reconocen en su mamá; no porque habla golpeado y chillando la eses como sólo los ssshihuahuensesss lo saben hacer; no porque ríe en medio de sus penas; no porque abraza con mucha intensidad; no porque se atreve a leer las exigencias de miles de víctimas hartas de la violencia, y en medio de una multitud de 65 mil personas en el Zócalo de la Ciudad de México, aunque a ella le dé mucho nervio eso de hablar. No.&lt;br /&gt;Olga Reyes es fuerte porque quiere ser fuerte.&lt;br /&gt;Lo dice y saca el pecho: ahora me toca a mí. Ella no está refugiada en algún lugar secreto como el resto de su familia. Nos encontramos en un sitio abierto, rodeada de gente con dolores muy semejantes a los suyos.&lt;br /&gt;La encuentro de noche, en un campamento que se organizó en Ciudad Universitaria, por la Marcha Nacional por la Justicia y Contra la Impunidad, convocada por el poeta mexicano Javier Sicilia luego de que asesinaran a su hijo en abril de 2011. La reconozco y atiende con una sonrisa nerviosa; cree que no sabe hablar para los medios.&lt;br /&gt;Olga fue la última de los Reyes Salazar en salir de Valle de Juárez, y es capaz de volver si es necesario; se siente comprometida con la familia.&lt;br /&gt;Me siento bien de estar con la gente y compartir.&lt;br /&gt;La mujer tiene los ojos rasgados. El pelo chino se lo deja caer a los hombros. La veo muy seguido de jeans, y con la sonrisa puesta. No terminó sus estudios de primaria, y desde ahí estuvo presente su decisión, se despeinaba antes de ir a la escuela, hacía berrinches y logró que en un par de años los maestros decidieran expulsarla y desentenderse de que no continuara.&lt;br /&gt;Antes, su hermana Marisela, que ahora está en el refugio, fue la encargada de hablar, pero eso ya no se puede porque hay que mantener un bajo perfil si se desea conservar la vida. Así que Olga suspira antes de comenzar a platicar conmigo.&lt;br /&gt;Para recordar su historia debe repasar la serie de sucesos trágicos que muy dolorosamente han marcado la vida de su familia. Se entiende que no es fácil recordar a cada momento la muerte: la muerte sin sentido, la muerte injusta, la muerte con tortura, la muerte violenta, la muerte en lo que alguna vez fue su hogar, la muerte y la desaparición, todas las han padecido. Y por eso las lágrimas aparecen a cada momento.&lt;br /&gt;****&lt;br /&gt;Eran 10 hermanos hijos de Sara Salazar y Eusebio Reyes, hasta que Elba Alicia, murió en el trabajo de parto hace 32 años. Olga recuerda que en aquel entonces Doña Sara, su mamá, se deprimió mucho, y solo la reconfortó el consuelo de cuidar a su nieto Misael. En el 2008, Olga, que se había mudado al Paso, Texas, y separado de los suyos desde sus 16, volvió porque el cáncer estaba a punto de arrebatarles a su hermano Eleazar, que fue hasta entonces el timón de la familia.&lt;br /&gt;Después llegaron los seis asesinatos violentos: Julio César, el sobrino, y los hermanos: Josefina, Rubén, Elías, Malena y Luisa, esposa de Elías. Estas muertes los marcaron a todos. Ahora los hermanos solo son cinco: Olga, Claudia, Ruth, Marisela y Saúl, casi todos refugiados y escondidos con sus familias, o sin ellas.&lt;br /&gt;Don Eusebio Reyes también murió antes de los asesinatos, pero ya tiempo atrás había dejado a los 10 hijos y a Sara con una panadería llena de deudas. Olga dice que fueron sus hermanos Eleazar, Rubén, Elías y también el pequeño Saúl, quienes sacaron el negocio adelante. Los diez hermanos y Doña Sara vivían en dos cuartos rentados.&lt;br /&gt;Al paso de los años, los mismos que sacaron adelante la panadería endeudada, participaron en las luchas populares para la posesión de tierras y fueron fundadores del PRD en Guadalupe.&lt;br /&gt;Según recuerda Gustavo de la Rosa, visitador de la CEDH, en aquellas luchas en los años 80´s también hubo muertes impunes: había narcotraficantes ya disputándose Juárez, y también los Reyes Salazar alzaron la voz contra lo injusto. Se consiguieron terrenos y se ganaron el repudio de varios grupos políticos y criminales.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;****&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Las cruces de las tumbas de los Reyes Salazar que descansan en Guadalupe, fueron saqueadas. Las dejaron por las calles, frente a las que algunas vez fueron sus casas. Una en especial les recordó el odio contra ellos: el nombre de Saúl fue tallado en una nueva cruz.&lt;br /&gt;Si los Reyes Salazar fueron extraídos de Juárez y protegidos por el gobierno del Distrito Federal, es porque no había condiciones que garantizaran su integridad física -por eso están escondidos-.&lt;br /&gt;Las casas de Sara Salazar, Marisela, Josefina, Olga y Ruth Reyes fueron incendiadas recientemente, la última el 25 de abril, como advertencia de que no son bien recibidos en lo que alguna vez fue su hogar.&lt;br /&gt;Nadie ha sido capturado como responsable y la libertad no existe para la familia&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Gustavo de la Rosa reconoce que tiene miedo. Lo dice con unos ojos azules mirando intenso, y que cargan una nobleza de mucho tiempo: es activista en Juárez desde hace 30 años. Sus labios, escondidos entre una gran barba blanca, se abren y confiesan, por primera vez en público: tiene miedo. Mucho miedo, porque la muerte y la violencia impunes le rodean.&lt;br /&gt;Toca mis manos, habla con todas sus expresiones de lo que siente y agrega a su confesión: No puedo alzar la voz. Es muy difícil exigir justicia para mí. Enfrentarme a quien me quiere matar. Eso sí me da miedo.&lt;br /&gt;Los relaciona con los asesinos del fotoperiodista, amigo de su hijo, Luis Carlos Santiago Orozco, que fue ultimado a tiros también en Juárez, en septiembre del 2010, cuando viajaba en el carro del activista junto con su hijo.&lt;br /&gt;El ahora visitador de derechos humanos participó en otras luchas con los Reyes Salazar, y como se ha dedicado a defender causas sociales desde hace mucho, sigue opinando pese a que la Comisión de Estatal de Derechos Humanos, para la que trabaja, le prohibió emitir declaraciones a nombre de la institución.&lt;br /&gt;Cree que es muy peligroso continuar en esa ciudad y entiende que para los Reyes Salazar sea imposible.&lt;br /&gt;Según datos de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Fiscalía General del estado de Chihuahua, 306 mujeres fueron asesinadas durante 2010 en esa ciudad, con lo que el estado alcanzó el mayor número de feminicidios de los últimos 18 años. Josefina Reyes participó en varias protestas para exigir respeto a la vida de las mujeres.&lt;br /&gt;Ella, que fue regidora como otros de sus hermanos, es reconocida porque fue pieza clave en el movimiento para impedir que, en 1998, el gobierno de Estados Unidos construyera en Sierra Blanca un tiradero tóxico, que sería habilitado para recibir desechos nucleares.&lt;br /&gt;Ganó varias luchas y varios enemigos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;El Ejército mexicano detuvo a Miguel Ángel Reyes en septiembre del 2009. Según un comunicado expedido por la Sedena, el hijo de Josefina estaba con José Rodolfo Escajeda El Rikín, identificado como uno de los principales operadores de La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez.&lt;br /&gt;Al Rikin se le acusaba de participar en un tiroteo iniciado en el condado de Hudspeth con alguaciles norteamericanos así como de la ejecución de Benjamin Franklin Lebaron Ray, y su cuñado Carlos Whitman Stubss, el 7 de julio del 2009, en Galeana, Chihuahua; sin embargo estos cargos no se le levantaron, él fue extraditado a EU en diciembre del 2010.&lt;br /&gt;Luego de la detención de su hijo, Josefina comenzó las protestas para exigir que fuera presentado por el Ejército que lo capturó. Pasaron varios días para que la Procuraduría General de la República presentara al joven, entonces las protestas siguieron para exigir un juicio justo.&lt;br /&gt;Al poco tiempo asesinaron a su otro hijo Julio César. Marisela Reyes asegura que desde entonces el Ejército comenzó el acoso contra su hermana, que fue asesinada en el poblado El Sauzal, un año después.&lt;br /&gt;Miguel Ángel está en una cárcel de Matamoros, aún, a la espera de un juicio. La Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), presume en un comunicado difundido en el portal de la PGR, que el Juez Primero de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en Tepic, Nayarit, dictó una orden de aprehensión en su contra por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de delincuencia organizada, posesión de arma de fuego y cartuchos, ambos de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Sin embargo el Tribunal Superior de Justicia, no cuenta con registro de la causa penal y datos de que ése juez, haya participado en el proceso.&lt;br /&gt;El pasado 23 de Junio, Julián Lebaron, cuestionó al presidente, Felipe Calderón, que no hubiera culpables sentenciados por el asesinato de sus hermanos, a lo que el mandatario nacional respondió que ya se tenía detenidos a los responsables, aunque por otros delitos. Pero el caso sigue pendiente, y la justicia también.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;****&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Luego de que la familia sobreviviente se refugiara en marzo del 2011, se dio a conocer en los medios mexicanos que dentro de las filtraciones internacionales del portal Wikileaks estaba un cable firmado por un funcionario de la embajada de EU en México, John Feeley, que comentaba los vínculos del hijo de Josefina Reyes con el crimen organizado y consideraba los asesinatos de los Reyes obedecían más a esto que a su activismo.&lt;br /&gt;Gustavo de la Rosa dice que en todo momento la activista pidió que su hijo fuera juzgado —y no absuelto— por sus actos.&lt;br /&gt;El involucramiento de Miguel Ángel en las filas del crimen organizado fue pretexto para el exterminio impune de varios familiares más. Cuando encontraron a Malena, Elías y Luisa Ornelas, alguien dejó junto a sus cuerpos torturados un mensaje que los acusaba de ser halcones —informantes— de La Línea. Elías se estaba recuperando desde hace meses de una embolia que lo dejó en cama.&lt;br /&gt;Para Gustavo los enemigos de los Reyes Salazar no solo están en un bando, porque Josefina exigía aplicar la ley en un sistema basado en la violación a los derechos humanos por criminales y gobierno.&lt;br /&gt;La lucha de ellos fue tan importante contra los poderes fácticos, que llegaron a representar una esperanza para otro tipo de sociedad más equitativa y justa, sostiene Gustavo.&lt;br /&gt;Ese es precisamente el problema para rescatar a México y Juárez de la violencia: comenzar a respetar los derechos humanos, suspira casi sin voz Gustavo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Alguien dice que la última vez que lo vio fue caminando en la calle, solo. Lo buscan hasta por debajo de las piedras pero no hay nada. Nadie vio qué pasó realmente. La gente desaparece en este país como en una película de ciencia ficción. Los familiares no pueden enterrar a sus muertos en México.&lt;br /&gt;Así piensa un activista al que llamaremos Santiago.&lt;br /&gt;Él considera que uno de los logros de la última de las luchas de los Reyes Salazar fue conseguir que devolvieran los cadáveres de sus hermanos y enterrar a sus muertos. Eso les costó salir de Juárez amenazados. No todos los mexicanos tienen la posibilidad de despedirse de sus seres amados; ni siquiera existe información precisa de cuántas personas han desaparecido en este país en los últimos cinco años.&lt;br /&gt;Santiago forma parte de una red comunitaria de apoyo a víctimas, y por el momento prefiere mantenerse en el anonimato para hablar de lo que sabe de los Reyes Salazar; ayuda a su cuidado dentro del refugio y promueve los trámites que se están gestionando para el asilo en otro país, o en donde se pueda, de toda la familia.&lt;br /&gt;Si alguien de los Reyes Salazar está involucrado en el narcotráfico, exigimos que nos muestren los expedientes, dice y mueve rápido los dedos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;****&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Sara Salazar, la mamá de los hermanos, buscó la justicia en la Ciudad de México. Una semana después del secuestro de sus hijos Malena y Elías, llevó un plantón frente al Senado y su hija Marisela se puso en huelga de hambre.&lt;br /&gt;Enfrentó al gobernador de Chihuahua, César Duarte, que la recibió de forma improvisada, en un Starbuks afuera de un hotel en el que se hospedaba en la capital, a la que había ido de visita para pedir recursos al Congreso de la Unión.&lt;br /&gt;Antes del encuentro, Sara estuvo concentrada, indiferente a la plática de su nieto Ángel quien escuchaba a Santiago, que le decía de sus ganas por aprender a hacer pan cómo el que hacía su familia en Juárez. Indiferente al tráfico que retrasó su llegada a la cita y que puso de mal humor a las diputadas federales que la acompañaban. Indiferente a la seguridad del café que no permitió grabar la plática en video, afortunadamente para el gobernador. Indiferente a todo hasta que le tocó hablar:&lt;br /&gt;Yo les digo que me enseñen los expedientes de mis hijos que me los asesinaron. Están en blanco. Nomás está el levantamiento de cuerpo, y no hubo ninguna investigación.&lt;br /&gt;¿Por qué? Y sus cejas diseñadas para arquear su enojo, se levantan y dirigen al gobernador.&lt;br /&gt;Lamento mucho no haber tenido esta comunicación previa con usted allá en el estado. Qué bueno que la pude tener aquí. Que sepan que en nosotros tienen un aliado. Yo soy una persona abierta y sensible que no acepta que del dolor y la violencia que estamos viviendo sea víctima un chihuahuense más (.sic), le contesta, con un tono más amable que el usual, César Duarte.&lt;br /&gt;Hasta el momento, y pese a que el gobernador se comprometió a hacerlo, ninguno de los integrantes de la familia Reyes, han sido contactados por el gobierno federal, o el de Chihuahua, para ser informados del estatus de las averiguaciones por los seis asesinatos de los últimos tres años.&lt;br /&gt;Nosotros pedimos que la negociación fuera en el Distrito Federal. El gobernador no ha cumplido su palabra, dice Santiago.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;****&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Los días de resguardo no han sido fáciles para los Reyes Salazar. Tienen meses sin salir libremente a la calle y con la incertidumbre de no saber cuándo se terminará su amenaza.&lt;br /&gt;Santiago recuerda que las primeras 48 horas los 27 familiares, entonces resguardados, durmieron todo el día. Sólo se levantaban a comer.&lt;br /&gt;Ahora conviven todos juntos. Hay que aguantar enfermedades y cambios de humor, hay que compartir espacios y penas; hay que dosificar la comida y el dinero; hay que garantizar la seguridad y la integridad física, por lo tanto las salidas y la vida son restringidas y vigiladas.&lt;br /&gt;No podrán llevar una vida normal en México mientras el estado de violencia continúe, pero aún no logran recibir el asilo de otro país: son muchos, de muchas edades y distintas condiciones de vida. Varios perdieron sus documentos en los incendios de sus casas y el trámite de los pasaportes para que puedan salir del país ha sido un grave problema.&lt;br /&gt;En el grupo hay un bebé, varios niños, adolescentes, madres, tíos, primos, sobrinos, nietos, cuñados y la abuela Sara de 74 años. Muchas familias están mutiladas.&lt;br /&gt;Hasta el momento no hay un protocolo de atención apropiado en México para un caso de semejantes proporciones y ninguna embajada ha accedido a brindar el asilo, además de que hay que conseguir recursos para su traslado y asentamiento en el extranjero. Cada uno busca una posibilidad para sobrevivir.&lt;br /&gt;Santiago dice que la comida y atenciones a los Reyes muchas veces se consiguen por donaciones de los activistas involucrados. Olga por su parte, recuerda haber tenido que acudir a sus amistades para llevarle a su familia algo de comer. Me desespera la situación, confiesa, dice que quiere trabajar y tener sus propios ingresos, pero recapacita al verse en medio de una lucha que aún no termina.&lt;br /&gt;El asilo no llega. Las amenazas siguen vigentes. La impunidad prevalece. No es fácil escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-344" title="" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_alba_calderon.jpg?w=114" width="114" height="150" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;ALBA CALDERÓN (México). Soy periodista desde hace un par de años, y a través de mi profesión he aprendido de mi vida, y de la que no es mía también. Creo que el periodismo es una forma de entendernos, y lo practico con la intención de conseguirlo. Desde que salí de la Facultad de Ciencias de la Comunicación en Nuevo León, no he dejado de amar esta carrera. &lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-485992545145290439?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/485992545145290439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/la-familia-reyes-salazar-sobrevive-en.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/485992545145290439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/485992545145290439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/la-familia-reyes-salazar-sobrevive-en.html' title='LA FAMILIA REYES SALAZAR SOBREVIVE EN MÉXICO'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-4689875153942806640</id><published>2011-10-24T14:16:00.001-07:00</published><updated>2011-10-24T14:24:15.630-07:00</updated><title type='text'>EL ÚLTIMO REVOLUCIONARIO ARGENTINO</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Ezequiel González Carrera&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Un hombre que dejó todo para cambiar el sistema y pelear por una independencia definitiva. Tomás Migliore se considera un auténtico revolucionario que día a día reivindica su lucha en nombre de la patria. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bandera de Gran Bretaña con la cruz esvástica y en el medio la figura de la patria Argentina crucificada. Un mapa gigante de la República Argentina lleno de banderitas yanquis y británicas que indican los lugares “colonizados”. Muchas banderas argentinas colgadas - pero la de Belgrano eh, de color azul y blanca y con el sol Inca, no celeste y con el sol masón que cambió Sarmiento- se apura en aclarar Migliore, uno de los encargados en llevar adelante este proyecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pleno centro de la ciudad de Córdoba, en una de sus calles peatonales más transitadas se encuentra La Trinchera, como les gusta llamarla a sus colaboradores.&lt;br /&gt;Son tres metros de mesas tablones, cubiertas de una tela camuflada al estilo guerra que cae casi hasta el piso en forma despareja. Sobre las cuales se apoyan gorras de la fuerza armada a la venta, un casco de soldado de adorno, un mástil con la bandera argentina en miniatura, diez balas de ametralladora, un misil de pequeño porte y una caja de zapatos vieja llena de pines e insignias patrias que se venden por unos pocos pesos. Cerrando La Trinchera por los costados aparecen las banderas, los mapas y los carteles que reclaman la soberanía del territorio argentino y el retorno del servicio cívico militar obligatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El argentino debe prepararse para una guerra santísima, el enemigo que nos pudre por dentro: el enano liberal. Si no vences el enemigo interno no vas a vencer el enemigo externo. Cuenta Tomás Migliore, Secretario General del Movimiento Nacional Cívico Militar CONDOR, y encargado de este puesto en medio del centro cordobés.&lt;br /&gt;Hace más de diez años que se instalaron aquí con el propósito de concientizar a los ciudadanos respecto del recupero de las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y demás territorios usurpados de la Nación. Es un proyecto nacional y popular que pretende luchar por una segunda y definitiva independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el año 1.994 se produjo el asesinato del soldado Carrasco, un caso que tuvo gran repercusión en el país y derivó en la suspensión del servio militar obligatorio.&lt;br /&gt;Hoy en día es optativo y la mayoría no ingresa por vocación sino por dinero.&lt;br /&gt;-Eso fue propiciado por mal nacidos civiles y militares para cortar el cordón umbilical que une al pueblo con las fuerzas armadas, dice Migliore, mientras se frota las manos expresando bronca. -Cuando quisimos denunciarlos nos trataron como retrógrados, como que éramos los milicos del ´76. &lt;br /&gt;La intención de fondo es que no haya soldados en la Argentina, una conspiración del imperialismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Migliore es la teoría conspirativa hecha persona:&lt;br /&gt;Que a Kennedy lo mataron porque quería desprivatizar y nacionalizar la banca central de Inglaterra. Que Lee Harvey Oswald no pudo haber estado en tres lugares diferentes. Que Primero el puerto argentino y que el objetivo final es la Antártida, no solamente las Malvinas y la Patagonia. Porque quieren el control del atlántico sur y el pasaje tri oceánico, explotación de petróleo y gas, explotación de la pesca, minerales, agua dulce, porque el agua dulce de los hielos eternos antárticos son un bien comercial transable y vendible, no para la humanidad. Que el Banco Hipotecario Nacional esta privatizado, es de George Soros, testaferro de la banca inglesa, dueño de varias hectáreas de algodón en el Chaco. Que cómo puede ser que una gran petrolera como Repsol sea tan poderosa si no tienen petróleo en su país. Ni en el mar ni en el territorio. Que British Petroleoum compró hace años Repsol. Que Telefónica compró el 50 por ciento de ENTEL pero no es española, es de la British Telecom. Que el banco Santander, que era español, lo compraron bancos ingleses. Que Inglaterra utiliza como mascarón de proa en sus inversiones a testaferros. Que Benetton también trabaja para la corona británica.&lt;br /&gt;Todas éstas son algunas de sus teorías, argumentadas con investigaciones que según él vienen realizando hace años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, tiene cuarenta y cuatro años, la cara lampiña y una voz finita que no condice con la dureza militar. Pelo morocho salpicado de canas, por lo menos lo que deja ver su gorra -de la fuerza aérea- y está vestido de soldado. A los quince años ingresó en la escuela militar. Viaja por el país dando charlas en los colegios y en el Chaco lo acusaron de antisemita y de hacer apología a la dictadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo soy un simple cabo nada más, pero no interesa. San Martín decía: el valor del soldado no se lo mide en grados sino en las bolas que tiene para defender la patria. Este uniforme me lo gané cuando hice el juramento a la bandera. Sigo siendo un soldado sanmartiniano y belgraniano, es lo que me identifica.&lt;br /&gt;Afirma que desde el mismo gobierno mandan a gente a hacer ciertas críticas. Como aquella vez, hace ya algunos años, en la que un militar de civil en medio de una charla multitudinaria le quiso cuestionar el uniforme que tanto ama.&lt;br /&gt;- Había como 50 personas y en el fondo veo uno que miraba mal. Éste es un milico pensé, al rato me pregunta porqué usaba ese disfraz de uniforme si ya no estaba en actividad. Le contesté que yo era un soldado sanmartiniano y que no estaba disfrazado, el gaucho no se disfraza, se viste de gaucho, el payaso es el que se disfraza y yo no soy un payaso. ¿Quién me lo pregunta? y saca la credencial ante toda la gente poniéndome la chapa: teniente del ejército. Entonces le digo a la gente: ven, siempre hubo dos clases de soldados en la Argentina, uno que defiende el patrimonio nacional y otro que no. Vos me estás criticando el uniforme, es una estupidez ¿Por qué no me decís si no es verdad lo que yo estoy defendiendo? y comencé a enumerar. El tipo empezó a tartamudear y empecé a darle con un caño.&lt;br /&gt;Cuenta que el mismo pueblo argentino lo sacó zumbando. ¿Quién reta a un teniente? Un Capitán. Desde ese momento todos empezaron a llamarle Capitán Migliore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestión de firmas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En La Trinchera hay dos planillas para juntar firmas. Una para presentar un proyecto de ley por el servicio cívico militar obligatorio y otra para recuperar las Malvinas.&lt;br /&gt;Mucha gente, miles y miles de civiles pasan por el lado del puesto los días miércoles, jueves y viernes desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde. Algunos, los más, sólo pasan y miran indiferentes. Quizás porque asocian el aire militar que rodea el puesto con el pasado negro de la Argentina. Con sus peores años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo salgo a defender las instituciones militares y no las que me las ensuciaron, nosotros jamás vamos a defender una dictadura militar. Pero tampoco defendemos la dictadura económica y financiera que tenemos en este momento. Al principio venía gente de izquierda, se encrespaban, ahora ya no, porque saben que nosotros no estamos a favor de ninguna dictadura militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucede que algunos vetustos anacrónicos y poco felices se acercan y quieren firmar para que vuelvan los militares.&lt;br /&gt;Entre los que se acercan, están los que firman, sin saber bien lo que están firmando:&lt;br /&gt;- Para que les paguen a los que no combatieron en Malvinas porque también fueron y estuvieron cerca de las islas y si hubieran tenido que participar quizás no hubieran regresado, me parece bien que pidan eso. El servicio militar obligatorio no, porque he conocido casos de mucha crueldad con los chicos. Entonces no puedo firmar por algo que no me gusta- sentencia una señora de unos sesenta años, con tonada de otra provincia y una tintura que no agarró bien en su cabellera; simpatiquísima, pero un tanto distraída, lo que acaba de firmar es la vuelta del servicio militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cincuentón con cara pétrea, afirma que el servicio militar hace falta porque se perdió el respeto a la gente y por la inseguridad que hay en el país. Dice que una persona que hizo el servicio aprendió a obedecer,- hoy día nadie te obedece, nadie acata nada, todos te quieren pasar por arriba, era la única forma. A su lado la esposa asiente sin pausa, sumisa y sin emitir sonido, parece que aprendió a obedecer, aprendió la lección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llama especialmente la atención un joven veinteañero que se acerca a firmar. Pelo largo y teñido de negro. Peinado a lo Emo. Con un aro plateado que le atraviesa las fosas nasales y otro de madera en la oreja, pero bien grande, que se la deforma como a aquellos que pertenecen a ciertas tribus africanas. Vestido todo de negro, ojos con rimel y auriculares en el tímpano. Llama la atención no por todo esto sino porque se acerque a firmar con todo eso.&lt;br /&gt;-Por el servicio militar, porque pienso que desde que se sacó hay mucha anarquía, el país como que va para atrás. La mayoría de los policías son corruptos, venden droga o son amigos de los mismos presos y veo que los militares son más derechos (sin duda). Yo, me pelaría, me saco los aros, no tengo problema. Afirma Manuel…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Revolución&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Migliore habla casi gritando para que lo escuchen todos los que pasan. Gesticula constantemente, mueve sus manos en forma frenética. Es una catarata de refranes al estilo de a río revuelto ganancia de pescadores. Trata de convencer con su discurso y cada vez que se presenta la oportunidad imita a Chávez, Castro o Menem, que le sale bastante bien. Cuando dice España copia el acento español y dice coño. Es de esas personas que evitan decir malas palabras aunque estén muy ofuscadas, recurriendo al jeringoso constantemente (pepedopo). Llegado el caso en que no se puedan evitar, disminuye el volumen de la voz y las susurra despacito pidiendo perdón después de la enunciación. Siempre, pero siempre se va por las ramas. Saluda continuamente a los muchos veteranos de guerra y otros amigos que pasan por allí. Como a ese viejo decrépito barba blanca encorvado paso lento y cara de Jack Nicholson en Atrapado Sin Salida, a quién le lanza un chascarrillo sobre su inminente defunción y el viejo responde: ¡más vivo que nunca y listo para la guerra! Los comentarios siempre rozan lo beligerante. O a ese otro que se acerca con muletas y le recuerda que antaño saltaban con paracaídas desde más de 2.500 metros y ni se raspaban.&lt;br /&gt;Es que ya están mayores. Pero Migliore no estuvo en Malvinas, tampoco pertenece a las fuerzas armadas. Su lucha es otra.&lt;br /&gt;-Yo me considero un revolucionario pero no quiero una revolución armada, quiero una revolución pacifica. Debe ser una gran movilización popular. Tenemos que construir una nueva Nación, con “C” de corazón, no con “Z”, ese nacionalismo de ultranza no va para nosotros. Voy a luchar por mi segunda independencia, porque nos independizamos de España pero no de Inglaterra. No me importa que ideología tengas, si querés ayudarnos a independizarnos, bienvenido seas. Hay que cambiar el sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenta que en los grandes medios no le dan lugar a sus denuncias y recuerda el día en que fueron los canales de la televisión y lo sacaron como si fuese un estúpido defendiendo cosas indefendibles. Se enoja y hace una pausa. Se recuerda frente a las cámaras sin maquillaje y con lengua de fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejor no hablar de ciertas cosas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa convicción y fuerza en su hablar. Esa entereza y verborragia. Ese discurso aprendido casi de memoria, se le desdibuja en un solo momento. Sus ojos cambian, la mirada se le pierde. Se le acaba el casete. Titubea, no quiere hablar de eso: Si, tengo dos hijos y exmujer. Mis padres me decían “cállate la boca hijo, te quedaste sin trabajo, sin obra social, ráscate para adentro, no te metas”. Mi familia es de ésas. Cuando empecé a rebelarme contra el sistema fui la oveja negra, no me entendieron. ¿Quien lo entendió a San Martín, quien lo entendió a Belgrano?&lt;br /&gt;Mi exmujer, me conoció así, revolucionario, así me aceptó. A mis hijos nunca les faltó nada – se pone cada vez más incómodo, se mueve mucho en el frágil banquito de plástico azul- porque yo trabajaba de sol a sol en esto y en lo mío- Migliore es letrista y dibujante y hace trabajos para distintas unidades militares, cuando no está de revolucionario, claro.&lt;br /&gt;-La familia de ella se metió, me acusaban de loco y terminamos. Por defender todas estas cosas, perdí mi familia y mi casa. Hace 4 años que no veo a mis hijos y estamos luchando con mi abogado para ver si me dejan verlos.&lt;br /&gt;Arguye que se ha metido una mano negra del sistema, acusándolo de pertenecer a un movimiento neonazi y antisemita para que el juez le niegue la posibilidad de ver a sus hijos. Frunce el seño, se enoja mucho y no mira a los ojos, hace una pausa y continúa argumentando que el mismo enemigo esta fomentado eso, que le ha llevado información mentirosa a la otra parte que tiene a sus hijos -quisiera saber en qué se basan para acusarme de neonazi. En Cóndor no hay lugar para ésos. - advierte indignado.&lt;br /&gt;Aprovecha para irse del tema y seguir con las elucubraciones conspirativas, como cada vez, para huir de lo que no quiere hablar, esta muy incómodo.&lt;br /&gt;Cuenta que a Hitler lo financiaron los banqueros ingleses, la Logia Thule. Se acuerda de lo que estaba hablando y repite que la familia no lo entiende y muchos amigos tampoco -y bueno listo, que querés…&lt;br /&gt;“Quien abandona todo por ser útil a su patria no pierde nada y gana todo cuanto le consagra” ¿Entendiste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Migliore no tiene obra social, tvcable ni Internet. No puede porque es pobre. Se define como un NN y dice que el sistema no lo va a condicionar, pero que no es el único porque esto se está poniendo cada vez peor. Piensa que va a ver su revolución materializada y por las dudas se compara con Espartaco:&lt;br /&gt;-nunca alcanzó a disfrutar la libertad pero dejó de ser esclavo el mismo día que se rebeló contra Roma, si yo no la veo no importa, que la vean mis hijos. Todo gran imperio ha tenido su decadencia, el romano ha sido cuatro veces más grande que esta porquería y cayó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya está oscureciendo y la mañana fresquita se hizo vieja. No hay sol, sólo luz de neón. Se desarma La Trinchera y en el último diálogo se escucha a un adolescente decir que le encantan las armas y pregunta si una 22 esta permitida. Atrás una plazoleta de ciudad con un frío estremecedor y una noche que invita a la pareja de novios enroscados en el banquito aquél a mimarse y soñar con habitaciones de hoteles desocupadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo me voy a morir con esto acá, no puedo dejarlo, soy feliz así hermano y no tengo dónde caerme muerto –sonríe buscando complicidad- No importa, me siento un soldado que tiene vida. Al lechón tenés que cocinarlo a fuego lento ¿Me entendés?&lt;br /&gt;En cualquier momento esto va a prender.&lt;br /&gt;La revolución va a prender, yo tengo fe, yo tengo fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-342" title="" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_ezequielgonzalez.jpg?w=150" width="150" height="111" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;EZEQUIEL GONZÁLEZ CARRERA (Argentina). Tengo 33 años. Nací y vivo en Córdoba Capital. Estudiante de Comunicación Social y Periodismo. Aunque todavía no he tenido la oportunidad de trabajar como periodista, tengo mucha ilusión de poder dedicarme a mi profesión. Me apasiona el mundo de las crónicas y los viajes. &lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-4689875153942806640?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/4689875153942806640/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/el-ultimo-revolucionario-argentino.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/4689875153942806640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/4689875153942806640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/el-ultimo-revolucionario-argentino.html' title='EL ÚLTIMO REVOLUCIONARIO ARGENTINO'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-7924084234189533113</id><published>2011-10-24T14:06:00.000-07:00</published><updated>2011-10-24T14:11:12.379-07:00</updated><title type='text'>LA GENEROSA COCINA CASERA DE JAIRO FÉLIX</title><content type='html'>&lt;h3&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;em&gt;Por Lili Cordova&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En el Perú una actividad tan cotidiana como cocinar esconde un mundo de tradiciones familiares que datan de tiempos ancestrales. Jairo Félix, cocinero peruano del restaurante Puesto 33, ha conseguido el éxito al añadir novedosas técnicas a la cocina casera que aprendió de niño junto a su madre en el barrio de Surquillo. &lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Picar y pelar verduras para un niño de diez años puede ser un castigo. Para Jairo Félix Vilchez fue una bendición que lo ha llevado a conseguir el éxito a sus escasos 25 años. Su mamá nunca imaginó que al asignarle estos deberes estaría educando a un cocinero. Incluso vivir cerca al mercado de Surquillo, uno de los más tradicionales de Lima, influiría en su vocación. Jairo relata con orgullo sus peripecias en el mercado: “Ayudaba a mi abuela a vender frutas, a abrir y cerrar el puesto”. Entre sandías, manzanas, plátanos y duraznos, aquel niño de tímida sonrisa aprendió a reconocer las mejores frutas y el valor del trabajo a temprana edad.&lt;br /&gt;Recorrer el mercado de Surquillo es un festín para los sentidos. El colorido de las lechugas, las zanahorias, los tomates, las guayabas, las fresas, los mangos y las papayas atraen la mirada de amas de casa, cocineros y turistas. Sin embargo, ser un mirón no es bien visto por los vendedores. “¿Para qué comida usa este ají?” preguntamos con mucho interés. “¿Va a comprar?” pregunta la indignada y regordeta dueña del puesto de especias. Su frialdad nos congela la sonrisa. No obstante esta actitud cambia cada vez que un reportero de televisión aparece para hacer un informe de este concurrido local de abastos.&lt;br /&gt;Mientras Jairo coleccionaba revistas de gastronomía y apuntaba cada detalle de los programas de cocina; en la televisión y los diarios el nombre de un cocinero peruano de cabello ensortijado empezaba a hacerse conocido. Gastón Acurio iniciaba su aventura culinaria en 1994 al abrir su primer restaurante acompañado por su compañera la alemana Astrid Gutsche. Al mezclar recuerdos, ingredientes y sabores de platos caseros como el tacu tacu, el lomo saltado, el cebiche, la papa a la huancaína, el chef Acurio, que dejó la universidad por la cocina, logró que los comensales peruanos, acostumbrados a valorar la comida extranjera, voltearan su atención a estos platos de toda la vida que al agregarle su ingenio y creatividad cobraron nuevos brillos.&lt;br /&gt;En 2005, Jairo decide dejar de ser un cocinero autodidacta, sus papas con atún eran un éxito en casa, para estudiar cocina en uno de los pocos institutos especializados en el tema. En la actualidad, los jóvenes que desean estudiar gastronomía tienen para elegir entre 54 centros técnicos. Las escuelas pioneras en el sector han invertido en nuevas instalaciones y desarrollo de nuevos planes de estudios, pues la competencia obliga a mejorar. Además se han creado 22 carreras relacionadas a esta lucrativa actividad. Lamentablemente el 95% de las escuelas están en Lima y el 5% en provincias.&lt;br /&gt;Como aprendiz de cocinero, Jairo combinó sus estudios con las prácticas laborales. Un pequeño restaurante que ofrecía menú a los oficinistas de Miraflores fue su primer trabajo. De allí no paró hasta entrar a la cocina de restaurantes renombrados como El Salto del Fraile y Cala, ambos ubicados en la costa limeña.&lt;br /&gt;Sin embargo, el punto de quiebre en su carrera fue participar en el Concurso Cocinero Joven de la Feria Gastronómica Perú Mucho Gusto en 2008. No ganó el primer lugar pero ocupar el tercero le abrió las puertas para practicar en los mejores restaurantes de España y a su retorno formar parte del proyecto para abrir un nuevo restaurante en el que sería el jefe de cocina. “Era la primera vez que viajaba en avión y vivía solo”, nos cuenta al interrogarlo por su experiencia en tierras españolas. Además aprendió a relacionarse con personas de temperamentos explosivos como el chef español Benito Gómez del restaurante Tragabuches. Durante esos meses Jairo se convirtió en un gitano de la gastronomía al trabajar en Toledo, Madrid, Asturias, Galicia y Andalucía.&lt;br /&gt;En esta gira Félix Vilchez conoció la rama excéntrica de la gastronomía: la molecular. Este tipo de cocina coquetea con la ciencia al utilizar nitrógeno líquido para crear nuevas sensaciones en el paladar. La cocina molecular crea nuevos sabores al cambiar la consistencia y la forma de los alimentos. El nitrógeno líquido, gas inodoro e incoloro, cocina los alimentos a 196 grados bajo cero formando nuevas texturas sin alterar el sabor original. Por ejemplo, con esta cocina científica se puede congelar una caipirinha y comerla como un helado.&lt;br /&gt;El chef catalán Ferrán Adriá y el francés Pierre Gagnaire fueron los primeros en cambiar las ollas por recipientes de metal y al fuego por sustancias químicas capaces de congelar al más ardiente comensal.&lt;br /&gt;Cuando estás lejos de casa lo primero que extrañas es la comida. Esta frase la repiten los peruanos que por diversas razones viven en otros países. Para Jairo esta experiencia marcó el estilo de cocina que desarrollaría al regresar a Lima: “Comida casera con toques modernos” según nos relata. Sus platos son aderezados con la nostalgia de su infancia al lado de su madre y su abuela.&lt;br /&gt;El secreto del buen comer de los peruanos radica en la sazón que se hereda de generación en generación. Cada familia tiene sus secretos de cocina que datan de la época de las abuelas que luego pasan a las madres y de ahí a los hijos que a su vez le añaden nuevos ingredientes.&lt;br /&gt;La gastronomía peruana se empezó a gestar cuando los incas sembraban una gran variedad de papas en los andenes de las serranías y llenaban los campos con frutas multicolores como la piña, la granadilla, la lúcuma y el mamey. La biodiversidad de nuestras generosas tierras proporcionaron los insumos para el desarrollo de lo que en el nuevo milenio se conoce como cocina peruana cuyo origen data de tiempos de la colonia. Durante esa época se produjo un intercambio cultural que llegó a los fogones.&lt;br /&gt;Cientos de alimentos nativos y foráneos fueron mezclados en otros tantos cientos de platillos. Los protagonistas de esta fusión fueron la papa, el arroz, la lúcuma, la caña de azúcar, la carne de res y cerdo, el ají amarillo, el ají panca, el pescado, la cebolla y el limón, por mencionar algunos. En palabras de Gastón Acurio: “¿Por qué la comida peruana es tan rica y rica para los ojos de los demás? Porque es mestiza. Ese saborcito, que es su gran poder, es fruto del mestizaje.”&lt;br /&gt;La evolución de la gastronomía peruana se produce porque nos alimentamos de otras culturas. Este es el caso de la comida china. En 1849 los inmigrantes chinos llegaron al Perú trayendo ingredientes exóticos que cautivaron el paladar de los peruanos. Al vocabulario gastronómico local se incluyeron las palabras tausi, kion, pak choy, entre otros que rápidamente ganaron adeptos en las cocinas familiares. De este matrimonio de sabores e ingredientes nacieron los restaurantes de comida peruano china conocidos como chifas (chi: comer y fa: arroz) los que en un abrir y cerrar de ojos poblaron los barrios del país con sus fachadas con motivos orientales pero con comida bien criolla.&lt;br /&gt;El plato emblema de esta fusión es el arroz chaufa que es admirado por los paisanos de Mao Tse Tung. El chaufa está hecho con trozos de carne de cerdo y pollo fritos, tortilla de huevo, cebollita china que son mezclados con arroz y sillao en un wok a fuego vivo. Las amas de casa a falta de cerdo le agregan hot dog.&lt;br /&gt;Al regresar de España, Jairo trajo las maletas llenas de ideas para crear la carta del restaurante que estaría ubicado en el distrito de Surco. El local escogido había sido un chifa. Con el esfuerzo y la dedicación de los socios y Jairo, este lugar fue transformado en un rinconcito de mercado bautizado como Puesto 33. Las paredes están cubiertas por fotos gigantes en tono sepia de verduras, papas, frutas, limones, caseros y vendedores del mercado de Surquillo. Una pizarra verde colgada a la entrada de la cocina detalla los platos del día. Una balanza y unos choclos colgados terminan de redondear el ambiente. El color marrón domina el mobiliario. En el bar el pisco es el anfitrión.&lt;br /&gt;Las cacerolas y los cucharones de la cocina son opacadas por una enorme piedra lisa y plana conocida en la sierra y costa norte peruana como batán. Esta licuadora artesanal no tiene cuchillas sino una piedra ovalada llamada tunao (mano) con la que se aplastan cebollas, quesos, hierbas y ajíes, ingredientes indispensables de un buen aderezo o salsa. El ingrediente secreto del puesto, el nitrógeno líquido, reposa en un recipiente de metal hasta el momento de hacer el espectáculo.&lt;br /&gt;Desde que Jairo comenzó a atender a sus caseritos en setiembre de 2010 no solo ha recibido elogios de su comensales satisfechos sino de periodistas especializados en el tema. Las entrevistas para diarios y revistas son pan de cada día.&lt;br /&gt;“Cocina gourmet en cantidad generosa” así calificó un caserito al puesto en donde sació su voraz apetito. Pero ¿qué puede haber saboreado este comensal para dar dicho testimonio?&lt;br /&gt;La entrada emblema del puesto es la causa esquinera, hecha a base de papa amarilla que es amasada con crema de ají amarillo y servida en forma rectangular con crema de palta. Unos pejerreyes y mariscos coronan la cima. Como plato de fondo un Aeropuerto 33, mezcla de arroz chaufa con tallarín saltado, coronado con wantanes hechos en casa. Jairo le agrega salchicha y lomo fino.&lt;br /&gt;El punto final del almuerzo es una sorpresa que se cocina bajo cero: el iceberg de chirimoya, fruta con pulpa blanca muy dulce. Con la habilidad de un alquimista, Jairo asombra a sus comensales al transformar la mesa en un laboratorio.&lt;br /&gt;Como buen científico, Jairo explica que el nitrógeno líquido es inofensivo para la salud y por ende el puesto no va a explotar, arrancando risas entre la platea. Luego les muestra el nitral, recipiente rojo donde yace el nitrógeno líquido. La mesa se llena de vapor. El alquimista Felix Vilchez enseña el zifon, envase que contiene la crema de chirimoya. Jairo comienza a vertir la crema agitándolo. A los pocos segundos y con la ayuda de una cuchara, él extrae el helado de chirimoya y lo coloca en una copa que tiene jugo de mandarina. El iceberg de chirimoya es crocante por fuera pero suave por dentro. El público se rinde ante el cocinero con alma de científico.&lt;br /&gt;Con este postre Jairo y su Puesto 33 han sido los primeros en introducir la cocina molecular en el Perú. Acompañado del zifon y el nitral, Jairo ha visitado los sets de varios programas de televisión como Aventura Culinaria de Gastón Acurio, 20 Lucas, Lima limón, entre otros.&lt;br /&gt;Hace 20 años la comida peruana era la cenicienta de los restaurantes gourmet. Su ascenso al estrellato se debe al empeño de cocineros amantes de nuestra cultura e historia. La frase del poeta peruano César Vallejo “Hay hermanos muchísimo por hacer” es un llamado de atención a los aspirantes a cocineros y administradores de restaurantes para que no se duerman en sus laureles.&lt;br /&gt;Para que la cocina peruana este al nivel de la francesa y mexicana hay que fortalecer los puntos débiles que van desde profesionalizar los servicios de los restaurantes hasta reconocer el trabajo de los agricultores como integrantes de esta cadena de producción. La tarea para los cocineros será revalorizar las cocinas regionales que debido a nuestra geografía es rica en sabores y tradición. No basta con aprender las técnicas de la nueva cocina sin antes haber estudiado la historia y los insumos de nuestra gastronomía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-297" title="EMPP_LILICORDOVA" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_lilicordova.jpg?w=112" width="112" height="150" /&gt;&lt;em&gt;LILI CORDOVA (Perú) Periodista y blogger peruana del diario El Comercio. Entre fotos amarillas y rollos de microfilm redescubre la historia de su país y el mundo. Sus hallazgos son compartidos en el blog colectivo Huellas Digitales.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-7924084234189533113?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/7924084234189533113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/la-generosa-cocina-casera-de-jairo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/7924084234189533113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/7924084234189533113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/la-generosa-cocina-casera-de-jairo.html' title='LA GENEROSA COCINA CASERA DE JAIRO FÉLIX'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-6451821267809258395</id><published>2011-10-23T20:02:00.001-07:00</published><updated>2011-10-23T20:05:35.879-07:00</updated><title type='text'>INOCENCIA INTERRUMPIDA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por María Fernández Arribasplata &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La historia de Jaime, el pequeño que parece de 10 pero tiene 14. El “niño cajonero” que robó más de 30 mil soles de una tienda en Gamarra, el emporio comercial del Perú. Hasta el momento está prófugo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En solo 2 minutos. Eran las 11 y media de la mañana cuando sigilosamente Jaime agacha su delgado cuerpo y se dirige hacia la caja registradora, con la maña que tienen los “viejos” la abre; coge uno, dos, tres fajos de billetes, se los guarda en su short beige mientras el polo blanco que lleva puesto tapa la prueba del delito. No suficiente con eso coge los celulares que tiene a su alrededor. Levanta la mirada y como cualquier chiquillo que tiene su juguete favorito en las manos se va brincando de felicidad. ¿Alguien se dio cuenta? No. Sin embargo, las 9 cámaras de seguridad de la tienda de telas de don Wagner Matos ya tenían todo registrado.&lt;br /&gt;En la escena aparecen también su tía Erika de 36 años, una mujer fornida, de cabello corto y rostro atractivo que antes de ingresar a la tienda bota el maniquí que se encontraba a la entrada, como para distraer al único vendedor. Afuera, está su hija Jennifer, una veinteañera tan hábil como su madre, ella se arregla el cabello para dar las señas a su primo Jaime, quien inmediatamente se percata que es hora del gran robo. Ingresa y hace lo suyo, para salir triunfante con el botín, por las puras no lo han entrenado desde los 6 años.&lt;br /&gt;Fue a esa edad que Rosa Velarde, mamá de Jaime y Germán, cinco años mayor que él, los entregó a la tía Erika, a la más hábil y sensata, a la que supuestamente haría de ellos unos hombres de bien. Rosa nunca pudo tenerlos, su adicción a las drogas siempre fue más fuerte que el amor por sus propios hijos, y ni que decir del padre José Luis alias “Cuca” otro adicto que no tiene paradero conocido.&lt;br /&gt;Desde entonces, Jaime aprendió a recorrer las calles siempre de la mano de su tía Erika, pasando primero por La Victoria, uno de los distritos más peligrosos de Lima. Allí en casa de su abuela Margarita Ninaquispe en el pasaje El Còndor, muy cerca de Gamarra, donde al levantar la mirada lo primero que se ve son cables saliendo de una casa a otra. “Es que aquí se roban todo: luz, teléfono, cable, todo señorita”, afirma uno de los cinco policías que resguarda la zona las 24 horas.&lt;br /&gt;Pero de las ventanas de los sucios edificios color rosa no solo salen cables, sino rostros de dudosa apariencia que te marcan con la mirada cada paso que se da. Ya se estaba allí y no había forma de salir. Aquella dirección era la antigua vivienda de la familia Ninaquispe Velarde y no lo supimos hasta cuando salió un hombre muy mayor con tres mujeres detrás de él, quienes a viva voz replicaron “Aquí ya no viven, hace tiempo que se fueron ¿Quiénes son? ¿La policía no?”. En tono bajito, el hombre mayor nos dio referencia de la otra vivienda de Jaime. “Vayan a la cachina, al paradero 12 de Canto Grande”. Y cerró de inmediato su ventana.&lt;br /&gt;Según el mayor Luis Camones de la comisaria de Apolo en La Victoria, lugar donde se denunció el robo, esta “famosa” familia anda cambiando de dirección, primero en la rica Vicky, como también lo conocen al distrito de La Victoria, luego a San Juan de Lurigancho, el distrito más grande del país y finalmente tienen otra vivienda en el cono norte de Lima en Comas. En ninguna se los encontró. Ni la policía, ni yo.&lt;br /&gt;“La erika, tiene muy bien planificado todo, por las puras no tiene como marido a un colega” afirmó el mayor Camones.&lt;br /&gt;¿Su esposo es un policía? Pregunto.&lt;br /&gt;Ex policía, ya está de baja, más o menos hace 10 años que se pasó al otro bando.&lt;br /&gt;¿Y cómo?&lt;br /&gt;Por la Erika pues, se le calentó la cabeza y se fue con la chora. Concluyó Camones con cierto aire de lástima por su ex compañero.&lt;br /&gt;Fue en 1993 que Erika, la cabeza de la banda, conoció a Alberto López ex Policía Nacional del Perú. Con su delgada figura, rostro atractivo y habilidad, Erika sedujo al ex comisario, un hombre blanco, de cabello castaño, ojos claros y muy bien plantado. “Ella no era nada, solo una delincuente de poca monta y en uno de sus atracos, cuando es capturada por López empezó todo, lo demás es conocido, él lo dejo todo y se fue con ella”. Sentencia Camones.&lt;br /&gt;Hasta ahora siguen juntos, tienen cuatro hijos cuyas edades van desde los 3 años hasta las 14, quienes al parecer todavía no están metidos en el negocio de la familia. Ellos gozan de educación algo que nunca se le fue permitido a Jaime, y que a su hermano Germán solo se le fue dado hasta primero de secundaria.&lt;br /&gt;Cuando Germán cayó en manos de la tía Erika, él tenía 11 años, una edad donde ya decidía qué hacer y no hacer. De manera que poco a poco se fue desligando de ella, para irse a vivir a Comas en casa de otros familiares, así me cuenta Margarita, la abuela, la única cara visible de toda esta familia, a quien encontramos en su casa de San Juan de Lurigancho, en la misma “cachina” que nos indicó el hombre mayor.&lt;br /&gt;“Germán no está metido en nada” asegura la inmensa abuela, de cara ancha y cabello ensortijado, como diría el mayor Camones se parece mucho a un elefante.&lt;br /&gt;Pero al preguntarle por Jaime, no sabe qué decir, con voz dudosa, mirando a todos lados, asegura “Él tampoco, está metido”. Retrocede el tiempo y empieza a recordar lo que sucedió la primera vez que la policía capturó al menor.&lt;br /&gt;“Fue en enero de este año, aquella vez fui, porque mi hija Erika me llamó, me dijo que el Jaime se había perdido y que estaba en la comisaria de Cotabambas, que tenía que ir a recogerlo y fui”&lt;br /&gt;¿Y no sabía nada de lo que sucedía con su nieto? Le pregunto&lt;br /&gt;“No, allí me enteré que es lo que había pasado y como es menor de edad la policía me lo entregó. Luego le dije a Erika que ya no lo meta en más problemas, ni a mí tampoco” concluye.&lt;br /&gt;Mucho caso no hizo a su madre, el 26 de febrero, otra mujer denunció el robo de 24 mil soles de la caja registradora de su local en Jirón Junín en la Galería La Moneda, en pleno centro de Lima.&lt;br /&gt;“La modalidad era la misma, el pequeño abría la caja, sacaba el dinero y salía como si nada, justo me lo encontré en las escaleras cuando bajaba, pero como me iba imaginar que él iba a robarme” cuenta la dueña del local.&lt;br /&gt;El único registro de Jaime es el que aparece en las cámaras registradoras de su último robo, pequeño, delgado, de cabello corto y tez canela, no parece tener sus 14 años, su frágil apariencia disimula muy bien el potencial delincuente que se está formando.&lt;br /&gt;“A él lo han criado para robar, es una máquina para robar. Parece que este chiquillo todos los días ensayara, por eso la habilidad que tiene. Con una cuchara doblada abre cualquier caja, sin demora ni problema” cuenta sorprendido. Y sin dejarme hablar prosigue.&lt;br /&gt;“Imagínese cómo va ser a los 20 años, un monstruo, un prontuariado delincuente así como toda esa familia” finaliza.&lt;br /&gt;Casi toda la familia Ninaquispe – Velarde tiene antecedentes policiales y más de uno ha pisado la cárcel. Las tres hermanas, Rosa, Erika y la menor Sara son conocidas delincuentes, la última purga condena en el penal de Mujeres Santa Mónica en Chorrillos. Erika tiene dos denuncias por robo agravado en el 2007 y 2009.&lt;br /&gt;Mientras que su hermano Juan Carlos también estuvo recluido en el penal de Lurigancho. Hasta la robusta abuela Margarita, estuvo denunciada por robo agravado en el 2008, pero como siempre no pasó nada.&lt;br /&gt;El único que parece salvarse es el abuelo Juan, que según testimonios de sus vecinos de San Juan de Lurigancho, es una persona muy amable. “El problema son sus hijas, incluso el vecino tiene sus mototaxis, allí trabaja y la vecina tiene su puesto de golosinas y útiles escolares aquí en la “cachina” me cuenta un simpático vecino que no quiso revelarnos su nombre por miedo.&lt;br /&gt;La cachina, ubicado en el paradero 12 de la avenida Canto Grande, es un mercadillo informal donde todo lo que se vende es robado. Encuentras desde carteras, pasando por celulares, ropa, zapatos hasta electrodomésticos. Sus vendedores tienen sus puestos sobre la arena, donde tienden un plástico en el piso y con cuatro palos levantan un techo de cartón o plástico. Algunos lo llaman “Ripley” como el centro comercial chileno, porque encuentras de todo, y la afluencia de la gente se incrementa los domingos.&lt;br /&gt;Precisamente en una de las esquinas encontramos la primera vez a la gigantesca abuela, volvimos a la semana siguiente pero ya no estaba. En el puesto solo había una carreta donde vendía una mujer canchita pop corn y a su costado otra vecina hacia su agosto con la venta de papas. Al preguntarle, ninguna sabía nada.&lt;br /&gt;A unas cuadras de la cachina está la casa, en el asentamiento humano Villa Hermosa. La mañana se muestra tranquila y nada hace suponer peligro alguno, más tranquilo que la casa de La Victoria es sin duda. En el primer pasaje de la manzana E, en la búsqueda del lote 7, una pegajosa salsa llama la atención. Al costado de esa casa está la vivienda de los Ninaquispe Velarde, la misma que figura en el Registro de Identificación Nacional (Reniec) de Erika.&lt;br /&gt;Es una casa de 4 pisos, enchapado con mayólicas rosadas. Un portón marrón y unas rejas blancas muy sucias dan seguridad a la casa, al igual que las lunas polarizadas de las ocho ventanas que tiene en la fachada. Toc toc toc, tres golpes fuertes pero nadie sale, dos más, pero la respuesta es la misma.&lt;br /&gt;Al parecer no hay nadie, incluso la casa parece abandonada, aunque los vecinos digan que siempre están allí. “Ayer domingo, estaban con sus hijas tomando, que raro que hoy no estén” me cuenta la dueña de una tienda cercana.&lt;br /&gt;¿Y conoce a Jaime?, le pregunto.&lt;br /&gt;¿Quién? ¿Porque son varios niños?&lt;br /&gt;¿Al que cuida Erika, su sobrino Jaime? Vuelvo con la pregunta y describo al muchacho.&lt;br /&gt;No sé, no tengo mucha confianza con ellas, veo muchos niños deben ser sus hijos pero su sobrino, no estoy segura quien será. Voltea y comienza atender a otra persona, mientras que mi botella de agua se va acabando, al igual que la paciencia.&lt;br /&gt;Alrededor no hay muchos niños, seguramente porque son las 11 de la mañana y deben estar en la escuela. Sin embargo, me acerco a uno y como jugando pregunto por Jaime.&lt;br /&gt;¿Cómo es? Me pregunta&lt;br /&gt;Entonces, comienzo la descripción. Flaco, delgado, cabello corto y vive en esa casa, señalándola con mi dedo.&lt;br /&gt;El pequeño se ríe, me mira y comienza a contar como si lo conociera, pero luego dice que no. Su hermano se acerca y lo jala, el menor no pone resistencia y se va con él.&lt;br /&gt;Nadie lo conoce, no tiene amigos en el barrio, ni en ninguna escuela, porque nunca piso una. Me pregunto, ¿Alguien lo habrá visto correr tras una pelota?, brincar de alegría no por traer en sus bolsillos miles de soles, sino porque simplemente está feliz. Pero nadie responde, ni su propia abuela, a quien al preguntarle por Jaime solo dice que es un chico como todos. ¿Será feliz?, le pregunto y ella responde, como va serlo si no está con su papá ni con su mamá, fueron sus ultima palabras, se calló y no volvió hablar más.&lt;br /&gt;En el Perú, las leyes dan como máximo treinta años de cárcel a los delincuentes que utilicen a niños para cometer sus delitos. Yolanda Llanos de la ONG Acción por los Niños, comentó que la sanción va desde 25 hasta 30 años de prisión a las personas que, bajo engaños, obligan a menores de edad a trasladarse, por ejemplo, a otra ciudad donde son inducidos a robar, mendigar o ejercer la prostitución infantil.&lt;br /&gt;Además aclaró, que si se comprueba que los adultos son familiares o incluso los padres del niño, existe una doble responsabilidad, pues ellos deben velar por la seguridad y el bienestar de los hijos, darles buen ejemplo y brindarles calidad de vida. En este caso estarían exponiendo al menor al peligro.&lt;br /&gt;Al preguntarle que pasarà con Jaime asegura que le podría corresponder una medida de protección, que podría implicar libertad restringida o su internamiento en un centro especial donde reciba asistencia psicológica especializada. Es decir lejos, muy lejos de ese entorno.&lt;br /&gt;Hasta el momento, la policía anda tras los pasos de la tía Erika y de Jaime. Sin embargo, muchos avances no hay, al parecer el mismo mayor Camones decidió “calmar” la investigación. “Tenemos casi todo preparado, le estamos haciendo seguimiento, pero iremos con calma, poco a poco, además la abuela tiene que colaborar. A sus 54 años no puede ir de un lugar a otro sobre todo por el estado en el que está” lo miro y su tranquilidad me desespera.&lt;br /&gt;“El hurto agravado con el agravante de utilizar a menores de edad” así se llama el delito por el cual estaría un buen tiempo tras las rejas Erika.&lt;br /&gt;Con las ganas de ver sus ojos vivaces, pero a la vez tristes, porque así me lo imagino, me despido de ese pedazo de Lima tan jodido. Ya sobre un bus viejo con ventanas sucias, miro las calles, los negocios y su gente del bien llamado distrito más grande del Perú.&lt;br /&gt;Un niño corre y pienso en Jaime, pero también en Rosquita, uno de los personajes de Oswaldo Reynoso, escritor peruano que en los años 60 publicó un libro que fue vetado por la verdad que contaba, se decía “Cuidado con soltar a Los Inocentes entre los jóvenes, pueden comenzar a pensar”.&lt;br /&gt;Sigo con la mirada al pequeño, como la cámara ansiosa de seguridad, y coincido con Oswaldo en que Rosquita y Jaime son iguales, como él diría:&lt;br /&gt;“Si en algo has fallado ha sido por tu familia, pobre y destruida; por tu Quinta, bulliciosa y perdida; por tu barrio, que es todo un infierno; y por tu Lima. Porque en todo Lima está la tentación que te devora, y el dinero. Sobre todo el dinero, que hay que conseguirlo como sea. Pero sé que eres bueno y que algún día encontrarás un corazón a la altura de tu inocencia”.&lt;br /&gt;El bus llega a la congestionada avenida Abancay, a unos pasos está la redacción. Camino, subo y bajo, ya en mi lugar y frente a mi computador. Leo “Una mujer no solo daba mal ejemplo a su hijo de 11 años, sino que le enseñaba a robar carteras en restaurantes. La fémina, fue intervenida por efectivos de la comisaría de Alfonso Ugarte”. Levanto la mirada y en el televisor la presentadora pasa la misma noticia, solo me queda cambiar de canal.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-331" title="EMPP_MaríaFernándezArribasplata" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_marc3adafernc3a1ndezarribasplata1.jpg?w=150" width="150" height="112" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;MARÍA FERNÁNDEZ ARRIBASPLATA (Perú) Tiene 26 años, nació en Miraflores, pero vive en Villa el Salvador. Estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actualmente, trabaja en el Archivo Fotográfico del diario El Comercio, rescatando no solo fotografías, sino las historias que tienen cada una de ellas, para luego llevarlas al papel o sino a la web, vía el Blog Huellas Digitales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-6451821267809258395?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/6451821267809258395/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/inocencia-interrumpida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/6451821267809258395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/6451821267809258395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/inocencia-interrumpida.html' title='INOCENCIA INTERRUMPIDA'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-3631653391483058438</id><published>2011-10-23T19:57:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T20:00:25.516-07:00</updated><title type='text'>WILLIE, EL CANDIDATO DE LA CONTRAKULTURA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Esteban Bonfiglio.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;En una Italia en crisis, descreída y devastada políticamente, Willie, el chamán del underground, se presenta como candidato en las elecciones administrativas de Bologna. Y aunque su candidatura dure sólo 48 horas, quedará en la historia. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Lunes 16 de Mayo del 2011. Medianoche. Piazza Verdi. Bologna. Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre un escenario montado en el centro de Piazza Verdi, Willie, cara y cabeza tatuadas con espirales negros a lo maorí, festeja con los dedos en forma de “V” de victoria. Apenas unas horas antes, él y su partido “WillieSíndaco” obtuvieron el tercer puesto en las elecciones para alcalde de Boloña. Willie alza una birra, sonríe con sonrisa desdentada y brinda con la multitud de jóvenes congregada en la plaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Willie Bullshit tiene 63 años, le faltan varios dientes y los lóbulos de sus orejas cuelgan largos por el sobrepeso de dos gruesas argollas de acero quirúrgico. Es pelado y con el cuerpo tatuado de pies a cabeza. Vive en Bologña desde hace cuarenta años, hijo de padre inglés y madre italiana, él mismo se define “mitad english bastard, mitad bolognese”. Habla un italiano mezclado con inglés al estilo Luca Prodan, el cantante de Sumo, y cada tres o cuatro palabras mete un fucking en el medio como muletilla, como apoyo, como para terminar una frase que no siempre puede terminar. Como ahora, que grita al micrófono: “fucking grazie!!!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la plaza responde con un explosión más de concierto de rock que de evento político. El público que asiste a los festejos de Willie es el mismo que llena la plaza las noches del fin de semana: estudiantes, punks, hippies, borrachos, tóxicos, vagabundos. Muchas rastas, ropa rota, cadenas, guitarras y perros pit bull. Piazza Verdi es una pequeña plaza cuadrada en pleno centro histórico de la ciudad, rodeada de edificios antiguos, calles angostas, pórticos y galerías.Vista desde lejos se ve como una cacerola llena de gente, cocinándose a fuego lento, y de la que se levanta una densa nube de humo. Willie en el medio, sobre el escenario: una imagen casi irreal, ridícula, casi imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero, ¿es verdad? – pregunta un recién llegado, como un chico que descubre a su padre entrando por la ventana de casa disfrazado de Papá Noel. Y Willie, soñador empedernido, responde al mejor estilo Willie: “Sí, è tutto fucking vero!!!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no, no es verdad, digo yo casi sin querer. No tire papelitos, no brinde, no festeje porque no es verdad. Aunque podría haber sido, aunque podría haber pasado, no fue, no pasó. Por ingenuidad, por negligencia o por propia voluntad, esta escena no sucedió. Pero casi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empieza en octubre del 2010, como un juego, una broma. Una forma de protesta contra un mercado de políticos echados a perder en una Italia descreída y devastada políticamente, en una Boloña que en pocos años perdió su condición de ciudad cultural y tolerante. Mientras los partidos políticos tradicionales se organizan, forjan alianzas y buscan candidatos, nace una propuesta más anárquica que seria, casi un “que se vayan todos” a la sudamericana, creada por tres o cuatro militantes del under boloñese y su personaje fundamental, la antítesis del político: Willie y su comité crean el partido “WillieSíndaco”. Pero extrañamente la pelota crece y no se desinfla, continúa sumando gente, ideas, participación y firmas, hasta transformarse en un candidato que no sabe un “cazzo de política”, que no tiene nombre -Willie es todo lo que conoce el 90% de la gente-, que vive en una casa rodante en un centro social okupado y que representa a los irrepresentables: putas, sin papeles, tóxicos, borrachos y vagabundos. Willie, el chamán del underground, como lo bautizaron sus propios seguidores, es un resabio de una Boloña transnochada y tolerante que ya no existe más, “nacido por error y vivo por milagro”. Músico, místico, héro postmoderno. Un candidato independiente, sin lobbys y con una ínfima parte del presupuesto que los partidos clásicos utilizaron para su campaña electoral. Sin estrategias ni alianzas, sin prensa. Sólo con su cara tuatuada como símbolo, representada en calcomanías y camisetas, con su blog, con una campaña megáfono en mano por el centro de la ciudad, con fiestas y reuniones para recolectar fondos y reclutar fieles. Sólo con un par de eslógans: “la política è sacra” y “yes we cum”, Willie lanza su candidatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como en las películas que vuelven el tiempo atrás, que rebobinan la historia cuando una escena no cuadra o retrocenden hasta el desenlace para cambiar el destino, recapitulemos. Volvamos atrás apenas unas horas, al momento en que realidad se convierte en “realidad”. Y si fuera una película, pasaríamos a una escena en blanco y negro, imagen tipo documental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes 16 de Mayo, 22 hs. Bologna. Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prensa italiana repite hasta el hartazgo el resultado de las elecciones para alcalde de cuatro ciudades: Milán, Turín, Napolés y Boloña. El gran derrotado es el primer ministro Silvio Berlusconi y su principal aliado, la Lega Nord. El partido oficialista sale muy debilitado, manteniendo sólo en Napolés y Milán la posibilidad de ballotage – ballotage que pierde, ampliamente, una semana después -. Boloña y Turín son del PD, centro izquierda, en primera vuelta. En Boloña, el Partido Democrático gana por más del 50% de los votos; segundo el Pueblo de la Libertad, partido de Berlusconi, con un 30%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero rebobinemos todavía un poco más, hasta cuando la aventura deja de ser aventura y se convierte en oficial: el momento en que se presentan los diez candidatos para alcalde de Boloña. Apenas un mes atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sábado 16 de Abril de 2011. Mediodía. Palazzo d’Accursio. Bologna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minutos antes del cierre del plazo de presentación de listas cívicas y candidatos a alcalde, cinco o seis personas llegan al municipio escoltados por carabineros. Uno de ellos viste traje sin corbata, camisa amarilla con vivos negros abierta un par de botones y anteojitos finos color naranja. Tiene el pecho, el cuello, la cara y la cabeza completamente tatuados. Es Willie y su comité que llegan a depositar la lista “WillieSíndaco” en el Comune de Bologna.&lt;br /&gt;Unas horas antes se juntaban bajo la estatua de Garibaldi para el cierre de campaña. La cita fue publicada en el blog buscando el apoyo de participantes, pero al final llegó más policía que gente. Dos camionetas grandes con policía del estado, policía de civil y varios carabineros. Una demostración de fuerza exagerada, como si estuvieran esperando una protesta antiglobalización y no esta casi burlona candidatura de Willie. Por fin, después de comprobar la poca magnitud y peligrosidad del evento, la policía se aleja dejando sólo algunos carabineros al mando de la situación. El comité WillieSíndaco y algunos partidarios se ponen en marcha hacia las oficinas comunales: no son más de diez personas que caminan por Via Independenza, la avenida principal de Bologna, con toda tranquilidad; por la vereda de enfrente, un reducido grupo de carabineros los escolta caminando a la misma altura. Al llegar a las oficinas, la policía municipal, otro cuerpo más de las fuerzas del orden, parece haber sido advertida: reciben a Willie y su gente con sonrisas, docilidad y dulzura. Todo es democrático y con la consigna de no ponerse nerviosos. Nadie se mete con nadie y el comité entrega el sobre cerrado: 350 firmas, programa de gobierno y demás formalidades.&lt;br /&gt;Es sábado a las 14:30 de la tarde. Las oficinas cierran y expira el plazo de presentación de listas. Willie y sus muchachos vuelven a casa con la misión cumplida: Willie es uno de los 10 candidatos a alcalde de Boloña. Increíble pero real. Se alcanzaron las 350 firmas, se rellenaron los formularios, se redactó un improbable programa de gobierno, y ahora es candidato. Un candidato votable. Al menos por 48 horas. Hasta el lunes próximo, misma hora mismo canal, momento en el que reabrirán las oficinas comunales para controlar el contenido del sobre: firmas, documentos y demás finezas burocráticas. El plan salió a la perfección, y ese día y medio de pausa será fundamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Domingo 17 de abril del 2011. Bologna. Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Willie es candidato y como tal su figura viene cubierta por la prensa escrita y la televisión. La noticia se propaga como la peste: Willie Bullshit, el multitatuado chamán del under y la contracultura bolognese lo logró. La gente se pregunta incrédula, casi con violencia, si es verdad que dentro de un mes podrá votar al pelado tatuado que vive en una casa rodante en el XM, centro social okupado. Periódicos y medios le dedican apenas unas líneas, apenas unos carísimos segundos de televisión, mucho menos de lo que le dedican a los candidatos principales, pero bastante más de lo que le dedican al otro pelotón de candidatos, a los que nadie recordará pasadas las elecciones. Willie, aunque no lo vote nadie, ya es noticia. Es noticia por sí mismo. Es noticia porque si la votación se definiera por la cantidad de amigos virtuales en vez de por los votos, Willie entraría segundo con casi 5000 seguidores en Facebook, pisándole los talones al candidato que ganará las elecciones. Toda la campaña de spots subida a Youtube y al blog WillieSíndaco, las calcomanías plastificadas que durarán cientos de años antes de descomponerse, las camisetas con su cara, los carteles, las recorridas por Boloña megáfono en mano dieron resultrado: Willie despierta simpatía y WillieSíndaco tiene un apoyo impensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El programa de televisión “Report” de Rai 3, la cadena estatal italiana, dedica un informe a los candidatos a las elecciones administrativas del 2011 en Boloña. Empieza por el principio, y luego de pasar por las 9 opciones disponibles, llega el turno de Willie: “Y por último el outsider... ”, dice una voz en off mientras vemos imágenes de un fondo animal print blanco y negro, la cortina de la puerta de su casa rodante. Willie muestra orgulloso un póster con su cara y dice a cámara: - “No te dejes llevar por las apariencias, no te dejes llevar por mis tatuajes, porque yo estoy limpio por dentro, soy honesto y sincero.” -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes 18 de Abril del 2011. 18:00 hs. Bologna. Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comité WillieSíndaco se entera por la prensa lo que nadie del municipio les comunicó por telefóno o vía mail, quizás porque era obvio: la lista de Willie fue anulada. Entre otras carencias burocráticas, faltaba la firma del escribano, esa firma que da fe y oficializa que las 350 firmas de los ciudadanos que apoyan la lista de Willie son verdaderas. Esa firma que, generalmente, se compra. La mayoría de los partidos politicos tienen una base de firmas que un escribano oficializa sin demasiadas preguntas en el momento de las elecciones, por eso muchas veces surgen listas con firmas de gente que está muerta. El comité no creyó necesario estampar esa firma. Después de todo, la flecha estaba lanzada, el “daño” estaba hecho. Después de todo, en el comité WillieSíndaco son básicamente anarquistas y no creen en la democracia representativa. Después de todo, la idea no era que Willie fuera síndaco o tuviera que debatir "seriamente", quedando expuesto a la carnicería de los otros partidos y medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La idea, la imagen de la cosa – cuenta su “Eminencia”, principal motor y orquestador de la campaña WillieSíndaco - era la de “entrar a una fiesta a la que no fuiste invitado y mear contra la pared”. Y casi lo logramos. Sólo que cuando la fiesta empezaba, cuando apagaron las luces y la música comenzaba a sonar, nos descubrieron. Mejor así. Lo que queríamos decir, si es que había algo que decir, ya está dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy. Ex mercado 24. Bologna. Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El XM24 es el ex mercado de frutas y verduras, un centro social okupado en via Fioravanti 24, los suburbios de Boloña. Un lugar que parece una vieja fábrica, con varias divisiones, salas y patios. Ahí funciona un centro cultural alternativo que organiza talleres, charlas, asesoría legal para inmigrantes, cine, mercados biológicos, conciertos, en forma libre y gratuita. Uno de los pocos puntos de reunión alternativos que permanece abierto, luego de que años atrás una ofensiva estatal cerrara varios lugares similares. En el XM nace la historia de WillieSíndaco: Willie vive aquí, y la parte fundamental de su comité forma parte de la organización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás del ex mercado hay una explanada de cemento, un playón grande y devastado lleno de escombros, fierros, partes de auto y esqueletos de bicicletas, en el que cuando cae el sol, justo detrás, se crea una imagen apocalíptica al estilo Mad Max o Terminator. En ese playón Willie filmó un spot de su campaña, apareciendo desde entre los escombros, con su saco, su cara tatuada y la música del "Aleluya" de fondo. La explanada se usa para estacionar camionetas, casas rodantes y hasta alguna carpa de gente que está de paso o que vive en el XM. La primera de esas casas rodantes, la más cercana a la puerta que comunica con el patio del centro social, es la de Willie. Tiene colgado un cartelito de no molestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó el tiempo de elecciones y entrevistas. Pasó el tiempo en que todo cristo que veía pasar a Willie se le acercaba, lo abrazaba o le sacaba fotos. Pasó el tiempo de la fama multimediática que convirtió a Willie en un bicho raro, mitad estrella de rock mitad actracción de circo, cuya suma daba el antipolítico. Ahora queda sólo la notoriedad más antigua y genuina, ésa que se ganó con los años y que hace de él “el chamán del underground”. Como aquellos años de experiencias psicodélicas en la Boloña de los setenta, como aquellas fiestas rave y street parade de los ochenta y noventa, la experiencia de haber tenido la candidatura a alcalde más breve de la historia de Italia a Willie no parece haberlo dejado indiferente; parece haber quedado impresa en su cuerpo como un tatuaje más. “Willie es un soñador, una persona muy sensible”, cuentan sus íntimos con ternura, “quién sabe si al final no creyó de verdad en toda la historia”. Hoy, ahora, Willie no tiene ganas de hablar. Con nadie. Está distanciado de su comité y de su entorno más estrecho. Tiene resaca, como después de una de ésas fiestas que duran tres días. Está cansado, asqueado, como una estrella de rock después de una larga gira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atrás quedaron las entrevistas en las que Willie respondía: - ¿Por qué presentarse como candidato a alcalde? - Porque la gente me necesita, los extracomunitarios, los tóxicos, las putas, los vagabundos, los sin techo me necesitan, porque yo soy uno de ellos, un vagabundo, un nadie. ¿Hai capito? – respondía él, el candidato de los descartados, de los tatuados de por vida, ya no jugando a la política sino en serio, como un héroe post moderno resucitando de entre las ruinas de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_estebanbonfiglio.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-324" title="EMPP_EstebanBonfiglio" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_estebanbonfiglio.jpg?w=150" width="150" height="112" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;ESTEBAN BONFIGLIO (Buenos Aires, 1975). Estudió cine, dramaturgia, guión, argumento y talleres varios. Obtuvo premios en concursos literarios, entre ellos: Concurso Internacional de Cuentos "Hucha de Oro" (España), Concurso Municipal Almirante Brown (Argentina), Concurso Internacional ONG Reencuentros (Chile). Desde hace diez años reside en Europa. Escribe relatos, crónicas y viaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-3631653391483058438?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/3631653391483058438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/willie-el-candidato-de-la-contrakultura.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/3631653391483058438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/3631653391483058438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/willie-el-candidato-de-la-contrakultura.html' title='WILLIE, EL CANDIDATO DE LA CONTRAKULTURA'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-4524878557171525948</id><published>2011-10-23T19:49:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T19:53:08.235-07:00</updated><title type='text'>PERUANOS INMIGRANTES: UNA VIDA LEJOS DE CASA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Maricel Orellana&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;El año 2010 el informe anual de la Organización Mundial para las migraciones informaba que el número de migrantes en el mundo llegaba a 214.000 millones, siendo Estados Unidos el principal país que alberga el mayor número de ellos. Chile debido al crecimiento económico de los últimos se ha convertido en sede de inmigrantes latinoamericanos. Sus fronteras han visto cruzar a miles de argentinos, ecuatorianos, colombianos, bolivianos y en su mayoría peruanos, estos últimos suman más de 130.000. Entre ellos un hombre que huyó de Perú hace 20 años, un hombre a quien Alberto Fujimori acusó de terrorista internacional, y que hoy es el vocero de la comunidad peruana en Chile una comunidad que ha puesto sus esperanzas en Ollanta Humala. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Mañana son las elecciones presidenciales en Perú y en la Pequeña Lima, en el centro de Santiago de Chile, el sol de invierno empieza a entibiar las cabezas de un grupo de 6 peruanos que preparan un evento a favor de Ollanta Humala. La esquina de las calles Catedral y Puente, al lado del correo, al frente de la Catedral y cerca de la Plaza de Armas es el lugar indicado para dicho evento — Acá no rige la ley peruana, así que podemos seguir haciendo campaña— dice una joven delgada y morena, que no debe tener más de 35 años, quien organiza que todo marche en orden mientras entrega panfletos que dicen: “Con Ollanta el Perú te protegerá siempre. Peruanos en el exterior con ustedes y para ustedes gana Perú”. ¬&lt;br /&gt;— ¿Por qué quieres que gane Ollanta? Le pregunto—Porque es el único que puede mejorar las condiciones del pueblo peruano en el exterior, responde sin titubeos.&lt;br /&gt;¬— ¿Cómo mejorará las condiciones? — Con acuerdos bilaterales para que todos los peruanos puedan regularizar sus permisos de residencia, añade mientras prepara unos precarios lienzos blancos que llevan al centro y en rojo la letra O.&lt;br /&gt;Son las 11 de la mañana y la convocatoria aún no tiene mucho éxito, no deben ser más de 20 los inmigrantes, en su mayoría hombres mayores de 25 años, los que individualmente esperan el inicio del evento, el que tiene hora de partida las 3 de la tarde.&lt;br /&gt;Los chilenos no entienden lo que pasa, es una calle concurrida, donde el día sábado transitan cientos de personas. Todos miran con recelo la pequeña tarima cuyo telón de fondo, de unos doscientos metros, muestra el rostro de Ollanta y su mujer con un mensaje en letras blancas que dice: Honestidad es la diferencia. Diferencia que a los chilenos no les importa, para muchos los peruanos se tomaron la Plaza de Armas a cambio de Arica y Parinacota, dicen que parecen multiplicarse al mismo ritmo que se multiplican las palomas, que son sucios, que nos han quitado la fuente laboral, como si ser peruano fuese pecado, como si ser inmigrante fuera delito, como si nunca hubiésemos tenido que buscar asilo. El viento trae a mis oídos las palabras de odio de los chilenos que pasan frente al lienzo: váyanse a su país peruanos de mierda, es lo más delicado que se oye decir.&lt;br /&gt;Pequeña Lima&lt;br /&gt;Raúl Paiba es uno de los organizadores del evento, el encargado de presentar los permisos a las autoridades y de mantener el orden del evento.&lt;br /&gt;Mientras lo espero doy una vuelta a la manzana. Bajo por calle Catedral, entre Bandera y Puente, y no reconozco ningún chileno, cada rostro mulato, cada cuerpo pequeño pertenece a un peruano, es como cruzar la frontera en una cuadra. Cada espacio lo habita un peruano, cada local ofrece servicios a nuestros vecinos. Punto Perú tiene publicidad en toda la cuadra. Perú Services Courrier. Perú, llamada a celular a 100 pesos el minuto. Peluquería Perú. Punto Perú cambio de moneda peruana, llamadas internacionales, giros al Perú. En la galería Bandera, la agencia Global Travel ofrece volar Santiago Trujillo ida y vuelta por 219.000 pesos. Rica comida peruana, restaurant peruano El Chino, cada rincón sabe a Perú, es el punto de encuentro y recreación de los peruanos y parte del casco histórico del centro de la cuidad de Santiago a la que llaman Pequeña Lima.&lt;br /&gt;El hombre clave&lt;br /&gt;Nos reunimos en Catedral 1063, en la Vicaría de la Pastoral, donde la comunidad peruana puede usar libremente sus dependencias. El tiempo es escaso y las interrupciones variadas, el evento está por empezar y el teléfono no deja de sonar. Raúl Paiba llega vestido de jeans y chaqueta azul de mezclilla, bajo la cual lleva una camisa blanca y una polera del mismo color, con letras rojas que dice: Ollanta 2011, más abajo y en letras negras Partido Nacionalista Peruano, seguido por un gran O en rojo. No debe pasar los 60 años y al mirarlo, nadie imagina que sus pequeños ojos café han visto pasar a miles de inmigrantes pidiendo ayuda y sus finos labios han tenido que tranquilizar a cada uno de ellos. Sus grandes oídos han sido confidentes de un sin número de sueños. Su cabello conserva casi intacto su castaño oscuro original, salvo por un pequeño grupo de canas a los costados que pareciera que recién comienzan a salir. No debe medir más de un metro setenta y cinco y creo que no necesite más, habla pausado, con un vocabulario y una pronunciación de esas que los chilenos siempre hemos envidiado y nunca hemos tenido.&lt;br /&gt;Llegó a Chile el año 1992, época en que el ex presidente Alberto Fujimori comenzaba a vivir sus años más gloriosos, al mismo tiempo que muchos ciudadanos peruanos debieron mirar las fronteras y caminar en busca de una vida mejor. Mientras Fujimori hacía crecer su patrimonio, estando en el poder, también hacía crecer la tasa de inmigrantes peruanos en Chile, los que aumentaron un 395 por ciento entre el Censo de 1992 y 2002.&lt;br /&gt;Ayudado por la Iglesia Católica, después de haber estado preso en Perú y ser absuelto tras 5 meses de encierro, Raúl tuvo que dejar atrás la esperanza de volver a su país y cambiarla por una vida lejos de su hogar. Los grandes ideales siempre marcaron su vida, en su país era Dirigente Nacional de los Profesores Universitarios, en el cargo de Relaciones Internacionales, lo que condicionó su vida en el exilio. En Chile es Presidente del Comité de Refugiados Peruanos, cargo que lleva con orgullo y que lo ha convertido en el vocero de la comunidad peruana.&lt;br /&gt;Estando en Chile como refugiado político y junto a otros en su misma condición Paiba creó la agrupación los Amigos de la Vida, con la cual comenzaron a visitar diversas instituciones y partidos políticos, entre ellos la CUT, por las cuales según cuenta fueron ignorados: “No fuimos vistos, nos acusaron de Narcoterroristas, nos dieron la mano, nos dijeron vengan cuando quieran, pero de ahí nada más, pero era una época en que estaba Aylwin, que estaba recién partiendo la democracia”.&lt;br /&gt;Raúl es Licenciado en Estadística, profesor universitario. Logró ser profesor en la Universidad de Chile y la UTEM cuando no había ningún peruano enseñando en las universidades chilenas, pero sus compatriotas no tenían la misma suerte ya que no tenían estudios profesionales. Tanto en aquellos años como hoy, los inmigrantes que llegan a Chile tienen una condición económica precaria, sin estudios, los que están dispuestos a trabajar como obreros. Las mujeres abandonan a sus hijos para trabajar como empleadas domésticas, de lunes a sábado, teniendo el domingo su momento de descanso. Este trabajo les permite enviar dinero a su familia, los que siguen en Perú esperando el retorno de un ser querido que ve pasar días, años sin poder volver a su nación.&lt;br /&gt;El teléfono no para de sonar, y en la inmensa habitación adaptada como sala de clases esperan a Raúl dos compatriotas que nerviosos miran sus relojes y repiten una y otra vez la hora. Sin embargo este hombre de nariz grande y ancha se da el tiempo de tranquilizarlos y responder las preguntas.&lt;br /&gt;¿Hoy día los peruanos pueden entrar libremente a Chile?&lt;br /&gt;No. Hoy la frontera norte está cerrada. Desde los tiempos de la señora Bachelet no dan el pase de turismo. La ley de extranjería es del 1974 y el salvo conducto, convenio Tacna-Arica es del 92. Tú pasas hasta Arica y te dan un salvo conducto con el cual tienes 7 días para estar acá, pero depende del estado del funcionario, por lo que los rasgos indígenas no pasan. Si te ven que eres bonita, blanquita, te dejan pasar.&lt;br /&gt;¿Sientes que todavía hay discriminación?&lt;br /&gt;Hay otra actitud, todavía queda un poco de discriminación, pero los peruanos empiezan a levantar la cabeza, pero falta mayor fiscalización a las empresas y mayor participación de las autoridades chilenas para cambiar la ley. Si vas circulando por la calle y un policía te pide la identificación y no tienes, te dan una tarjeta y te mandan a Policía Internacional y allá te quitan todo. Te dan una tarjeta blanca de extranjero infractor — la pollada le decimos— y tienes que estar firmando. Le mandan un informe a Extranjería y te cobran una multa de 80.000 pesos hasta que consigas visa. Quedan irregulares y esas mujeres tienen hijos y en la partida de nacimiento dice: hijo de extranjero transeúnte. No son nada, no es chileno, no es peruano.&lt;br /&gt;El niño que viene con la mamá es otro problema, si el papa no está legal el hijo tampoco. En Chile la ilegalidad se hereda. Hoy hemos conseguido que los niños sean reconocidos en el consultorio, les dan una tarjeta y con eso van a Extranjería, le dan una visa temporal para que puedan regularizar su ilegalidad.&lt;br /&gt;A los obreros les pagan el mínimo, y a los indocumentados muchas veces no les pagan. Y desde que está el alcalde de Santiago Pablo Zalaquett expulsan por lo menos a 20 peruanos al mes.&lt;br /&gt;Mensualmente mueren dos peruanos, muchas veces asesinados por pandillas chilenas y esa información nunca aparece en la prensa, sólo por ser peruanos, concluye Paiba.&lt;br /&gt;Son casi las tres de la tarde y Raúl debe presentar el permiso para realizar el evento a carabineros. En la esquina de calle Puente con Catedral la comunidad peruana tímidamente va llegando al acto de cierre de campaña. Mientras Paiba se pierde entre sus compatriotas, una mujer de unos cuarenta años sube a la tarima y dice: hermanos peruanos, soy una persona anónima, no a la Fujirata, Ollanta es nuestra esperanza para que miles de compatriotas podamos, en un futuro, volver a nuestro pueblo. ¡Viva el pueblo peruano! ¡Viva Perú!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_maricelorellana.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-320" title="EMPP_MaricelOrellana" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_maricelorellana.jpg?w=150" width="150" height="150" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;MARICEL ORELLANA (Chile). Soy Periodista y hace mucho que cambié el rímel y el rubor de mi cartera por un buen libro y una pequeña libreta de notas en la que escribo lo que el olvido pudiera sepultar. Me confieso una amante de la crónica roja, pero también de aquellas que van tras ese individuo común que pasea por la calle sin que nadie lo vea, aquellas que muchas veces son las más difíciles de escribir.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-4524878557171525948?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/4524878557171525948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/peruanos-inmigrantes-una-vida-lejos-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/4524878557171525948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/4524878557171525948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/peruanos-inmigrantes-una-vida-lejos-de.html' title='PERUANOS INMIGRANTES: UNA VIDA LEJOS DE CASA'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-1298313177455426858</id><published>2011-10-23T19:37:00.001-07:00</published><updated>2011-10-23T19:49:46.004-07:00</updated><title type='text'>LA PESADA MOCHILA DE LA GALLEGA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;por Pablo Rubino&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Visito a Karina Germano López, “la Gallega”, en el penal de Ezeiza; lleva diez años presa después de haber vivido más de veinte en el exilio víctima de la última dictadura argentina. Esta crónica recrea la “mochila” de una mujer que cuenta los días. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La Gallega no canta, habla cantado. Habla con el acento que trajo de sus 23 años de exilio en España, por la desaparición de su padre, Rodolfo “Rocco” Germano, un gerente de IBM que militaba en Montoneros, desaparecido en 1976 por la dictadura argentina. Esa hija hoy ceba mate, sonríe, habla pausado y fuma un cigarro, y otro. Karina Germano López siempre está fumando. La visito en el penal de Ezeiza. Se está fumando treinta años de cárcel por el secuestro, en San Pablo, de un empresario brasileño junto a cinco compañeros militantes: tres chilenos y dos colombianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de decenas de intentos, alguien atiende el único teléfono que hay en el pabellón 14 de la Unidad 3 del Correccional de Mujeres. Se escucha que gritan: “Gallega”. (Así la apodaron en Argentina, por hablar con la ce y la zeta). Me presento y explico los motivos del llamado. Ella escucha generosamente y aclara con voz de fumadora de cigarrillos negros: “No tengo problemas que vengas, pero del hecho y de mis compañeros, por respeto a ellos, no hablo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Gallega, no habla. Pero cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuenta de su niñez “perdida” por clandestina, de su exilio en Suecia y España, del movimiento Okupa y la Anarquía, de su padre desaparecido. Cuenta por qué a sus 34 años regreso a Argentina. Cuenta con su madre y sus compañeros de Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.). Y también cuenta los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo está gris, horrible, nublado. Hace frío. De fondo se ven despegar los aviones del aeropuerto Internacional de Ezeiza. Son las once de la mañana y todavía hay neblina, ¿o es llovizna? Llego con los organismos de Derechos Humanos que le organizan la visita de los martes. Hay que anotarse con Chechu una semana antes, pasarle el nombre, número de documento y no llegar con las manos vacías. Pueden ser facturas para el mate, cigarrillos Parisiennes (los Ducados argentinos), tarjeta Telefónica Control, azúcar, toallitas femeninas, el diario, un libro o lo que sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las paredes de la penitenciaría son blancas. Las torres de vigilancia, aberturas y estructura color mostaza, igual que las rejas, que no son barrotes redondos y pesados como uno suponía, son rectángulos de hierro aplanado como si fuera la verja de una plaza de Recoleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejamos nuestros teléfonos en el coche y caminamos hasta la oficina de ingreso del penal. Atrás del mostrador, un guardia deja el mate y se acerca a la reja para darnos el ingreso. La radio está prendida. El otro sigue con leyendo el diario como si nada, visten camisa gris, suéter gris y pantalón gris; todo gris, como el día. En un pizarrón se lee: Total 417, Presentes 409; Salida transitoria: 8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Visita de organismos” encara un compañero de H.I.J.O.S. y le entrega los tres documentos de quienes venimos a la visita. Nos dan unos gafetes que dicen DDHH y nos abren la puerta con una llave gigante, como las de los dibujitos animados. “Por acá” -nos dice-. Sin emitir palabras lo seguimos unos 50 metros por una explanada hasta el sector de oficinas del complejo. Es mi primera vez en una cárcel. Hace frío. “Visita a Karina Germano”, es todo lo que dice el guardia y le entrega una ficha a una señorita carcelera que viste minifalda y medias negras, muy coqueta, demasiado maquillada. A partir de aquí son todas mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en los aeropuertos, una webcam nos fotografía para darnos acceso. Pasamos por un detector de metales que Chechu asegura: “Suena solo cuando vas de salida”. La bicha (carcelera en la jerga tumbera) va abriendo las tres puertas que faltan para llegar al sector de escolaridad, donde será la visita a La Gallega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó media hora y no llega, la esperamos en el aula tres que tiene los rastros, en el pizarrón, de la última clase de matemáticas; hay ocho pupitres, dos armarios, un poster del Cabildo y otro de las Islas Malvinas. Me pongo a leer algunos escritos que hay estampados en las paredes blancas. “Tyno te extraño”, firma la Chile de San Telmo. Un pequeño ventilete deja entrar algo de aire; hace frío. Me impaciento y voy a tocar la puerta de las maestras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabe si mandaron a llamar a Karina Germano? Le pregunto a la gorda de guardapolvo blanco que me contesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya la fueron a buscar, no se preocupe que el tiempo (dos horas de visita) empieza a correr cuando ella llega. Responde con mucha soberbia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega con las manos cargadas y media sonrisa, por el pucho que trae aún sin prender en la boca; es más alta de lo que suponía; tiene el pelo negro como sus ojos, la piel blanca; viste jeans celestes, remera a rayas de tonos violeta, igual que el pólar, todo sin marca a la vista. Calza botitas blancas tipo Allstars pero sin la estrellita. No está maquillada ni trae las uñas pintadas; sus manos están manchadas con distintos colores; (trabaja en un taller de arte dentro del penal, donde si acumula 200 horas mensuales se gana el equivalente a un salario mínimo para sus gastos: cigarros, jabón, papel de baño, desodorante en crema porque -de spray o bolilla están prohibidos- y toallitas femeninas -tampoco las dejan usar tampones-). Con una mano carga una bolsa de mercado con yerba, azúcar y el termo; con la otra abraza un sobre rojo de tapa dura con sus apuntes de sociología, la carrera que estudia desde que está en Ezeiza. En el piso arma la ronda y empieza a circular el mate; las facturas que trajimos, biscochitos y una Sprite, la Coca Cola también está prohibida por no ser transparente para las requisas. “Veo que me cuidan la dieta”, ironiza la Gallega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Gallega no habla, pero cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuenta los años. Ya van diez entre Carandirú (penal de alta seguridad en San Pablo) y Ezeiza. Está condenada por “extorsión mediante secuestro, tortura y formación de cuadrilla armada”, así dice la carátula de la causa que la condenó sin pruebas concretas. Ella no reconoce haber participado del secuestro del magnate publicista Washington Olivetto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos sus compañeros están cumpliendo las mismas penas y los dos que se han hecho cargo de la negociación han declarado que Karina solo había alquilado una casa y comprado un coche para ellos. Las condenas son muy rigurosas en Brasil. En primera instancia les habían reconocido la motivación política del hecho y sentenciado con dieciséis años de cárcel. Luego de una fuerte presión mediática lo desestimaron y los condenaron como a presos comunes: les subieron a treinta años la sentencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Gallega lucha por ver la calle de vuelta. El juez Sergio Delgado se negó a reconocerle sus ya merecidas salidas transitorias que le corresponde por haber cumplido un sexto de su condena (según la justicia brasilera). No casualmente, este juez está involucrado en la apropiación de niños y el fiscal Oscar Hermelo fue miembro del grupo de tareas 3.3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), durante la dictadura militar entre 1976 y 1983, donde estuvo Rodolfo “Rocco” Germano sus últimos días. La Gallega asegura que es una causa política y desde el Centro Universitario de Ezeiza (CUE) que ella misma creó en el penal, todas las tardes milita con sus derechos por los de sus compañeras presas que “no son delincuentes, son perejiles, víctimas de la exclusión social” y por la verdad, la justicia y el castigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía diez días, en Argentina, la represión se había cobrado otras 38 vidas. Acababa de explotar la crisis del 2001 y todavía retumbaban las cacerolas del “Que se vayan todos”. En Brasil comenzaba el año electoral que pondría a Luis Ignacio “Lula” Da Silva en la presidencia en su cuarto intento. Los diarios paulistas titularon, el 4 de enero de 2001, que un grupo de guerrilleros latinoamericanos habían sido detenidos por el secuestro del publicista Washington Olivetto. El caso tomó mucho vuelo mediático. “Cuando estábamos en la comisaría, nos veíamos en la tele en el programa de Cidade Alerta”, cuenta Rosa Amalia Ramos Quiróz, como figuraba en un pasaporte español con la foto de la Gallega que encontraron las fuerzas brasileñas cuando la detuvieron en Serra Negra. En Argentina todavía no existía Policías en Acción, ni se sabía quién era un tal Néstor (Kirchner, luego presidente entre 2003 y 2007)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Gallega sabía que entre sus compañeros de causa podía haber algunos clandestinos, pero para ella era algo normal. “Supe de muy chiquita lo que era vivir clandestina, la peor condena”, según Karina. “Mi madre me hacía jugar a quedarnos cayados y comunicarnos con cartitas, a cambiarme de nombre, a mentir en la plaza”. Si era de tarde decía que ya había ido a la escuela y de mañana que al rato iba. Durante dos años fue cambiando de colegio cada vez que le pedían los documentos. Tampoco podía salir a jugar a la calle. “Con mi hermano contamos 48 diferentes casas donde nos quedamos”. Su madre visitaba viejas amigas y les hacía el cuento de que ya era tarde para que los inviten a quedarse a dormir, al otro día se iban. “También dormíamos en el bondi (autobús) ida y vuelta -para despistarlos-, o en los cines continuados del microcentro”, cuenta la Gallega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que le dio un beso a su padre no lo recuerda. Él estaba muy comprometido con Montoneros y hacía dos años que no se veían todos los días, Rocco aparecía cuando podía, cada vez menos. Un día llegó con regalos. Karina estaba furiosa, no los quería. “Yo solo quería saber por que eran más importantes todos los niños de Latinoamérica, si yo era su hija”. Estaba muy enojada y no le quiso dar un beso; ese día fue la última vez que vio a su padre, pero no lo sabía, sino hasta que pasó el 10 de mayo cuando cumplió doce años. Karina no recibió ni un llamado. Ese día supo que no volvería a verlo. “Estaba muy triste, sabía que algo malo había pasado”, recuerda angustiada con los ojos negros brillosos, como barnizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA FOTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Gallega ceba mate, fuma y saca un álbum del sobre colorado. “No hay fotos mías antes de ésta” asegura, durante la visita que le hacemos en el penal de Ezeiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vacaciones de invierno de 1976. Karina tiene doce años, viste como una colegiala de escuela privada: falda entablada tipo escocesa, medias rojas hasta las rodillas, saquito azul y mocasines marrones; tiene el pelo suelto, negro y largo. A su lado están su hermano de diez años, su madre Hilda de 38 y el padrino de boda de sus padres. Todos sonrientes posan para la foto con el mar de Río de Janeiro de fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No están de vacaciones. Habían escapado a Brasil en busca del exilio. “Mi vieja le comió el coco al milico (militar) de la frontera para que nos deje pasar a ver las Cataratas de Iguazú del lado brasileño, lo convenció de que volvíamos enseguida. Terminamos en Río de Janeiro, viajábamos con lo puesto, ni un bolso de mano llevábamos, nos lavábamos la ropa por las noches y al otro día nos volvíamos a poner lo mismo” cuenta a 34 años de aquella foto. “Un cónsul hijo de puta le llegó a pedir sexo a mi vieja a cambio; imaginate lo que habrán pasado tantas otras mujeres desesperadas”, dice con bronca la Gallega. Finalmente consiguieron el asilo político en Suecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa niña llegó a la tierra de Lisbeth Salander y se hizo mujercita. “Me incomodaban las tetas, yo solo pensaba en saltar la soga y jugar a las muñecas, como queriendo recuperar la niñez perdida”, recuerda mientras mira la foto de ella tirada, junto a un equipo de música, en el piso de su casa en Suecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REGRESO A LA ARGENTINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y a dónde voy, siempre voy a buscar lo que es mío, aunque el planeta termine en un círculo y el final es en donde partí”, canta la legendaria banda de rock argentino La Renga en uno de sus grandes éxitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karina ya hablaba cuatro idiomas: español, sueco, catalán e inglés y pronto aprendería el quinto: portugués. Había viajado por toda España y algo de Europa trabajando de camarera, de vendedora y de mil cosas. Había ocupado varias casas; en el Movimiento Okupa había un lema: “Por cada desalojo, resistencia y otra toma”. Ya se había hecho punk y conocido las drogas. Tenía un sobrino y muchos amigos “Mi casa era de la peña”, cuenta orgullosa. Después de diez años de andar juntos se había separado de su pareja, a quien le decían Chinaski por el personaje del escritor Charles Bukowski. Él ya quería tener hijos y la Chinaska (como le decían a Karina en sus épocas más punkies y anarcas) no estaba segura, no podía ser madre, sin antes resolver la historia de su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué vas a hacer allá? Le preguntó un amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tío -respondió- tengo cosas pendientes en Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1998 volvió al país que dejó de niña y se convirtió en la Gallega. No perdió el tiempo: hizo la denuncia por la desaparición de su padre y se acercó a Madres de Plaza de Mayo para saber más al respecto. Empezó a militar en H.I.J.O.S. con quienes hizo sus primeros escarches: con 5 mil compañeros al hoy condenado a reclusión perpetua por genocidio, Miguel Etchecolatz, y ella sola en el Congreso al “Turco Julián”, un represor hoy condenado por delitos de Lesa Humanidad. “Ese día salí en todos los medios”, cuenta. También organizó marchas y pintadas, y junto a la Agrupación Venceremos participó de la recuperación de la casa en el barrio de Munro donde funcionaba el local de la Juventud Peronista (JP) en 1974, un lugar de encuentro de la JP Zona Norte. “Cuando la ocupamos lloré toda la noche. Al día siguiente hablé a Barcelona para contarle a mi vieja y me dijo: `Claro Karina, si estás en donde se juntaba tu viejo con sus compañeros cuando eras chiquita`. Yo sentía la energía”, asegura ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una militancia de base a tiempo completo se fue a Brasil a encontrarse con compañeros de lucha de Latinoamérica. Como la Gallega de eso no habla, este cronista fantasea que se fue a visitar a esos amigos latinoamericanos de los que le hablaba su padre de pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARANDIRU&lt;br /&gt;“Las canas me salieron en cana (presa)”, asegura la Gallega. De Brasil se trajo para siempre, además de la costumbre de teñirse el pelo, el título secundario y una miopía que ni ella sabe de cuánto, “En Carandirú apagaban las luces y yo me quedaba leyendo con la luz de la tele, así me jodí la vista, tengo leídos más de quinientos libros”, por eso Karina siempre trae colgando unas gafas pequeñas y de marco color vino que se calza cuando lee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora lee un mail que le trajo impreso la Chechu. Es sobre un próximo encuentro de H.I.J.O.S. en donde se tocarán varios temas. Mira por encima de los lentes y me señala apuntándole con el dedo. En el punteo se lee primero: “Reformular la estrategia para ayudar a la Gallega”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con motivo del día de la madre en Brasil, Karina había recibido a la suya. Ese día, Hilda salió de Carandirú con un revolver apuntándole a la sien, mientras una muchacha se desangraba durante un motín en la cárcel paulista. Espantada, sintió que debía hacer algo para llevarse a su hija a la Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 8 de marzo de 2006, día internacional de la mujer, Hilda logró entrar al acto de Casa Rosada y cuando pudo, se acercó a Néstor Kirchner. “Esto es para usted” le dijo acercándole una carta; uno de los ministros quiso agarrarle el sobre, entonces Hilda se plantó e insistió: “No. Es para él”. El presidente argentino la escuchó y extendió su mano, agarró el sobre y se lo guardó en el bolsillo. Meses después, de acuerdo a un tratado bilateral con Brasil sobre presos condenados, comenzó la gestión de traslado, lamentablemente para la Gallega 59 días anticipados, lo que le impediría posteriormente acceder a las salidas transitorias, aunque claro, esto ella no lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EZEIZA&lt;br /&gt;En una entrevista a Pagina/12, la Galle dice que lo primero que haría al salir es mojarse en agua de lluvia y tomarse una cerveza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No tomaste ni una cerveza en los diez años que llevás detenida?, pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Solo una, responde Karina. Cuando me trasladaron, en el avión convencí a las dos chetas de Interpol que me custodiaban, y me dejaran tomar una latita de Quilmes, cuenta y sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a Ezeiza de madrugada. Allí la esperaban: el abrazo de su madre, el abogado y una comitiva de H.I.J.O.S. con pancartas de apoyo. Enseguida la trasladaron a tribunales para que decidieran en que penal la alojaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El consulado argentino en Brasil le había dado la opción de elegir entre la cárcel de Ezeiza o la de Cavia y Figueroa Alcorta en Palermo Chico (uno de los barrios más elitistas de la ciudad de Buenos Aires). Karina le pidió a su gente que le averigüen todo al respecto. La de Palermo es una especie de cárcel VIP que está en el primer piso de la Unidad Antiterrorista, donde también funciona Interpol y la Policía Montada, allí había estado detenida María Julia Alsogaray, ex secretaria de Medio Ambiente condenada por enriquecimiento ilícito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me voy con las comunes a Ezeiza”, dijo aquel día Karina. “Y ni lo dudé”, hoy agrega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero estuvo en el pabellón de ingreso durante dos meses. “Las pibitas lloraban 24 horas por día”. Actualmente está en el 14, para condenas largas y de buen comportamiento. La Gallega tiene diez de conducta y nueve de concepto. Ahí hay doce celdas, igual cantidad de compañeras. La más vieja 57, ella 46 y la más joven 23. “Algunas pendejas me dicen doña, me quiero matar”, confiesa que siente que los años se le vienen encima. Su celda es la última del pabellón, duerme con la reja abierta y con música en oído porque “acá hay unas cucarachitas que se te meten en las orejas”. Es de dos metros por tres. Cama, mesita y silla “todo atornillado al piso”. También tiene esas repisas tumberas que ella misma hace con cartón pegado, “las cuelgo a la pared con tela, las tengo llenas de libros”, cuenta la Gallega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el croquis que dibujó en la libreta que llevo (no está permitido el ingreso de grabadores ni cámara de fotos a las visitas), el teléfono está pegado a la reja de entrada al pabellón y a la oficina de las bichas, no muy lejos de la cocina. Donde hay televisión, heladera y una mesa de madera. Es el único con patio propio, ahí tienen una huerta con morrones, cebollitas, cilantro, perejil, acelga, tomate y flores. Las mujeres presas no abandonan el rol de jefa de hogar, hacen las compras con el Coto virtual (supermercado) y cocinan todo el día para sus hijos o maridos. “Hay casos de chicas que renunciaron a la libertad condicional por que acá tienen trabajo y con esa plata siguen manteniendo a la familia.” Con la condicional no les devuelven el documento y nadie las emplea si saben que están presas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dijiste que del hecho y de tus compañeros de causa no hablás. ¿Se puede saber cómo los conociste aunque sea?, pregunto con inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Gallega mira a Chechu de costado, le da una pitada larga al cigarro, y levantando una ceja responde: “Esa pregunta me la hicieron todos los servicios de inteligencia: ¿Dónde conocí a Norambuena?” (ex jefe del Frente Patriótico Manuel Rodríguez FPMR, que se escapó de una prisión chilena de máxima seguridad en un helicóptero). De eso no habla y trae a la ronda, tal vez, su más doloroso recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marzo de 1974, Karina y su hermano, de 10 y 8 años, volvían felices con su padre de una quinta en Del Viso, provincia de Buenos Aires, donde con asado y vino se había celebrado una reunión nacional de Montoneros. Aquella tarde los interceptó un grupo de tareas que luego sería la Triple A (Alianza Anticomunistas Argentina), dirigida por José López Rega. “Empezaron a salir monos por todos lados, armados hasta las bolas”, rememora con angustia Karina. Los llevaron detenidos a una comisaría de Villa Martelli y los metieron en una misma habitación, pero separados por un biombo que no les dejaba ver del otro lado, donde estaba su padre siendo interrogado. Karina y su hermano lloraban desconsolados. “No lo veíamos, pero escuchábamos como lo torturaban para que cante; él con la voz cada vez más cortada por los golpes solo repetía `Saquen a los chicos’”. Rocco Germano no cantó. Ahora se entiende por qué la Gallega cuenta, pero no canta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_pablo_rubino.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-318" title="EMPP_pablo_rubino" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_pablo_rubino.jpg?w=115" width="115" height="150" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;PABLO RUBINO (Buenos Aires, Argentina). Estudia periodismo en TEA, trabajó en Televisa México y fue colaborador de Radio Cooperativa. Actualmente trabaja como diseñador web y sufre por Ferro. Se futuro es incierto.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-1298313177455426858?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/1298313177455426858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/la-pesada-mochila-de-la-gallega.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1298313177455426858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1298313177455426858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/la-pesada-mochila-de-la-gallega.html' title='LA PESADA MOCHILA DE LA GALLEGA'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-1795109852038443028</id><published>2011-10-23T19:25:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T19:35:18.802-07:00</updated><title type='text'>DOS DÍAS CON UNA COMUNIDAD VRINDA DE HARE KRISHNAS EN CHILE</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Javiera Quiroga Huneeus&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Han sido tildados de excéntricos y raros por la gente y otras religiones. No obstante, el mérito a la convicción lo tienen ganado: renunciaron a sus vidas y hasta a sus nombres con el objetivo de adorar a Dios. Cambiaron sus hábitos de comida, de consumo y su cotidianidad para todos los días, sin excepción, cumplir con ceremonias de veneración a cabalidad. Pero no les importa, pues esto los llena y hace feliz, aunque nadie más que ellos mismos entienda o comparta su pasión. Aquí, las historias de Vrajapriti Das y Mahatma Das, dos devotos que se encontraron con la corriente desde temprana edad&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;1.&lt;br /&gt;Suena el despertador y toda la comunidad del templo de la misión Vrinda (Instituto de Vrindavan para la Cultura y Estudios Vaisnavas) se dirige al baño. Después de una ducha breve, es hora de ponerse la ropa devocional: una limpia y descontaminada, con la que no se come ni va al baño jamás. El cielo está más oscuro que la boca de un lobo. Santiago duerme. Recién son las 3:15 y el día ya comenzó para ellos que duermen poco, cerca de seis horas, y se acuestan no más allá de las 20:00.&lt;br /&gt;A continuación, el grupo de quince personas se dibuja 12 tilaks (marcas sagradas) en distintas partes del cuerpo, con barro traído desde la India. Para cada una, deben recitar un mantra (oración), que simboliza a Dios poniendo sus pies en el cuerpo del devoto. Luego, caminan hacia al altar. Son las 3:30 en punto y es hora de despertar a Krishna, su figura máxima, su Dios.&lt;br /&gt;La mangal arti (ceremonia) comienza una vez que las cortinas del altar se abren y aparece Krishna, una estatuilla de un hombre azul tocando flauta. Tiene una pluma de pavo real en la cabeza y lleva, también, un collar de flores alrededor de su cuello. A sus costados, hay dos estatuas femeninas del mismo porte, pequeñas, pero sus caras son de color piel. Se trata de Caitanya y Srimati Radharani, dos formas internas de Krishna. Debajo de los 3, que están en la cúspide de un mueble grande—simbolizando el mayor grado de importancia en la jerarquía—, se encuentran enmarcadas las fotos de los siete principales discípulos de la comunidad, que también son los más contemporáneos.&lt;br /&gt;Cuando el pujari (sacerdote) toca una caracola, se da inicio al aratika, la ceremonia de adoración. Algunos devotos poseídos, cuya concentración les impide percibir lo que pasa fuera de la sala del ceremonial, sentados a lo indio, de frente a Krishna, aplauden con los ojos cerrados y mueven sus espaldas de lado a lado mientras cantan canciones en sánscrito, que van acompañadas de la música que proviene de las mridangas. Los cantos son cada vez más fuertes y las melodías más rápidas. Pero el momento es breve. Se recita el Mahamantra Hare Krishna para las 108 unidades que tiene el japamala (rosario). “Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare” dicen una y otra vez, y en cada frase están más extasiados que en la anterior. Los movimientos son más bruscos, las palabras más marcadas y pareciera que las mridangas van a explotar de lo fuerte que las golpean. Lo que más impresiona es que este grupo nunca pierde la coordinación, se saben la rutina de corazón: no se equivocan. Aunque reciten en otro idioma, van todos al mismo ritmo. “Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare”, continúan.&lt;br /&gt;Tal como termina una orquesta, de golpe, en el mantra 108 se detiene lo que para mí ha sido una tortura, con el cierre del altar y la desaparición de Krishna. Pero esto recién empieza: ahora toca adorar a la tulsi, un arbusto morado que representa la devoción por Dios. No obstante, la planta no está presente físicamente, sino que se encuentra enmarcada en el altar, al lado de las fotos de los discípulos. Después de una puja (canto) que se hace mirando fijamente al marco, y como si no hubiera sido suficiente, toca la meditación personal.&lt;br /&gt;Los devotos salen del templo y cada uno se instala en un rincón o un lugar que les acomode. Permanecen en completo silencio hasta que son llamados a una clase de yoga. Sólo tras su término y el de la lectura de escrituras en sánscrito, a las ocho de la mañana, cuando ya han alcanzado un alto nivel de espiritualidad y conexión con Dios, se permiten tomar desayuno. Consiste de, entre otras cosas, avena con miel y pasas, frutas, pan integral y jamón orgánico en base a trigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.&lt;br /&gt;El templo Hare Krishna de la Comunidad Ecológica de Peñalolén está lleno. Hay niños, familias enteras, curiosos y devotos de la religión, compartiendo unos con otros. Son las 14:30 de un domingo cualquiera.&lt;br /&gt;Después de una clase de yoga abierta para toda la comunidad, en la que prefiero no participar por mi falta de elasticidad y experiencia, viene lo que, probablemente, la mayoría de las personas que no son adeptos a la religión vino a buscar: un almuerzo gratis. Consiste en sabji, un guiso de verduras, arroz dulce y al curry, ensaladas y puri, unas tortillas preparadas por Rada, el panadero del templo. De postre hay halava, sémola tostada con mantequilla y leche. No hay carne, pollo, pescado, ni huevos, pues su ausencia en la vida es uno de los cuatro principios en los que se basa esta religión, además de la renuncia a cualquier sustancia que lleve a la intoxicación del cuerpo y la mente, como el alcohol, las drogas y el cigarro.&lt;br /&gt;Dos devotos pacientes reparten la comida para todos los asistentes en bandejas plateadas, mientras la gente se agrupa en el jardín y se sienta en el suelo. Hay música y alegría. Un grupo de monjes toca didgeridoos y tambores para su público, que aplaude y escucha atento, al mismo tiempo que se mueve y cierra los ojos. Todos se expresan sin miedo ni pudor. Todos conversan y se saludan. Todos se ven amenos y en confianza. Aquí nadie juzga ni discrimina. Todos son bienvenidos. Lo que sí se espera es que al final del día los invitados dejen una colaboración. El templo debe mantenerse de alguna manera.&lt;br /&gt;A las 16:00 en punto se detienen las actividades sin que nadie lo anuncie. Todos deben sacarse los zapatos, entrar al templo, dar una reverencia hacia el altar y luego sentarse sobre el suelo en unos cojines. Es hora de saludar a Krishna por cuarta vez en el día, que a las 16:15 en punto aparece detrás de la cortina que lo cubre. Su aparición es acompañada de cánticos y discursos de los devotos. Los hombres se instalan adelante y las mujeres atrás, en una evidente señal de protección.&lt;br /&gt;Concluido el ritual, la mayoría de los curiosos y los adeptos que no viven en el templo se retiran y vuelven a su rutina. En la Comunidad Ecológica de Peñalolén quedan los que tomaron el Vaisnavismo (corriente que se dedica a profesar amor por Krishna) como una opción de vida. Entre ellos está Vrajapriti, jefe de la comunidad, que, en realidad, en el registro civil de Chile figura como Ian Cruz. No obstante, el segundo es un nombre que desechó hace diez años, cuando decidió irse a vivir al templo, a sus 18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.&lt;br /&gt;Cuando sólo tenía 14 años, Ian Cruz, hoy de 29, tuvo su primer encuentro con la corriente Hare Krishna. Se dio a través de un libro que dejó su madre en el velador. Sin embargo, no fue hasta los 18 que decidió unirse a la religión y llevar a cabo una vida de templo, una decisión personal para la que adoptó el nombre espiritual de Vrajapriti. Al igual que todos los que viven en su comunidad, lleva el apellido Das, que significa sirviente.&lt;br /&gt;Vrajapriti vive en el templo de Peñalolén hace seis años—antes estuvo cuatro más en otro— y es su director. No obstante, ya no pasa tanto tiempo en él como antes: ahora, debe preocuparse de la administración de Vegusta, su negocio de producción y distribución mayorista de alimentos vegetarianos, que queda a pocas cuadras del templo. Pero para no incumplir con los ritos de tradición, todos los días se despierta religiosamente a las seis de la mañana para participar en la meditación, las actividades matutinas que queden a esa hora—¬lecturas en sánscrito y cantos—y el desayuno con el resto de los devotos.&lt;br /&gt;Durante los últimos dos años, desde que abrió, se le puede ver desde las 8:30 hasta las 19:00 instalado en las disposiciones de Vegusta. Es muy distinto verlo en su faceta empresarial, sentado detrás de un laptop, hablando por celular para organizar pedidos de jamón, vienesas y hamburguesas, despachando los productos desde a Arica hasta Puerto Varas y encargándose de la contabilidad del negocio, que vistiendo el khurta y el dhotis (la ropa devocional) que usa en el templo.&lt;br /&gt;A pesar del cambio, ni siquiera en el trabajo se olvida de su fuerza motriz y la que lo impulsa a recaudar dinero: la cultura Hare Krishna. En su pequeña oficina encontró espacio para inmortalizar en fotografías a sus dos maestros espirituales: Paramadvaiti Swami (alemán) y Atulananda Das (chileno), además de Krishna, que también se hace presente en un cuadro.&lt;br /&gt;En Vegusta, Vrajapriti trabaja con su amigo de infancia Govinda Das, también devoto, aunque ya no vive en el templo, que se encarga de elaborar los embutidos en una salita anexa a su oficina. Parece una especie de carnicería, pues hay dos mesas metálicas grandes con máquinas para cortar y dar forma a los productos en donde se lleva a cabo la mayoría de la acción. También hay una repisa llena de ingredientes para condimentar y múltiples basureros negros para los deshechos. Si alguien desea entrar aquí, debe usar gorra, mascarilla y delantal, tal como lo hace Govinda (en realidad, Eduardo Arias, 30) para no contaminar los alimentos.&lt;br /&gt;Las vidas de Vrajapriti y Govinda se centran en la religión y este negocio. Y para los que se preguntan cómo se divierten personas jóvenes como ellos, que pertenecen a movimientos del tipo Hare Krishna, en los que no se bebe ni fuma, finalmente tengo respuestas. Cuando les pregunto si extrañan el alcohol y el desenfreno, se largan a reír. “La idea es no hacerse dependiente de un estimulante para pasarlo bien, sólo hay que elevar la conciencia”, dice Vrajapriti y agrega que la bebida y las drogas lo único que hacen es adormecerla. “Además, inhiben la realidad”, afirma Govinda.&lt;br /&gt;Tal como el resto de los mortales, durante el fin de semana, Vrajapriti hace asados en el templo, pero con una diferencia: todo lo que se tira a la parrilla es de procedencia vegetariana. Aquí no hay espacio para la carne ni la violación de las reglas. Vrajapriti y Govinda se ponen con productos de Vegusta para todos los devotos y sus amigos que quieran ir, pero en vez de compartir en torno al trago, lo hacen con exceso de canto y baile. La mayoría de los fines de semana tienen eventos religiosas. Pero no todo se reduce a fiestas y parrilladas veganas.&lt;br /&gt;Vrajapriti y Govinda son parte de “Govinda Shakti”, un grupo de música hindú-fusión que ya tiene tres discos de canciones folklóricas de India, escritas en sánscrito. Con su banda asisten a tocatas y matrimonios, que incluso los han llevado a hacer su show en lugares de la talla del hotel Grand Hyatt de Santiago. Mientras Vrajapriti y Govinda cantan, sus esposas—que al igual que ellos visten ropa hindú y están maquilladas con los tilaks—, bailan para el público. Además, para hacer el negocio redondo, Vrajapriti presta servicios de sacerdocio, con los que ha casado a personas tanto de su congregación como externas. De esta manera, cuentan con los implementos y las decoraciones necesarias para montar un auténtico altar hindú. También ofrecen hacerse cargo de la banquetería, por ende el que quiera un matrimonio diferente, idéntico a los que se celebran en la India, ya sabe dónde encontrarlo.&lt;br /&gt;Es decir, actividades no les faltan. De hecho, Vrajapriti siempre está ocupado y le falta tiempo para aburrirse. A largo plazo, su meta es mantenerse fiel a la corriente Hare Krishna y como todavía no tiene hijos, vivir en comunidad en el templo lo máximo que pueda. También, pretende seguir desarrollando Vegusta, para así expandir el gusto por los alimentos saludables que inculca su religión.&lt;br /&gt;Por otra parte, tiene una asignatura pendiente que quiere cumplir: visitar a sus padres, a quienes no ve hace más de 10 años, a Estados Unidos. Como antes no estudiaba ni tenía un negocio con el cual respaldar que su vida es en Chile, nunca pudo acceder a sacar la visa estadounidense. Pero ahora que su emprendimiento está andando, es una de las prioridades en su agenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.&lt;br /&gt;Cuando Claudio Julio (31) descubrió el libro “La Ciencia de la Autorrealización”, sólo tenía 16 años. Si bien le pertenecía a un amigo con el que cantaba en un grupo de hip-hop, recuerda que “quedó flechado” con el devoto que aparecía en la tapa. Pero no fue hasta los 22 que tuvo su primer encuentro cara a cara con la cultura Hare Krishna, cuando, insatisfecho con su situación personal y su visión del mundo, decidió irse a mochilear rumbo a una congregación franciscana en Arica.&lt;br /&gt;Su destino se vio interrumpido en La Serena, cuando decidió pasar a conocer a los hermanos Krishnas, sobre los que le había contado un amigo. No obstante, la visita no partió por una inquietud religiosa: Claudio estaba enterado de que los Hare Krishna les daban comida a quienquiera que pasara por su templo. Por ende, quiso ir a probarla. Y la sorpresa fue suya.&lt;br /&gt;Apenas entró, el lugar lo cautivó. Como Claudio vivía solo desde los 14 años porque se llevaba mal con su padrastro, para él el lugar era un santuario de sanación: había energía familiar y festiva, aunque era un miércoles común y corriente. Durante el almuerzo, en el que interactuó con todos los devotos, sólo se habló de Krishna y eso llenó su necesidad afectiva. Cuando terminó, lo invitaron a quedarse tres días más, para celebrar el cumpleaños de Krishna. Aceptó. Y como regalo para él, embelleció el jardín del templo con unas herramientas que le prestaron.&lt;br /&gt;Durante esos tres días, experimentó muchas cosas por primera vez: la comida, la música y los ritos. Pero Claudio se fue a Quinteros y durante un año volvió a su vida de siempre: una llena de intoxicaciones y vacíos emocionales. “Sentía que estaba en nada después de conocer algo tan bonito”, recuerda. Entonces Claudio le hizo una petición a Krishna: que lo ayudara a salir adelante, porque él no podía solo. A cambio, si es que lo hacía, le prometió que le entregaría su vida.&lt;br /&gt;Tres días más tarde conoció a un devoto de Quilpué que lo invitó a su templo. Claudio tomó el encuentro como una señal de Krishna y no dejó de ir a visitarlo nunca más. También fortaleció su decisión de encomendarle su vida y por eso hace nueve años y medio ejerce el celibato a cabalidad y está a completa disposición del templo en el que vive y de sus maestros espirituales. Como Claudio es un brahmacari y escogió la vida de soltero, cada cierto tiempo, y dependiendo de las necesidades de cada casa religiosa, peregrina predicando el mensaje de Krishna. Por su voto célibe, debe usar ropa distinta a los demás, de color azafrán.&lt;br /&gt;Hoy su nombre espiritual es Mahatma Das y ya no imagina una vida separada de los devotos. Ellos y Krishna lo rescataron de lo excesos y lo recompusieron, porque aprendió que era orgulloso, que estaba lleno de odio, ira y rencor. Le aconsejaron acercarse a sus parientes y eso salvó su relación familiar. Hoy la madre de Mahatma es una orgullosa de su hijo. Tanto, que incluso fue a ver a uno de sus maestros espirituales para agradecerle y demostrarle la honra que le produce su devoción. Además, siguiendo su ejemplo, su hermana se volvió vegetariana. Es decir, el respaldo familiar es absoluto.&lt;br /&gt;Las metas de vida de Mahatma son permanecer en esta religión, vivir muy ligado a los devotos y mantener su promesa. También le gustaría conocer Colombia e India. Y sueña con instalar un templo en algún lugar en el que no haya Hare Krishnas. Pero, por ahora, es el responsable de llevar a cabo la administración del templo de la Comunidad Ecológica de Peñalolén, de asegurarse de que no falte nada y de que la contabilidad esté al día. Además, debe velar para que las prioridades que eligen en las reuniones semanales se lleven a cabo y se cumplan y porque el SEVA (Servicio Editorial de Vaishnava Acharyas) funcione bien. Es decir, que esté difundiendo la conciencia Krishna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;5.&lt;br /&gt;Después de pasar dos días con devotos Hare Krishna, tengo algunas conclusiones. Hay algo que nunca me dejó de impresionar y que admiro sobremanera: la convicción que los mueve. Jamás he sentido un nivel de pasión y amor similar por algo y he estado dispuesta a renunciar a tanto por ello. Probablemente, ya no encontré esa fuerza. Los Hare Krishna verdaderamente viven en función de su religión y, a diferencia de lo que piensan muchos, no tienen como misión reclutar a adeptos. Lo único que les interesa es enseñarles sobre su cultura y sobre Krishna a los demás y disfrutar de una vida sana. Lo que importa es que las personas decidan si quieren unirse, pues para que perduren en esta religión, se les debe producir una necesidad interna muy fuerte que les permita mantenerse alejadas de los vicios y las intoxicaciones. Hay que tener mucha determinación para adoptar los hábitos de comida, los ritos y el estilo de vida de la religión en general y eso sólo se logra a través de una decisión personal; no por la influencia o la intervención de un tercero.&lt;br /&gt;Por otro lado, si bien una de mis máximas inquietudes fue el contraste que se producía entre el nivel de compromiso que tienen ellos con la vida en comparación a mí, no pude dejar de apreciar mi vida. Sólo pensaba en volver a mi casa a escuchar mi música, en tomarme mis infaltables piscolas del fin de semana con mis amigos y en pegarme el trasnoche del que tanto nos reímos cuando comentamos al otro día. No podía desprenderme del pensamiento de volver a hacer precisamente todo lo que ellos evitan. Personalmente, jamás podría adherir a una corriente en la que tengo tan poco control y poder de decisión sobre lo que debo hacer o dejar de hacer.&lt;br /&gt;El último día, cuando me despedí de Vrajapriti y de Mahatma, sentí alivio. Pero no por no verlos más, porque hasta les agarré cariño, sino que por volver a mi mundo. Alivio por regresar a un lugar en el que decir que me encanta el asado y el cigarro es normal, sin ser hereje. Me muero con su vida. Y ellos con la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_javieraquiroga.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-309" title="EMPP_javieraquiroga" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/10/empp_javieraquiroga.jpg?w=128" width="128" height="150" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;JAVIERA QUIROGA HUNEEUS (Santiago, Chile) Tiene 24 años, salió de The Grange School y egresó de la Universidad Finis Terrae en julio de 2011. En 2010 hizo la práctica en los diarios estadounidenses Miami Herald y El Nuevo Herald. Luego, en 2011 hizo práctica en Economía y Negocios de El Mercurio, donde trabajo hasta hoy.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-1795109852038443028?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/1795109852038443028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/dos-dias-con-una-comunidad-vrinda-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1795109852038443028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1795109852038443028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/dos-dias-con-una-comunidad-vrinda-de.html' title='DOS DÍAS CON UNA COMUNIDAD VRINDA DE HARE KRISHNAS EN CHILE'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-7520693316232805720</id><published>2011-03-01T18:10:00.000-08:00</published><updated>2011-03-01T18:16:18.820-08:00</updated><title type='text'>LA FIESTA AL RITMO DE LA CUECA BRAVA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Daniela Galleguillos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La cueca, el baile tradicional chileno y antes exclusivo de las fiestas patrias, le está haciendo la competencia al pop y al reggaeton. Hoy se baila durante todo el año, todos los días, por gente de distintas edades, orígenes e intereses. Con una clase intensiva, un poco más de práctica y en este caso, con la insistencia de una fanática de este baile, cualquiera puede convertirse en un cuequero.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Vamos a bailar cueca mañana? Hay carrete en el galpón -me dice la Titi, mirándome por la rendija de la pared que separa nuestros cubículos del trabajo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- Estás loca, un martes jamás. No me voy a poder levantar al otro día. Además que no le pego mucho a la cueca.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- Pero vamos a clases hoy a la noche, practicamos y así estás lista para el carrete del martes. Además que lo del galpón es tempranito. ¿Te tinca?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Al instante comprendo que no tengo la opción de rechazar esta invitación. Hoy la Titi me hará reencontrarme con la cueca, la danza tradicional que la mayoría de los chilenos sólo ha bailado –o improvisado- para las fiestas patrias, sólo una vez al año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Vuelta, cepillado y zapateo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Llegamos casi 20 minutos tarde al bar La Chimenea, en el centro de Santiago. Subimos rápidamente al tercer piso y entramos al cuarto donde Edith y Milton hacen clases de cueca brava todos los lunes a la 8 pm. Por suerte, esta vez empezaron tarde y están haciendo una introducción del tema a los alumnos de hoy, 5 mujeres y 3 hombres, de entre 20 y 35 años. Dejamos nuestras cosas entre las mesas apiladas en un rincón y nos unimos al círculo de cuequeros en potencia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Edith nos saluda con una sonrisa rápida y sigue con su explicación de la cueca brava. Nos cuenta que proviene de la cueca tradicional, esa que se baila en el campo y para las fiestas patrias. Dice que con el tiempo se trasladó a las grandes ciudades, como Santiago, Valparaíso y San Antonio, donde se apropió de los temas urbanos. Se dejó de cantar sobre el campesino, el rodeo y la huasita con trenzas y vestido floreado; ahora la noche y las calles son el escenario donde se cuentan las historias de amor, traición, desengaño y marginalidad. Ahí la cueca perdió su inocencia; los pasos se tiñeron de sensualidad con el meneo de las caderas de las mujeres y la proximidad de los cuerpos se fue reduciendo hasta casi juntar las caras en los encuentros de los bailarines, con un erotismo casi comparable al tango argentino.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Después de la introducción, y viendo que más de alguno jugaba ansioso con su pañuelo, el grupo se separa entre varones y mujeres, cada uno con un profesor. Nos vamos con Edith, que nos enseña el paso fundamental del baile: el desplazamiento. Pie derecho marca un paso a la derecha, pie izquierdo cruza por delante, repite. Clap-clap, clap-clap, aplaude Edith marcando el ritmo mientras avanzamos. Me enredo en la primera pasada, pero mi orgullo queda intacto al notar que el círculo colapsa con los tropiezos de las demás e inmediatamente brotan las risas. Repetimos un par de veces más y ya casi dominamos. Edith entonces considera que es hora de agregar el factor hot: las caderas. Ahora, con las manos en la cintura y moviendo rítmicamente las caderas, el paso es más fácil, y mucho más atractivo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Poco a poco nos vamos soltando y las mujeres ya tenemos dominado el paso básico. Pasamos ahora al cepillado, que es básicamente cruzar –siempre al ritmo de las palmas- el pie derecho con el izquierdo y pasar por la punta el suelo, como si se estuviera sacando brillo al piso recién encerado. Cepilla-cepilla con el derecho, cepilla-cepilla con el izquierdo. Logro dominar el paso y estoy más cerca de ser una cuequera amateur.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El paso siguiente es fácil: el zapateo. Tacón-tacón con la derecha, tacón-tacón con la izquierda. El piso de madera retumba con cada zapateo. Aparte de una chica estadounidense que lucha por mantener el ritmo, el resto de las mujeres lo tiene bajo control; en cambio, el grupo de los hombres parece estar en aprietos. Como un flashback al kínder, donde los niños confunden la izquierda y la derecha, los varones enredan sus piernas o caminan contra el sentido del grupo. Pero ahí está Milton para ayudarlos, uno por uno, con una paciencia digna de una parvularia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Como las mujeres ya hemos aprendido lo fundamental, es hora de armar el cuento. “La coreografía de la cueca es una sola. No se puede cambiar. Sí se pueden hacer pasos diferentes, pero la estructura no se cambia” asegura, tajante, Edith. Seis pares de ojos quedan fijos en ella mientras explica cada paso. “Primero, el varón pasea a la dama, la deja en su lugar y vuelve al punto de partida. Cuando empiezan a cantar, todos a bailar”, dice.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Todo se resume en vuelta entera, media vuelta, medialuna, media vuelta, cepillado, media vuelta, zapateo, vuelta entera y fin. Parece enredado, pero si uno se aprende esta fórmula, no puede fallar en la pista. Con la coreografía fresca en mi mente, estoy lista para lanzarme al ruedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;En la cancha se ven los gallos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La Titi hace rato que me venía hablando de las bondades de la cueca. Cada mañana, al llegar al trabajo me contaba que había ido de carrete con su grupo cuequero, los “Prendidos con Agua”. Se juntan durante la semana en las clases de La Chimenea y en las del restaurant El Huaso Enrique. Los viernes y sábados van a bares y clubes donde sólo se escucha cueca, como el club Matadero o el bar Victoria. Cada fin de semana el carrete se traslada a un lugar distinto, y se ponen de acuerdo durante la semana para encontrarse en ellos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La obsesión de la Titi por este baile es tal que no pasa una semana sin ir a bailar. Colecciona pañuelos, de distintos colores, diseños y tamaños, se sabe las cuecas de memoria y los nombres de sus grupos. No se acompleja en sacar a bailar a un hombre y jamás rechaza una invitación a la pista de baile. Mueve sus amplias caderas con soltura en cada paso, achina los ojos al sonreír y usa zapatos con taco, no para estirar su metro y medio, sino para ponerle potencia al zapateo. Y pobre del que le diga que la cueca es aburrida, porque saca su tono agudo y no lo deja en paz hasta ya han bailado una buena cantidad de canciones.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Mientras la Titi me explica nuevamente la coreografía, Edith nos avisa que va a bailar con Milton para que veamos cómo es la cueca brava en acción. Mientras toman sus posiciones, el silencio es total.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Irrumpe la música y el coqueteo brota inmediatamente. Aunque llevan 15 años de casados, como me informa la Titi, pareciera que son un par de adolescentes. Todavía no empieza el baile, pero las miradas de reojo preparan el ambiente. Suena el cantante y comienza el movimiento, con una soltura y ligereza que sólo dan los años de práctica. En la vuelta inicial no despegan las miradas y se acercan hasta casi rozar las narices antes de dar la vuelta hacia sus lugares. Edith es baja y tiene unos kilos de más en la barriga, pero mientras danza su postura es tan elegante que hasta se ve más alta y delgada. Sus pasos en la medialuna son cortos y sutiles, haciéndose la “interesante” en el coqueteo.&lt;br /&gt;Milton no le saca los ojos de encima a Edith y la persigue, haciendo eco de sus pasos. En el cruce de la media vuelta pega un zapatazo al suelo, queriéndose imponer, y con su pañuelo “limpia el piso” para que ella pase. En el cepillado, Edith camina tal como lo haría una bailarina de tango y pone el pañuelo en el hombro de su pareja, invitándolo a caminar hacia ella. El coqueteo se interrumpe cuando en la canción gritan “vueeeeltaaa”. Milton se acerca a Edith, marcando su territorio con cada zapateo, mientras que ella toma una punta de su falda, la levanta levemente y marca unos pasos con aires flamencos. Dan la vuelta final acercando sus caderas y terminan del brazo. Estallan los aplausos.&lt;br /&gt;Después de haber dejado la vara muy alta, es el turno de nosotros, los aspirantes. Tomo el pañuelo –con estampado animal print, prestado por la Titi- y espero como quinceañera a que me saquen a bailar. Tengo la suerte de que me toca uno de los 3 hombres. Le tomo el brazo y partimos nerviosos a la pista de baile.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En la parte de la medialuna tenemos el primer problema. Mi compañero también parte a su derecha, lo que evita que nos encontremos. Pero rápidamente se encauza. Seguimos bailando, un poco rígidos los dos, carentes de la sensualidad recién expuesta. Él baila tieso, pero correcto. Al lado escucho risas de otros que se han enredado o confundido con las vueltas. Damos la vuelta final serios, pero sin sobresaltos; he superado con dignidad la prueba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La radio lanza al segundo otra canción y ya estoy dando vueltas, cepillando y zapateando. Sin darme cuenta ya han pasado casi dos horas desde que empezó la clase y nos avisan que estamos terminando.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La Titi me toma del brazo y me dice en un tono más alto que lo normal: “¿Viste que bailai bien? ¡Estai lista para mañana!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Póngale cachaña&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Son recién las 9 de la noche del martes, pero dentro del galpón Victor Jara parece que fueran las 2 de la madrugada de un sábado. Cerca de 200 personas han venido a bailar cueca al ritmo de las improvisadas “ruedas”, en donde cualquiera que tenga un pandero, una guitarra, un acordeón o un par de platillos de café –sí, estas piezas de menaje aquí son verdaderos instrumentos de percusión- puede unirse al grupo, ubicado en un rincón del galpón, y tocar la canción de turno. Incluso la voz y las palmas bastan. Dispuestos en un círculo, los improvisados cuequeros van tocando canción tras canción, turnándose para elegir la siguiente. No hay un director de orquesta: es una democracia musical. En la barra, el vino y la Coca Cola se venden por vaso, y las sopaipillas y empanadas fritas están a la vista de todos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Alrededor de los músicos, parejas tan variadas en edad y estilos bailan sin descanso. Veo hasta un niño batiendo palmas y unos cuantos cuequeros de más de medio siglo. Un chico de no más de 20 años, con la cabeza semirrapada y las orejas bordeadas por piercings, baila moviendo rápidamente el pañuelo sobre su cabeza frente a una chica con polera sin mangas y pantalones rasgados que apenas se mueve. Al frente, una pareja de cincuentones; él con pantalón y camisa bien planchados y ella con vestido oscuro ajustado, siguen el ritmo manteniéndose muy cerca entre sí, ajenos al caos que los rodea. La Titi no ha perdido ni un segundo y ya está bailando con un amigo de su grupo. De vez en cuando se pasa el revés la mano por la frente para limpiarse las gotas de sudor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;“¡Hola! ¿Cómo estás?” me dicen por la espalda. Me volteo y ahí está Max, uno de los alumnos de la clase del lunes. “¿Bailamos?” No alcanzo a responderle cuando ya estamos entre dos parejas. Apenas tenemos sitio para movernos, así que rompemos las reglas de Edith e improvisamos en el lugar. Max, principiante de las cuecas como yo, solo atina a mover el pañuelo en el aire, sin espacio para maniobrar. Bailamos un par más y vuelvo donde la Titi.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- Mira, esos dos ahí bailan tradicional, porque ella se mueve a saltitos. Es más ‘correctita’, más santa. Él de ahí baila super lindo, mira que le pone cachaña – dice mientras apunta a un histriónico bailarín.&lt;br /&gt;- ¿Cachaña?&lt;br /&gt;- Si po, le pone ganas, jueguetea, se mueve, que sé yo. Y esa señora baila súper bien; casi ni se despeina pero hace hartos pasos distintos. Y mueve el pañuelo bien arriba más encima. Ah, mejor vamos a bailar, mira que esto se acaba pronto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Volvemos a la pista. Las cuecas, de menos de 3 minutos cada una, se suceden sin parar. En cada canción voy variando los pasos, coqueteando con el compañero de turno y tomándole el gusto al baile. No me doy ni cuenta cuando comienzan a rodar unas gotas de sudor por mi frente. De pronto, se acaba la música.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;“Ya se acabó, son las 10 y media. ¡Nos vamos para la cuneta!”, me dice la Titi.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;El after cuequero&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Los músicos comienzan a plegar sus instrumentos y la gente comienza a salir tranquilamente del galpón. La próxima parada está a menos de 10 metros: cruzamos la calle y en la plaza Brasil ya se ha armado otra rueda de cuecas, con los mismos que estaban dentro. Pero me quedo en la cuneta con los del grupo de la Titi, que han instalado su mini rueda con una guitarra y un pandero. “Es que no conocemos a los otros”, me confiesa el guitarrero cuando le pregunto por qué no están tocando con los de la rueda principal. Aparte de esta, hay un par de grupos más tocando en otras bancas de la plaza.&lt;br /&gt;Una pareja se pone a bailar y no duran más de 15 segundos por la polvareda que se forma por el maicillo. Los panderos resuenan todos a distinto ritmo. Se mezclan los tonos de las canciones. Pasa una caja de vino al lado mío y aparecen las botellas de cerveza. Al rato hay más gente conversando que cantando. Veo la hora: las 11 y media. Pronto pasarán los Carabineros para dispersar a la gente. Me despido de los cercanos, prometiendo volver la próxima semana, esta vez, con pañuelo propio.&lt;br /&gt;Camino con la Titi al paradero. Justo se acerca la micro.&lt;br /&gt;Mientras me subo, alcanzo a escucharla gritar: “¿Viste que se pasa bien con la cueca? Te lo dije. Y más encima, te vas a acostar temprano. ¡Nos vemos mañana!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-297" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/empp_danigalleguillos1.jpg?w=150" width="150" height="112" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;DANIELA GALLEGUILLOS (Santiago de Chile, 1982). Tras un largo camino vocacional que la llevó por la arquitectura y el diseño, se tituló de periodista. Hoy trabaja en el rubro de educación en el día, estudia mandarín por las noches, y en su tiempo libre se dedica a viajar recorrer el mundo a través de sus ojos y los de los demás.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-7520693316232805720?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/7520693316232805720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/la-fiesta-al-ritmo-de-la-cueca-brava.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/7520693316232805720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/7520693316232805720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/la-fiesta-al-ritmo-de-la-cueca-brava.html' title='LA FIESTA AL RITMO DE LA CUECA BRAVA'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-3203227399406167136</id><published>2011-03-01T18:00:00.000-08:00</published><updated>2011-03-01T18:05:17.678-08:00</updated><title type='text'>RETRATO A COLOR DE UN NIÑO FELIZ</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;por Denisse Ferré&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Desde esa noche, Damián casi no diría más la palabra mamá por seis años. No sentiría sus mimos al dormir ni su voz diciéndole que coma toda la comida, ni un tirón de orejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esa noche, Damián casi no diría más la palabra mamá por seis años. No sentiría sus mimos al dormir ni su voz diciéndole que coma toda la comida, ni un tirón de orejas.&lt;br /&gt;Según el almanaque es 5 de junio de 1972 y ya habían comenzado en Uruguay los sucesos que antecedieron a la dictadura que transcurrió de 1973 a 1985. Damián es un niño rubio de pelo lacio como la lluvia y vive en Fray Bentos, un pueblo al noroeste del país en donde el río desfila a diario tupido entre Argentina y Uruguay.&lt;br /&gt;Hace tres meses sus padres le regalaron una hermanita de ojos grandes a la que llamaron Sylvia. Ambos eran consientes de que iban a caer en cana en algún momento y no querían dejarlo solo. Es de noche y este niño camina por largo rato con sus padres y su hermana en cochecito por la rambla fraybentina.&lt;br /&gt;Sabían que los iban a agarrar en poco tiempo y que podía ser cuestión de horas. Los dos eran tupamaros, Nora y Carlos, sí, igual que ese compañero del MLN, José “Pepe” Mujica, que no sabía en ese momento que en 2010 sería el presidente de todos los uruguayos. Ambos sabían que tenían dos claras posibilidades: irse a Brasil esa misma noche los cuatro juntos como familia o quedarse en Fray Bentos y tratar de pelearla, por más que esto tuviera como consecuencia caer presos o separarse de sus hijos por tiempo indeterminado, o quizás para siempre. Podían optar por los niños, lo consideraron, pasó por su cabeza esa idea como tantas otras cosas correrían como ríos salvajes en esas dos mentes. Pero irse a Brasil implicaba un sacrificio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandonar la lucha armada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso era algo impensable para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo viviste el momento de dejar a los niños con las abuelas sin saber por cuánto tiempo no los ibas a ver?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hoy esto suena como una locura, una anormalidad, pero en ese momento la lucha armada era un hecho concreto, todos estábamos involucrados al máximo, por tanto la gente que estaba en el Movimiento de Liberación Nacional, que tenía conciencia de lo que estaba haciendo tenía muy claro que o iba a ir preso o lo iban a matar. También podía llegar el triunfo, pero lo veíamos muy lejano y ni pensábamos en eso. Nosotros teníamos muy claro que en algún momento los íbamos a tener que dejar” me dice Nora convencida con unos ojos más brillantes que el cristal de sus lentes y su pelo lacio y plateado de maga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa muchacha, tenía 23 años y ni sospechaba que en 2004 iba a ser electa diputada por el Departamento de Río Negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Tras bajar tres escalones ya se está en el taller. Al fondo, donde la habitación se hace más fina, cuelgan de una soga un montón de telas pintadas con enérgicos colores, son como explosiones de pintura con rostros sin ojos. Exactamente 16. Hoy Damián tiene 40 años, es pintor y trabaja en un estudio de arquitectos. Es lunes 21 de diciembre de 2010 y son las 6 de la tarde en la Ciudad Vieja, la parte antigua de la Montevideo donde los turistas caminan, se abrazan y miran.&lt;br /&gt;Entre parkings y almacenes se ve un local que tiene inscripto en el vidrio con pintura blanca: Atelier Ibarguren.&lt;br /&gt;El pintor realiza los últimos retoques de una serie que abarca 16 recuerdos de su infancia. Su pelo ya no es rubio, es castaño como una almendra y algunas canas tímidas germinan en su cabeza. Es casi tan alto como la puerta y flaco. En sus pies lleva alpargatas y tiene una camiseta y una bermuda verde en la que se ve alguna mancha de pintura azul. Su piel es clara con lunares y parece suave. “Estos son los recuerdos que yo tengo, andá a saber la realidad cómo era” me dice como advirtiéndome. Él llama a sus cuadros Postales de un mundo feliz, y en ese mundo están incluidos los momentos que eligió del período dictatorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El calor es insoportable y toda la ciudad parece estar pegoteada de la melaza de los osos goomies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas familias se rompieron como un papel viejo, exilios, integrantes extirpados como un órgano del cuerpo, desapariciones. Nora tuvo que pasar a la clandestinidad. Un día de noche se fue en una bicicleta que le habían dejado cerca de su casa apoyada en una pared y pedaleó y pedaleó. “Yo estaba preparada para ir presa, para que me maten, pero no estaba preparada para el exilio” me dice Nora mirándome entre fija y pedaleando. En horas sus pies transitarían Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damián se quedó con la abuela materna y se mudaron a Paraná Argentina y luego a Buenos Aires y Sylvia viviría con la abuela paterna. Mientras abuela Reina, gestionaba las cosas en Paraná el niño de pelo lacio se quedó con su bisabuela, La Nona, en Fray Bentos. Damián tenía a su padre preso y a su madre en algún lugar del mundo que no conocía.&lt;br /&gt;No sabía lo que era una dictadura militar, la tortura, los gremios estudiantiles u obreros, la represión, ni tampoco lo que era el MLN.&lt;br /&gt;Lógico, era un niño de cuatro años, aunque no demoró mucho en tener que tenerlo claro. Damián sabía que había cosas que no le podía contar a nadie y no las contaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien los adultos tenían gente de confianza con quien compartir las cosas que estaban viviendo, él como pibe que era no tenía otros niños a los que pudiera decirles: mi papá está preso y no sé dónde está mi mamá o simplemente tener alguien con quien jugar y olvidarse de todo.&lt;br /&gt;Al lado de esa casa vivía un viejito llamado Raúl Lespada que arreglaba máquinas de coser. Damián lo recuerda como la única persona de confianza que le daba tranquilidad, con la que podía hablar de sus cosas, quien le decía que su padre estaba bien y que todo eso iba a pasar pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damián se balancea en la hamaca de jardín que tiene en su taller mientras me cuenta que recuerda su infancia como solitaria, sin ningún gesto de congoja en su rostro.&lt;br /&gt;No podía tener amigos ni invitar a sus compañeros, no iba nadie a su casa. Jugaba solo. Los rastring fueron sus compinches, esos ladrillitos con los que ese niño construiría quién sabe cuántos escenarios de quien sabe qué realidades posibles que atravesaban sus pensamientos y sus deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese niño de pelo rubio también vivió la clandestinidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veía poco a su hermana y tampoco jugaba mucho cuando la veía porque para él era casi una desconocida. Cuando iban a la casa de su abuela paterna en Fray Bentos les sacaban las típicas fotos juntos posando, un acto muy forzado, porque no compartían sus cumpleaños, ni eran cómplices en sus aventuras, ni se conocían, todavía.&lt;br /&gt;Las abuelas estaban peleadas, esto le agregaba un elemento extra de tensión a la situación. Las dos tías paternas de Damián estaban casadas con militares de alto rango, por lo que la información que podía manejar la familia paterna era limitada por la seguridad de los niños y de Nora. Para Damián era como ir a ver al bando enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, en uno de los viajes de Argentina a Montevideo metieron presa también a la abuela Reina, por lo que Damián volvió a estar otra vez con su bisabuela, pero por poco tiempo hasta que largaron a Reina.&lt;br /&gt;Damián se adaptó bien a esa vida. A ser “el uruguayo” en Paraná, a viajar a su país seguido pero no vivir en él, y a no tener a su madre y a su padre en casa para que lo mimen o le enseñen a lavarse los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;Libertad de cemento&lt;br /&gt;Carlos fue preso al penal de Libertad. Lo ubicaron en la parte de las barracas, donde estaban los reclusos que no tenían un grado de peligrosidad tan elevado.&lt;br /&gt;Reina llevaba a su nieto a Uruguay a ver a su padre casi todos los meses. Para Damián y los demás niños era difícil reconocer a sus padres porque estaban todos pelados, de bigote y con el mismo mameluco. Y allí llegaban sus padres a ellos, enérgicos a abrazarlos y hacerlos volar por el aire. Antes de entrar a la mole de cemento rectangular que es el penal estaban las oficinas de los militares. Cada vez que llegaba a ese lugar Damián se preguntaba por qué su padre no estaba trabajando ahí adelante en vez de estar en las barracas, debido a que los militares también eran pelados y uniformados y él no veía mayores diferencias entre ellos y su padre y fantaseaba cada vez con que al llegar lo iba a encontrar allí, trabajando en las oficinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Nora, no tenés alguno de esos juguetes que Carlos le hacía a Damián acá? Le pregunté en su casa de Fray Bentos donde hoy vive, pegado a donde nació Damián en una calle que tiene la bajada justa para tirarse en bicicleta sin pedalear y la que corre casi en paralelo al Río Uruguay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, tengo guardada la cosechadora, dice con total normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de que terminamos de charlar y salimos a tomar aire, Nora me llama:&lt;br /&gt;- Te estoy armando la cosechadora Denisse, me dice gritando bajo desde adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿¿¿La tenés vos????? Le contesta Damián asombrado y sin esperar respuesta mientras que se levanta rápido para ir a verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Caminamos por el corto pasillo rumbo a la cocina cuando me mira y me dice sonriendo: “No me gusta esto de que manejes más información que yo”. Madre e hijo se ponen a jugar con la cosechadora multicolor, a observarla y ríen recordando. Nora saca de una caja también un avioncito celeste y blanco, “¡mirá el avioncito! ¡Eran tres!” dice Damián mientras se lo coloca en la mano como si fuera un nido.&lt;br /&gt;Para él era normal no jugar con otros niños, quizás porque era un niño muy tímido y porque no había conocido otra cosa. Hoy a sus 40 años no recuerda sus cumpleaños antes de Suecia ni los de su hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 llegó Mariana a la casa de Damián y Reina. Era una mujer peruana que iba a realizar tareas en su casa. Eso era lo que el niño decía si alguien preguntaba, pero la que había vuelto después de seis años sin verlo era Nora, su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era muy temprano en la mañana cuando Nora atravesó la puerta mientras su hijo dormía con su pijama. Damián era un niño muy dócil y no le cobró a su madre los años que no estuvo con él, o al menos así lo sintió Nora. Iba a ver al fin a su hijo, del cual últimamente solo había visto alguna foto, no conocía su tono de voz, cómo le iba en la escuela, a qué le gustaba jugar ni si le gustaban las aceitunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de estar en Chile, Nora pasó por Argentina, Cuba, España y Canadá, pero eso lo supieron luego de que llegara, porque cualquier tipo de comunicación con ellos los hubiera puesto en peligro porque lógicamente Nora estaba requerida por los militares. Damián tampoco tuvo un rezongo de su madre, ni tono de voz al dormir, ni su firma en el carné que siempre era firmado por su “tutor”, ni su mano apoyada en el hombro en su cumpleaños hasta los 8 años. Lo mismo que con su padre, al que por lo menos podía ver una vez por semana. Pero nunca estuvo solo. Reina siempre estuvo allí para él y Nora lo sabía cuando lo dejó con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariana, el seudónimo que usaba su madre, no se sentía con la autoridad de llegar y decir “Este es mi hijo yo hago lo que quiero con él”, no quiso ponerse en una situación de poder frente a él. A la par se fueron conociendo mano a mano y jugando al ajedrez, entre otras cosas, fueron construyendo la relación madre e hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damián fue quien asumió el rol de la clandestinidad de Nora, fue su aliado más incondicional y del que dependía. Este niño tenía que saber mentir, porque de eso dependía que su madre no fuera presa y siguiera con vida. Ni siquiera podía llamarla mamá ahora que la tenía con él.&lt;br /&gt;Una de las primeras actividades que hicieron en familia con Nora fue falsificar sellos peruanos para el pasaporte trucho de su madre, me cuenta Damián mientras mira con complicidad a Nora y se ríen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII El secreto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damián no podía contarle a su hermana ni a nadie que su madre había vuelto. Tenían que encontrar la manera de que bajo algún pretexto Sylvia llegara a Buenos Aires donde se reunirían los cuatro. Nadie sabía que Nora había vuelto, ni Carlos y el encargado de organizar todo era Damián porque las conversaciones entre adultos eran todas grabadas. Sí, todo dependía de que un niño de 8 años hiciera las cosas bien. Le contó a su padre que Nora había vuelto y le dijo que debía decirle a su madre que mandara a Sylvia a Buenos Aires sin dar muchas explicaciones.&lt;br /&gt;“Debe haber sido horrible para mi abuela paterna y no debe haber entendido nada porque no sabía que mi madre estaba allá conmigo y con Reina” cuenta Damián.&lt;br /&gt;En otra de las visitas en un auto marcharon de Fray Bentos ambos hermanos, y apenas pasaron el puente que divide Argentina de Uruguay Damián le dijo en secreto “cuando lleguemos está mamá”. Sí, Sylvia iba a conocer el rostro de su madre, iba a sentir su olor y ver cómo la miraba. Y todo eso la esperaba al final del viaje en auto. Además, la emoción era doble, por primera vez los dos iban a tener un amigo.&lt;br /&gt;Nora tuvo que viajar un par de veces a Uruguay y le contó a Damián a que iba y que iba a volver al otro día. Cuando Nora volvió su hijo no le hablaba, estuvo resentido un rato, por esa cabecita debe haber pasado un carrusel entero de pensamientos que quizás nadie conoce. Nora había optado por los niños y no militaba más en el MLN.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;En el 80 llegó Carlos a Argentina cuando lo largaron. Era la primera vez que estaban los cuatro juntos como familia luego de ocho años y debían aprender cómo se hacía eso. Había que asumir qué rol iba a tener cada uno, cómo manejarse hasta en las cosas más cotidianas como poner la mesa o salir a pasear. Sylvia apenas conocía a sus padres porque cuando cayeron ella era una beba de 3 meses. Mediante el juego y de a poquito todo comenzó a andar. Carlos no conseguía trabajo y Nora trabajaba muchas horas igual que Reina. Para esto Damián recuerda que su padre hacía marionetas para intentar generar ingresos que vendían en ferias y plazas. “Fue un niño ejemplar, a pesar de que uno no le pudo dar todo lo que le tuvo que haber dado, para mi Damián es un orgullo” me dice Nora emocionada luego de que pasaron los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;Un día llegaron Nora y Carlos a la casa en Buenos Aires y le dijeron a los niños “Nos vamos a Suecia” y los ojos de Damián vieron como se desenrollaba una foto alucinante de un campo divino lleno de niños sonriendo. Estaban todos en la clandestinidad y no era seguro quedarse en Argentina por más tapados que estuvieran.&lt;br /&gt;Otra vez Damián no podía contarle a nadie que se iba ni a dónde se iba ni por qué.&lt;br /&gt;Damián vio como una limosina diplomática los fue a buscar a su casa y como el barrio no entendía nada un día de aquel año 1980.&lt;br /&gt;Esto fue un alivio para el niño, aún conserva esa sensación, temía cada vez que su madre salía a trabajar y hasta que no volvía la tensión no se suavizaba, en ese momento la dictadura argentina estaba pasando por uno de sus momentos más duros.&lt;br /&gt;Para Damián no fue un sufrimiento ir a Suecia. Como tampoco recuerda que lo haya sido irse antes a Paraná o a Buenos Aires. En el momento que subieron al avión todo comenzó a aclarar, empezó a encontrar otros niños que se iban para el mismo lugar que él en sus mismas condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damián se separaba de Reina, su “Mama”, quien había sido su pilar, su único arraigo, lo había acompañado y criado mientras sus padres no estaban hasta sus diez años. Sentía la mezcla del alivio de irse a un lugar donde iban a estar más tranquilos con el hecho de dejar todo.&lt;br /&gt;Llegaron a un pueblito muy pequeño en el sur de Suecia sobre el Báltico llamado Ronneby donde vivirían 5 años hasta la restauración democrática. Fue un tiempo idílico, comían en un hotel, caminaban por el bosque, aprendían sueco, podían hablar con cualquiera, para Damián todo estaba bien. Me muestra las fotos que al igual que sus cuadros parecen postales de un mundo feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí no todos los niños estaban igual de felices. Algunos tenían fijo en la cabeza hablar de las torturas y de todo el morbo que eso implicaba, varios estaban en tratamiento psicológico y psiquiátrico. Había niños que estaban muy resentidos o afectados con lo que había pasado y a los que les costaba mucho continuar con su vida. Nora cuenta que el problema más grave que vivió Damián fue algún problema de relacionamiento con niños de su edad en Suecia, pero no más que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay jóvenes que relatan esto desde otro punto de vista mucho más trágico y creo que es por cómo lo vivieron, pero mayormente por cómo se lo relataron sus padres. Yo tengo una teoría. Para mí son diferentes las posturas de la gente de izquierda y de los tupas. Porque los tupas eran consientes de lo que estaban haciendo, a la gente que militaba dentro de los parámetros democráticos le cayó como un balde de agua fría y lo cuenta de una manera más resentida con lo que pasó, me dice Damián convencido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;Llegó julio de 1985 y con el invierno y los gorros de lana llegaron a Montevideo nuevamente. La democracia estaba ahí, caminando por la calle, en la calesita y en los rostros.&lt;br /&gt;En Argentina era el uruguayo, en suiza el cabecita negra y en Uruguay el suizo, por más que viniera de Suecia. Pero nunca le dolió el exilio.&lt;br /&gt;En el viaje de vuelta hicieron escala en Río de Janeiro y rumbo al baño Carlos le dijo: “Bienvenido al tercer mundo. La canilla goteaba, los azulejos estaban todos sucios” cuenta 20 años después con una risa sin melancolía.&lt;br /&gt;En vez de irse en un taxi del aeropuerto Carlos quiso viajar en un Copsa, un ómnibus interdepartamental que hacía un camino larguísimo. Damián lloró emocionado todo el camino. Por más que la pobreza le fragmentara los ojos, él a sus 15 años se daba cuenta que ese era su país.&lt;br /&gt;Ahí comenzaba otra etapa, otra vez a hacer amigos, a ir a un nuevo liceo, a aprender nuevamente el español, a adaptar el oído y los ojos.&lt;br /&gt;El primer encontronazo que tuvo Damián fue con un pibe del liceo:&lt;br /&gt;- Esta vieja miliquera… dijo Damián hablando de una profesora.&lt;br /&gt;- Y esta vieja tupamara... contestó otro.&lt;br /&gt;Ahí se dio cuenta que no todo Uruguay era de izquierda y que para muchos estuvo todo bien con la dictadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en 2010 hace 7 años que Carlos murió, Reina falleció hace dos. Nora continúa viviendo en Fray Bentos, tiene un precioso restorán y en 2004 fue electa diputada. Sylvia vive en Valencia y es veterinaria. Y Damián luego de 18 años volvió a Suecia a exponer sus cuadros en la ciudad donde vivió, tiene tres hijos y continúa pintando postales de un mundo feliz. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-296" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/empp_denisseferre1.jpg?w=127" width="127" height="150" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;DENISSE FERRÉ (Uruguay). Mientras terminaba de cursar una licenciatura en Letras se dio cuenta que quería estudiar periodismo. Realizó un curso en la Escuela de Comunicación Social de Uruguay mientras participaba de un taller literario dictado por Rafael Courtoisie. Nació en el 86 y vive en la Ciudad de la Costa al este de Montevideo. Escribe free lance para un diario montevideano y conduce un portal de noticias culturales llamado El Boulevard.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-3203227399406167136?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/3203227399406167136/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/retrato-color-de-un-nino-feliz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/3203227399406167136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/3203227399406167136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/retrato-color-de-un-nino-feliz.html' title='RETRATO A COLOR DE UN NIÑO FELIZ'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-8510355228593007108</id><published>2011-03-01T17:52:00.000-08:00</published><updated>2011-03-01T17:58:50.286-08:00</updated><title type='text'>JUGANDO A SER DELINCUENTES</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;por Adriana Mora.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La violencia juvenil en Bucaramanga, Colombia, ya no es exclusividad de los estratos bajos. Cada vez más, menores de edad de clases sociales privilegiadas entran a formar parte de grupos delictivos. Pero, ¿Por qué un joven pudiente incursiona en el mundo del crimen?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Daniel estaba contento. Era la noche de un jueves en Bucaramanga y al siguiente día sería su cumpleaños. Para empezar a celebrarlo, fue con Felipe, Nicolás, y Laura a la discoteca Weekend. Tomaron cócteles de aguardiente, hablaron de fútbol y de salidas anteriores, Daniel bailó con Laura, la besó en los labios, una vez, dos veces, muchas veces. Estaba contento. A las dos de la mañana salieron de la discoteca y caminaron dos calles hasta la 33, la calle principal de cabecera, una de las zonas más costosas de la ciudad, con cafés, restaurantes, bares y discotecas, algo así como La Condesa del DF o el Palermo bonaerense. Ya era viernes y Daniel estaba contento, pero la alegría se convirtió de golpe en una imagen difusa, mal enfocada, el jarrón de la mesa que el viento tira al suelo y hace estallar en pedazos. Daniel cumplía 23 años y recibió un pase a la clínica como regalo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;Fue un desconocido quien le pidió que subiera al taxi, que la herida era muy grande y fue Laura quien lo ayudó a entrar. Había perdido su camiseta Hollister azul y podía verse el corte del hombro izquierdo derramando sangre, como un río enloquecido que se ha salido de su cauce. En el hombro derecho tenía una herida más pequeña y también de allí salía sangre mientras los ojos azulgrisáceos de Laura se llenaban de lágrimas, esas lágrimas adolescentes que conmueven en las telenovelas de la noche. Cuando llegaron a la Policlínica, el taxista no les cobró la carrera. Que un taxista recoja a las 2 a.m. a un chico cubierto en sangre ha sido una suerte escasa en medio de lo absurdo de la escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel se bajó primero y fue atendido inmediatamente en urgencias. Como la navaja había cortado un vaso, tuvieron que cauterizarlo. Afuera, en la sala de espera, Laura era interrogada por un policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adentro, pálido y frío, Daniel temía perder la movilidad de los dedos de la mano izquierda y como un muñeco de trapo al que le cosen el brazo, la enfermera de turno le estampaba veinticinco puntos sobre el hombro. Y “yo soy músico”, “soy músico”, repetía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;…..&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La policlínica es pequeña y como todas las clínicas huele a alcohol y sangre seca, a medicamentos y desinfectante, el olor de la vida y el olor de la muerte, ese ambiente incómodo y extraño infectado de bacterias y llanto. Es la clínica de la Policía y sin embargo no tengo que pasar controles, no debo dejar mi documento de identidad en la entrada ni explicar el motivo de mi visita. Policías de turno en recepción, paseando el uniforme por los pasillos o recluidos como pacientes, policías que van y vienen mezclándose con batas y trajes blancos. Entro en la habitación 101 y encuentro a Laura sentada con los pies de Daniel sobres sus rodillas, secándolos despacio, los rizos de pequeña Lulú que caen sobre su bella cara inclinada y Daniel con pantaloneta negra y sin camisa que sentado en una silla de plástico blanco supervisa la labor. La herida del hombro izquierdo es grande, con un morado alarmante alrededor. La del hombro derecho es más bien pequeña y los dos cortes al lado del labio pasarían imperceptibles si no fueran por las curitas color piel a medio despegar. Al verme, Daniel sonríe, se pasa una mano por el pelo mojado tratando de acomodar su corte de jugador de fútbol argentino, como el del Kun Agüero por ejemplo, corto adelante tirado hacia un lado y largo atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Siéntese– me dice mientras deja libre la silla y se sienta en la cama. Lleva cuatro días internado y se acaba de enterar que por poco la herida llega hasta el tendón, que de haber sido así habría perdido la movilidad del brazo izquierdo, hubiese tenido que abandonar las clases de bajo, guardarlo con la guitarra eléctrica en el fondo del clóset, dejar la banda de punk-rock.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel es guapo y moreno, tiene un piercing en la oreja izquierda y una pequeña barriga que no se adivinaría con camisa. Es alto aunque sentado sobre la camilla no lo parece y ahora lleva una incipiente barba en forma de candado. Basta verlo para saber que es un niño cool, de esos que usan ropa costosa y los pantalones caídos dejando ver la marca del bóxer, los tenis blancos Tommy Hilfiger debajo de la camilla me demuestran que no estoy equivocada. De esos que dicen que no les gusta el vallenato, pero si está de moda, hay que bailarlo. Aún le quedan dos semestres para terminar una carrera costosa en una universidad privada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Yo iba caminando adelante con Laura, Felipe iba atrás y cuando me di cuenta, él estaba como forcejeando con un man que le quería robar la blackberry. Yo fui a respaldarlo, no lo podía dejar ahí solo, uno siempre respalda a los amigos y luego llegaron más manes, eran unos 10 y tenían patecabras. No recuerdo cómo eran, pero eran menores, no tenían más de 18 y no estaban vestidos como ñeros, tenían pantalones anchos, camisetas y gorras, no eran manes pintas pero tampoco se veían gamines. Me quité la camisa y me la amarré en la mano, ellos tenían cuchillos y había que defenderse. Sentí una puñalada en el hombro izquierdo, la del hombro derecho no la sentí. En la cara me pegaron un puño y empecé a botar sangre por la nariz y por el hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Todo fue muy rápido, no me di cuenta cómo empezó todo. Daniel me empujó para alejarme de la pelea. Quería sacarlo de ahí, pero no pude, él tiene mucha fuerza– replica Laura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está claro que una niña como Laura no podría controlar a un chico como Daniel. Ella es menuda, delgada, frágil y con unos nervios que no pueden soportar semejante prueba. Habla haciendo gestos como ahora en la que una mueca de terror se refleja en su rostro mientras recuerda lo que ocurrió. Después, aparece de nuevo su sonrisa diezochoañera de metales en los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ellos sólo querían armar problema, ahora hay muchos grupos de manes que no son ñeros y no necesitan robar pero lo hacen para montarla de malos– Daniel mueve la cabeza de lado a lado en signo de reprobación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Y muchos son menores de edad– remata Laura mirando a Daniel, como cada vez que dice algo que considera importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la conversación, los padres de Daniel entran a la habitación un par de veces. Fabio es delgado, alto, moreno, de rasgos duros pero trato amable, de pelo negro y cano. Revisa un agujero por donde se escapa el suero y da órdenes a la enfermera para que le pongan a Daniel un catéter. Lina es todo lo contario. Baja, rubia y blanca, dulce y con maneras suaves, de una nobleza poco habitual y una calidez desbordante. Al lado de la camilla, frota levemente el brazo izquierdo de Daniel, lo mira y sonríe, sus mejillas se encienden, el rosado de Hello Kitty ha hecho su aparición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Cómo está el paciente?– El Dr. Wintong Lora asoma por la puerta. Con su soltura costeña se acomoda en medio de la familia y empieza a aplicar la sicología aprendida en tantos años de ejercer la medicina, una no funciona sin la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Vamos a dejarlo tres días más aquí en observación. Es por su bien, queremos evitar que las heridas se infecten, ahora las pandillas orinan los cuchillos con los que atacan para asegurarse de que realmente están haciendo daño a las víctimas–. La cara de Daniel y compañía son una sola mueca de desilusión, pero imposible no dejarse convencer por el Dr. Lora, habla con la convicción de la experiencia pulverizada con ese entrañable acento monteriano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Antes había que cuidarse de los ñeros, de los gamines, pero ahora también hay que hacerlo de manes de clase media y de los niños ricos– me dice Daniel cuando todos salen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;…..&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaime estaba tomando aguardiente con dos amigos un sábado en la noche. Dos chicos –pantalones anchos, camisetas, tenis blancos, gorras de color escandaloso– llegaron a pedirles licor. Jaime y sus amigos no cedieron y se inició una pelea cuyo resultado fue el traslado de Jaime a la clínica a causa de una puñalada. Todo ocurrió frente a los porteros de turno del conjunto residencial de Jaime, un condominio de casas, apartamentos y aparta estudios costosos con vistas a la autopista que une Bucaramanga con su área metropolitana. El portero llamó a la policía, pero los intrusos lograron huir a tiempo. Sin embargo en la zona, colmada de condominios similares de estrato cuatro, ya los tienen identificados. No es la primera vez que protagonizan una riña similar en el lugar, de hecho ellos mismos viven por el sector, 150 metros más arriba del otro lado de la autopista en un conjunto de apartamentos con piscinas y canchas de tenis donde se sabe que viven varios chicos que forman la pandilla y donde otros más que no viven allí pero que también pertenecen a ella, pasan la mayor parte del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el portero y varios residentes de la zona, cuando han sido capturados por la policía, han quedado libres a las pocas horas, por ser menores de edad, por no haber encontrado nada en su poder o porque los más afortunados tienen padres que mueven influencias para evitar su detención y eso en un país como Colombia, es suficiente para bajar a la justicia del tren en la primera estación. Uno de los residentes, de pelo blanco, gafas grandes y hablar pausado, me cuenta el caso de un joven aprehendido, cuyo padre abogado al llegar a la estación de policía, le dijo: “Tranquilo hijo que yo lo voy a sacar de aquí, este no es lugar para usted”. Es cierto, ese no es lugar para un chico, pero si no son corregidos por los propios padres, ¿A quién vamos a dejar esa labor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos años han aumentado en Bucaramanga los delitos cometidos por menores de edad. Según datos de la Policía Metropolitana, en el primer semestre del 2010 han sido arrestados 614 chicos por hurto, tráfico y/o porte de estupefacientes y armas, homicidio y daño en bien ajeno. En total se han registrado hasta agosto 3.168 detenciones por los mismos hechos, es decir, los menores han cometido el 19% de esos delitos, una cifra alta que destierra a Bucaramanga del paraíso de la tranquilidad que la ubicaba lejos de ciudades como Bogotá o Medellín donde el sicariato se ha instalado con fuerza entre los jóvenes de las comunas, los cinturones miseria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo saber exactamente cuántos de estos menores detenidos en la ciudad pertenecen a clases favorecidas, es una tarea complicada. Cuando un menor es detenido in fraganti, es llevado a las instalaciones de la Policía Infantil y Juvenil donde son judicializados y remitidos al Sistema de Responsabilidad Penal para adolescentes del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) que pasa a hacerse cargo del caso. Mientras tanto son sólo estadísticas, números sin nombres y apellidos en una lista incesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He venido aquí, a la Policía Juvenil, una casa vieja sin aviso en el centro de la ciudad y mientras espero que una de las sicólogas de la dependencia del ICBF que funciona en el segundo piso me reciba, una chica, más bien una niña, que no tendrá más de quince años, tal vez catorce o incluso trece, llora parada en un rincón. Lleva un short de jean roto, camiseta celeste desteñida, chanclas gastadas y los pies untados de barro. Tiene el pelo largo y desordenado y ahora que tiene la cara agachada queriendo que nadie la vea, le llega casi a la cintura. A pesar de su postura y de los brazos cruzados que agarra con fuerza por los codos, su mirada es desafiante. Duele verla así, alzando nada más los ojos y mirando a todos como desde abajo con las lágrimas escurriendo, mirando con rabia y desesperación. Un policía se acerca y le dice por lo bajo que se calme, pero ella grita “déjeme sana”. El policía se aleja pero otro le grita desde una puerta “tranquila” y la niña que ya no parece más una niña responde con un resentido “déjeme gonorrea”, un grito que llena toda la sala y que hace que los que no estaban mirando volteen a mirar y ella se irrita más y lanza un grito más rabioso “¿Qué me miran todos? Sapos hijueputas”, entonces la amenazan con encerrarla y ella, ya con los brazos sueltos y sin asomo de remordimiento contesta soberbia “No es la primera vez que estoy en cana”. Está claro que aquí no encontraría a un niño rico delincuente. Aquí sólo traen a niños como ella, hijos de la pobreza y del desamparo, no a hijos de abogados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablar con un responsable del ICBF o comandante operativo de la Policía Juvenil sobre datos o perfiles sociológicos de adolescentes delincuentes, se hace difícil, Colombia es el rey de la burocracia. Salgo de la casa en medio de una fila de uniformes verdes y la menor detenida continúa allí, otra vez con la cabeza baja, vuelve a ser una niña, en apariencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los datos alarmantes de violencia infantil y juvenil en el país, han llevado a la senadora Gilma Jiménez a lanzar en septiembre un proyecto de ley que pretende dar cárcel a menores infractores. Actualmente, los adolescentes retenidos en comisarías por la ejecución de algún delito, son soltados en pocas horas o en los casos más extremos y reiterativos, llevados a centros correccionales de donde salen al cumplir 21 años. Con este proyecto se busca dar penas entre 6 y 15 años por delitos como homicidio, violencia sexual agravada, hurto, extorsión, lesiones personales y secuestro. La propuesta ya ha sido radicada, ahora está en espera de aprobación en el Senado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;…..&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Silvia tiene 14 años pero parece de 20. Alta, morena, pelo negro largo liso, curvas pronunciadas, las culpables de la apariencia de “niña mayor”, bueno eso y el maquillaje y la ropa y los tacones. Cuando habla, la fachada de exuberancia latina se cae. Habla como una niña, la niña que es, la niña de 14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Es sólo por diversión que lo hacen. No es que quieran hacerle daño a alguien, simplemente es por pasar el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estudia en un colegio femenino, de esos que promulgan una educación basada en valores cristianos. Vive en un conjunto de apartamentos apostados en la autopista de Bucaramanga que pagan servicios correspondientes al estrato cuatro al que pertenecen, lo que dentro de la categorización informal que se hace en Colombia encajaría en una clase media alta; un conjunto residencial cercano al condominio de las canchas de tenis donde viven algunos chicos de la pandilla ya identificada en el sector y de quienes ella es amiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ellos no necesitan hacerlo, los papás les han dado el estudio, les compran ropa, pero como te digo, es una forma diferente de pasar el tiempo, les gusta que les tengan miedo, versen como malos.&lt;br /&gt;– ¿No es una distracción bastante arriesgada?¬&lt;br /&gt;–Para ellos no, eso les gusta. Alguna vez los han cogido, pero no ha pasado nada.&lt;br /&gt;– ¿Y los padres? ¿Con ellos tampoco ha pasado nada?&lt;br /&gt;–Bueno, los regañan, pero a algunos hasta ni les importa. Otros no saben en qué andan sus hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Silvia habla, pienso en “La Naranja Mecánica”, la novela de Anthony Burgess que posteriormente llevaría al cine el magistral Stanley Kubrick, en la que un grupo de chicos londinenses encuentran placer practicando la ultraviolencia. Después, pienso en las telenovelas que se instalaron en lo más alto del raiting en la franja nocturna de los canales nacionales, las imágenes de capos es la referencia más cercana, la cultura de lo narco, del dinero fácil, del malo siempre vence, ese lugar común con el que quieren hacernos identificar erróneamente a los colombianos, el hablado paisa que se exportó al resto del país, el “parce” llegó desde Medellín para quedarse, como si toda una historia y un acervo cultural se redujeran a eso, como si no tuviéramos más para ofrecer, como si fuera un fiel reflejo de lo nuestro, una maniobra de los productores de televisión que deciden qué es lo que vende y decidieron por nosotros que la mafia está de moda, que eso es lo que quiere el pueblo, que eso es lo que somos y una generación de jóvenes va creciendo con un capo-adinerado-que-no-se-la-deja-montar-de-nadie como ídolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Yo nunca los he acompañado, aunque algunas veces que he estado con ellos sí se han peleado con otros tipos, pero nunca han matado a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso ahora en Daniel y en su cara asustada en el momento en que la voz cantada del Dr. Lora decía que le habían tirado a matar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Cuando pelean con otros chicos, están borrachos y drogados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silvia se queda callada, me mira, mira a un lado, cruza la pierna y su corta faldita negra se recoge, está nerviosa, lo ha estado toda la entrevista, pero ahora los nervios la traicionan, no sabe qué contestar.&lt;br /&gt;–Yo sé que ellos toman, pero nada más, de drogas no sé, no creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da algunos nombres que busco en facebook cuando llego a mi casa. Todos son fotocopias de sí mismos, usan gorras nike, chaquetas puma, camisetas hollister o camisas de rayas con manga larga abotonadas hasta el cuello, jeans anchos, tenis blancos adidas, piercings en las orejas, gafas oscuras en la noche, levantando el pulgar o haciendo que disparan un arma imaginaria. En las fotos en que aparecen sin camisa tratando de sacar los músculos que no tienen se ven como niños jugando a ser grandes, algunos con cadenas y tatuajes en los brazos, muchos con rosarios colgando, pinta de sicario de televisión y se me hace difícil imaginar a una niña como Silvia o como otras que aparecen en las fotos, tan prolijas, tan cuidadas, tan bonitas, a su lado. Muchos han estudiado en colegios privados, sus familias no serán dueñas de casas en Ruitoque o apartamentos frente al mar en Cartagena, pero tampoco son niños pobres, viven en condominios de edificios, esos conjuntos encerrados con portero donde se supone que no viven chicos como ellos, porque esos, viven en el norte y en esta parte de la ciudad sólo vive “gente bien”, unos más ricos que otros, pero todos “bien”, una clase media - media alta emergente, la del centro del sándwich de la estratificación social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es miércoles 22 de diciembre del 2010 y en otra parte de la ciudad, un chico que pudo haberse convertido en uno de ellos, o mejor, el chico que ellos debieron ser si no hubiesen escogido en este juego ser del bando de los malos, se prepara para dejar la policlínica después de seis días. El Dr. Lora anuncia que las heridas no se infectaron, que ya le pueden dar de alta, pero lo que realmente ha querido decir es que esta vez una familia celebrará completa la Navidad, no todos tienen esa suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-295" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/empp_adrianamora2.jpg?w=150" width="150" height="110" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;ADRIANA MORA (Bucaramanga, Colombia, 1982) estudió Marketing y Publicidad en la Universidad de Santander (UDES) y un Máster en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Ha publicado el cuento “Bajo La Sombra” en la Antología Cuadernos de Renata (Icono, 2008) y los cuentos “La Final” y “Ella no entiende” en la Antología Bucaramanga Escribe &amp;amp; Cuenta (Sic Editorial, 2008). Actualmente vive en Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-8510355228593007108?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/8510355228593007108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/jugando-ser-delincuentes.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/8510355228593007108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/8510355228593007108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/jugando-ser-delincuentes.html' title='JUGANDO A SER DELINCUENTES'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-6579444123234790532</id><published>2011-03-01T17:41:00.000-08:00</published><updated>2011-03-01T17:49:50.996-08:00</updated><title type='text'>RESENTIDOS CON EL MAGO</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por César Bianchi&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El hijo bastardo, el cantor que homenajeaba a su Buenos Aires querido, el que (dicen algunos) se olvidó de su tierra y el que (para otros) la reivindicó siempre que pudo. Los tacuaremboenses pasan del chovinismo más exacerbado a la indiferencia total. Gardel en la patria del mate y la necesidad de apropiación. Y aunque cada día cante mejor, sus canciones se escuchan poco.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Valeria Costa se inscribió en el certamen de belleza porque le encanta desfilar. “Sólo quiero divertirme”, dice a lo Cindy Lauper, de quien nunca escuchó hablar. Tiene 15 años, el pelo negro, ojos almendrados y una delgadez para la ocasión. Con la voz tan bajita que es casi un susurro dice que le gusta bailar cumbia los sábados en Castilla, el boliche de moda en Tacuarembó.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Cuando le pregunto por Gardel, Valeria sólo dice: “Es como el representante de Tacuarembó. Nació acá… y ta”. A Valeria no le gusta Gardel, ni el tango, y le importa más saber qué banda de música tropical llegará desde Montevideo a tocar a Castilla que ponerse a defender la nacionalidad del Mago.&lt;br /&gt;Pero está concediendo una entrevista en la terminal de ómnibus Carlos Gardel de Tacuarembó, se anotó en el certamen “La Pebeta de Gardel” en el marco de la Semana Gardeliana que organiza la Intendencia de Tacuarembó, y tres días después de la charla estará encorsetada en un vestido negro brilloso con vivos rojos, medias can can, pañuelo rojo que cae hasta promediar el vientre, maquillaje de mamá, labios salvajemente pintados y el pelo atado en un moño para que calce bien el “gacho”, como llamaba Gardel a su sombrero. Habrá cambiado las zapatillas por unos tacos que le darán vértigo y tendrá que explicarle a todos los presentes quién era Gardel, qué significa para los tacuaremboenses y qué se necesita para promover el tango en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Como si lo supiera. Como si ellos, los organizadores, lo supieran.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Lo que le pasa a Valeria con la figura de Carlos Gardel es lo mismo que le sucede a Juan Ramírez, un mozo jubilado de la ciudad, o a Ruben Rodríguez, un taximetrista octogenario que no deja su Opel Ascona porque tiene deudas: les importa Carlos Gardel tanto como la cotización del Dow Jones.&lt;br /&gt;Pero todos reconocen en él al emblema que Tacuarembó parió al mundo, aunque crean, con la mayoría de los lugareños, que el Zorzal Criollo nunca en su vida reivindicó su cuna, y en cambio prefirió dedicarle loas a Buenos Aires. Para desmentir tal versión, arraigada en el pueblo como la moda de los tatuajes en los futbolistas, hay un grupo de gardelianos y otro de oportunistas.&lt;br /&gt;La semana de Gardel, establecida por ley en Uruguay, se festeja en el norteño departamento de Tacuarembó y no en la capital. Hay premios a periodistas y escritores que vienen de Montevideo, concursos de belleza y de canto, visitas guiadas al Museo Carlos Gardel y clases de tango. Todo organizado por la Fundación Gardel junto a la Intendencia Municipal del departamento. La celebración tiene como referencia la fecha de nacimiento del cantante, la que él mismo declaró cuando tramitó su nacionalidad argentina (y aclaró que había nacido en Tacuarembó, Uruguay): el 11 de diciembre de 1887. Aunque, afirman algunos estudiosos, el engominado era tan coqueto que solía quitarse tres años.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;A dos días del aniversario de Gardel, la ciudad ni se entera de la inminencia de la fecha. María González, una vendedora de discos truchos en la vereda, ofrece desde el El Cuarteto de Nos hasta lo nuevo de Ricardo Montaner o compilados de merengue, pero ante la consulta por un disco de Gardel, dice sin culpa que no tiene nada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Acá los comercios cierran al mediodía para que sus dueños y empleados duerman la siesta, el diario de la localidad no se agota y la gente va a la plaza Colón a tomar mate y mirar la fuente sin agua pero con más graffitis que una pista de skate. En el pueblo, cuando alguien entra a un bar, saluda a todos los presentes como quien llega a un cumpleaños. Por las calles de Tacuarembó no se escuchan tangos.&lt;br /&gt;Tacuarembó parece una ciudad silenciosa, sin alardes más allá de la tienda de ropa El Mago, la silueta de un sombrero que identifica a la intendencia o los retratos de Gardel, obra y gracia de la Fundación.&lt;br /&gt;César “Cerito” Escayola me confirma tal histórica discreción, que linda con la pacatería. El hombre es un maestro jubilado de 63 años que pasa sus tardes charlando con amigos y cuidando a su anciana madre, pero todos los años cuando se acerca la fecha de nacimiento o de muerte de Gardel es requerido por la prensa mundial. Lo han venido a buscar de la CNN, History Channel y decenas de canales porteños. Siempre dice lo mismo y pierdo la ilusión de tener una primicia: en su casa no se hablaba de Gardel porque era tema tabú. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Escayola es descendiente de Carlos Escayola, más conocido como “el coronel Escayola”, el padre –dice la leyenda- de Carlos Gardel. El tío abuelo de César era Carlos Segundo Escayola Oliva, “El Pato”, último hijo legítimo del coronel. El coronel Escayola, jefe político del departamento, comisario, hombre bohemio y amante (además) del teatro, era amo y señor de estas tierras a fines del siglo XIX. Por aquellos años en blanco y negro las minas de oro hacían que europeos que venían a hacer la América recalaran en Tacuarembó. Así, dicen, llegó Bertha Gardes, una francesa procedente de Toulouse que fue sirvienta en lo de Escayola. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;El general fue un semental de temer: tuvo 15 hijos legítimos, pero en total se le adjudican unos 50. Desposó a las tres hermanas Oliva Sghirla, conforme iba enviudando: se casó con Clara, quien murió en 1871, luego con su hermana Blanca y fallecida ésta, con María Leila. Fue ella quien dio a luz a Carlitos, dice la tesis. Pero la oveja negra de la familia fue producto de un amorío impuro: María Leila era la ahijada de Escayola y el hombre la desvirgó cuando tenía apenas 13 años. Había que deshacerse del bastardo porque las malas lenguas señalaban al general y cuchicheaban por lo bajo. El descarriado se fue en brazos de la criada francesa y décadas después se convirtió en el artista rioplatense más importante de todos los tiempos. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Pero de todo eso, “Cerito” Escayola se enteró por los libros. “Mi viejo se ponía un gacho y decía ‘¡igualito al tío!’. Pero su madre, o sea mi abuela, se enojaba. Se escuchaba tango en casa, pero no se podía hablar de Gardel. Mi abuela Blanca falleció en 1974 a los 84 años. Un día le pregunté por Gardel y me contestó: ‘esas no son cosas de niños’. También le pregunté a otra señora, vecina nuestra, Beba Calcagno, que murió hace una década con 103 años. Y también me cortó en seco”, confiesa. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;La presencia de Gardel en la vivienda de César es tan discreta como el orgullo de los tacuaremboenses por él: apenas un llavero con su rostro y en una pared un cuadro con la fachada del teatro Escayola que supo inaugurar el coronel en 1891, luego fue cine y hoy es el local de “una secta” como la llama a la Iglesia Universal del Reino de Dios. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;César Escayola tuvo una oportunidad más para sacarse la duda sobre el parentesco con el Mago. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Cuando estudiaba magisterio en Montevideo compartió cuarto con su tío abuelo, “El Pato” Escayola, &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;último hijo legítimo del coronel. Una noche ambos habían compartido un vino tinto y cuando el tío abuelo estaba algo alegre, le preguntó a bocajarro: “Abuelo, ¿qué hay de cierto de lo de Gardel?”. “El Pato” suspiró y le contestó: “Se va a contar esta historia cuando yo me muera, antes no”. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Todos los gardelianos cuentan la anécdota que sigue vigente de generación en generación: el día que falleció Gardel en un accidente de avión en Medellín, el 24 de junio de 1935, su hermano Carlos Segundo entornó la puerta de la farmacia en señal de duelo. “El Pato” murió el 11 de noviembre de 1979 y a partir de 1980 comenzaron a acosar a “Cerito” Escayola con preguntas. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;A “Cerito” le gusta el tango, sobre todo Jorge Valdés y Julio Sosa, un uruguayo indiscutido que también triunfó en Argentina. “Tacuarembó es muy especial”, cuenta el último Escayola. “No es que sea apática, pero cómo decirlo… es callada. Sólo cuando se ponen a hablar con gente de afuera sale el tema de Gardel”, cuenta, como si eso le molestara. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;-¿Usted siente algún orgullo por ser sobrino nieto de Gardel?&lt;br /&gt;-Eso es personal. Prefiero guardármelo- dice, continuando la herencia familiar del misterio.&lt;br /&gt;-¿Y, dígame, acá no hay una calle que se llame Carlos Gardel?&lt;br /&gt;-(Piensa) No, no hay. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Si será discreta Tacuarembó, que sí tiene una calle con el nombre del tacuaremboense más mentado y “Cerito”, oriundo y criado acá, nunca se enteró.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Carlos Arezo, ex edil local y actual director de Cultura de la Intendencia de Tacuarembó, es un político del Partido Nacional que fue fan de los Beatles en los tempranos 60 hasta que en 1967 leyó “Carlos Gardel, el gran desconocido”, la investigación de Erasmo Silva Cabrera. Desde entonces abrazó la causa gardeliana como si fuera un rencor. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Le explico, en su despacho, que quiero saber cuánto de Gardel tiene la ciudad pero él prefiere enumerar los datos que lo confirman oriental. Dice que con los estudios siguientes de Nelson Bayardo y Eduardo Paysée González ya no quedó dudas de su gen tacuaremboense, que el pasaporte hallado tras el accidente mortal en Colombia lo decía bien clarito, que de puro localista decidió crear la Fundación Carlos Gardel y la Semana Gardeliana. Y que en cuestión de meses saldrá a la venta el libro “Gardel: dignificando la verdad histórica, 50 años de investigación”. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Le pregunto si existe una calle Carlos Gardel. A regañadientes dice que sí. “La vamos a cambiar”, agrega. Claro, está en un barrio de la periferia, donde viven obreros en situación precaria. Es una calle corta de tres cuadras, sin cibercafés, sin edificios, sin bancos, sin entretenimientos, con gente sin remera sentada en sillas de plástico y tomando mate para matar el ocio. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Arezo, quien también conduce un programa de radio por las mañanas, lanzó la idea de rebautizar a la plaza Colón como Carlos Gardel, pero la idea –con el apoyo del intendente Wilson Ezquerra- no tuvo eco en la gente. Él lo sugirió en su programa y los oyentes comenzaron a llamar para rechazar la propuesta. En el plebiscito planteado, el genovés de melenita rubia le ganó al héroe local que alcanzó el estrellato con El día que me quieras. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;“Acá, como en el resto del país, hay un 70% que cree en la tesis tacuaremboense y un 30% que discrepa o tiene dudas”, estima Arezo, cortando grueso. Le suena el celular, pero el ringtone no es un tango de Gardel, ni una milonga. Suena folklore. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Su compadre Heber Moreira, ex presidente de la Fundación Gardel, hace una confesión que a Arezo no le gusta nada. Moreira revela: “Vos le preguntás a un tacuaremboense de a pie por Gardel y te contesta ‘¿qué me importa si ese nunca dijo que era de acá?’ ¡Grave error! Están los archivos: ¡siempre lo dijo! A él le bastaba decir que era uruguayo, y sin embargo aclaraba que era de Tacuarembó”, insiste Moreira. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Qué mejor que preguntarle a los lugareños de la menospreciada calle Carlos Gardel. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;En el barrio Ferrocarril, y como una ironía pergeñada por algún porteño, la calle comienza frente a la escuela República Argentina. En Gardel al 51, Juan Ramírez está tomando un mate ya lavado una tarde de calor que se presta más para una cerveza helada. Ramírez tiene 75 años y 57 de mozo en restoranes. En su trabajo muchas veces le tocó servir a gardelianos de saco y corbata que polemizaban por cómo promocionar mejor la marca Gardel. Así nació, por ejemplo, el rostro del Mago en la camiseta del equipo de fútbol Tacuarembó Fútbol Club. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;“Hay un programa de tangos acá, pero no pasan a Gardel. A mí me gustan Goyeneche y Edmundo Rivero”, dice. “Tengo la impresión de que a la gente no le va ni le viene el tema”, agrega, cuando pasa su hija y mira desconfiada. Nancy Ramírez se entromete para darle la razón a Moreira: “¡Ese nunca dijo que era de acá!”, protesta y se mete en la casa. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;En la cuadra siguiente, Marcela Latorre y su suegro Osclides Da Rosa charlan frente a un taller de motos. A él “nunca” le gustó el tango, prefiere escuchar una música “más alegre” como una polca o un vals. Ella es una enamorada de los oldies de los ochenta. La mujer dice que en la escuela y el liceo nunca le enseñaron que Gardel era de Tacuarembó, y ella no está tan segura. Con un sentido común más parecido a maniqueísmo, Osclides apunta: “Francés no era, porque nunca cantó en francés, ¿no?”. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Por primera vez en 48 horas escucho música desde un equipo de audio. Es una cumbia que dice: “Yo tengo una piscina, yo tengo una piscina, de cerveza fríííía… y me baño en ella… tres veces al díííía, y me baño en ella, tres veces al díííía”. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Como Horacio Quiroga en su Misiones, Gardel se volvió anécdota, algo muy parecido al olvido y, en los últimos años, conmemoración escolar. Lo homenajean los notables que quieren posicionar a este pueblo en el mapa mundial, que alguna vez fue sitio escogido por los primeros charrúas nómades, recordados por cerros indígenas y por construir sus propios cementerios, hoy patrimonios históricos de la humanidad. Como la voz de Gardel. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;En Carlos Gardel al 111 dos hermanos y una mujer, todos cuarentones, también hacen nada mientras chupan una bombilla. Richard y Daniel García, camioneros, nunca escucharon a Gardel y crecieron sabiendo que era uruguayo. “Fue hace unos años que se empezó a decir que era de acá”, dice el primero. La abuela de Marina Dufrechú, ama de casa, sí se la pasaba escuchando radio Clarín, porque desde hace décadas “en las horas pares canta Gardel”, siempre recuerda el locutor de voz anquilosada. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Los tres han visitado el Museo Gardel en Valle Edén y quedaron impresionados por los documentos exhibidos allí. También Valeria Costa, la estudiante que quiere ser modelo, lo visitó, y hasta el taxista Rodríguez fue hasta allá a ver de qué se trataba. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Para Richard García, darle la bienvenida a un visitante con el busto de Gardel e inventar una Semana Gardeliana, tiene un único motivo: rivalizar con Argentina, que se apropió de la estrella (luego de formarla). “Con ellos nos peleamos hasta por el dulce de leche y la carne”, explica Daniel, como si fuera necesario. Y se extiende a propósito de la carne vacuna: que comemos más que ellos por habitante, que la nuestra es más rica, que lo dijo Matías Alé –el ex de Graciela Alfano y Silvina Escudero- cuando llegó a Montevideo para rodar un comercial de jabón para lavarropas.&lt;br /&gt;“Mirá, lo de Gardel nace para contestarle a muchos, que creen que le sacás al tipo y esta ciudad no tiene identidad. No te olvides que Paso de los Toros tiene a Mario Benedetti”, apunta. Y se olvida que en Paso de los Toros, en el mismo departamento, también nació el agua tónica y su refresco de pomelo, que luego compró la Pepsi. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;A ellos les gusta la cumbia de los ochenta: Karibe con K, Borinquen, Cumanacao, Sonora Cotopaxi. Quién sabe si Gardel no hubiera terminado cantando algo así, si no se hubiera muerto joven. Arezo, políticamente gardeliano, no lo descarta: “En su vida cantó 19 estilos de música, entre criolla, paso doble, rumbas, milongas, tangos, folclórica. En el certamen ‘Vení a cantarle a Gardel’ lo abrimos a todos los géneros, porque antes solo se cantaban tangos de su repertorio. Si hubiera vivido más tiempo, ¿no habría hecho algo de rock lento? Quizás sí…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Ruben Rodríguez me hace precio para llevarme al suntuoso hotel Carlos Gardel, un cuatro estrellas que parece salido de otro lugar. Como todos los tacheros, es aficionado a hablar con el pasajero de turno: “Hace poco levanté una mujer de Tambores que me contó que su abuelo había conocido a Gardel. Dice que Gardel lo utilizaba para los mandados. Y que sabía que cuando terminara la gira esa por la que andaba cuando se mató, tenía previsto ir para Tambores. Yo no sé, eso dicen”, remata y nota un mohín de asombro mal disimulado. “Como que él nunca reconoció que es de acá, mhijo. Para él era todo amor por Buenos Aires. Se fue de acá y se olvidó del pago, por lo que dicen, ¿eh?”, se vuelve a defender. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Tenía razón Moreira con el resentimiento a flor de piel de los lugareños con el “tacuaremboense inmortal” como lo bautizó Arezo para un sello oficial del Correo Nacional, que enojó mucho a los argentinos. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;El hotel que lleva el nombre del Mago es propiedad del doctor Álvaro Caruso. Lo inauguró el 11 de diciembre de 2003, día de aniversario del artista, e invirtió un millón de dólares en su apertura. Luisa, una mucama, me hace de guía por algunas de las 28 habitaciones y dos suites para exquisitos. Cada pieza lleva el nombre de un tango de Gardel y en cada una está la letra de ese tango y una caricatura del Morocho del Abasto, como le dicen en el país vecino. El bar se llama Gardel y ahí están las reproducciones de su partida de nacimiento y su pasaporte, entre otras fotos con aquella sonrisa inmaculada. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;En el restorán del hotel los platos se cobran en pesos o en dólares. Está pensado, me dice la chica que está a cargo, para extranjeros que van de paso a Brasil o Argentina y paran en Tacuarembó. A ella siempre le preguntan por la nacionalidad de Gardel y dice, claro, que nació en Tacuarembó. Se van desconfiando y diciendo que la comida estaba riquísima y qué cómodo el sommier king size.&lt;br /&gt;La mucama no quiere ni aparecer en la foto de la pieza que se llama “Esta noche me emborracho”, porque ella no bebe. A Luisa no le gusta el tango: le gusta la música romántica de Los Nocheros, un combo del interior argentino. Como sabe que vengo por Gardel, da su aporte: “andan diciendo que es de acá, que no es de acá, ¡yo que sé! Fue hace tanto tiempo… Él nunca dijo que era de acá, ¿no?”&lt;br /&gt;Lo dijo sí, pero me quedo pensando qué importa. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Antes de irme de ese pedacito de Montevideo en el norte uruguayo, casi abrasilerado, quiero saber si el buen gusto es obra de Caruso, y la encargada me señala que no, la decoradora es su mujer, María Virginia Ríos. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;-Pero el hombre, ¿es gardeliano de pura cepa o sabe mucho de marketing?&lt;br /&gt;-Jeje, eso mejor preguntáselo a él… &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Algo no cierra. Muchos tacuaremboenses están ofendidos a la distancia con Gardel pero no parece importarles mucho la discusión por su nacionalidad, ni siquiera su música (aunque cada día cante mejor, como se sabe). A otros, que sí les va la vida en cada documento, les importa conforme siga dando réditos y puedan colgarse de su gacho. Y las grandes comunidades gardelianas están por todas partes, menos en Tacuarembó. Están en Buenos Aires, tierra que le dio oportunidades y lo convirtió en artista; en Medellín, donde él no eligió morir carbonizado; y en Japón, donde el 2 x 4 es local. Si Al Pacino hubiera nacido en Tacuarembó quien sabe si habría bailado Por una cabeza en Perfume de Mujer…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;La entrada al Museo Carlos Gardel cuesta apenas 20 pesos, un dólar. Adentro un grandes éxitos del Zorzal Criollo termina y vuelve a empezar, así todo el día. Por suerte la chica que vende los tickets es gardeliana, o se hizo a la fuerza para soportarlo. Adentro hay documentos de todo tipo, guitarras, pianos, fotografías de Gardel cuando niño, cuando nóvel cantante, cuando famoso. En una está con su tocayo Chaplin en Europa, en otra con el jockey uruguayo Irineo Leguisamo y su caballo Lunático, cuando bebé con Bertha Gardes. Hay decenas de diarios uruguayos, argentinos y colombianos. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Un pedacito de una entrevista del diario El Telégrafo de Paysandú, Uruguay, del 25 de octubre de 1933 reproduce el diálogo entre el cronista y el entrevistado, recién llegado. “Anoche hablamos con Gardel. Recién llegaba y lo abordamos al subir por la escalera para subir a su pieza del hotel Nuevo.&lt;br /&gt;-Muy buena muchachos, ¿Cómo les va? ¿Un reportaje? Pero che, ya he dicho todo por ahí… Pongan cualquier cosa, lo que les parezca. De todos modos, les voy a cantar la misma milonga que a todos los demás.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;-No, aquí hay que decir otra cosa Carlitos (porque ya somos amigazos y nos tratamos así nomás).&lt;br /&gt;-Bueno, me someto. Pregunte la carilla esa.&lt;br /&gt;-¿Nacionalidad?&lt;br /&gt;-Un artista o un hombre de ciencias no tiene nacionalidad. Un cantor tampoco, es de todos, y sobre todo su patria es donde oye aplausos. Pero ya que insiste, uruguayo, nacido en Tacuarembó. ¡Y a ver si dejan de preguntar eso! &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Gardel lo retó y se fue. Aquel periodista de los treinta habrá pensado que con esa respuesta se terminaba la polémica. Pero no. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Setenta y siete años después, frente a la terminal de ómnibus Carlos Gardel de Tacuarembó, Andrea Monzón, una morocha de ojos vivaces y 18 años, me repite lo que escribió en el formulario para ser candidata a “Pebeta de Gardel”: que le gusta el tango por sus letras y Gardel es la figura del departamento. Ella, en tanto, espera que la dejen ir a bailar el fin de semana al boliche Castilla. Capaz que tiene suerte y va La Zorra de Buenos Aires a cantar: “nos ponemos pillas las pibas cumbieras, le tomamos todo a ese cheto billetera, te cabe el descanso che pito corto, te llegó un mensaje, dice ‘nos vemos en el corso’”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/emppcesarbianchi1.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-293" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/emppcesarbianchi1.jpg?w=150" width="150" height="99" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;CÉSAR BIANCHI (Uruguay). Desde los 13 años supo que quería ser periodista; hizo el test de orientación vocacional sólo para conformar a su madre. En el año 2000 entró al diario El País, el de mayor circulación en Uruguay, y en 2004 pasó al suplemento Qué Pasa del diario, donde se especializó en crónicas y reportajes. En 2007 fue premiado por PNUD y la agencia IPS en el primer certamen de los América Latina y los Objetivos de Desarrollo del Nuevo Milenio y en 2010 fue finalista del premio de la FNPI con un perfil sobre el entonces presidenciable José Mujica. Hoy escribe crónicas en publicaciones de Uruguay, Argentina, Colombia, México y Chile. Fue productor periodístico en televisión, es docente de periodismo en la Universidad ORT de Montevideo y en 2008 publicó su primer libro, Mujere$ Bonita$, 14 retratos de prostitutas uruguayas (Random House Mondadori).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-6579444123234790532?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/6579444123234790532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/resentidos-con-el-mago.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/6579444123234790532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/6579444123234790532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/resentidos-con-el-mago.html' title='RESENTIDOS CON EL MAGO'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-2342800161559276621</id><published>2011-03-01T17:30:00.000-08:00</published><updated>2011-03-01T17:34:40.242-08:00</updated><title type='text'>AL USURERO MÁS GRANDE DEL ECUADOR NO LO DEJAN DESCANZAR EN PAZ</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;por Gabriela Jiménez&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El caso Cabrera: Un funcionario público de larga trayectoria muere en un cuarto de hotel y se destapa el mayor de sus negocios. José Cabrera captaba dinero de forma ilegal y pagaba el 10% de interés mensual a sus acreedores, cuando las instituciones financieras de la época llegaban al 8% anual. Caos, violencia y hasta profanación de tumba, en una historia que aún no termina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;A las 4:40 de la madrugada de un miércoles, un hombre de 71 años está tendido sobre una cama de dos plazas y media en un hotel de lujo de la capital ecuatoriana, desnudo y en posición fetal; una mujer de 18 años, semidesnuda, lo mira asustada. La mano del hombre tiene rastros de semen, la piel de la mujer brilla por el sudor. Él está muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica Valles, que había sido invitada al hotel junto con su tía y su hijo, llamó a la Policía. Veinte minutos después llegaron. Con armas, con libretas, con prisa para la interrogación. – Cinco minutos antes de que quede así, él estaba sentado y me abrazó muy fuerte. Luego se cayó para atrás – declaró Jessica a la Policía. El apretón fue la expresión de dolor de la causa de su muerte, un infarto, una muerte natural, confirmó el médico forense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llevaron el cuerpo, y en la lujosa habitación 1008 del Mercure Hotel, en el centro norte de Quito, quedaron las botellas de whisky vacías, repartidas entre la sala y el dormitorio; en uno de los veladores, las pastillas de viagra que dejó de reserva; y en la mesa, los restos de la base de coca que consumió. Jéssica permaneció en el calabozo de la Policía casi 10 días, mientras l cadáver empezó un largo periplo, que quizás aún no termina, alcanzar eso que llaman “descansar en paz”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre muere de un infarto en un cuarto de hotel. Una noticia que podía haber ocupado pequeños espacios en los medios de comunicación si el viejo calvo y barrigón no hubiese sido quien fue: El captador ilegal de dinero más grande del país, el jefe de llamada “estafa del siglo”, el hombre que solo aceptaba “inversiones” superiores a $10.000 y pagaba el 10% de interés mensual. Si el viejo no hubiera sido un Notario de la República del Ecuador y uno de los hombres más “respetables” del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Doctor”, “Don Pepe”, “Cabrerita”, le decían a José Javier Cabrera Román, un abogado que ocupó por cuarenta años la designación de Notario Segundo de Machala, que llegó a ser presidente de la Federación Nacional de Notarios, Coordinador de la Comunidad Andina de Notarios, entre otras altas designaciones. El cadáver del Notario Cabrera, como se lo inmortalizó tras su muerte, fue trasladado a Machala al día siguiente del infarto y junto con el cuerpo llegó la peste de la desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, buenos días, buenos días. Noticia de última hora: El Notario José Cabrera falleció anoche en un hotel en la capital (se escuchó en las emisoras radiales de la ciudad)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, al edificio donde funcionaba la Notaría Segunda, en el centro de la urbe, comenzaron a llegar decenas de personas con una letra de cambio en la mano. En la oficina del Notario estaban sus secretarias, que incluso tenían ventanillas de cobranza, que intentaban tranquilizar a los curiosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cierto que el doctor murió?, ¿y el dinero?, ¿qué pasará?&lt;br /&gt;- ¿A usted le toca cobrar hoy?&lt;br /&gt;- No, no me toca. Venía a preguntar no más.&lt;br /&gt;- Venga cuando le toque, no se preocupe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esas decenas de personas se sumaron más y más, no solo machaleños sino cuencanos, lojanos, quiteños, esmeraldeños… más de 100 mil personas llegaron a esta ciudad del sur del país en busca del dinero que hace quince, diez, tres o un año, habían depositado; llegaron también, con más desesperación, quienes dejaron su dinero hace seis meses, cuatro meses, un mes o la semana anterior, aquellos no habían cobrado ni un mes del jugoso interés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La promesa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Notario Cabrera tuvo dos hijos, Carolina y José, quienes apenas se enteraron de su muerte, se pronunciaron ante los “beneficiarios” diciendo que ellos se harían cargo del negocio de su padre, pero que les concedan cinco días de duelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, se preparó el cortejo fúnebre del conocido Notario. El viernes 28 de octubre, a las cuatro de la tarde empezó la misa de cuerpo presente en la Catedral de la ciudad; luego, tras pasar por una corte de honor formada por miembros de la fuerza pública, el féretro llegó al Parque de la Paz, el único cementerio privado de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al acto, asistieron ex alcaldes, jueces, políticos reconocidos en todo el país y hasta un ex candidato presidencial. También ciudadanos comunes, que lloraban porque se fue el hombre que les dio el dinero para construirse una casa, comprarse un carro, iniciar un negocio e incluso darse uno que otro gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una semana de intenso movimiento en el centro de la urbe, la cuadra donde se ubicaba la Notaría Segunda de Machala se llenó de carretillas de comida y vendedores ambulantes. La fila daba dos vueltas a la cuadra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El número exacto de los “acreedores” del notario se desconoce, pero la cifra que más se repite es 27 mil. “Usura: Interés que se lleva por el dinero o el género en el contrato de mutuo o préstamo”, dice el diccionario de la Real Academia Española. ¿Quién cometió el delito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabrera recibía dinero, como un préstamo, y los miles que reclamaban en el centro de Machala, eran quienes cobraban excesivas sumas. Ellos que depositaban $10.000 y el mes siguiente cobraban $1.000, y al mes siguiente $1.000 más, y $1.000 más… por tiempo indefinido. ¿Cómo un Notario conseguía tanto dinero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las listas del notario aparecieron nombres de miembros de las armadas, y hasta de políticos, dicen, aunque nunca lo confirmaron. ¿Cómo este hombre pudo mantener esta red durante casi 15 años sin que las autoridades no se den cuenta?, se repitió hasta el cansancio en los medios de comunicación, pero esto no era lo importante para aquellos que confiaron su dinero, obtenido de préstamos, de ventas de propiedades, de liquidaciones y jubilaciones, juntado entre varios, ahorrado toda la vida o lo ganado en la lotería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el 2 de noviembre, feriado nacional, Día de los difuntos, y el caos aumentó. Con casi todos los medios de comunicación atentos al Caso Cabrera, a Machala llegaron aviones de las Fuerzas Armadas con uniformados que escalaron las ventanas del edificio y extrajeron sacos de dinero y desataron la histeria colectiva. Ellos también habían depositado su dinero y no estaban dispuestos a perderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vista de lo ocurrido, ya no nos podemos responsabilizar del dinero. Nosotros no conocíamos de los negocios de mi padre. Lo sentimos, no hay que podamos hacer. (Declararon los hijos del notario).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Machala entró en estado de emergencia. Locales saqueados, clases suspendidas, bombas lacrimógenas, autos chocados y un ambiente de desesperación que nunca antes había llegado a esa apacible ciudad de no más de medio millón de habitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los que habían esperado pacientemente en los alrededores del edificio allanaron las oficinas, se quedaron encerrados ahí y las leyendas urbanas crecieron como los visitantes de la ciudad. Que encontraron dinero en los armarios, que habían cajas llenas de dólares, que había una piscina repleta de billetes de $20… y más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exhumación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 11 de noviembre, la turba que aún esperaba respuesta en los alrededores del edificio donde funcionaba la notaría se movilizó hasta el Parque de la Paz. Entraron, ubicaron la bóveda donde estaba el cuerpo del viejo, ya no “Don”, ya no “Cabrerita”, menos “Doctor”, y lo sacaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacaron su cuerpo y el olor no impidió que puncen su carne con un palo, que le corten un pedazo de mentón con un estilete, que busquen de cualquier manera, comprobar que sí está muerto, aunque en realidad, querían que no, querían que viva, que les devuelva su dinero o que les siga pagando sus intereses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La resignación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, los hoteles recobraron la tranquilidad. Quienes habían ya recuperado su capital se fueron primero, muchos de ellos preocupados porque se dedicaron a gastarse todo lo que recibían, y otros a aprender a vivir con lo que ganaban de forma legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nuevos “inversionistas” aguantaron mucho más, y algunos aún siguen reclamando. Pero Machala recuperó la calma, al menos aparente. Porque la ciudad tenía un murmullo general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que hacía el Notario Cabrera era un secreto a voces (fue la frase más repetida en los meses posteriores).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los afectados intentaron hasta reclamarle al Estado por “la estafa del siglo”. Pero los usureros eran ellos. Afectados usureros que le daban dinero al notario y le pedían altos intereses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco años después&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo pude recuperar la mitad y me compré un taxi. Ahora estoy aquí.&lt;br /&gt;- Yo cometí el error de sumar los intereses al capital, me quedé sin nada.&lt;br /&gt;- Un conocido mío se suicidó porque había vendido casi todo para poner la plata ahí.&lt;br /&gt;- La suerte (Lotería) me dio $20.000, los fui a mete ahí, y a la semana, pasó todo lo que pasó. Dios me lo dio y Dios me lo quitó.&lt;br /&gt;- La culpa es mía, porque eso era ilegal. Uno ya que puede hacer.&lt;br /&gt;- La hija se fue presa un tiempo, de qué nos sirve, igual nos quedamos sin nada.&lt;br /&gt;- Yo si lo quiero, gracias a él tengo mis cositas, ya pues, algún día se iba a morir.&lt;br /&gt;- La culpa la tuvieron los militares, ellos vinieron a saquear y se dañó todo.&lt;br /&gt;- Solo espero que hayamos aprendido la lección, pecamos de avaricia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/empp_gabriela_jimenez1.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-292" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/empp_gabriela_jimenez1.jpg?w=150" width="150" height="99" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Gabriela Fernanda Jiménez Sarango (Ecuador, 1989): En febrero egresó de la carrera Periodismo, en la Universidad Casa Grande, Guayaquil. Desde hace casi tres años trabaja en Diario El Universo, primero en la revista dominical y desde hace seis meses en la sección Domingo, que realiza reportajes investigativos de diversas temáticas, especialmente sociales, políticas y ambientales.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-2342800161559276621?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/2342800161559276621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/al-usurero-mas-grande-del-ecuador-no-lo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/2342800161559276621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/2342800161559276621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/al-usurero-mas-grande-del-ecuador-no-lo.html' title='AL USURERO MÁS GRANDE DEL ECUADOR NO LO DEJAN DESCANZAR EN PAZ'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-2328734501377065531</id><published>2011-03-01T17:17:00.000-08:00</published><updated>2011-03-01T17:26:59.733-08:00</updated><title type='text'>EL TÉ A LAS CINCO CON UNA CAZADORA DE NAZIS</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;por Marion Kaufmann&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui a verla en su pequeño departamento en Paris, hace muchos años. Había oído mucho de ella, la “cazadora de nazis”, que en 1977 descubrió que en Bolivia vivía tranquilamente el muy buscado criminal de guerra Klaus Barbie – bajo el nombre de Klaus Altmann - quien por haber secuestrado y matado a miles de judíos franceses había merecido el apodo “el carnicero de Lyon”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Luce un conjunto beige y una blusa blanca con la discreta elegancia de las francesas, ese chic que proclama que “menos es más”; el pelo corto, rubio tirando a pelirrojo, cuidadosamente peinado. No le descubro joyas, solo la alianza y un sencillo reloj. Es como uno se imagina a una típica mujer de Paris.&lt;br /&gt;Pero no. Es alemana. Nació como Beate Künzel en Berlin, en 1939. Estudió en una escuela comercial, trabajó en una oficina, y cuando tenía 16 años dejó el empleo para ir a Paris como au pair, es decir, para aprender francés y trabajar de niñera.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Estamos en el comedor, que es también estudio, biblioteca y oficina. Sentada en un sofá de cuero marrón, ante una mesita cubierta de papeles, carpetas y legajos, me cuenta lo que había sucedido para que su vida haya tomado un rumbo totalmente impensado. Hablamos en alemán, que en ella ya estaba teñido de un leve acento francés.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Unos meses después de llegar a Paris, cuando estaba esperando el tren del Métro, un muchacho me preguntó si era inglesa. Fue por mi pelo rojizo y piel muy blanca. Empezamos a charlar y cuando nos despedimos, le di mi número de teléfono. Tres días después, me llamó. Nos encontramos en un parque. Ahí, sentados en un banco me dijo que se llamaba Serge Klarsfeld, y que era judío. Y que su padre, un emigrante rumano, soldado en la Segunda Guerra Mundial, que luego se había unido a la Résístance durante la ocupación alemana, fue detenido y mandado a Auschwitz donde murió. Eso me sorprendió y me conmovió, pero también me produjo cierto recelo. Nunca había hablado con un judío. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En Berlín nadie decía cosas buenas de ellos. Mi familia era protestante; mis padres no estaban ni a favor ni en contra del nazismo. Votaron por Hitler “porque todos los hacían”... Eran esas personas cuya actitud pasiva había hecho posible que un Hitler llegara al poder. Confieso que cuando conocí a Serge, primero pensé “para qué complicarme la vida”, pero había algo muy intenso, cálido en la mirada de Serge, que me encantó. Y que me sigue encantando hasta el día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Serge Klarsfeld, un estudiante de historia y ciencias políticas, le abrió las puertas a un mundo totalmente nuevo, el mundo del arte, de las ideas, de la historia. También le hizo conocer la historia de su propio país, y sólo entonces Beate se encontró con la terrible realidad del nacionalsocialismo. Y cuando Serge le habló de Hans Scholl y su hermana Sophie, que fueron decapitados en Munich en 1943 por haber distribuido folletos anti-nazis, Beate decidió que tenía que hacer algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;La bofetada histórica&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;- Nos casamos en 1963- dice Beate, mientras sirve el té en unas preciosas tazas, que seguramente eran de alguna abuela alemana. En aquellos años la pareja integraba un grupo de jóvenes que investigaba el pasado nazi del canciller Kurt-Georg Kiesinger, exjefe de propaganda. Ella prometió que le daría una bofetada al canciller, delante del público, para que todos supieran quién era en realidad. Y cumplió la promesa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;¿Cómo lo hizo?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- Fue durante un mitín de la Unión Cristiana Democrática, en Berlín, en 1968. Me hice pasar por una coleccionista de autógrafos, me metí por entre el público y los agentes de seguridad, me acerqué a él y le di una fuerte bofetada, gritando que debía renunciar por ser nazi. - Beate fue arrestada, sentenciada a un año de prisión, que luego fue reducido a cuatro meses. Cuando Kiesinger fue reemplazado por Willy Brandt, fue amnistiada. Para el gobierno fue un bochorno; en cambio en Europa Oriental Beate fue celebrada como antifascista y en el Congreso Mundial de Paz, dominado por los comunistas, le otorgaron una medalla. Pero el aprecio de los comunistas no duró mucho tiempo: en 1970 se hizo encadenar a un árbol en una calle de Varsovia, donde distribuyó panfletos contra el gobierno por su antisemitismo. La policía acudió con sierras, soltó las cadenas y la echó del país. El año siguiente fue expulsada de Praga, donde había protestado por el mismo motivo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Cuando Beate salió por unos momentos para buscar más agua para el té, miré alrededor. No solamente en la mesa, también en el piso y sobre los muebles se amontonaban carpetas, papeles y pilas de archivos. Su marido, Serge, después de recibirse de abogado, había renunciado a una brillante carrera en el ámbito industrial, para participar y ayudar a Beate en su cruzada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En 1970 los Klarsfeld denunciaron a Ernst Achenbach, quien durante la ocupación alemana estaba a cargo de “asuntos judíos“ en la embajada de su país. Lo iban a nombrar ministro de la Unión Europea en Bruselas, pero por las denuncias de Beate el nombramiento fue cancelado. En 1974, Beate, Serge y unos amigos trataron de secuestrar a Kurt Lischka, un exjefe de la Gestapo en Paris, cuando lo vieron caminando por las calles de la ciudad alemana de Colonia. Lischka hizo transportar unos 55.000 judíos a los campos de exterminio. No lo pudieron apresar, pero poco después fue detenido y condenado a diez años de prisión. (En Francia había sido condenado – in absentia - a trabajos forzados por vida. ) También estuvo en Damasco y en Moscu, defendiendo los derechos de los judíos.&lt;br /&gt;Beate Klarsfeld vino varias veces a la Argentina, la primera vez en 1977 para expresar su solidaridad con las víctimas de la dictadura militar y denunciar actos antisemitas, y más tarde para lograr la extradición del capitán nazi Schwammberger, refugiado en el país.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- En Asunción me expulsaron - cuenta como si fuera algo de todos los días - por haber acusado al presidente paraguayo, general Alfredo Stroessner, de mentiroso y encubridor del criminal de guerra Josef Mengele. A pesar de que un exsoldado alemán radicado en Paraguay había asegurado que Mengele había muerto ahogado en una playa de Brasil, yo estaba convencida de que el “ángel de la muerte” estaba aún en Paraguay y que lo estaban protegiendo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En 1974 y 1975 Beate estuvo en Damasco, El Cairo y Beirut, para apoyar a Israel.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Como madre, no pude dejar de preguntarle cómo hizo para llevar a cabo esa cacería de jerarcas nazis, recorrer el mundo y, al mismo tiempo, criar a dos hijos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- Tuve la suerte de que la madre de Serge vivía con nosotros; nos ayudó mucho – contesta, sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Buscando a Barbie – la hazaña más importante de Beate&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Klaus Barbie, un exjefe de la Gestapo en Paris, acusado y condenado a muerte in absentia por haber sido responsable de la muerte de miles de franceses, pudo escapar a Bolivia, donde no había ley de repatriación. Beate Klarsfeld viajó a Bolivia, sabiendo que el criminal vivía allí bajo el nombre de Klaus Altmann, pero su pedido de repatriación fue denegado por el gobierno del general Hugo Banzer, ya que Barbie-Altmann había obtenido la ciudadanía boliviana. Beate volvió a Alemania, juntó más material, más testimonios y cuando pudo demostrar que el criminal había mentido, al solicitar la ciudadanía bajo nombre falso, lo extraditaron. Fue llevado a Alemania, y de allí a Francia, ya que existía un convenio entre ambos países. En 1987 fue condenado a prisión perpetua. (Cuatro años después murió en prisión, de cáncer).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Han pasado muchos años desde esa tarde en Paris...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Por la prensa sigo las noticias que a veces aparecen sobre Beate Klarsfeld. Sus hijos son adultos – abogados los dos - ella es abuela. A pesar de las amenazas que han recibido, incluso una bomba, los Klarsfeld han llevado una vida familiar como muchas otras parejas. En 1972 publicó su autobiografía, en francés, que luego fue traducido al inglés bajo el título “Wherever they might be”. En 1988 los norteamericanos filmaron la película “the Beate Klarsfeld Story”, con Farrah Fawcett en el papel de Beate. Fue propuesta para el Premio Nobel de la Paz; ha recibido premios y distinciones de muchas personalidades e instituciones. “Tiene coraje, convicción, amor al prójimo, dignidad” así la describió Gold Meir. En la misma ciudad donde en 1960 llegó como chica au pair, el presidente Mitterand la recibió en la Legión de Honor 24 años más tarde. Los israelíes le otorgaron la Medalla del Coraje que solían dar a los combatientes de guetos. En su patria nunca fue muy querida, decían que le gustaba armar escándalos, que era exhibicionista, una psicópata. Después de la famosa “bofetada” alguien la describió como “una mujer insatisfecha”. Únicamente el escritor alemán Heinrich Böll le mandó un ramo de rosas cuando fue condenada a un año de prisión, porque le hacía recordar a su madre, que era “inteligente, ingenua, temperamental, con instinto y sentido de humor y quien me animó a odiar a los malditos nazis, especialmente los de la elegante burguesía”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;¿Y el resultado de sus campañas? Georg Kiesinger no perdió las elecciones por la famosa bofetada, pero su buen nombre quedó dañado. Ernst Aschenbach no vio cumplido su deseo de ser el representante de la Unión Europea en Bruselas; Lischka fue a prisión. Barbie fue encontrado y llevado a juicio...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- Muchas veces me preguntan por qué no me he convertido al judaísmo – dice Beate Klarsfeld cuando estoy por despedirme - y siempre contesto que si fuera judía, mis acciones podrían estar motivadas por la venganza. Siendo alemana y protestante, me siento más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Qué extraña entrevista, pensaba, una vez en la calle. Dos alemanas, una, protestante, que vive en Francia y persigue criminales nazis que han matado judíos. La otra, judía, que vive en la Argentina, donde se había refugiado escapando de los nazis...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/empp_marion1.jpg"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-291" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2011/03/empp_marion1.jpg?w=150" width="150" height="112" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;MARION KAUFMANN (Alemania, 1926.) Vive y trabaja en Buenos Aires. Periodista y traductora. Como periodista es colaboradora permanente en el Argentinisches Tageblatt (diario argentino en idioma alemán.) Asimismo colabora (en castellano) en algunos medios locales. Como traductora ha vertido al alemán varios tomos de narraciones de autores latinoamericanos, para la editorial DTV de Munich.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-2328734501377065531?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/2328734501377065531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/el-te-las-cinco-con-una-cazadora-de.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/2328734501377065531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/2328734501377065531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/03/el-te-las-cinco-con-una-cazadora-de.html' title='EL TÉ A LAS CINCO CON UNA CAZADORA DE NAZIS'/><author><name>oficinaportatil@gmail.com</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04001901534356084081</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-8694042309692125651</id><published>2011-01-21T15:15:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T15:18:05.486-08:00</updated><title type='text'>EL COCODRILO AZUL DE CHIAPAS</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Rafael Espinosa.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Los cocodrilos cambiaron su color a consecuencia de los altos grados de contaminantes en el río Grijalva de Chiapas. El hallazgo del único cocodrilo azul fue una noticia internacional, aunque el asombro general se ha esfumado a través de los años.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Nadie de la ciudad y quizá ni del mundo entero podía creer el hallazgo jamás visto en los últimos tiempos, pues había nacido el único cocodrilo azul entre las montañas milenarias de paredes kilométricas del Cañón del Sumidero, al sureste de la República Mexicana.&lt;br /&gt;El encuentro del anfibio atípico llamó la atención de científicos y expertos quienes mediante estudios especiales determinaron que la contaminación ambiental fue la causa de la alteración de su color, que si bien el cuerpo es semejante a los de su especie ningún otro en la tierra posee el privilegio de su pigmentación.&lt;br /&gt;En los primeros días el hallazgo ocupó fugazmente la vista de miles de televidentes y lectores asiduos de periódicos locales en cafeterías, así como el oído de los radioescuchas, sin embargo, han pasado siete años y parece que los ojos que fueron testigos durmieran profundamente ajenos a la vida azarosa del reptil. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;En 2003 el médico zootecnista norteamericano Luis Sigler -con ayuda de otros especialistas-, descubrió el primer vertebrado azulado en una camada de 40 crías que estaba desperdigada en una playa ligera del Río Grijalva, al pie de las imponentes paredes del Cañón.&lt;br /&gt;Entre los murmullos de los que conocieron al estadounidense contaron que tomó con extrañeza entre sus manos al pequeño reptil, incluso lo sacudió para cerciorarse de que no eran rémoras o alguna pigmentación externa adherida al cuerpo de textura rocallosa.&lt;br /&gt;Desde ese entonces inició con insistencia las investigaciones hasta que las abandonó a medias por mejores ofertas de trabajo en su país de origen, pues regresó a Estados Unidos para emplearse en el acuario mundial de Dallas, sin embargo, todas las pesquisas convergieron en que el cambio de color del ovíparo se debió a los contaminantes que las industrias y la población en general arrojan en el río.&lt;br /&gt;Momentáneamente los ojos del mundo se clavaron en Chiapas y el gobierno del estado se interesó más en el hallazgo, de modo que mandó llamar y contrató por su fama a Jerónimo Domínguez Laso, un joven biólogo queretano obstinado al estudio de los reptiles.&lt;br /&gt;Jerónimo continuó de manera estricta y rigurosa el Proyecto Sumidero Croc (Rescate, Recuperación y Conservación del Cocodrilo del Río Grijalva), que se desarrolla desde hace más de un lustro en el Cañón, de modo que localizó seis reptiles más de la extraordinaria extirpe en el transcurso del 2003 al 2006. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;Con el paso del tiempo seis de los vertebrados abandonaron este mundo por sus condiciones famélicas y la sordidez del medio en que fueron hallados, sólo quedó un sobreviviente cuyo destino es tan incierto como el de los seres humanos, no obstante, si este último perece no quedará indicios de su periplo por la tierra y pasará a la historia como la extinción de los dinosaurios.&lt;br /&gt;En la actualidad el joven biólogo navega periódicamente sobre las aguas del caudal con la esperanza ilusoria de encontrar una manada tierna raptando sobre la arena del río que atraviesa la frontera entre Chiapas y Tabasco.&lt;br /&gt;El queretano bautizó cariñosamente al insólito cocodriliano con el mote de “Gasparín II” por su color particular, y nombró “Gasparín” y “Sabina” a la pareja que lo procreó. Por azares de la naturaleza el macho y la hembra están libres y distanciados en ríos diferentes.&lt;br /&gt;En aquel entonces la increíble criatura de un año y tres meses de edad, tierno y asustado, no era más largo que un teclado de computadora de escritorio, pero ahora tiene los bríos necesarios para defenderse.&lt;br /&gt;El día que visité a Jerónimo, un hombre de 34 años de los cuales 18 se ha dedicado al cuidado de los reptiles, él estaba sentado en una poltrona frente a su escritorio rebosante de papeles, libros, discos compactos, artesanías consagradas al cocodrilo, en una oficina reducida y fría con cuadros y fotografías en las paredes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;Sin perder la manía de frotarse la barba de chivo, el especialista contestó cada pregunta con parsimonia, incluso asintió con certeza que la alteración de la melanina de los anfibios obedece a la imprudencia de la población en general que sin razonamiento arroja la basura al río.&lt;br /&gt;Con un tono dramático y contundente aseguró que existen análisis de la sangre y de la condición física de los reptiles cuyos resultados son lamentables y no entiende el asombro de la población que se pregunta por qué Gasparín II es azul.&lt;br /&gt;Encendió un cigarrillo mentolado y confesó con honestidad que es evidente la presencia de DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano) en el Río Grijalva, el DDT es un compuesto específico derivado de los agroquímicos, insecticidas, aceites, hidrocarburos, entre otras basuras desechables que se degradan en años, cuya combinación de materiales tóxicos es capaz de causar un desastre a la fauna acuática en cualquier parte del mundo.&lt;br /&gt;Los lancheros de las riberas conscientes de la magnitud del problema afirmaron con inocencia que nadie de la tierra conoce la cantidad de desechos que flota en la superficie del agua, salvo los turistas que han tenido el privilegio de recorrer el Río Grijalva en lanchas rentadas entre las altísimas montañas del Cañón del Sumidero, una de las ex candidatas a las siete maravillas naturales del mundo. &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;No sólo Jerónimo y los lancheros juiciosamente coincidieron en el extraordinario problema de la contaminación ambiental, pues en 2007 el investigador Eleazar Loa y el Colegio de Postrados de Texcoco, México, aseguró con pruebas científicas certificadas que el majestuoso Río Grijalva del Cañón del Sumidero es uno de los puntos más contaminados de la República Mexicana por la detección de altos grados de DDT, a través de exámenes sanguíneos y físicos de los cocodrilos.&lt;br /&gt;Por razones que no necesitan mucha explicación visité varias ocasiones el Museo del Cocodrilo, el único de toda Latinoamérica y quizá del universo, enclavado en el Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT), a unos cuantos kilómetros de donde fue hallado el maravilloso animal. Inclusive, este museo de la capital chiapaneca inaugurado en 2004, encantó a la científica española Ángela Delgado Buscalinioni, implacable estudiosa de fósiles de cocodrilos, aunque su asombro fue mayor por la existencia del cocodrilo azul.&lt;br /&gt;“Jamás había visto en el mundo un cocodrilo de esta naturaleza como tampoco un complejo destinado especialmente para los cocodrilos”, recordó Jerónimo que le dijo la asombrada mujer madrileña.&lt;br /&gt;En épocas de tempestades visité por primera vez el museo. El día era lluvioso y frío. Entré en las fauces despernancadas de un cocodrilo de concreto (Museo del Cocodrilo), abrí una hoja de la puerta de cristal oscuro e imaginé penetrar en el principio del esófago de un reptil inerte. El clima era fresco y la luz decrépita. Al caminar por el pasillo curvilíneo supuse que eran los intestinos retorcidos con paredes estampadas de manglares, árboles secos, pantanos y lagos impávidos. Continué entre escaparates, vitrinas y peceras encajadas en las paredes con la advertencia de “Evite golpear el cristal”. Había exhibiciones de reptiles disecados, anfibios vivientes en agua y restos fósiles sobre pocos de arena. No se escuchaban ruidos, salvo algunas voces humanas que provenían del fondo del lugar. Por un momento tuve la sensación que así se habría sentido Simbad El Marino, en su primer viaje, dentro del estómago de la ballena. Avancé despacio, entretenido, contemplando los vivos movimientos de los pejelagartos y de las tortugas cocodrilo que nadaban en agua. &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;Las posiciones estáticas de los reptiles embalsamados parecían dragones de komodo en miniatura y los esqueletos de otros ejemplares suspendidos de bramantes casi invisibles se antojaba verlos como marionetas. Buenos días, solté de pronto en el vacío andador para anticipar mi presencia. Nadie contestó. La intención era ver a Gasparín II y platicar con Jerónimo, su manejador.&lt;br /&gt;El rostro de Jerónimo lo había visto algunas veces en “close up” en los canales locales de TV, pero nunca hubo una llamada previa para nuestro encuentro, porque las entrevistas sorpresivas son más emocionantes y confirman o desmienten la fama del entrevistado.&lt;br /&gt;En las entrañas del cocodrilo quimérico me topé con una puerta abierta que en días de público siempre está cerrada. Saludé en voz alta y un joven, quien luego supe era el auxiliar de Jerónimo, apareció para preguntarme amablemente el motivo de mi visita. Sin más preámbulos formales pregunté por Jerónimo Domínguez que en esos momentos atendía una llamada telefónica, eso me dijo más tarde.&lt;br /&gt;Fidel Herrera, gobernador del estado de Veracruz, México, era el interlocutor del otro lado de la línea. Pedía ayuda para capturar un centenar de cocodrilos que escaparon de una granja de manejo ambiental durante las inundaciones provocadas por el huracán Karl.&lt;br /&gt;La incertidumbre por conocer la identidad física e intelectual de Jerónimo me condujo a equipararlo con el australiano intrépido Stephen Robert, conocido a nivel mundial como “El Cazador de Cocodrilos” por su osadía y los desafíos del instinto animal, paradójicamente muerto a los 44 por el piquete de una mantarraya en septiembre del 2006, después de burlar la violencia de los carnívoros en varias demostraciones que millones de televidentes fueron testigos.&lt;br /&gt;De pronto, se escucharon pasos silenciosos en el pasillo que borraron de mi mente el personaje histórico para después presentarme con Jerónimo. Él asintió con naturalidad hablar de los únicos cocodrilos mutantes. Parecía un explorador vestido de pantalón militar y playera fresca, trenzas largas, barba y bigotes cobrizos, y dientes grandes. Los tres colmillos de su collar (de los tres tipos de cocodrilos que hay en el país y que sólo Chiapas posee la grandeza de tenerlos: cocodrilo de río, de pantano y el caimán), se movían al ritmo de sus pasos.&lt;br /&gt;-Son mis amuletos -reveló con una ligera sonrisa sin abandonar el vicio de tocarse la barba.&lt;br /&gt;Nos dirigimos rumbo a las “acuaterrarios”.&lt;br /&gt;Su oreja izquierda era atravesada por un arete circular plateado, parecido a la pulsera que ciñe la muñeca de su mano derecha en cuyo brazo tiene tatuado un ofidio posiblemente en honor a su hermano menor que es especialista en estudiar serpientes venenosas.&lt;br /&gt;Llegamos a un traspatio desbordado de “acuaterrarios” con 280 ejemplares que rodean el Museo del Cocodrilo. En el primer estanque estaba Gasparín II, imponente, majestuoso, aguerrido, temperamental, inspirador, poético, mítico, magnífico, serio, imperturbable, abstracto, espinoso, rollizo, escamoso, rígido, colmilludo, voraz, joven, perspicaz, cautivo, encantador, atractivo, singular, respetable y de mirada triste. Detrás de unas rejas como un preso, cuidado como un tesoro y alimentado como un millonario, supremo como el jaguar entre Los Mayas y emblemático como Las Mil y Una Noches en la literatura clásica.&lt;br /&gt;Jerónimo abrió el “acuaterrario” y presentó al imperioso anfibio que rehusó moverse a pesar de que recibió golpecitos suaves con un tubo con punta de plástico -es perezoso creí-, pero de pronto reaccionó malhumorado, lanzó una mordida al aire que chapoteó el agua y presumió su furia enardecida y su organismo integral: siete años, 27 kilogramos, 1.75 metros de largo y un cuerpo saludable.&lt;br /&gt;Durante el recorrido entre un mar de jaulas reconoció con severidad que el Cañón del Sumidero tiene niveles preocupantes de metales pesados como el plomo.&lt;br /&gt;-El otro plomo también es un peligro –dijo en chanza refiriéndose a los cazadores furtivos.&lt;br /&gt;Saltamos corrales, subimos en la azotea del museo donde hay una guardería de reptiles recién nacidos y siguiendo la imaginación antes descrita estábamos ahora en el lomo del cocodrilo de concreto.&lt;br /&gt;Aprendí que la cadena alimenticia puede ser nutritiva y a veces destructiva, pues la flora marina infectada es consumida por los peces y otros animales acuáticos de menor tamaño, y éstos a la vez son el alimento de los cocodrilos, lo cual significa que los reptiles terminan enfermos y mutantes por el consumo de animales y algas contaminados.&lt;br /&gt;Esa noche en casa comprobé en Internet que el tema era virgen, no había indicios de cocodrilos azules en el mundo, salvo la fotografía del norteamericano Louis Guillete que encapsuló un cocodriliano azul en Gainesville, Florida. Pero su color fue momentáneo por un efecto luminoso del cielo que se reflejó en las escamas del animal.&lt;br /&gt;En mi última visita a la galería estuve en un pequeño anfiteatro al aire libre del Museo del Cocodrilo, bajo la sombra de árboles descomunales, donde había un grupo de unos 40 niños de primaria. Algunos retozaban distraídos y otros estaban sentados sin poner atención a la profesora que ordenaba con su voz autoritaria la tarea del día siguiente, que consistía en describir el recorrido en el museo.&lt;br /&gt;En esos momentos una joven pareja, evidentemente extranjera, caminaba despacio tomada de las manos y entretenida en los “acuaterrarios”. Ambos eran blancos, enhiestos como un asta, con lentes de montura negra, mochilas al hombro y cámaras fotográficas colgadas del cuello. De pronto, uno de los niños de la gradería de atrás, desde su asiento, exclamó emocionado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Miren, los gringos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo dos del grupo voltearon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me insultes –repuso serio el joven en un castellano imperfecto, en tanto que su pareja esbozó una sonrisa tímida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La catedrática distraída en el barullo de sus alumnos seguía con la instrucción de la próxima clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No son gringos? –preguntó el infante a los extraños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un silencio fugaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Son mexicanos? –insistió el menor tratando de corregir su error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, somos mexicanos –contestó el turista un poco menos molesto-, suena mejor, dijo. Y la pareja se perdió en los andadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-280" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2010/10/empp_rafaelespinosa1.jpg?w=115" width="115" height="150" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;RAFAEL ESPINOSA (México). 31 años. Es comunicólogo egresado de la Universidad Autónoma de Chiapas, en la frontera de la República Mexicana con Guatemala. Nació en Ocozocoautla de Espinoza, un pueblo a unos kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas, donde actualmente tiene su residencia.&lt;br /&gt;.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-8694042309692125651?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/8694042309692125651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/el-cocodrilo-azul-de-chiapas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/8694042309692125651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/8694042309692125651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/el-cocodrilo-azul-de-chiapas.html' title='EL COCODRILO AZUL DE CHIAPAS'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-2658181554899962042</id><published>2011-01-21T15:05:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T15:10:50.374-08:00</updated><title type='text'>PARTES DE GUERRA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;por Matías Cambiaggi&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Tras los pasos de un taller de periodismo para jóvenes privados de su libertad&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Si no escribo soy piedra&lt;br /&gt;Y vuelvo a ser tan sólo un expediente&lt;br /&gt;César G/Camilo Blajaquis&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Cinco jóvenes gritan y agitan sus pistolas al aire. Dos de ellos toman del cuello a un hombre y una mujer con sus caras blancas por el miedo. La tensión aumenta. Los jóvenes apuntan sus armas a las cabezas de los rehenes y comienzan a negociar su rendición. Decenas de cámaras y de ametralladoras los apuntan a ellos. Los rehenes ni siquiera pestañean. Del otro lado de la pantalla tampoco nadie lo hace. La imagen vuelve al estudio. Zoom hacia el gesto de indignación del conductor del noticiero. El rating no para de crecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los últimos años en la Argentina, más allá de los cambios en los personajes, las geografías y las circunstancias asistimos regularmente a escenas como esta trasformadas en un triste show mediático en donde la realidad en toda su complejidad es la primera herida de muerte. Sin embargo, para quien quiera oír, lejos de los estudios de televisión, y sin el respaldo de anunciantes, hay quienes cuentan la historia de otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus testimonios son como las miguitas de pan de aquel viejo cuento. Apenas leves rastros en un bosque salvaje dominado por los dueños de la palabra, pero ahí están para quien se disponga a encontrarlos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Por qué los medios no dejan de hablar de nosotros como hablan y se dedican a hablar de los grandes robos que hicieron al país los Menem, los Cavallo y los De la Rúa que fueron responsables de las políticas que nos llevaron a nosotros a terminar acá?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La solución para la inseguridad no es más cárceles ni más policías en la calle ni penas más largas, ni bajar la edad de imputabilidad. Nosotros que vivimos la otra inseguridad creemos que la solución es darnos trabajo a los menores y que nos paguen bien para no llegar a delinquir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Internet atraviesa todas las fronteras, incluso las que construyen las rejas. Las voces venían desde el Instituto Belgrano, un centro de régimen cerrado para pibes privados de su libertad por imputárseles alguna causa penal. Particularmente desde su taller de periodismo y el resultado de sus clases y charlas: la revista El sueño y la libertad, subida regularmente a la web y convertida, de esta forma, no sólo en un vehículo de expresión de quienes han escrito y escriben en ella, sino también en un puente para romper, a través de la palabra escrita, con tanto aislamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzando el puente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Instituto Belgrano está perdido en el medio del barrio de Balvanera, entre el ruido de la avenida que lleva su mismo nombre y las fachadas de épocas similares a la de este centro de régimen cerrado. Posee una puerta grande de dos hojas con rejas negras, propias del estilo de otras épocas, aunque actualmente se encuentra reforzada por razones ajenas a las de la estética, con una malla de acero. Sobre ella cuelga una sobria chapa, similar a la que cuelga sobre las escuelas públicas, con la identificación del nombre del instituto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entrar es de rigor tocar un timbre y esperar a que el personal de seguridad -en este caso un hombre alto, algo pelado y con unos abundantes bigotes-, tras preguntar y verificar motivos, permita el acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasillo de entrada tenía la pintura deteriorada pero aparentemente en refacción, como podría indicar la escalera que lo custodiaba con dos pinceles haciendo equilibrio sobre uno de sus escalones. Tras ese primer pasillo, sigue otro más breve, una curva y más adelante una puerta de acero con candados a la cual hay que golpear para que algún otro responsable de la seguridad permita al visitante o al plantel pedagógico, ingresar o salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras cruzar esa puerta sigue un nuevo, pero en este caso largo pasillo, más adelante un patio extenso y decorado con coloridos murales y finalmente una última puerta de acceso a la escuela que funciona en su interior, tan colorida como el patio, decorada con varios afiches de colores aludiendo a diversas efemérides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los pibes se agrupan por su nivel educativo- me dijo Juan, el coordinador pedagógico-. En el tercer piso los de primaria, (22), en el segundo los de secundaria, (6), y en el tercero lo que llamamos Autonomía, (6), en donde están los que muestran avances, los que mejor responden a las consignas de los docentes y que son más solidarios. En ese piso hay tanto de primaria como de secundaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Todos tienen la misma edad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En el Belgrano todos tienen 17. Estos centros están organizados con el criterio de que a cada uno le corresponde una edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuando cumplen 18?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pueden tener un egreso asistido con la familia o ir al Agote que es un instituto similar al Belgrano, pero ya lo hacen en calidad de detenidos hasta que resuelvan su situación en la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Porque no se llaman más Institutos de Menores?&lt;br /&gt;-Porque en el 2005 se dio el debate sobre que área del Estado debía hacerse cargo de los centros de régimen cerrados. Antes los tomaba Justicia y ahora la Secretaría de Niñez y a partir de ahí se modifican la concepción y las funciones. Antes la función del lugar era punitiva. Ahora, la idea es lograr una intervención que les permita construir un proyecto de vida distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál sería ese “proyecto”? Me parecía que la intervención además de llegar tarde pedía demasiado. ¿Existirá acaso algún proyecto más democratizador que un par de Nikes para quienes llevan toda una vida de marginados? Lamentablemente no tenía las respuestas a esas preguntas, sin embargo, sí sabía que pertenecer a la sociedad de consumo tiene sus costos y que este Instituto es una prueba de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hacía la hora de la clase y volví a escuchar a mi interlocutor con atención:&lt;br /&gt;“Vos vas a ver pibes que dejaron la primaria hace doce años y posiblemente con un alto grado de consumo y por lo tanto tienen los hábitos del alumno completamente perdidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esos pibes no podés plantearte que terminen la primaria. El primer objetivo es conseguir que escuchen a la maestra durante dos horas”. Esas últimas palabras de Juan empezaban a flotar en el ambiente con el peso de una advertencia cuando los chicos comenzaban a llegar desde sus celdas, alternando miradas esquivas, amigables, gestos de sorpresa y una buena parte indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica y Cecilia, las docentes, los empezaron a convocar al taller y al rato, después de un poco de insistencia y con un poco de ayuda del guardia de bigotes frondosos, éramos ocho en el aula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La charla empezó con las presentaciones y la explicación de los motivos de mi visita pero no había muchas ganas de escuchar a nadie en una pequeña aula mientras el sol de un día primaveral se escapaba como el aire caliente, entre las manos de un taller de periodismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos tenían el pelo muy corto. Al ras. Tyson jr tenía la espalda de un boxeador pero en una versión reducida a un metro sesenta, zapatillas con resortes y no levantaba la mirada de la historieta que tenía entre manos. Al lado de él un chico que no quiso decir su nombre y -que dado su fornido metro ochenta, fue preferible no insistir- hacía lo mismo que el otro con las caricaturas pero con el diario El Argentino, que exhibía en su portada la foto de una modelo con poca ropa. Tenía unos ojos chiquitos y unas zapatillas muy grandes; Juan por su parte, había sido el último que había llegado y el más preocupado por irse. Él no quería mirar ninguna revista. Cada dos minutos se levantaba de la silla e insistía con que se quería ir. Él también escondía su mirada y cuando decidía hacerlo, lo hacía de costado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía una ceja lastimada y parecía tener un ojo un poco más chico que el otro; Alexis era de autonomía y tenía una actitud muy distinta con las profesoras y conmigo. Es alto y flaco pero no desgarbado, usa pantalones de basketbolista y también tenía el pelo rapado. A diferencia de los otros tenía ganas de escribir en la clase y mostrar lo que él sabía. Tenía ojos bien grandes y miraba de frente; Pablo, el último del recuento, desentonaba en relación a sus compañeros. Pelo un poco más largo que el resto, dejando ver unos bucles, usaba un pantalón de jean y un sweater azul. También miraba de frente, aunque a veces bajaba la mirada por timidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema de la charla iba a ser el caso Píparo, un robo reciente sucedido a la salida de un banco, comúnmente llamado salidera, en donde el ejercicio consistía en leer la noticia de los diarios y comentar qué les parecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de empezar a leer comenzaron las deserciones. El primero fue Juan que después de insistir veinte veces logró que lo dejaran salir. A los cinco minutos lo traía del brazo el guardia preguntando si se había ido por decisión de él. Se quedó otros cinco minutos y volvió a aburrirse y pidió con cierto enojo irse nuevamente. Repentinamente Tyson Jr, y el que nunca dijo su nombre, decidieron desentenderse de sus revistas y se levantaron decididos a irse. Mónica y Cecilia intentaban concentrarse en los que respondían aunque mirando de reojo a los otros tres. Finalmente los dejaron salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno ahora escribamos. -dijo Cecilia, después de una lectura accidentada-.&lt;br /&gt;Al minuto sonó el timbre indicando que el horario del taller había terminado y que Pablo y Alexis, los dos que quedaban, también debían ir al patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo hicieron, pero dos minutos más tarde, de cara al sol, me contaron los motivos por los que estaban encerrados y sobre sus proyectos cuando salieran. Alexis decía que quería hacer una revista: “Yo te digo que en otro momento nos juntemos así te cuento mi historia y vas a ver que nos llenamos de plata”. Si no tenía suerte con eso igualmente tenía confianza en que de alguna forma se la iba a rebuscar. Pablo, en cambio, decía que tenía decidido trabajar con su papá en la carpintería cuando saliera. Su familia le pagaba un abogado defensor, la mayoría de los otros pibes tienen el que les asigna el Estado gratuitamente. Lo único que leía era el diario de la iglesia que le llevaba la madre los domingos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le pregunté como se llevaba con el resto del pabellón se le humedecieron los ojos y me contó que todos le quieren pegar pero que él no les presta atención, que se queda siempre encerrado en su celda para que no lo molesten y que no ve la hora de salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminé dándole ánimo y conteniéndolo para que no se quebrara en frente de los otros pibes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mirá, me decía Cecilia- los últimos años se ve un cambio importante por ejemplo en las clases de alfabetización. Acá había pibes que sabían leer y escribir y volvían al mes y no se acordaban de nada y todo eso por culpa del paco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ustedes siguen de alguna forma en contacto con los pibes después que salen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No el seguimiento lo hace otra área, pero igualmente a veces nos enteramos de algunos casos y a veces es doloroso cuando pasa lo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué terminan presos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. Cuando nos enteramos que están muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino de vuelta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de irme del Instituto, Mónica y Cecilia me dieron orgullosas unos recortes de una revista dominical en donde le hacían una entrevista a un ex alumno de ellas, Cesar G, alias Camilo Blajaquis. El título era “El poeta de la calle” y también era la forma de demostrar que, a pesar de tanto viento en contra, a veces se podía hacer la diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César salió en libertad tras cinco años de encierro, en enero de 2010, y desde ese momento vive una primavera mediática con entrevistas para la televisión, radios y varias revistas. Sacó un libro de poemas y el lugar elegido para presentarlo fue un bar del barrio de Palermo llamado Eterna Cadencia, en el que para ingresar, igual que en el Instituto, era necesario tocar un timbre. El timbre de este bar era para que no ingresara en él la “inseguridad”, el del Instituto era para que no se fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bar funciona en lo que antes era un patio, ahora remodelado con una estructura vidriada de la cual cuelgan unos spot de luces y una escultura con forma de esfera. A pocos metros de ahí, en un breve entrepiso, descansa un piano en la compañía de algunos potus que lo rodean. César logró ser aceptado, pero él no olvida de donde viene:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mi me decían vamos a evaluar cuando estés apto para reinsertarte, una vez que estés recuperado y regenerado y yo les decía: ¿Cómo voy a reinsertarme donde nunca estuve inserto? ¿Recuperarme de qué? ¿Salía a robar porque estaba enfermo? Y ¡Regenerarme las pelotas! ¿Qué somos monstruos? Un montón de pibes se quieren rescatar pero tienen que tener la oportunidad. Yo me busqué un puente que me lleve a esa esperanza-siguió- y ese puente fue la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen del puente volvía a hacerse presente. Era el momento de comenzar el camino de vuelta. Iba quedando atrás la experiencia del taller de periodismo del Instituto Belgrano y todo seguiría su curso normal en el mundo de los pibes que nacieron sin suerte: César se iría aplaudido después de la presentación de su libro y bien merecido lo tenía. Muchos de sus ex compañeros de encierro volverían a caer presos y a otros tantos los esperaría una muerte prematura a manos de la policía o de alguno de sus vecinos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-276" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2010/10/empp_matiascambiaggi1.jpg?w=150" width="150" height="112" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;MATIAS CAMBIAGGI (34, Argentina). Sociólogo, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Colabora en la Agencia de Noticias Nota al Pie, sostiene el blog Comunas en Red y publicará a comienzos del año entrante su primer libro “Héroes, fantasmas y otras pasiones barriales”. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-2658181554899962042?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/2658181554899962042/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/partes-de-guerra.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/2658181554899962042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/2658181554899962042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/partes-de-guerra.html' title='PARTES DE GUERRA'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-1799004986575206950</id><published>2011-01-21T14:56:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T15:02:48.854-08:00</updated><title type='text'>¿QUIÉN LE TEME AL LOBO FEROZ?</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Natalia Carrizosa&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La última historia del lobo feroz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Rick Huboux decidió revelarme que un lobo rondaba el bosque detrás de mi casa no me atreví a confesarle que de algún modo extrasensorial yo ya lo sabía. Aunque este funcionario francés de la Oficina de protección de la vida salvaje me hable del mito del lobo percal en la Grecia antigua y su relación con las Pachamamas de mi continente, sería inapropiado entrar en el terreno de lo irracional. No le digo que desde hace semanas me siento como la heroína de una película de miedo en la escena en que el mal acecha, y ella va a buscarlo. No fueron los titulares alarmistas de ataques a corderos en los pueblos vecinos, ni las recientes manifestaciones contra el regreso de este animal a Francia después de haber sido exterminado en los años treinta. Fue por una sensación de temor inminente y atracción que empecé a rastrear el bajo bosque, a visitar alpajes, escarbar en los archivos comunales y que vine a preguntarle lo que sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huboux se ha alejado de los tres anaqueles consagrados a la literatura sobre este animal donde también reposa su colección de lobitos de plástico. Ahora señala a través del vidrio de la puertaventana de la terraza los caninos de Snoopi, su perro-lobo checoslovaco, y me invita a acercarme para que entienda la diferencia entre la mandíbula de esta raza fruto del cruce de pastores alemanes con una loba, y la de un verdadero canis lupus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Snoopi, conocido entre los vecinos como la bestia, se lanza contra la puerta de la terraza haciendo temblar toda la casa. La bestia es demasiado fuerte para controlarla con correa de púas y lleva en cambio un collar eléctrico con el que su dueño puede mandarle corrientazos. Aún así yo me quedo parada detrás de mi silla lista para usarla de escudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un miedo ancestral&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién le teme al lobo feroz? De acuerdo al libro Osos y Lobos en Saboya, los humanos se han debatido entre el miedo al peligro concreto que los lobos representan y el miedo a la amenaza imaginaria que simbolizan. En realidad el lobo feroz es una metáfora de algo más abstracto. Tras la primera visita a Huboux las piezas comenzaron a encajar. Este naturalista de profesión y antropólogo amateur comenzó por iniciarme en el secreto de los amuletos paganos de los ancianos del país de Saboya, lo que me abrió una ventana a la lógica del miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, empecé a reconocer los amuletos en las fachadas de las casas de esta región de Francia. Los jóvenes ya no saben qué significan y los ancianos prefieren no hablar de esas cosas. En la fachada de mi casita en el claro del bosque, al pie del Vuache, en ese lugar llamado Les Daines, hay una cruz. La cruz, desde tiempos inmemorables y en todas las culturas, aún antes del cristianismo, sirve como protección. Para cerrarle el camino al mal, al diablo, a los malos espíritus y a esos hombres lobo que de acuerdo a la tradición oral abundaban en Chaumont, nuestro pueblo.&lt;br /&gt;Louis Gaillard, abuelo de los Gaillard que aún viven en Chaumontet (uno de los caseríos que componen nuestra comuna), contaba que un lobo se le apareció a un joven campesino que segaba el pasto de su huerta de frutales. El animal comenzó a correr en círculos a su alrededor hasta que el joven logró cortarle la pata con la hoz y el lobo huyó herido. Cuál no sería su sorpresa cuando al regresar a casa encontró que su padre había perdido el brazo y su madre lo reprendió. Fue así como supo que su padre era un hombre-lobo.&lt;br /&gt;Gaillard también contaba la historia de unos niños que jugaban en un potrero debajo de Chaumont cuando un hombre lobo se apareció y tomó a Colardon entre sus garras. Los niños empezaron a gritarle en patois de Saboya: “poussa Colardon”, “poussa Colardon”, que traduce “Deja a Colardon” y el hombre-lobo dejó a Colardon pero se llevó a Chardon, otro de los pequeños.&lt;br /&gt;El mito del hombre-lobo se encuentra de una u otra forma en todas las culturas que tuvieron que enfrentar ataques de lobos desde el Asia menor hasta el Canadá. En Chaumont, como en muchos pueblos del país de Saboya, hubo ataques de lobos a humanos.&lt;br /&gt;Una página manuscrita del registro parroquial de la época, relata que el 13 de julio 1746 el lobo devoró a Estienne, de 8 años, hijo de Nicolas Merard, quien fue sepultado ese mismo día. El párroco, que firma JM Foncet, relata a continuación en su francés del siglo XVIII, que en los últimos años los lobos se habían extendido en el altiplano y que varios niños habían sido devorados en las puertas y en las cavas de las casas. Además de Menard murió un niño de apellido Mossierre (que es una familia que hoy sigue viviendo en el pueblo). Foncet explica que los pastores ya no se atrevían a llevar a pastar a sus ovejas pues el lobo prefería atacarlos a ellos más que a las bestias y se queja de que los cazadores del pueblo no lograban alcanzar al predador.&lt;br /&gt;Entiendo que quienes ocuparon la antigua granja que luego fue un refugio de resistentes del maquis y ahora es mi casa, quisieran protegerse con la cruz. Está tan aislada que me suena raro cuando en su análisis del nuevo ecosistema que propició el retorno del lobo Huboux incluye a mi familia en la categoría de los “peri urbanos”, que viven en el campo pero no son agricultores y dependen de una ciudad.&lt;br /&gt;Los periurbanos sufren por la deslocalización de industrias que han dejado a millones sin trabajo, la falta de atención médica, de transporte público y de guarderías, pero los agricultores tradicionales, y particularmente los pastores de alpaje, viven además en una situación terriblemente precaria que amenaza acabar con esta forma de vida. Ahora, además, deben empezar a enfrentar el retorno del lobo.&lt;br /&gt;Por eso Huboux no deseaba que los agricultores vecinos se enteraran de su secreto. Hace unas semanas había encontrado el despojo de un gamuzo descuartizado arriba del cementerio y comprobó con sus mediciones que había sido devorado por un lobo. No dijo nada pues no quería que también en Chaumont comenzaran las presiones para autorizar un tiro de protección. Después de ese tiro cayó una loba cargada con lobatos.&lt;br /&gt;Lo que hizo fue tomar una foto del animal con la carne arrancada y el pescuezo totalmente destruido. “Mira, aquí está”, me la muestra orgulloso en la pantalla de su computador. También tomó la cabeza y la puso a la entrada de su casa. Y no dijo nada, hasta ahora. Nadie le preguntó qué era esa cosa tan horrible ahí afuera. La gente de la región, en su mayoría periurbanos que trabajan o, en estos tiempos de crisis, buscan trabajo, ya no se interesan por los símbolos que reposan en las fachadas de las casas. Son tradiciones ancestrales que están muriendo junto con los últimos campesinos franceses, esos viejos de mirada perdida sentados en sus cocinas de fórmica y tomando café en el mismo vaso del vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los detractores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero me pareció gracioso. “Qué folclórico. Suceden tan pocas cosas por aquí que lo más grave que reseña la prensa es el retorno del lobo a la alta Saboya”, pensaba yo, que venía de un país en guerra. Y los artículos eran de locos. Completamente sesgados a favor de los pastores más extremistas en la guerra contra el predador y críticos de los ecologistas que lo defendían. Reproducían sin ninguna distancia las conclusiones de asociaciones de criadores que denigraban de la Unión Europea y sus tratados de protección de la vida salvaje con los que de acuerdo a ellos se quería instaurar una “ecolocracia”, es decir, una nueva forma de autoritarismo donde los animales serían más importantes que el ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***********************&lt;br /&gt;Voy a la casa de Pierre Metral porque es el presidente de la asociación “Vivir sin el lobo” un grupo de repudio a este carnívoro creado en apoyo de Frank Michel, un cazador de Bonneville, que enfrenta un juicio por matar una loba y esconder su cadáver. Para llegar tengo que subir al pueblo Le Petit Bornand por una de esas carreteras de montaña de curvas cerradas y desfiladeros vertiginosos que recuerdan el comienzo de El resplandor. Los pinos crecen muy juntos formando un ángulo de treinta grados con la montaña. El sol se deja ver sólo a veces, enceguecedor. Antes de llegar un letrero me da la bienvenida. En este lado del departamento no se hace la Tomme, sino este otro queso cremoso de leche cruda, típico de los refugios de montaña.&lt;br /&gt;Al llegar al lugar donde el valle se amplía, se ven las primeras granjas y chalets de madera con decorados en forma de corazón. Apenas a unos metros de las casas, suben paredes verticales de piedra de una decena de metros y se ven los picos nevados muy cerca.&lt;br /&gt;No tengo una dirección con número de calle. Es, como mi casa, lo que en el campo francés se conoce como un lieu dit (lugar llamado tal). Así que aprovechando la ventaja de los pueblos pequeños, lo que hago es preguntarle a una mujer que se pasea con un pastor Bernés cómo llego a donde Metral. Su casa, que queda en el piso de arriba de una construcción agrícola, se encuentra detrás de un vivero de montaña especializado en pinos de navidad. Me abre la puerta un hombre serio, pero mucho más joven (unos cuarenta años) y hablador de lo que imaginaba. Tenía miedo de encontrarme con uno de esos campesinos que no le tienen miedo al silencio y con frecuencia contestan con monosílabos, pero Metral es un vocero de su gremio, sabe de manejo de medios y es muy articulado, casi como cualquiera de los intelectuales parisinos que invitan a los sets de la televisión pública francesa. Mientras tomamos café comienza a contarme la historia de su primer encuentro con el lobo, hace tres años.&lt;br /&gt;En ese entonces, me dice, podía dejar pastar a sus cabras y vacas por la noche. Era más fácil para él y se adaptaba mejor a los ciclos de los animales, porque en el día hace demasiado sol en las faldas de la montaña. Así que en la mañana hizo entrar el rebaño y descubrió que tres cabras estaban mordisqueadas. A una de ellas le faltaba la mitad del muslo. Al contar los animales cayó en la cuenta de que faltaban tres. Pero antes de llamar a la persona de la administración que se encargaría de determinar que en efecto había sido un ataque de lobo y no de un perro errante, tenía que encontrar el despojos de los animales desaparecidos. De no hacerlo no recibiría la compensación que el Estado francés entrega en estos casos. Pero un alpaje son 170 hectáreas de montaña y desfiladeros y sólo logró encontrar uno de los cuerpos. Estaba cargada, “confirmado por la ecografía”, agrega, aunque no era común por la estación y la edad de la cabra. Así que la abrió, sacó los embriones, los metió en el congelador, “es muy apasionante, un plan verdaderamente bueno”, dice irónicamente.&lt;br /&gt;Finalmente el funcionario no reconoció la pérdida de los embriones y ni siquiera quiso mirar el congelador porque la cabra sólo tenía seis meses. “Uno tiene su trabajo, ordeña, hace su queso, ya es un trabajo de tiempo completo sin tener que dedicarse a estas cosas. Es todo eso lo que cambia en la vida de uno”, dice con amargura. “Para colmo uno termina enfrentado a la administración en el rol del ladrón que intenta robarle haciendo una falsa declaración cuando tuvo un día miserable”.&lt;br /&gt;Algo que siento desde que vivo en el campo es que la gente de las ciudades lleva muchas generaciones cortada de realidades tan obvias como que la carne que comen viene de animales vivos. Y su idea de amor a los animales pasa por una humanización romántica de estos. Por eso cuando toman conciencia de lo que implica ser carnívoros muchos terminan considerándolo un crimen. No les cabe en la cabeza que un pastor como Metral pueda amar a sus animales y que para él, el hecho de que vayan a terminar en el matadero no implica ningún dilema insuperable.&lt;br /&gt;Para la “gente de abajo” como se refiere Metral a todos los que no viven en la montaña, ya sean periurbanos de la Alta saboya que trabajan en bancos de Ginebra, funcionarios de entidades ambientales de París o periodistas extranjeros de lugares tan alejados como Colombia, es difícil entender que los pastores no estén contentos con la indemnidad, aunque sea generosa. “Eso solo funcionaría si al pastor no le importara su rebaño, pero si es su vida, su historia, eso no puede funcionar”.&lt;br /&gt;Metral lucha porque se tome en cuenta a los pastores en las políticas relacionadas con el lobo, En especial en las decisiones de autorizar tiros para controlar su población. Aunque también es consciente de que esos tiros no sirven de mucho, a no ser para que la gente de la región sienta que por fin ha sido escuchada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lobos en la aldea global&lt;br /&gt;Salgo de le Petit Bornand cuestionando muchas ideas que tomaba por sentadas. Como inmigrante de un país exportador agrícola pobre, me indignaba el activismo campesino francés. Los subsidios agrícolas franceses me parecían un despropósito. “Es que una vaca francesa tiene mejor sueldo que un jornalero colombiano”, repetía furiosa y feliz de chocar a los activistas altermundialistas que no pueden faltar en las soirées (fiestas) francesas. “Y ese cuento de que sólo se puede hacer champaña en esa región de Francia donde hasta la más perrata de las explotaciones de una hectárea vale un millón de euros y no en cualquier valle de Chile... eso es puro esnobismo y neocolonialismo”, sentenciaba con mis vinos espumosos encima.&lt;br /&gt;Pero ahora me daba cuenta de que la realidad del campo francés es más compleja de lo que mis prejuicios me indicaban. Francia, al aceptar las reglas de juego de la Unión Europea y ponerse como meta la competitividad en el mercado mundial, también corre el peligro de perder parte de su más grande riqueza, pues la globalización implica acomodarse a una serie de reglas y estándares universales que tienden a anular las diferencias y las idiosincrasias de las comunidades locales. Existe una presión en el seno de la Unión Europea, la OMC y los Estados Unidos, para prohibir el comercio de quesos no pasteurizados. Pero eso implicaría la muerte de los quesos tradicionales franceses, entre ellos el reblochon que produce Metral. Tal vez por eso cuando lo interrogué al respecto se había mostrado tan escéptico de las bondades del mercado mundial “Si tenemos que aceptar todas esas imposiciones para exportar treinta reblochones no tiene mucho sentido”, me dijo.&lt;br /&gt;Me viene a la cabeza un reportaje titulado “La guerra del camembert”, transmitido hace unos días en la televisión que mostraba que detrás de los argumentos de higiene para pasteurizar el camembert estaba el interés de las multinacionales agroalimentarias más poderosas de Francia y el exterior de producir y exportar grandes cantidades de una cosa insípida que de camembert no tendría más que el nombre. Con la apelación de origen controlado “camembert de Normandía de leche cruda”, los agricultores tradicionales, que no pueden competir en precios con los quesos industrializados, pero que gracias a un saber ancestral y las condiciones únicas de su región se han especializado en hacer este queso, buscan proteger este gran patrimonio de la gastronomía y la cultura francesa.&lt;br /&gt;Entonces me detengo en una venta de quesos artesanales en un chalet de madera y le pregunto a la mujer que me atiende.&lt;br /&gt;-Quiero que me recomiende el mejor.&lt;br /&gt;-Eso depende, me dice.&lt;br /&gt;-Me gusta duro o que se derrame, lo quiero para comer de sobremesa o para hacer una tartiflette.&lt;br /&gt;Al final me decido por uno no muy costoso. Sólo para ver su reacción le pregunto si está pasteurizado porque se lo voy a dar a mi bebé y no quiero que se enferme. Primero me da una clase sobre la improbabilidad médica de contagio con quesos sin pasteurizar y al final me dice, como gran insulto, que vaya a comprar un “vache qui rit” (un quezo comercial hecho con restos de quesos maduros fundido) al supermercado. Al final tengo que pedirle perdón y llevarme el queso más costoso para calmar su indignación.&lt;br /&gt;Con los quesos sucede igual que con la apelación de origen de los vinos. Recientemente el documental Mondovino mostró cómo la globalización del mercado estaba imponiendo un tipo de vino de fácil apreciación que se logra en pocos años con grandes inversiones en métodos como la microoxigenación y el añejamiento en barriles de madera. Este estándar ha beneficiado a las grandes casas californianas que funcionan con la idea de marca, a diferencia de la idea tan francesa de “terroir”, que se refiere al lugar y el “savoir faire” (saber hacer) ancestral con que la vid ha sido cultivada y tratada y que le da los diferentes matices al brebaje final.&lt;br /&gt;Con la lucha contra el lobo sucede algo parecido. Los pastores de alpaje difícilmente pueden competir con los productos de una agricultura extensiva hecha para el consumo masivo. Y desde instituciones externas a su realidad particular, como la Unión Europea y el tratado de Berna de protección de la vida salvaje, se les exige que cambien su forma tradicional de vida. Deben vigilar en todo momento sus rebaños, comprar perros, no dejar pastar sus animales en la noche, y dedicar buena parte de su tiempo a llenar formularios y cumplir con las formalidades administrativas para poder recibir las compensaciones por ataques.&lt;br /&gt;Antes de que se impusieran las ideas ecologistas, la extinción del lobo con trampas, venenos, y cercos de cazadores se relataba como una epopeya de unos héroes que amansaron la montaña para las generaciones futuras. Pero ahora los argumentos de las asociaciones contra predadores que dicen que nuestros antepasados batallaron para amansar la montaña y que traer esos lobos es arrebatarles un bien ancestral, suenan terriblemente reaccionarios y ajenos al sentir general. En cambio, somos mucho menos duros en nuestros juicios contra los ambientalistas amateurs, que viven en una lógica de paraíso perdido que obedece a un mito más que a la historia del planeta. Consideran que como el ser humano fue responsable de haber echado a perder ese paraíso, acabando con especies como el lobo, por ejemplo, es nuestro deber recuperarlo. Esto los lleva a ser incondicionales en su protección de la naturaleza y a mirar con superioridad y desdén a los campesinos que continúan explotándola.&lt;br /&gt;Para los montañeses y los ecologistas más sofisticados es claro en cambio que el ecosistema alpino actual con toda su riqueza en biodiversidad, fue moldeado también por el hombre y sus animales domésticos, y que estos son parte fundamental del equilibrio que se desea preservar. Pero mientras los segundos creen que la montaña es un patrimonio de la humanidad que debe gestionarse de forma multilateral de acuerdo a los tratados internacionales en vigor, los primeros sienten que la montaña les pertenece, o al menos, que debería ser gestionada por las comunidades locales reconociendo así su trabajo y conocimiento ancestral.&lt;br /&gt;Antes de subir a le Petit Bornand yo sentía que esa creencia de los montañeses de que la montaña es de ellos era completamente loca y peligrosa. Podría llevar a un nuevo sobre dimensionamiento del peligro real del lobo y a su exterminio, como ocurrió en el pasado. Sin embargo, al bajar me preguntaba si no se trataba acaso del mismo tipo de reclamo que suena tan sensato cuando lo pronuncian indígenas quechuas en los Andes o guaraníes del Amazonas, que consideran que el lugar que ocuparon históricamente y donde están enterrados sus antepasados debería pertenecerles.&lt;br /&gt;Finalmente ya no sé donde alinearme en la pelea por el lobo. Yo no quiero que desaparezca como especie, pero tampoco lloro con la noticia de la muerte de un lobo arrollado por un carro o matado ilegalmente. Rick dice que aunque se permitiera su caza eso ya no va a revertir su expansión y que la muerte de un par de lobos a manos de pastores no amenaza la existencia de la especie en su conjunto. Según él, los ánimos terminarán calmándose cuando deje de ser una novedad la llegada del lobo, como ya ha sucedido en otros lugares de Francia.&lt;br /&gt;Lo que sí he entendido es que el verdadero miedo ancestral no es ese animal que ahora vive tan cerca de mi casa. El no representa para mí un peligro mayor que la violencia de una ciudad como Bogotá y, sin embargo, en muchos aspectos me siento más insegura desde que me vine a vivir al campo francés. No sólo imagino encuentros con esta bestia y con cuadrillas de jabalíes, sino que temo resbalarme en la nieve o caerme de la escalera y que nadie me encuentre hasta el final del día. Así mismo, el miedo de los pastores alpinos a desaparecer es anterior a la llegada del lobo. Este sólo llevó a darle mayor visibilidad a su situación, que ya era bastante difícil. Su futuro es incierto y lo desconocido nos asusta a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-277" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2010/10/empp_nataliacarrizosa.jpg?w=150" width="150" height="112" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;NATALIA CARRIZOSA (Colombia). Creció en San Telmo, una finca quesera en la sabana de Ubaté en su país. Cuentan (su papá y sus tías) que a mediados del siglo veinte las criadas de las familias distinguidas de la capital hacían cola desde las cinco de la mañana para comprar el famoso queso San Telmo, que producía su abuelo, el Coronel Carrizosa. Cuando Natalia nació la fábrica ya había cerrado. Muchos años después, frente a las largas horas de cierre de la revista Semana, Natalia pensaba en ese santo grial de los quesos. Ahora ha vuelto al campo. Vive en Francia, en la Haute savoie, donde se producen varios de los mejores quezos del mundo. Tiene cinco gallinas y un perro llamado Sancocho. Sancocho, como una sopa de su país, una especie de "pot au feu" pero con yuca y plátano en lugar de nabos,le explica a los franceses. Natalia Carrizosa tiene con un poco de hambre en este momento. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-1799004986575206950?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/1799004986575206950/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/quien-le-teme-al-lobo-feroz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1799004986575206950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1799004986575206950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/quien-le-teme-al-lobo-feroz.html' title='¿QUIÉN LE TEME AL LOBO FEROZ?'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-8419416540973021085</id><published>2011-01-21T14:23:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T14:54:15.372-08:00</updated><title type='text'>16 AÑOS SIN PAGAR LA RENTA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;por Julio Godínez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una mexicana anti neoliberal se vio atrapada entre su estilo de vida como "cracker" y una nueva regulación que castiga a cualquier persona que viva en edificios abandonados. Es la primera legislación que castiga con prisión la "okupación" en Europa. Amsterdam no es la primera ciudad donde "Petra" vive sin pagar renta, lo lleva haciendo desde hace casi dos décadas en diferentes ciudades del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Un hombre vestido con harapos, la barba crecida, el cabello cano y sucio avanza unos pasos frente a la primera línea de la policía de choque de Ámsterdam que aguarda en orden. La luz de la tanqueta de agua a presión lo ilumina. El mismo hombre que carga un cobertor a sus espaldas extiende la mano para saludar a los uniformados, no le devuelven el gesto. Detrás de él un grupo de encapuchados avanza lentamente. Se detienen a dos pasos del hombre, él regresa al grupo que se mantiene unido por varias telas rojas y negras. Uno de los policías se abalanza con el tolete desenfundado y en el aire, los otros lo siguen. La batalla se inicia en la noche de la capital holandesa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-¿Estás legal aquí?-, me pregunta mi acompañante, segundos antes de ver los primeros toletes alzarse por los aires una y otra vez. - Digo, por si te detienen.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Mi acompañante radica en Ámsterdam desde hace dos años y medio. Ella, como yo, es parte de la manifestación en contra de la nueva ley que castiga hasta con dos años y ocho meses el ocupar edificios abandonados. Ha vivido por 16 años fuera de México, su país de origen, sin pagar renta. Hasta ayer sólo la conocía por su voz y el sobrenombre de "Petra".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Sí, pero mi pasaporte lo dejé en el coche-, le respondo sin saber si hice bien justo cuando se escucha el sonido de una canción de la banda “Gorillaz” que viene de un bar, el choque de los bastones contra los encapuchados del frente, los cascos de los caballos, el motor de la tanqueta, los gritos y flashes de los fotoreporteros.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Es la noche del 1 de octubre de 2010. Hoy la nueva ley trajo a los encapuchados radicales a las calles, en las telas llevan frases de repudio a la nueva legislación. Son "crakers", "squatts", "okupas", "paracaidistas"... según el país en el que se encuentren. Ellos convocaron a esta marcha y “Petra” es una de ellos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El segundo grupo de policías avanza, aplican la misma dosis de bastonazos al grupo. Los encapuchados del frente resisten al tiempo que gritan en holandés -¡weerstand!- (¡resistencia!). Los policías tratan de "aflojar" al primer grupo a bastonazos, no lo logran. Las telas se levantan, sirven como barrera para que los uniformados no vean donde golpean y, si es posible, para envolver a alguno de ellos y así retenerlo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El frente de nuestro grupo avanza. Yo me agolpo al centro. Desde mi posición puedo escuchar todo, pero entiendo muy poco del holandés del que recibo órdenes. Este viernes no estoy detrás de la grabadora, ni de la lente, tampoco soy un turista sorprendido por las acciones que registra mi vista. Estoy vestido con una chaqueta verde militar con capucha, vaqueros negros y un pasamontañas improvisado con una playera negra. Por ahora soy un "squatt" y me cubro de un mal golpe.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;****&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Llegué a Ámsterdam motivado por una entrevista de la radio pública holandesa. Un día antes en la emisora, "Petra" explicaba en un español perfectamente familiar las acciones de resistencia del movimiento "Okupa" de la ciudad, creado entre la década de los setenta y ochenta para defender el derecho a una vivienda digna, contra la ley que al día siguiente entraba en vigor y que había tardado dos años en cocinarse.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;"No sabemos cuál será la respuesta del estado, había dicho el alcalde que no iba a reaccionar a esta nueva ley, pero no sabemos qué va a suceder. Nosotros vamos a seguir ocupando las casas. Yo vivo en la calle de Vrolikstraat", dijo la chica a la radio pública.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Con la ayuda del mapa digital del GPS serpenteé el Este de la ciudad hasta dar con la calle que repasaba en los amplificadores del auto desde mi grabadora.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Un cielo extrañamente soleado previo al inicio del otoño cubría la capital holandesa.&lt;br /&gt;Bajé del auto. No tenía idea del número, pero recordé las palabras de la mujer: "son cuatro los edificios que han sido ocupados". Así que tomé como referencia al caminar las ventanas y las puertas de las casas recubiertas con tabique rojo en su totalidad para identificar algún rastro de abandono.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Para mi sorpresa, lo que llamó mi atención fue el aspecto de un par de chicos que charlaban frente a uno de los edificios, en el cual después reparé que sus ventanas no tenía vidrios, estaban protegidas por plásticos de diferentes colores, tenían un cartel que había visto en un sitio web de apoyo y pertenecía a un conjunto de cuatro viviendas. Estaba en el lugar indicado. Uno de ellos portaba una chaqueta que encajaba perfectamente con la que se usan en las manifestaciones anarcopunks.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Cambié de acera para acercarme a ellos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Saludé y pregunté si conocían a una chica que habla español. Les dije que había escuchado la entrevista que le hizo la radio y que el motivo de mi visita era mostrar mi apoyo al movimiento, -mentí sin saber siquiera si ellos vivían en el lugar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Los dos lanzaron miradas de extrañeza por un segundo. Pero como en un golpe repentino, en una regresión a la naturaleza política de su movimiento "Okupa" retomaron su amabilidad perdida por un segundo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Sí, vive aquí- dijo el más alto de los dos que terminaba un cigarrillo, -pero ahora no está-, y jaló duro para "matar" la última parte del tabaco al tiempo que ofrecía darle mi número de teléfono a la chica en cuanto apareciera por ahí. Dicté resignado el número en el mismo inglés que veníamos usando. Él lo tecleó en su celular.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Un tercero llegó. Un hombre más alto que el alto que ya estaba ahí, pasaba el metro noventa. Cabello corto, rubio, casi blanco. Hombros anchos, mandíbula grande, ojos azules tiernos. Traía unos vaqueros negros y una playera que combinaba con el inusual color del cielo de la ciudad y sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Ey, buscan a tu novia-, dijo uno de ellos y volví a mentir sobre los motivos de mi llegada a la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Él pareció entender rápidamente mis "motivos".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Espera deja le llamo-, dijo, -está acá en cinco minutos-, y colgó el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;*****&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;"Petra" llegó exactamente a los cinco minutos y montada en una bicicleta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Cabello castaño a medio atar, ojos color miel, piel blanca, alta para ser mexicana, aunque todavía no lo sabía. La chica no había revelado detalles de su identidad con la radio holandesa, el locutor simplemente resaltaba el hecho de ser una hispanohablante e inmigrante que habita uno de los edificios ocupados, como muchos en Europa, pero nada dijo de sus casi dos décadas como “squatt”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Bajó de la bicicleta. Limpió un poco los vaqueros que traía enrollados a la altura de los tobillos, se ajustó la chamarra negra con vivos en colores, al estilo Benneton. Su ropa mostraba el desinterés por la moda, las combinaciones convencionales y las frías y solitarias lavanderías públicas, pero cubría de alguna forma la figura un tanto pasada de peso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Ella me saludó y tras explicarle brevemente el contexto político mexicano; que el PRD era el partido de la izquierda mexicana me miró y me dijo de manera irónica pero reservada, -¡¿no, en serio?! Soy mexicana. Vente vamos por algo de comer.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En Europa no existen datos del número de personas que viven como “squatts”. Pero a nivel global, de acuerdo con Robert Neuwirth, un periodista americano y autor de Shadow Cities: A Billion Squatters, A New Urban World (Ciudades sombrías: Mil millones de Squatters, Un Nuevo Mundo Urbano) existen mil millones de personas que viven como "Petra", en propiedades abandonadas que no les pertenecen, en las cuales no pagan renta y sin permiso de los dueños.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Los aquí conocidos como "crackers" tienen dos motivos para realizar esta actividad: la búsqueda de una vivienda a falta de ser dignos de un crédito bancario o del gobierno y la realización de actividades y propaganda de ideas políticas. "Petra", según dice, pertenece al segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- En Ámsterdam debemos ser unos mil 500 “squats”-, asegura mientras esperamos la pita que ordenó, - es difícil saber, pero hay unos cien edificios ocupados. A diferencia de Latinoamérica, en donde las ocupaciones las hacen familias humildes, en Holanda la mayoría son chicos de clase media, pintores, músicos, escritores.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Miguel Ángel Martínez López, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y que ha estudiado el movimiento de “Okupación” en los últimos años en el viejo continente, explica que entre los “crackers” lo que se observa es “una resistencia de un grupo social hacia condiciones de vida opresivas y ha generado una cultura particular que incluye formas concretas de expresarse, vestirse, reglas sobre valor y lealtad al grupo, identidades y valores comunes, así como amigos y compañeros sentimentales”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Según éste experto, el fenómeno social tiene sus propios rasgos de identidad, “inspirados en los eslóganes de los nuevos movimientos sociales posteriores a 1968.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La politización de los espacios sociales y la experiencia en el conocimiento de los asuntos públicos adquirida a lo largo de los años por este movimiento ha inspirado en gran medida a los movimientos anti-globalización”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El caso de “Petra” encaja perfecto en las descripciones del sociólogo. Ella se enroló en el movimiento “Squatt” en 1994 y desde entonces ha vivido en diferentes lugares del mundo.&lt;br /&gt;-Salí de México después del levantamiento del EZLN. He participado en varias ocupaciones, en diferentes ciudades del mundo-, me dice mientras termina la pita en una mesa afuera del local.&lt;br /&gt;La chica, que después me diría que nació en Monterrey, al norte de México; estuvo en San Francisco (Estados Unidos) como parte del movimiento en tiempos de la Batalla de Seattle en 1999, justo en el momento que marcaría el nacimiento del movimiento antiglobalización, cuando 40 mil personas conocidas más adelante como globalifóbicos se manifestaron contra la Organización Mundial de Comercio.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Una de sus experiencias más profundas fue en Brasil, donde vivió por más de cinco años con el movimiento del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra), un movimiento político-social de millón y medio de afiliados que buscan tierras rurales improductivas que no cumplen con su función social y las ocupa con centenares de personas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Era muy intenso. Imagina mil personas moverse de un lugar a otro. A veces es un pueblo entero ocupando tierras.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Pero la chica también pasó por otras ciudades hasta llegar a Ámsterdam. En Londres también realizó “okupaciones”. Todas, dice, de manera pacífica.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;- En Ámsterdam tengo dos años y medio viviendo como “cracker”-, suelta mientras termina un bocado en la terraza del take away.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Por décadas el movimiento se ha extendido en todo el mundo. Las autoridades de México calculan que el número de paracaidistas que habitan en las llamadas áreas de transición de la ciudad de México ronda el millón; en Argentina los “okupas” inspiraron una serie de televisión escrita y dirigida por Bruno Stagnaro en el 2000; y los hay también en Estados Unidos, donde ellos mismos protagonizan un film llamado Dark Days filmado en los túneles del metro de Nueva York.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;“Petra” termina su pita. Me dice que tiene una reunión para afinar detalles de la marcha de esta tarde. “Te envío un mensaje cuando estemos listos”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;****&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En Holanda para que un inmueble sea considerado un hogar necesita tener una mesa, una silla, una cama (o un colchón, o colchoneta que haga las veces de cama) y un reloj que funcione. Hasta ayer los cuatro artículos protegían a “Petra”, a su novio alemán, el de los ojos del color de su playera, y a los otros inquilinos de los edificios de Vrolikstraat de un desalojo violento.&lt;br /&gt;El mensaje de “Petra” llegó. Son las 16:30 horas y estoy esperando justo donde había hablado con los tres chicos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Luego de un par de minutos, la chica abre la puerta del edificio, me invita a pasar un segundo.&lt;br /&gt;La puerta roja del acceso principal está reforzada con varios maderos, justo detrás de ella un mazo descansa apoyado en la vieja pared descolorida y golpeteada por el abrir y cerrar de la puerta, frente a ella una escalera de madera vieja y polvorienta conduce al primer piso desde donde escucho ruidos. Aguardo en el recibidor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Espera, casi nos vamos-, dice sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-¿Esperaban a la policía esta noche?-, le pregunto tras mirar de nuevo el mazo que descansa frente a mí.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Pensamos que vendrían en la mañana a desalojarnos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El sonido de un grupo de botas negras que aparecen por la puerta corta su respuesta. Cuatro personas descienden por la escalera. Todos van vestidos de negro. Reconozco a los dos con los que charlé esta mañana y al novio de “Petra”. Todos llevan, además, una mochila en la espalda, guantes y cargan un rollo de manta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-Tú te vas con Paulina en el tranvía-, el alemán me revela el verdadero nombre de “Petra”. En parejas tomamos diferentes líneas del tranvía para encontrarnos en la estación de Spui.&lt;br /&gt;Somos los segundos en llegar, camiones repletos de policía aguardan estacionados. Dos minutos más tarde la última pareja llega. De las mochilas sacan los pasamontañas, se los colocan y ahora somos el centro de atención de los paseantes. El grupo camina a la plaza de Spui donde un buen número de anarquistas, punks, darks y policía montada esperan.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Los Sex Pistols resuenan en las bocinas de la plaza. El encapuchado de metro y noventa centímetros es el primero en llamar la atención. Los fotógrafos se abalanzan al grupo y me doy cuenta de que Paulina y los de Vrolikstraat son los anfitriones.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Los asistentes son hijos de las décadas de los ochenta y noventa. Todos, de alguna forma, retomaron el pensamiento anarquista post Guerra Fría para traerlo a las manifestaciones que se han extendido por la consolidación del modelo económico neoliberal.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Las letras de Anarchy in the UK siguen en los altavoces mientras el primer grupo encabezado por un hombre de barba crecida, cabello cano sucio y que carga un cobertor avanza en dirección al centro de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-¿Qué piensan hacer si los desalojan?-, le cuestiono a Paulina.&lt;br /&gt;-Irnos a vivir a otro edificio-, responde la mexicana mientras nos ponemos en marcha. Minutos más tarde la batalla entre la policía y los "squats" se iniciaría en la noche de la capital holandesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-273" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2010/10/empp_juliogodinez.png?w=126" width="126" height="150" /&gt;&lt;/span&gt; &lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;JULIO I. GODÍNEZ HERNÁNDEZ (Ciudad de México, 1980). Es periodista mexicano. Por más de seis años trabajó en diferentes páginas de noticias de la ciudad de México como El Universal, Televisa y La Crónica de Hoy. Curioso y cansado del escritorio, en el verano de 2010 decidió dejar las redacciones y comenzar un viaje para ir en búsqueda de historias. Actualmente vive en Bruselas, muy cerca de la estación de tren, con una maleta siempre lista para viajar. (www.juliogodinez.mx)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-8419416540973021085?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/8419416540973021085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/16-anos-sin-pagar-la-renta.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/8419416540973021085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/8419416540973021085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/16-anos-sin-pagar-la-renta.html' title='16 AÑOS SIN PAGAR LA RENTA'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-5894969169187123299</id><published>2011-01-21T13:57:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T14:00:30.361-08:00</updated><title type='text'>EN EL JARDÍN DE LOS PERROS</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Fernanda Tejeda Reyes&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Un día de paseo por el mundo de los canes y los distintos tipos de amor humano hacia ellos. El tema es universal: en cualquier lugar del mundo hay alguien devoto (y detractores también) de esta especie animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La última vez que vi a la “Vicky”, una especie de labradora anciana obesa y reina madre de la pandilla de perros callejeros que habita mi barrio, en La Florida, ubicado al sur de la capital de Chile, Santiago, estaba plácidamente dormida en la plaza bajo los faldeos de la Cordillera de los Andes. Extrañé el eterno y fiel “guau” que gritaba desde sus entrañas cada vez que me veía en compañía de mis fieles amigos: Toñito (un pequinés de 4 años) y de Pelu (mestizo de 16 primaveras).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa mañana de sábado el apestoso ejemplar de can de la calle regresó a las pistas y comenzó con su show más clásico: el de perseguirme hasta el paradero de la micro (transporte público conocido como Transantiago, casi la copia exacta del Transmilenio, creado en Bogotá (Colombia)) ladrando y a la vez, echándose en el suelo para obtener su preciado cariño en la barriga. Sin saber se tornó bastante más amorosa, como si su instinto adivinara que iría al encuentro de más ejemplares como ella, como si intuyera que el destino me guiaría a estar rodeada de animales por las siguientes horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sábado al mediodía en Santiago y se sienten los 26 grados de calor. El sol pega fuerte y el brillo que se vislumbra encandila. Ya en los pastos del Parque Bicentenario de Vitacura, una de las comunas más adineradas y con más áreas verdes de la ciudad, se vislumbra el paseo canino del país con distintos modelos, tamaños, colores y razas. Hay más o menos simpatía, más o menos agilidad, pero están todos en un lugar común: en el único canil gratuito disponible para ejercitar y socializar al mejor amigo del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí hay disponibles distintos juegos para que las mascotas ejerciten sus habilidades o hagan “amigos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras aguardo a José Manuel Leal, entrenador canino de adiestramiento, se me acerca una perra bastante simpática de raza Collie, salta y me exige caricias en su lomo, empuja mi mano con su hocico y salta como loca. Minutos antes su dueña le estuvo enseñando a saltar y caminar por una rampa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sasha se llama, parece que la caíste bien”, me dice risueña Orella Muñoz, una rubia esbelta de unos 35 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eres periodista? (al parecer, andar con una grabadora en mano siempre nos delata, aunque nos dediquemos a otro oficio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es, le respondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ellas es parte de nuestra familia, es una hija más en la casa, dice con la voz emocionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sasha es simpática y obediente. Parece una copia de “Lassie”, la perra que protagonizó (en realidad lo hizo un perro llamado Pal) sus propios programas de televisión cuando corrían las décadas de los 50 y 60’s, además de la película “Lassie Come Home”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te consideras un dog lover de tomo y lomo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡De todas maneras!, imagínate que todas nuestras actividades como familia dependen de ella, nos planificamos el fin de semana para salir a pasear siempre en su compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo amo a mi perro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tendencia o concepto dog lover se ha hecho conocida en Chile gracias a un comercial de una conocida marca de comida para perros, pero su origen data de Estados Unidos, donde los fanáticos o amantes de esta raza animal, son capaces de gastarse millones de dólares por satisfacerlos con lujosas joyas Louis Vuitton o con prendas de ropa y zapatos al estilo de Paris Hilton. Su chiguagua Tinkerbell disfruta, por ejemplo, de un collar hecho especialmente para él, con incrustaciones de diamante y con un chip de localización para que su dueña sepa dónde se encuentra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bueno, eso ya es harina de otro costal. Bien ridículo e innecesario, tomando en cuenta que los perros siguen siendo animales y no deben ser tratados como niños. Con esas actitudes se les falta el respeto”, opina el entrenador José Manuel Leal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sasha-Lassie ya no aguanta la espera de su ama y sale disparada a correr por el prado, Orella ni se inmuta, regresa como un raudo boomerang a los brazos de quien la cría a diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Este el paraíso y centro neurálgico de los dog lovers, y casi todos ellos quieren tener un perro espectacular, pero esta clase amante de los perros es más sana que la tendencia actual de otros países norteamericanos. Aquí la gente trata a sus perros como animales y les gusta que ellos vengan a distraerse y a socializar”, cuenta José Manuel Leal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un labrador negro que lleva un pañuelo rojo en su cuello, como un rockero, que mientras sus dueños toman el sol de la tarde, y como la mejor travesura de su vida, se revuelca en un pozo de barro que atemoriza a quiénes deambulan por el lugar. “¡Liendres!-(me impresiona el nombre), le grita su ama, una joven colombiana. “¿Cómo se te ocurre meterte allí?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El perro negro rockero con cadena se revuelca aún más en el lodo, como si disfrutase de la cara de su ama. Hasta que ella logra sacarlo de ahí y lo castiga llevándoselo del lugar en el que Liendres había hecho tantas amistades perrunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras conversamos se me acerca una cantidad de razas caninas a juguetear, oler, mirar, saludar. Hay labradores, golden retriever, salchichas, cocker spaniel, border terrier, yorkshire, poodles, boxer, sharpei. Extrañé a algún mestizo o quiltro, como son conocidos en este lugar del mundo. De hecho, dicen que podría patentarse la mezcla como la primera raza propiamente chilena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué la gente le dedica tanto tiempo a sus mascotas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para ser felices, argumenta José Manuel. Está comprobado que los perros producen bienestar físico y emocional, ya que se generan endorfinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perros de la calle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mundo hay alrededor de unos 400 millones de perros callejeros (los que tienen dueño pero andan en la calle o fueron abandonados) y vagos (los que nacieron en la calle). México aporta con unos 2 millones. Colombia con unos 80.000, por ejemplo. En Chile, hay más de 250.000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los extranjeros suelen comentar que es triste e impactante la imagen que se ve en Valparaíso, Santiago centro, sur y norte, en los sectores populares y pobres de la capital. Según las estadísticas, por cada dos casas hay un perro. Y el 25% del total son callejeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro neurálgico de la comuna de La Florida hay un famoso vagabundo – de unos 40 años- que ha vivido casi toda su existencia deambulando por las calles aledañas a la municipalidad. Ya es sábado en la tarde y busco a este personaje en sus lugares habituales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un guardia que resguarda la entrada al municipio me dice que vaya por él bajo el puente de un supermercado ubicado en la zona, un lugar frío, oscuro y solitario. Sólo se ven autos en la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el puente y diviso a tres cachorros quiltros (en tonos chocolates, jaspeados con café, similares a las hienas), a su madre y un macho, que supongo debe ser el padre. Están sobre un colchón maltrecho e inmersos en un olor insoportable a orina humana y canina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué molestas a estos hueones?, escucho que alguien me increpa de lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No los estoy molestando, siento importunarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahhhh, sapa, balbucea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras ello, el vagabundo comienza a hablar estupideces y a hilar frases incomprensibles. Coge la comida y la coloca en su mano para que sus perros se alimenten de ella.&lt;br /&gt;-¿Te los querís llevar hueona?, si querís lo hací pero no hueí poh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien, me inquieto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si ellos se quieren virar, demá poh, pero tú naaaa. Entre rabia y locura, llora secretamente. Yo los quiero, son míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando comienza mi retirada, giro hacia atrás y él se recuesta junto a ellos en el sucio y maloliente colchón, destrozado por el paso del tiempo. Siento felicidad. Me convencí de que todas las personas pueden amar a sus perros de distintas formas. Lo cierto es que todos ellos quieren al mejor amigo del hombre y me sumo a eso: yo amo a mi perro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-274" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2010/10/empp_fernandatejeda.jpg?w=150" width="150" height="132" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;FERNANDA TEJEDA REYES Fernanda Tejeda Reyes (Santiago de Chile, 1983) es licenciada en comunicación social y periodista de la Universidad Andrés Bello. Ha trabajado en el diario La Tercera y actualmente se desempeña como periodista en la Gerencia de Comunicaciones de Televisión Nacional de Chile y como reportera y fotógrafa de JN Comunicaciones. Participó en el taller de Periodismo Narrativo con Juan Pablo Meneses y está en la búsqueda de seguir un camino como cronista, simultáneo a sus labores actuales. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-5894969169187123299?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/5894969169187123299/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/en-el-jardin-de-los-perros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/5894969169187123299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/5894969169187123299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/en-el-jardin-de-los-perros.html' title='EN EL JARDÍN DE LOS PERROS'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-1537207674494696919</id><published>2011-01-21T13:35:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T13:46:37.092-08:00</updated><title type='text'>LA BIENAL A LOS 13</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Por Cecilia Arbolave&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;El arte contemporáneo, ese que genera una relación de amor y odio por su recurrente incomprensión, atraviesa los ojos de Caroline Gomes de modo diferente. Pues esta adolescente parece entender el mensaje de cada obra, en su primera visita a la Bienal de San Pablo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Un cuchillo de carnicero roza el cuello del presidente de Brasil, preso con sogas a una silla. Luiz Inácio Lula da Silva resiste, pero no puede escapar. Parado atrás de él, el artista pernambucano Gil Vicente sostiene el arma con una mano y, con la otra, le agarra con fuerza el cuero cabelludo. La amenaza se mantiene así: estática e inminente. Y en blanco y negro, pues la escena, dibujada con carbonilla, ocurre en una hoja de papel de 2 metros por 1,50, expuesta en la 29ª Bienal Internacional de Arte de San Pablo. La obra responde con fidelidad al lema de la edición actual de la muestra: es imposible separar arte y política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las escenas violentas y realistas de la obra Inimigos (Enemigos) que, además de Lula, deja vulnerables a personajes políticos, como George Bush, Kofi Annan y Mahmoud Ahmadinejad, son un imán que atrae los ojos curiosos de los visitantes. Ojos como los de Caroline Gomes, que se detiene a leer las fichas de cada una de las obras y las anota en una hoja arrugada de papel. Mira las fichas. Mira las obras. Y escribe. No se deja incomodar por la gente alrededor. Anota, anota todo. “Es mi obra preferida porque muestra la indignación del artista con los políticos”, opina con elocuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minutos antes de empezar el recorrido, un martes de octubre a las 10.30 de la mañana, un grupo de 13 adolescentes de una escuela pública del interior del Estado de San Pablo, entre ellos, Caroline, se reunía con el guía Jonas Rodrigues Pimentel. Era su primera vez en una Bienal de arte contemporánea. Al ser cuestionados si querían ver alguna obra en especial, varias voces respondieron en coro: “La obra que mata a Lula”. Jonas atendió el pedido y, en la mitad de la visita, llevó a los ocho varones, a las siete chicas y a la profesora al tercer piso, para contemplar la obra de Gil Vicente. Aprovechó para explicar la polémica que causó fuera de los muros de la Bienal, cuando la Orden de los Abogados de Brasil de San Pablo (OAB-SP) determinó que los dibujos hacían una apología al crimen y debían ser excluidos de la muestra. Levantando la bandera de libertad de expresión e independencia curatorial, los organizadores de la Bienal negaron el pedido. La polémica explica por qué los estudiantes de la pequeña Valinhos, una ciudad de 105 mil habitantes, a 90 kilómetros de San Pablo, ya conocían este artista y no a los otros 159 que también forman parte de la muestra. Luego de la explicación, Caroline miró nuevamente los dibujos y completó: “Pero no está bien poner la indignación en la forma de violencia. No se puede querer matar a esos políticos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De piel lisa y clara, ojos marrones y cara redonda, Caroline es alegre, pero demuestra constantemente una postura controlada. Es la única del grupo que anota religiosamente sus impresiones sobre las obras que conoce durante el paseo. “Me tengo que sacar un diez en el trabajo, sino mis papás me matan”, dice. Después de una breve pausa, agrega: “No me matan de verdad, pero se enojan”. Debajo de su hoja rayada, sobre el anotador, guarda el trabajo que debe completar después de la visita y se asegura de no perder ningún detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una gomita sujeta su pelo ondulado, castaño claro, y su flequillo descansa atrás de sus orejas adolescentes. Con poco más de 1,60 m de altura, usa un pantalón negro deportivo, con una cinta en las laterales que dice VALINHOS, nombre de su ciudad, una chomba blanca con el escudo de la Escola Municipal Integração y una chaqueta roja, con la misma cinta del pantalón. Lleva un bolso beige, en el que “sólo vas a encontrar libros”, le explica Caroline a la mujer de seguridad que la revisó al entrar al edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera obra que el grupo visitó fue un documental sobre “pixação” [léase pishasaum, con el sonido nasal típico del portugués], un tipo de graffiti de formas tipográficas en apenas un color, realizado sobre edificios urbanos, con fuerte presencia en San Pablo. Considerado en general como una expresión transgresora que ensucia la ciudad, su principal marca es la lucha por llegar a muros de más difícil acceso. El grupo de adolescentes observaba las escenas en la gran pantalla, acompañadas de música electrónica como banda de sonido. Algunos se dispersaban. El guía esperó unos momentos antes de intervenir. Morocho, con rulos definidos, una barba que aparentaba ser de cinco días, vestía una camiseta rayada de manga larga y, encima de ella, una remera verde oficial de la Bienal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué las personas “pixan” la ciudad?, incitó Jonas.&lt;br /&gt;- ¡Vandalismo!, responde uno de los chicos.&lt;br /&gt;- Quieren marcar territorio, agrega otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate continuó hasta que el guía hizo otra pregunta.&lt;br /&gt;- ¿Y qué los motivaría a hacer una “pixação”?&lt;br /&gt;- No me motivaría nada. Nunca haría “pixação”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta de Caroline lo desconcertó y no supo responder. Se escuchó un suspiro de alguien cansado con la discusión y el grupo pasó a ver otras obras. Mientras caminaban, se encontraban con otros grupos escolares. El ambiente no llegaba a los niveles de ruido y desorden que habían inundado la Bienal el domingo anterior.&lt;br /&gt;Los grupos andaban juntos y se entrelazaban con adultos que caminaban con paciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Talvez los jóvenes no lo sabían, pero el edificio que abriga el espectáculo de obras contemporáneas fue construido en 1957 especialmente para la Bienal de Arte de San Pablo, que hoy ya está a la altura de las grandes ligas del arte contemporáneo, con eventos como la Bienal de Venecia y la Documenta de Kassel. Junto a otros íconos arquitectónicos y museos de arte, más conocido como el Pabellón de la Bienal se encuentra dentro del Parque Ibirapuera, el pulmón de la metrópolis paulistana, con 1,5 millones de metros cuadrados de área verde. El Pabellón Ciccillo Matarazzo fue proyectado por Oscar Niemeyer, el gran arquitecto brasilero de 102 años, exponente de la arquitectura moderna. Por fuera, el edificio es una caja rectangular con paredes de vidrio y apoyada sobre pilotes. Pero por dentro, la experiencia es otra: sus 30 mil metros cuadrados están cubiertos de curvas y rampas que se entrelazan a la estructura y unen los tres pisos del edificio de modo integral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo llega a uno de los extremos de la construcción y, al lado de una de las barandas, se prepara para discutir otra obra polémica: Bandeira Branca (Bandera Blanca), del artista brasileño Nuno Ramos. Pocos días atrás, un amplio espacio entre los tres pavimentos, protegido por redes negras, estaba ocupado por tres buitres. Arte contemporáneo. Después de una semana de exposición, el Instituto Brasilero de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama), ordenó la retirada de los animales, alegando que estaban en un ambiente cerrado, si bien fueron criados en cautiverio, y expuestos a mucho ruido. Los adolescentes miraban curiosos el área vacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué les parece que un artista traiga buitres a una bienal de arte contemporánea?, pregunta Jonas.&lt;br /&gt;- Me parece muy original, creo que tuvo una idea única. Por lo que sé, ningún otro artista hizo eso, dice Caroline, siempre la primera en responder.&lt;br /&gt;- ¿Pero cuál es el significado de eso? ¿A qué te remiten los buitres?&lt;br /&gt;- Son un asco. ¡Comen carne podrida!&lt;br /&gt;- El león también come carne de animales muertos, responde Jonas.&lt;br /&gt;- Porque el león es un animal más poderoso. El buitre es insignificante.&lt;br /&gt;- ¡Es un ave!&lt;br /&gt;- ¡Pero el león es el rey de los animales!, discute Caroline.&lt;br /&gt;- Eso es una construcción cultural. Es algo que escuchamos desde que somos chicos. La idea del artista es justamente cuestionar estos símbolos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La discusión con Jonas dejó a la adolescente pensando y Caroline acabó determinando que el artista quiso mostrar los prejuicios que tenemos con esos animales. Ese tema volvió a aparecer con la obra del angolano Nastio Mosquito, el cortometraje de animación My African Mind (Mi Mente Africana). En la sala oscura, Caroline miraba la sucesión de imágenes apoyada contra una pared, mordiendo su birome. En poco más de seis minutos, un collage de imágenes muestra de la historia africana del siglo 20, con sus estereotipos, conflictos y esclavitud, usando toques de ironía y humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez le fue más difícil a Jonas mantener la discusión con el grupo, pues la obra lúdica al lado, una estructura de madera de tres pisos con varios compartimientos, separados con telas claras, cada uno con un colchón y una almohada, distraía la atención de los jóvenes. La adolescente paulista, sin embargo, estaba siempre con alguna observación en la punta de su lengua. Para Caroline, la película trataba sobre la historia de los negros, de cómo vivían en épocas más primitivas y cómo se adaptaron a la cultura moderna. Jonas se tocaba los rulos del pelo y buscaba palabras para explicar que había cuestiones más profundas en esa obra. “El artista muestra una visión exótica de los negros, nuevamente es una construcción cultural, como la de los buitres. ¿Será que nuestra visión del África es verdadera?”. Caroline reflexiona y concluye que hay que tener respeto por los negros, pero que ellos también tienen que respetar a los blancos. Menos de una hora más tarde, Gabriel Pompêo, un estudiante negro de Comunicación Social, de 25 años, interpretó otro mensaje de la película: “Es una visión muy racista. Muestra cómo la ignorancia pasó a la historia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano izquierda de Caroline está llena de nombres de obras, informaciones de la Bienal y datos sobre el parque escritos con tinta de birome. No se le debe escapar nada si quiere llegar al diez en su trabajo escolar. “¡Si mi mamá ve algún vestigio de estas frases, me manda a bañar!”, cuenta la adolescente con ojeras. Sus padres, de hecho, aparecen con frecuencia en sus relatos. A la pregunta ‘¿qué querés ser cuando seas grande?’, ella responde: “Quiero estudiar una carrera que tenga futuro. Y estoy en duda: o soy escritora, porque me encanta escribir, o cirujana plástica. Para mis papás es eso u otra especialidad de la medicina”. Caroline parece tener que cumplir muchas expectativas, talvez desde muy chica. Su mamá eligió su nombre por la Princesa de Mónaco, Caroline Louise Marguerite Grimaldi, referencia que ya debe haber pesado en la vida de la hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca del mediodía, la visita llega a su fin. La adolescente conoció y cuestionó, en una hora y media, 14 obras de las 850 que componen la muestra. “Siempre me gustó el arte, pero acá profundicé más el conocimiento, vi abordajes diferentes y conocí lo que los artistas piensan.” La experiencia de la Bienal la dejó más satisfecha que una visita a un museo tradicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arte, para Caroline, son todos los modos que las personas encuentran para expresar y mostrar lo que sienten. Y no desmerece el valor del arte contemporánea por la dificultad de comprender su significado. La deja incómoda no entender, pero cuando eso le sucede, simplemente pregunta a quienes pueden darle una respuesta. “Cuando uno entiende, pasa a formar parte de la obra, empieza a mirarla de otra forma. Por ejemplo, ‘pixação’ para mí era una forma de vandalismo, pero ahora creo que puede ser una manera en que las personas expresan lo que sienten. Conocí un punto de vista completamente diferente al mío”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caroline revisa sus notas y se junta al grupo para salir en busca del colectivo que los llevará de vuelta a Valinhos. Sale con una sonrisa, quizás pensando en el trabajo que debe entregar. Si le preguntan cuál es su obra favorita, mantendrá su posición inicial: la de Gil Vicente, “porque está enojado con lo que está pasando en el mundo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-272" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2010/10/empp_ceciliaarbolabe.jpg?w=150" width="150" height="112" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;CECILIA ARBOLAVE. Después de terminar su licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Austral, se mudó a San Pablo y realizó dos cursos de periodismo: uno en el diario Estado de S. Paulo y otro en la Editora Abril. En 2009 fue contratada en Abril, en la revista Casa Claudia Luxo y después en Minha Casa, donde trabaja actualmente. En ese tiempo hizo un posgrado de Periodismo Literario, en la Associação Brasileira de Jornalismo Literário (ABJL), algo que pretende profundizar en los próximos años. Y aunque sienta saudades, todavía no cambia la agitada San Pablo por su Buenos Aires querida&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-1537207674494696919?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/1537207674494696919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/la-bienal-los-13.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1537207674494696919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/1537207674494696919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/01/la-bienal-los-13.html' title='LA BIENAL A LOS 13'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-3683391270707606916</id><published>2010-10-11T02:25:00.000-07:00</published><updated>2010-10-11T02:28:01.918-07:00</updated><title type='text'>¿TAMBIÉN SOS COLOMBIANO?</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Por Diana Gamba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En las calles de Buenos Aires abunda el acento colombiano. Los argentinos se preguntan por qué tantos estudiantes de ese país vienen a esta ciudad. En estas historias, interprete la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la sala de espera del Consulado de Colombia en Buenos Aires sólo caben cuatro sillas. Esta mañana ninguna esta libre. Frente a la ventanilla de atención al público siete personas esperan a ser a tendidas; todas llevan carpetas en las manos y no parecen conocerse. Atrás del vidrio, cuatro funcionarios realizan trámites, hacen búsquedas en su computador y rehúyen las miradas de los visitantes, a sabiendas de que el más mínimo contacto visual desencadenará una serie de consultas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras esperan, algunos optan por identificar en el mapa la ubicación de algún municipio. Dos argentinos compiten por encontrar a Santa Marta y otros leen en una cartelera de corcho las ofertas de pizza y empanadas preparadas al estilo colombiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El que sigue, dice por fin una de las funcionarias&lt;br /&gt;-Yo vengo a hablar con el cónsul, le digo&lt;br /&gt;-¿Mijita sacó cita con él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mijita. Hace tiempo que una persona -que no fuera mi mamá- no me llamaba así.&lt;br /&gt;-Sí, anteayer, por teléfono&lt;br /&gt;-Espérelo un momentico que él ya la atiende&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro a su oficina. Podría ser un consulado de cualquier país. Nada de símbolos que la identifiquen, más allá del afiche de la mula cargada con bultos de café y Juan Valdez, el personaje publicitario que representa a los cafeteros colombianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pregunto al cónsul Juan Ignacio Ruiz cuántos estudiantes colombianos hay en Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Imposible saberlo, se habla de 15 mil, dentro de los cuales cuatro mil son estudiantes de enseñanza superior. Pero yo creo que son más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le da dos golpecitos a una pila de papeles que tiene en la mesa y me muestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es porque dejé de venir un día. Todos los documentos pasan por mis manos. Todos estos son para hacer la convalidación del título de enseñanza superior y llegaron anteayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio Ruiz es cónsul de Colombia en Buenos Aires desde septiembre del 2009, pero también lo había sido en 1998 y desde entonces ha experimentado el incremento de colombianos en Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las funcionarias irrumpe en la oficina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cónsul, regáleme aquí una firmita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cónsul toma un documento en sus manos, lo lee, firma y comenta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es así todo el tiempo. Aquí el número de colombianos casi se duplicó en los últimos años pero los funcionarios somos los mismos. No tenemos una autorización para contratar más personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una situación que él ya preveía desde su regreso al cono sur. En su carta de bienvenida, presentaba disculpas por las incomodidades que pudiera generar la planta física del consulado y agradecía la paciencia que tenían los usuarios al realizar los trámites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, para el cónsul, se podría ahorrar mucho tiempo y dinero si existiera un poco de planeación antes de viajar a Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí vienen muchos aventureros. Como decimos en nuestro país, personas que parecen bajadas con espejo y cuando se dan cuenta de que Argentina no era lo que esperaban, piden que los repatríen. Pero aquí no hay plata para repatriar a nadie, no somos Estados Unidos ni Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos Colombia y esto es Argentina, el país que se vende como la oferta europea y ¡sin visa! de Suramérica, la alternativa educativa en castellano para quienes quieren mejorar su perfil profesional pero no tienen tanto dinero como para estudiar en Estados Unidos o Francia. La tierra de Gardel, del Che Guevara y de 15 mil colombianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Microempresas y rebusques&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael Bustamante viajó a Argentina para cambiar de ambiente. También tenía planeado estudiar un posgrado en la Universidad de Buenos Aires, UBA, pero ante todo, quería alejarse de lo que consideraba, la ‘corronchería’ bogotana. Es decir, en lenguaje costeño, lo ordinario. ¿Y qué mejor en Suramérica que el país de Borges y Cortázar? Esa fue la lógica que usó y viajó a Buenos Aires el 11 de mayo de 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su búsqueda laboral encontró la oportunidad de ser locutor de un programa de radio en el que se promocionaba una fiesta dirigida a la comunidad peruana. En pocos meses se convirtió en el animador de esa actividad y no tardó mucho en ver la oportunidad de organizar la primera fiesta colombiana. Fiel a su teoría según la cual, la historia se recuerda a través del estómago se inventó la fórmula “Sancocho bailable”, una reunión donde la gente festeja y disfruta de un plato de esa sopa tradicional en medio de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio convocó a 100 colombianos, después a 200 y llegó a 300. Hasta que, según cuenta, uno de sus clientes le dijo: “No ‘hombe’, a nosotros llévanos a un lugar con más caché. Este barrio en muy feo”, y la fiesta se mudó a Palermo Hollywood.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cambio era necesario pero no sólo por la solicitud de los clientes, sino porque el mercado estaba en ampliación. Antes de 2004 a Buenos Aires venían muchos médicos estudiantes de posgrado, pero desde ese año la migración se diversificó y empezaron a llegar los interesados en pregrados de cine y de fotografía. Entonces Rafael se convirtió en todo un empresario y, lejos de europeizarse, aprovechó el acervo cultural de su país para hacer negocio. El año pasado trajo a tres grupos vallenatos y en el 2008 estuvo al frente de la celebración del Día de la Independencia, el 20 de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa ocasión se le vio pasear entre la multitud con su sombrero ‘vueltiao’, considerado símbolo cultural del país. Parecía conocer a una persona en cada grupo. Tomaba whisky y pasaba caminando a ritmo de cumbia, saludando y bailando esporádicamente con las mujeres que se le atravesaban. “Yo me vine queriendo salir de la corronchería pero me di cuenta de que mi verdadera identidad es esta: la corroncha”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo le sucedió a María Rodríguez, quien pasó de ser funcionaria del Ministerio de Justicia a fabricar y vender arepas con queso en la puerta del consulado de Colombia en Argentina o a Juan David Ruiz, estudiante de cine y televisión en la universidad de Palermo que aprendió a hacer empanadas caleñas hace tres meses y ahora las vende a través de Facebook.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta lógico que un inmigrante refuerce el uso del lenguaje y de las costumbres que lo hacen parte de determinado de país, es un salvavidas que lo protege en un terreno desconocido, casi una cuestión de supervivencia. Pero la realidad de estos personajes no habla de un proceso de fortalecimiento de identidad sino de la escasez laboral que se enfrenta en Buenos Aires. Restaurantes, call centers y kioscos son algunos de los escenarios donde es posible encontrar a un colombiano. Sólo unos pocos logran insertarse en el mercado laboral, claro, esto no significa que la situación sea más fácil para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colombianos en blanco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las tres de la tarde en Buenos Aires y la sala de juntas de la agencia SRP huele a comida colombiana. En la mesa central descansan dos recipientes con lentejas y arroz humeantes. Sus dueños no están a la vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mismo espacio de la oficina, tres mujeres trabajan en sus computadores, en silencio. Abundan cajas de cartón apiladas en las esquinas, recetarios de marketing y pocillos con cunchos de café seco. Al parecer, las revistas institucionales ya no caben en los armarios y ahora reclaman cada espacio libre. Para mover el mouse, estas mujeres se han agenciado diez centímetros cuadrados de espacio en su escritorio. En ese radio mueven su mano. Hacen clic mientras la comida se enfría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparece el primero de los dueños. Favián –se escribe con “v”- pasa a la cocina, pone agua a calentar para el café y regresa con dos tenedores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Jessi no va a comer?, pregunta María, una de las tres argentinas que trabaja en la agencia. Sumada a los dos dueños y el gerente general, son cinco los empleados locales y cuatro los colombianos.&lt;br /&gt;-No, está terminando una cosa y ahora viene&lt;br /&gt;-Pobre, mirá la hora que es&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favián llegó hace un año y medio a Argentina con la idea de terminar su carrera de diseño gráfico, pero fue un viaje tan improvisado que ni siquiera sabía los requisitos que exigía la UBA para ingresar. Cuando supo que le llevaría más de cinco años completar sus estudios no supo bien cuál era la alternativa, pero no podía regresar. Eso sí, necesitaba conseguir un trabajo porque su capital disminuía con cada almuerzo. Buscó como diseñador, ilustrador, retocador de Photoshop y terminó en la cocina de un restaurante ayudando con la limpieza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica trabajó en una panadería y después de cuatro meses, consiguió entrar a esta agencia. Ella camina lento y si no es porque se le ve, podría pasar inadvertida por los lugares que transita. Llega a la mesa y le hace una mueca como de sonrisa a Favián. Se sienta a almorzar, cuchichean y hay pequeñas carcajadas mudas. Eran novios cuando vinieron de Bogotá pero la rutina les desgastó la relación y hoy intentan la fórmula de los mejores amigos que viven juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La decisión de venir a Argentina la tomó 15 días antes de viajar. Cuando su padre supo que Favián iba a “estudiar en el exterior” le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mija, y usted por qué no se va para allá también y estudia alguna cosa…aquí está muy verraca la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella, con la idea de la educación gratuita en Argentina y la conciencia de que “el colombiano no se vara”, no lo pensó dos veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las tres y 40 y un tercer colombiano se sienta a la mesa. Come fríjoles con arroz. Su brazo tatuado con dragón sujeta el recipiente plástico con un limpión de cocina para no quemarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ustedes saben si hay que venir el Jueves Santo?, pregunta Natalia, una cuarta colombiana en esta oficina.&lt;br /&gt;-Ni idea, responde Andrés&lt;br /&gt;-¿El año pasado vinieron, María?&lt;br /&gt;-No, pero igual yo no pienso venir&lt;br /&gt;-Es optativo –dice Romina, la programadora web- si vos no querés, no venís.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cruzan miradas entre los cuatro colombianos. Optativo. ¿Qué pasaría si decidieran no venir?, ¿si ahora a la tarde le dijeran a su jefe que quieren descansar?, ¿que llevan cuatro fines de semana trabajando y que en los últimos meses han hecho el doble de las horas extra permitidas al año? ¿Los amenazarían con despedirlos?, ¿y en qué trabajarían?, ¿de nuevo en cualquier cosa? Se rompe el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mí me dijeron que viniera, dice Natalia&lt;br /&gt;-A mí también, dice Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega Sergio, el jefe. Mandíbulas a masticar y dedos a hacer clic. Silvina, una de las accionistas de la agencia, dice que le encanta contratar colombianos porque son muy buenos trabajadores, responsables y tranquilos. Ellos por su parte, ven en esta agencia un trabajo donde mal que bien pueden desempeñarse ‘en lo suyo’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos representan al grupo de colombianos que ha logrado vincularse al escenario laboral porteño. Un medio que no está exento de tratos desiguales y abusos por parte de los empleadores. Sin embargo, ni este es el único lugar donde se saca provecho de la realidad del inmigrante, ni todas las personas corren con la misma suerte. Esta sería la esencia de la idiosincrasia colombiana. El optimismo frente a cualquier argumento. El mismo que ha convertido a la migración colombiana a Argentina en la de mayor crecimiento en los últimos dos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#800000;"&gt;&lt;img class="alignleft size-thumbnail wp-image-262" height="100" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2010/10/emppdianagamba.jpg?w=150" width="150" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;DIANA GAMBA Periodista y fotógrafa colombiana. Vive en Argentina como otros 15 mil colombianos. Después de una breve experiencia laboral en Bogotá descubrió su pasión por los viajes de ruta y por la narración. Espera encontrar en la crónica y la fotografía la comunión de sus placeres. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7477105961706283756-3683391270707606916?l=cronicasescuelamovil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/feeds/3683391270707606916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2010/10/tambien-sos-colombiano.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/3683391270707606916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7477105961706283756/posts/default/3683391270707606916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2010/10/tambien-sos-colombiano.html' title='¿TAMBIÉN SOS COLOMBIANO?'/><author><name>TVP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00978997216185973027</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7477105961706283756.post-4395709196991098961</id><published>2010-10-11T02:21:00.000-07:00</published>
